Importante: quiero que sepan antes de empezar a leer que este capítulo esta creo yo un poco fuerte, sin embargo espero que capten lo que quiero transmitirles. No solo es sexo, es amor aunque suene cursi.
Agradezco a Natusky, compañera que me está ayudando a corregir mis errores para poderles brindar un buen trabajo, lamento no haberte dejado dormir. Gracias por la ayuda.
Sus dedos se movían más a prisa y cada vez que entraban, Sasuke soltaba un nuevo grito, se retorcía en el suelo por tanto placer y una gran corriente recorrió su columna; su vista se nublo, su cuerpo cayó como un costal de papas, su cuerpo temblaba y después de unos segundos y con un gran esfuerzo busco la mirada de su amo, lo que vio lo paralizó, este le sonreía cálidamente pasando su lengua por sus labios mientras algo espeso salía por la comisura de sus labios hasta escurrir por su quijada; sentía morirse, acaso eso que escurría era… no, qué vergüenza, con sus manos cubrió su rostro, como fue capaz de hacer eso, empezó a lamentarse hasta que una gran mano tomo las suyas alejándolas de su rostro.
- Tranquilo Sasuke, me gustó– se sonrojó más por lo dicho y nuevamente azul y negro se encontraron – eres delicioso– se acercó y beso tiernamente al azabache y el otro le correspondió olvidándose por completo de su vergüenza. Al separarse, Sasuke tragó duro nuevamente esa mirada y esa sonrisa perversa aparecían otra vez –
- Ahora me toca a mí, Sasuke –le susurró al oído- te joderé tan duro que no podrás levantarte, mucho menos caminar –
Sasuke sintió miedo de repente, le amaba y no deseaba otra cosa que pertenecerle en cuerpo y alma, pero sentía que en verdad cumpliría con su palabra, que tontería, estaba seguro Namikaze Naruto siempre cumplía lo que prometía. Pobre Sasuke Uchiha no sabía en lo que se había metido.
...
- Ya no puedo más… Sasuke – dijo el rubio y su voz sonó más ronca y sensual que nunca, el azabache no se quejó, no replico solo era un títere que hacia lo que su amado titiritero deseara –
El rubio le tomo el tobillo derecho y empezó a deslizar su gran mano hasta su pantorrilla, la subió hasta dejarla sobre su hombro y con la otra mano separo sus piernas buscando comodidad para poder acomodarse, poco a poco acerco su hinchado pene a esa pequeña entrada, sintió el temblor en el cuerpo de su amante cuando sus partes tuvieron contacto. Tenía que controlarse, todo su ser le pedía entrar rápido y duro, un ansia animal es lo que habitaba en su cuerpo, hacerlo suyo como tantas veces ha soñado.
Pero lo amaba, esta sería la primera vez del azabache y aunque no estaba seguro de poder soportar llevar las cosas con calma daría su mejor esfuerzo, al menos trataría de darle tiempo a que se acostumbre a él.
Lentamente empezó a adentrarse en ese lujurioso cuerpo, veía en su rostro el dolor, la angustia, el miedo y los nervios, se sintió un enfermo desquiciado por el placer que experimentaba al identificar perfectamente cada sentimiento, se sentía poderoso y seguro de poder tenerlo por toda la eternidad. Era egoísta porque si le dijeran que moriría en ese instante y que se iría directo al infierno y si en sus manos estaba el destino de Sasuke, entonces se lo llevaría al infierno con él. Lo que sentía era más claro que nada, el amaba a Sasuke pero sentía miedo de amarlo a tal grado, porque sería capaz de hacer cualquier cosa que este le pidiera si con eso conseguía un poco de su amor.
Cuando estuvo completamente dentro y lo observo, desaparecieron sus carnales y salvajes deseos, con ver sus ojos vidriosos y lágrimas correr por sus mejillas llego el arrepentimiento y al parecer el azabache lo intuyo, aun con el dolor e incomodidad lo acerco a él y lo beso tiernamente, el rubio le correspondió después de unos segundos y todo volvió a la normalidad.
En medio del beso el rubio percibió el leve movimiento de Sasuke, empezó a moverse poco a poco, al azabache corto el beso soltando de inmediato un jadeo de dolor y placer. Naruto tuvo la más hermosa vista de su vida, de los labios del azabache escurría una fina línea de saliva, su boca estaba abierta tratando de capturar aire al tiempo que su pecho se movía rápidamente, su cuerpo se arqueo, sus mejillas estaban rojas, sus ojos cerrados mientras lagrimas marcaban su mejilla.
Trato de seguir con ese lento ritmo, hubiesen estado un poco mas así si no hubiera escuchado ese grito lleno de placer al haber llegado más profundo, esos pozos negros se abrieron y toda cordura en el rubio desapareció, el deseo lo invadió ya no pudo soportar más, tomo con fuerza la pierna del chico para tener apoyo sin importarle lastimarlo y dejarle sus dedos tatuados en su blanca piel, salió por completo de él para entrar de un solo golpe… rápido, duro, salvaje y hasta un poco cruel así fue la estocada.
El azabache se sintió invadido no solo en cuerpo, si no en alma, un sentimiento lo embargo, uno indescriptible pero parecido a la desesperación, como esa sensación de ser empujado a un abismo obscuro al cual no se le ve fin y es que no creyó posible sentir un amor así por el rubio, era tan grande que el miedo lo invadió. Después de esa estocada llegaron más como esas o hasta más fuertes, su cuerpo tenía la misma reacción de antes solo que ahora no había dolor, era puro placer. Un diluvio, eso parecía caer de sus ojos, ahora comprendía que tan profundo era su amor por el rubio, ahora sabía con exactitud que si le faltara se volvería loco, su vida no tendría sentido. En definitiva si él no estaba moriría de soledad y locura.
Regreso a la realidad gracias al dolor, nuevamente el rubio torturaba cruelmente sus pezones sin detener sus salvajes embestidas, su garganta ya le ardía, sin embargo seguían saliendo gritos, jadeos y palabras indescifrables.
Lo intentó, realmente que lo intentó, pero Sasuke no se lo ponía fácil, era demasiada tortura verlo de esa forma y no tomarlo como deseaba. Al diablo con la gentileza, empezó a empalarlo como tanto quería cruel y salvajemente, capturó nuevamente esos rojos pezones, y que si terminaba con un terrible dolor de cadera por tanta fuerza ejercida al menos no sería el único.
Todos decían que era un pervertido como su abuelo y lo hacía feliz. Le gustaba su vida y le gustaba su fama de Casanova. Con todo lo que le había enseñado la vida, la experiencia y su abuelo, podría brindarle el mayor placer que alguien pueda brindarle al azabache, nadie lo tocaría como él. No, nunca nadie tocaría a su amado, mataría por él, Sasuke era suyo.
De un momento a otro el rubio se detuvo y Sasuke no supo si rogar por más o aprovechar para capturar aire y estabilizarse un poco. Sus pensamientos pararon al ver lo que el rubio veía, esos negros ojos se abrieron de sorpresa, su mano inconsciente mente fue a dar al pecho de su amante como queriendo alejarlo. Es que era demasiado.
Esos ojos zafiros se abrieron de asombro al ver tan maravillosa imagen; quitó por un segundo la mirada de ese hermoso y delicioso pecado, su cuerpo se detuvo y quedo embobado. Veía el espejo, no… veía lo que se reflejaba en él, perfecto fue lo que pensó el rubio.
En el gran espejo podía verse claramente esos dos cuerpos unidos, ambas pieles con una ligera capa de sudor. El azabache tenía gran parte del cuerpo enrojecido, marcas por doquier, una de esas estilizadas piernas sobre el hombro del otro, esa mano canela sobre uno de sus pezones, el rostro del azabache reflejaba el asombro y la vergüenza. La mirada del rubio parecía perdida, de un momento a otro ese azul pareció tomar un tono rojizo, una pequeña sonrisa apareció en ese varonil rostro.
- ¿Ves eso Sasuke? – la pregunta trajo de regreso al otro –
- ¿Qué? –
- Mira, ¿acaso no ves la perfección? – le pregunto nuevamente-
Ambos regresaron la mirada al espejo y después de un rato el azabache capto el punto, ambos se acoplan al otro, siempre ha sido así, uno era el sol el otro la luna, el negro y el blanco, el alegre y el aburrido. Eso es lo que les daba chispa a sus vidas. Naruto sin él sería como un violento huracán fuera de control, y él sin Naruto tan solo sería una roca. Una roca rodante sin destino, sin sueños, sin esperanza… no había nadie mejor para Naruto que él, así como no había nadie para él más que Naruto, esa era la realidad separados no tendrían equivalencia y juntos hacían la perfección.
- Somos perfectos… - susurro el azabache –
Claro que fue escuchado por el rubio, regresó nuevamente a la realidad al sentir como su amante lo paraba, lo hacía caminar hasta quedar frente al espejo. Se sonrojó al ver con más detalle lo que el rubio había hecho con su cuerpo, como su cuerpo reaccionaba al de otro, su pene estaba erguido y duro; entre sus dedos se acomodaron los de Naruto para ponerlos sobre el espejo, dejándolo inclinado con el culo alzado, abriéndose para que lo siguiera penetrando.
- Así es Sasuke, tu y yo somos perfectos juntos -
Suspiros empezaron a salir del azabache, el otro había empezado a besar y lamer su cuello sin soltar sus manos. Después de un rato nuevamente los gemidos y gritos inundaban el baño. Cómo era posible que las embestidas fueran más fuertes y profundas.
Ni el mismo se había visto de esta forma en toda su vida, no quería, pero los jadeos, suspiros y gritos salían de su boca sin poder acallarlos, su maldito cuerpo se inclinaba y acomodaba buscando la forma para que el rubio entrara más profundo, que lo llenara. A pesar del dolor, deseaba que sus fuertes manos siguieran torturándolo; sin embargo, no quería que soltara sus manos.
Se asustó un poco cuando su cuerpo fue aprisionado de esa forma tan dura, estaba literalmente hablando estampado en el espejo, sus pies apenas y rosaban el suelo, sus manos fueron liberadas, pero sus cabellos fueron apresados por una de esas grandes manos halándolos tan fuerte, sacando muecas de dolor, su amo mordía su cuello una y otra vez sin dejar de penetrarlo de esa cruel manera. Y a pesar de todo, se asombraba de sí mismo, Sasuke Uchiha, el gran y más orgulloso Uchiha deseaba estar de esta forma por siempre.
- Naruto… mas… -le susurro en tono de súplica –
Y nuevamente, el Namikaze lo sorprendió dándole más placer y dolor, había tomado tan fuertemente su pene sin detener sus arremetidas, lo masturbaba al ritmo de las embestidas, sentía tanto dolor por la presión y la velocidad. Sentía que perdería la conciencia en cualquier momento. Sintió mariposas en su estómago y supo que faltaba poco para terminar y por los gruñidos del otro supo que también estaba en la misma situación.
Sintió felicidad y dicha al llegar por segunda vez, sin embargo, supo que no fue solo por su orgasmo si no porque el rubio se vino con él, llenándolo con su esencia, parecía que se quemaba por dentro. Después de unos momentos, sintió como el otro salía de su cuerpo y lo soltaba, su cuerpo sin un gramo de fuerza solo se deslizo por el espejo hasta quedar en el suelo. Trató de buscar al rubio, encontró sus pies y con las pocas fuerzas que le quedaban empezó a subir la mirada memorando ese cuerpo esculpido por dioses, recorrió sus fuertes piernas, admiró ese pene ya un poco dormido, sus testículos y esos vellos rubios, inconscientemente se relamió los labios, obligadamente siguió su recorrido viendo su plano y trabajado abdomen, sus anchos pechos junto con esos pequeños botones, sus anchos hombros, su largo cuello, su fuerte quijada, esos apetitosos labios, esa fina nariz, por unos segundos se detuvo en sus hermosos ojos y al final su rubio cabello.
Se dejó caer totalmente, su cabeza golpeo con el suelo, por fin su poca fuerza lo había abandonado, escuchó como su amo le hablaba pero el cansancio era enorme, parecía que hasta había dormido sus sentidos. Cerró suavemente los ojos.
Le había parecido genial ver ese lujurioso cuerpo deslizarse por todo el espejo hasta llegar al suelo, su corazón brinco al notar que el otro lo inspeccionada, su deseo apareció nuevamente al ver como el otro se relamía los labios y la ternura llego cuando sus miradas se conectaron, se notaba el cansancio y dolor en Sasuke. Por más que quisiera una nueva ronda le dejaría descansar; al fin y al cabo, tenían todo el tiempo del mundo, porque el azabache ya jamás se alejaría de él, no se lo permitiría. Se preocupó al escuchar el seco golpe que se dio el otro, se agacho a verlo.
- ¿Sasuke estas bien? – preguntó retirando unos mechones de ese bello rostro –
- Naruto … -dijo suavemente y sin abrir sus negros ojos –
- Tranquilo, descansa –
- Naruto … te quiero… - después de eso, el azabache se sumergió en la obscuridad y la inconsciencia –
No pudo ver el resultado de sus palabras, el rubio quedo impresionado. Jamás el azabache le había dicho que lo quería ni siquiera como amigo, es más ni borracho. Después de unos segundos el rubio sonrió.
- Claro que me quieres, teme – apareció nuevamente esa sonrisa y después un destello apareció en sus ojos – y pronto me amaras… -
Tomo entre sus brazos al azabache tan delicadamente como si temiera que se quebrara en pedazos, camino y salió del baño para acomodarlo en su cama con toda la paciencia del mundo demostrando su amor y devoción. Él también se sentía cansado, después de descansar podrían seguir, solo tenían que recuperar fuerzas. Se acostó al lado del azabache rodeándolo con sus fuertes brazos, olió su delicioso aroma antes de cerrar los ojos, sonrió de felicidad había tenido la mejor sesión de sexo salvaje de su vida con la persona que amaba y todo apuntaba a que al azabache también le había gustado. Tomó las sabanas cubriéndose a ambos y después de un rato quedo profundamente dormido abrazando posesivamente a Sasuke.
Era una imagen de foto, ambos cubiertos por esa delgada sabana, el rubio abrazando al otro y ambos con una pequeña sonrisa, la mejor imagen del mundo pensarían ambos si se vieran.
¿Y bien? ¿Les gusto? Yo espero que sí, alguna recomendación, reclamación, duda, queja háganmela saber, gracias por leer y que se la pasen bien.
Yo se que les prometí que trataría de que los capítulos estuvieran los viernes y hasta ahora creo que he cumplido, es tarde pero sigue siendo viernes aquí en México, las 11:55, por 5 minutos pero sigue siendo viernes ji ji ji.
Nos vemos después.
Mamori anazaki
O_o
