Un par de tacones suenan metros tras de l, sonr e a si mismo, sin detenerse. Quien lo est siguiendo no tiene la gracia de ser discreto y mucho menos de ocultar quien es - Necesita algo jovencito de las placas de identificaci n falsas?- al ex militar le gusta burlarse, echa cuentas, las placas que carga doble D no le pertenecen o simplemente son falsas -Este ciclo yo no le imparto clases- Eddward no da respuesta, trae manos en los bolsillos y la cabeza protegida por la capucha de su sudadera -O le han comido la lengua los ratones o continua enojado conmigo por que lo reprob en ordinarios el ciclo pasado- el Sr. Vas lievich para en seco y gira lentamente. Eddward se detiene de golpe tambale ndose a tras y a delante. Ambos se miran: el ruso con falsa serenidad y el alumno con sorpresa.
-Y... Piensa decirme algo o solo quer a jugar a ser mi sobra?- Araziel suena divertido, justo es eso lo que doble D detesta, que se parezcan tanto, saben jugar con las palabras, son mordaces y sin duda saben golpear donde m s duela, ambos "chingan quedito".
- Me preguntaba si podr amos hablar de alumno a loco de guerra? Pues usted no parece veterano a n- Araziel alza la ceja ante el "cumplido" -Cuide lo que sale de su boca, que algo mas grande podr a entrar- le advierte secamente el mayor. Eddward no se lo esperaba, en alg n momento pens que el profesor respetar a los par metros, la relaci n alumno-maestro, la cual le daba poder al estudiante -Basta de juegos, seamos claros, entrare a ese sal n, me llevare al pelirrojo y no deseo escuchar un solo comentario est pido sobre por que l debe quedarse- el pelinegro suena decidido, Araziel no hace m s que inclinar una sonrisa poco sana - Y puedo saber a quien se la ha chupado para obtener el poder de decidir a quien mantengo en retenci n y a quien no?- eso comienza a elevar el temperamento de Edd aunque Ara siga tan fresco, el problema radica en Kevin, el pelinegro puede maltratar y abusar del cuatro ojos a placer, pero cuidado con que otro trate de hacerlo pues rodar an cabezas.
Nunca antes hab an surgido roses con los profesores, pod a fundir el p nico entre los m s "indefensos" sin que un solo adulto de percatara y tomara cartas en el asunto. Pero esta tarde se romper a la buena racha -Lo he observado, se como lo mira. Usted est turbado y se lo advierto, una sola vez, no se meta con l ni conmigo- a doble D esto no le gusta, nada es como deber a ser, se da cuenta de que pierde la paciencia mientras su oponente solo continua parado en completa tranquilidad Por qu ? -Y si decido ignorarlo... Qu ?- el ex militar cuestiona en su grave acento ruso -Cu dese...- responde el m s joven dudando de la ferocidad de sus propias palabras, las que hubieran bastado para intimidar a un alumno, sin embargo, no ha causado destrozos en la mente del mayor -O yo podr a...- el pelinegro es interrumpido, pervive desequilibrio, suena un fuerte crujido, su espalda golpeando los casilleros.
Cae sobre el una sombra negra que lo cubre completo y se dibuja en el metal fri de los casilleros - Cuidarme dice usted?- Eddward no sabe responder, su boca entreabierta no dice palabra. El hombre de dos metros lo presiona contra los lockers, aunque trata no puede alejarlo - Qu sucede? Nadar como pececito no le ha hecho tan fuerte como cre a?- la pierna de Araziel se sit a entre las de doble D oblig ndolo a separarlas m s, el peso y tama o del ruso lo mantienen casi inmovil.
-Al jese de mi- exige Edd con el cuerpo tens ndose, el otro lo aprisiona de forma tal que sus cuerpos permanecen tan cercanos y es f cil captar el aroma a cigarros y loci n para despu s de afeitar, de nuevo un dejav de s mismo. Prefiere ya no luchar. Cualquier movimiento en busca de libertad concluye en su cadera ros ndose contra la pierna de Ara, cosa que no quiere -D game Eddward A qu debo temer? A qu me acuse, qu le saque el aire a mis neum ticos, qu envenene a mi gato o cubra de papel higi nico mi casa?- la pronunciaci n que usa para la letra "r" se vuelve bastante marcada y sensual cerca del o do del menor eriz ndole la piel -Ah...- Eddward gime un poco pues la pierna entre las suyas se mueve generando fricci n -Es usted quien deber a cuidarse...- no le habla de usted por respeto, sino por las variantes de idiomas - Como es que est seguro de que no ser yo quien lo visite esta misma noche?- desliza la lengua dejando humedad en el o do del joven acorralado -Despu s de todo mam y pap jam s se encuentran en casa- entonces el ruso lo libera, el pelinegro se queda quieto, por vez primera siente algo de temor, no lo reconoce, no exteriorizar su miedo ante la sonrisa retorcida del profesor de historia pero hay un gran hueco en el estomago de Eddward "Despu s de todo mam y pap jam s se encuentran en casa".
