3: Antes del torneo:

-Desembarco del Rey.

-¿Es verdad que vosotros también tenéis lobos?- preguntó Gendry.

-Sí, todos tenemos uno- explicó Bran-Los encontraron padre, Robb y Jon en el Bosque de los Lobos. Bueno, Theon también iba, pero él no tiene lobo, porque él no es un Stark. Jon tampoco, pero aunque no tenga el apellido, es nuestro hermano. Así que es un Stark por dentro y tiene lobo.- Tenía la sensación de que no se había explicado bien, pero Gendry lo entendió. Gendry siempre lo entendía todo.

-Ya lo he visto.- dijo Gendry.- Ese blanco, con los ojos rojos.

-Mi lobo se llama Verano, y es gris. Todos son grises, menos Fantasma, que es el de Jon, y Peludo, que es el de Rickon y es negro.

-¿Rickon? ¿Quién es Rickon?

-Es mi hermano pequeño. Se quedó en Invernalia con madre y Robb. Robb es mi hermano mayor. Su lobo se llama Viento gris.

Gendry escuchaba atentamente mientras terminaba de grabar los últimos detalles del emblema de los Stark en el ricasso de la espada.

-¿Y el de tu hermana? ¿Cómo se llama el suyo?

-Dama.

Gendry frunció el ceño pero no alzó la vista del trabajo que hacía.

-¿En serio?-preguntó Gendry.- No hubiera imaginado que a lady Arya le gustasen ese tipo de nombres.

-¿Arya? No, Dama es la loba de Sansa, mi hermana mayor. La loba de Arya se llama Nymeria, como la reina Rhoynar que conquistó Dorne.

-Eso ya encaja más con ella.- respondió Gendry con una pequeña sonrisa en los labios.-Aunque no sé para qué necesita un lobo. Estoy seguro de que podría arrancarles las gargantas a sus enemigos ella sola.

Hacía dos semanas que Bran conocía a Gendry, y ya lo consideraba un amigo. En realidad, su único amigo en Desembarco. Hacía dos semanas que Arya había encargado a Tobho Mott, el mejor herrero de todo Poniente (o eso decía él) que hiciera una espada para Jon, que finalmente había accedido a ser caballero, para deleite de Sansa y tía Lyanna. Y diariamente, Arya y Bran acudían a la herrería a comprobar los avances de la espada. No tenían nada mejor que hacer, de todas formas.

Gendry, que estaba a punto de terminar su aprendizaje, fue el encargado de hacerla, y Bran podía decir que al principio no estaba muy contento, ni con las visitas, ni con el diseño que le entregó Arya hecho por ella misma. Pero se guardó bien de decirlo. Al menos durante los primeros tres días.

A Bran le caía bien Gendry. Era un poco malhablado, pero no decía nada que no hubiera escuchado antes en el patio de armas de Invernalia. Era un tipo alto y musculoso, y a juzgar por cómo las chicas revoloteaban a su alrededor entre risitas y rubores, apuesto. Tenía el cabello negro y la piel morena. Y unos ojos azul hielo que a Bran le resultaban familiares pero no sabía ubicar. Al principio había mirado a Arya y a Jory con resentimiento en los ojos, pero a Bran no le había hecho mucho caso, y cuando se dio cuenta el niño estaba pegado a la fragua, haciéndole preguntas sobre todo lo que veía. Gendry había pasado de contestar con gruñidos a hacerlo con palabras, lo cual era considerado por Bran como un logro personal.

Y llegó el día en que Arya se dio cuenta de que Gendry había alterado por completo su diseño. Arya le preguntó por qué demonios lo había hecho y Gendry le respondió que porque su diseño no ``valía una mierda´´, palabras textuales. Desde allí la cosa solo había podido empeorar. Al final Jory había tenido que sujetar a Arya mientras Tobho le quitaba el martillo de la mano, con el que pretendía abrir la cabeza a Gendry, mientras éste le gritaba que se fuera a bordar margaritas en una enagua.

Y sin embargo, cuando al día siguiente volvieron a la herrería Arya lo trató como si fuera un amigo personal. Gendry, en cambio, empezó a ponerse nervioso. Se le trababa la lengua y se ponía rojo como la grana. Cuando creía que nadie lo miraba, tenía la vista clavada en Arya.

Bran lo comprendía, claro. Había estado a punto de asestarle un martillazo en toda la cabeza. Era lógico que le tuviese miedo. Y sin embargo cuando le contó su conclusión a Jory, éste se echó a reír y dijo que no era eso. Pero no quiso contarle que era lo que él pensaba.

-¿Qué tal va la espada, Gendry?- preguntó Arya acercándose a ellos.

-Ya estoy terminando, mi señora.

-No me llames así- se quejó ella.

-Eres la hija de un señor. Eres una señora-

-Y tú eres un imbécil. Una señora se pasa el día escogiendo sus palabras, siendo cortés y bordando. ¿Crees que yo hago algo de eso?

-No. Sonrió él- Tú haces ``labores de aguja´´

Así era como lo llamaba Sansa a cuando Arya practicaba con Aguja, las pocas veces que alguien preguntaba por ella.

-Esto ya está- murmuró Gendry, soplando las esquirlas de acero quie habían quedado de tallar el escudo.-Tu espada está lista, mi señora.

Ésta vez Arya no le dijo nada porque estaba muy ocupada admirando la espada. Verdaderamente, Gendry era un auténtico artista. La espada estaba hecha en acero valyrio de verdad, con la empuñadura en cuero curtido y plata. Los gavilanes tenían labrados el lema de los Stark ``Se acerca el Invierno´´, mientras que en el ricasso venía el escudo. La vaina era de cuero negro tachonada en plata.

-Es extraordinaria, Gendry- murmuró, cogiéndola para calibrar su peso- Casi estoy tentada a quedármela yo.

-Esa es muy pesada para ti- dijo Gendry- Tú necesitas otra más ligera.

-¿Qué puñetas sabrás tú lo que necesito?

-Es un buen trabajo, muchacho- dijo Jory, tomando la espada de manos de Arya.- Tobho dice que estás terminando tu aprendizaje.

-Así es, mi señor. En un mes habré terminado. Tobho me ha ofrecido un puesto aquí, como segundo herrero.

-Eso está muy bien, pero si algún día te apetece cambiar de aires, en Invernalia hay lugar para ti, no lo olvides.

-¡Eso es, Gendry!- exclamó Arya, juntando las manos- ¡Vente a Invernalia con nosotros!

-¿Nosotros?- preguntó el chico- ¿Vas a volver a Invernalia?

-No pienso quedarme en éste maldito lugar toda mi vida- gruñó Arya- En cuanto pase el torneo, pienso pedirle a padre que me deje volver a casa.

-No va a querer- dijo Bran- Se supone que te han traído para refinarte. No te has refinado nada. Además, en Invernalia estará la septa Mordane. Como no estará Sansa, seguro que está todo el día contigo. Eso es peor que estar aquí.

Arya frunció el ceño. Seguro que en eso no se había parado a pensar.

-Ya se me ocurrirá algo, enano.- gruñó.-No pienso quedarme aquí, eso desde luego.

Bran se encogió de hombros. Arya podría decir lo que quisiera. Pero al fin y al cabo, no es como si tuviera otro sitio donde ir.

-¿Qué dices, Gendry?- preguntó Arya- Vente con nosotros. Aquí solo harás juguetitos para gente rica, pero en Invernalia harás espadas de verdad para guerreros de verdad.

-¿Juguetitos para gente rica?- Gendry alzó una ceja-Juraría que eso es lo que he hecho para vos ahora mismo.

-Eso es distinto.- se defendió Arya, volviendo a coger la espada.-¿Te vienes con nosotros?

-Deja al muchacho tiempo para pensar, Arya- dijo Jory- Al fin y al cabo, no vas a ningún sitio hasta después del torneo.

Arya no pareció muy contenta con la idea, pero asintió.

-Muy bien, Gendry. Nos vemos después del torneo.


-Pentos:

-Ha llegado una carta de Dany- dijo Viserys, acercándose a Aegon.-Al parecer ya han llegado a Vaes Dorraki ese.

-Vaes Dothrak- corrigió Lemore.

-Que más dará. Y está embarazada, dice.- añadió Viserys con desprecio.- Parece muy feliz de llevar el cachorrito del Khal en el vientre. Deberíamos hacer que bebiera té de luna.

-No seas tan idiota, Viserys- dijo Lemore.- Si tener un bebé la hace feliz, que lo tenga.

-Eso seguro que hará feliz al khal- añadió Pato-Vamos, flacucho- le dijo a Viserys. Ayúdanos a subir cosas al barco o lárgate. Estorbas.

-Cierra tu sucia boca, plebeyo. Hablas con un príncipe de la corona.

-Pues ahí más allá el rey está cargando bultos. Y la Mano del rey los está ayudando.

-Lo que haga él me trae sin cuidado. Al menos yo me comporto como corresponde a mi rango.

Pato agitó la cabeza y siguió cargando bultos.

-No sé por qué ese plebeyo de pacotilla puede ir a Poniente con Aegon y yo no.

-Con Joven Griff- corrigió Lemore.

-Quiero ir a Poniente con ellos.- se quejó Viserys

.-Tú tenías diez años cuando tuviste que huir de Rocadragón.- explicó Lemore.-La suficiente edad para que alguien te reconozca

-Él se parece mucho a mi hermano- murmuró Viserys.- Aunque no lo recuerdo demasiado bien.

-Es diferente. Con el pelo teñido de azul y tan bronceado, no se parece lo suficiente como para llamar la atención. Además, todo el mundo cree que está muerto, mientras que todos saben que tú estás vivo. Si reconocen el parecido sólo verán a un tiroshi peculiar.

-¿Tú conociste a mi hermano, Lemore?- preguntó Viserys, con curiosidad.

-Conozco a muchas personas.- dijo Lemore-Sobre todo en mis tiempos.

-¡Gente!- gritó Pato-¡Despedíos que nos vamos!

-Niño, abrigate bien.- dijo Ilyrio. Poniente es mucho más frío. En el equipaje he hecho que te pongan una capa de terciopelo espléndida.

-¿El niño va a ese nido de víboras y os preocupa que se resfríe?- se rió Pato.

-Un dragón no teme a las serpientes- replicó Viserys.

-Pues debería- dijo Griff- El veneno adecuado mata a cualquiera. Sea o no dragón. -Se acercó a Aegon y le puso la mano en el hombro. -Ojalá pudiera ir contigo, niño. Pero hay demasiada gente que me conoce en Desembarco. Se responsable. No te pongas en peligros innecesarios. No hables con nadie.

-Tengo veinte años, padre- respondió Aegon rodando los ojos-Soy un adulto, aquí y en Poniente.

"Un adulto que ha pasado toda su vida escondido en un barco, rodeado de gente que daría su vida por él sin dudar, y sin relación apenas con gente del exterior. Y un adulto demasiado confiado. Ese es tu mayor defecto."

-Nosotros cuidaremos bien del niño, Griff.-dijo Haldon.

-No olvides el acento.- dijo Ilyrio.- El acento es muy importante.

Aegon rodó los ojos de nuevo.

-Lo sé.- suspiró.-No paráis de repetirlo.

- Y ten cuidado.- dijo Griff- Si ganas, perfecto, pero si ves que corres peligro te retiras. No puedes arriesgarte. Tu objetivo no es ganar.-

Pero eran palabras vacías, y Jon lo sabía.

Aegon no iba a retirarse, pasara lo que pasara. Volvería victorioso, o no volvería.

"Es demasiado orgulloso. Como todos los Targaryen.´´ A Jon Connigton no le hacía nada de gracia esa parte del plan, le parecía demasiado arriesgada. ``Pero quien no arriesga no gana. Y el plan es bueno." tenía que admitir. "El eunuco y la loba saben pensar." Jon detestaba al eunuco, y aún más a la loba, pero si aliarse con ellos significaba devolver al hijo de su príncipe lo que le pertenecía, lo haría. Aunque tuviera que perdonar a la loba y estrechar la mano del eunuco.

``Ya me libraré de ellos´´ pensó``Una vez que el niño esté en el trono, esos dos no serán necesarios´´. Pensó en Ned Stark, el culpable de su exilio, al que hacía personalmente responsable de la muerte de su príncipe. Ahora era Mano, el puesto que tuvo Jon en su día. ``De él también me ocuparé´´,l pensó.


-Desembarco del Rey.

Bran buscó el lugar más apartado que pudo. Era un patio interior, cuyas ventanas daban a un ala de la fortaleza que no se usaba nunca. No había guardias cerca, y no había visto a ningún miembro del servicio pasar cerca de allí. Ya llevaba dos días observando ese lugar, para asegurarse de que no lo veía nadie. Si Sansa lo pillaba trepando, lo mandaba de vuelta a Invernalia. Pero es que estaba tan aburrido…Jon estaba todo el día con los caballeros del rey, Arya…a saber donde estaba Arya. Incluso Sansa estaba ocupada, preparando ropa nueva para el torneo. Y él solo y aburrido.

-No me mires así, Verano.- le dijo al lobo.- Le prometí a madre que no treparía más, pero eso fue en Invernalia. Jamás prometí no trepar en Desembarco-

Verano se limitó a ladear la cabeza. Bran se quitó las botas y comenzó a trepar. Las paredes de Desembarco eran más lisas que las de Invernalia, y además él estaba desentrenado, así que le costó más trepar. Pero eso lo hacía más entretenido. Trepó y trepó hasta que Verano no era sino un punto gris en el suelo rojo. Cuando pasó la tercera planta y se detuvo a cobrar aliento por debajo de la ventana del cuarto piso, oyó voces

- No estoy segura de que sea buena idea- aquella era la voz de tía Lyanna. Provenía del interior del edificio.

- Lo es.- era una voz masculina y suave, conocida, pero Bran no pudo identificarla.- Y lo sabéis.

- Sí, - la voz de tía Lyanna sonó derrotada.- lo sé. Pero Ned…

- Ned le ayudara, por supuesto. Hasta que Robert haga algo estúpido y cruel. Cuando vea hasta donde es capaz de llegar Robert, que diferente es del hombre que conoció.

Bran pudo oír a su tía suspirar.

-Va a odiarme después de esto.

-Ned os ama. Siempre os amará.

-¿Y cómo podemos estar realmente seguros de que Ned no apoyará a Robert?

-Vos no visteis lo que pasó cuando Ned volvió y vio los cuerpos de Elia y sus hijos… Casi toda la fe y el amor que tenía por él se desvaneció ese día. Si volvió a dirigirle la palabra fue únicamente por vos.

-Flaco favor fue el que me hizo…-musitó Lyanna.

-No podéis titubear ahora, Su Majestad.

-No lo haré. Cumpliré con mi parte, eso te lo aseguro. Pero eso no significa que tenga que gustarme.

-¡Bran!- gritó Sansa desde abajo-¿Qué estás haciendo?

Bran se quedó paralizado.

"¿La han oído? ¿Saben que estamos aquí?" miró fijamente hacia la ventana, pero nadie se asomó ni dio muestras de haberlos oído.

"Puede que estén disimulando" pensó, empezando a descender antes de que Sansa volviera a llamarlo y ésta vez los oyeran seguro. Sansa parecía enfadada, con los brazos cruzados sobre el pecho. Incluso Dama parecía indignada. Bran cogió a Sansa del brazo hasta el interior de un pasillo, fuera del campo de visión de cualquiera que se asomara a la ventana.

-¿Puede saberse qué haces?- se quejó Sansa.- Si escribo a madre contándole que vuelves a trepar volverás a Invernalia tan rápido que no recordarás el viaje. Además, por mucho que la tía sea reina aquí somos invitados. No puedes hacer lo que quieras.

- Pero...he escuchado a la tía Lyanna hablar con alguien.

- Es de muy mala educación escuchar a escondidas las conversaciones de los demás.

- Pero puede ser importante. Hablaban del tío Robert, y de papá, y decían que si el plan salía bien padre se volvería contra Robert y…

- No, basta.- sentenció Sansa.- Ni una palabra más.

- Pero...

- Padre es leal al rey.- la voz de Sansa era dura y hablaba muy despacio, para que le quedara muy claro.- Si no lo fuera, sería alta traición. Un delito que se paga con la muerte. No debes decir eso. Jamás. Bajo ningún concepto.

- Pero la tía...

- Puedes haber escuchado mal la conversación. Por lo que sabemos tía Lyanna podía haber estado recitando una obra de teatro, una poesía o un romance. Si se lo dices a padre se pondrá a la defensiva, y entonces puede levantar sospechas de deslealtad. El puesto de Mano es muy deseado, y hay mucha gente capaz de cualquier cosa por él.

- ¿Y si yo tengo razón? ¿Y si tía Lyanna de verdad planea...algo?

-Abriremos los ojos. Algo así no se planea en poco tiempo. Tiene que haber otras señales. Estaremos prestos a observarlas y cuando estemos seguros hablaremos con padre. No antes. ¿Entendido?-

Bran asintió. ``No me cree´´ pensó. ``Los adultos nunca creen a los niños´´

- Marchémonos antes de que nos vean aquí.-murmuró.

Y no fue hasta que estuvieron de nuevo en la Torre de la Mano que Bran se dio cuenta que estaba descalzo y que se había dejado las botas en el patio. Preguntándose que si alguien veía las botas las reconocería como suyas, fue a recogerlas. Pero cuando abrió la puerta que daba acceso a la torre, las encontró en el umbral.

Al parecer sí que las habían reconocido.