4 El Caballero Negro
- No puedo creerme que me obligues a llevar esto.- bufó Arya.
- Deja de dar tirones a tu vestido- le siseó Sansa.
-¿Padre no viene con nosotros?- preguntó Bran.
-Nos está guardando sitio.- respondió Sansa- Arya, deja de tirarte del escote.
- Se me ve todo
-No se te ve nada porque estás plana.
- Y tú pareces un tomate con ese vestido rojo y el pelo
- La reina nos regaló las telas.- se quejó Sansa.- El encaje myriano rojo para mí y el dupión azul medianoche para Arya. El rojo hace que mi pelo se vea de un tono demasiado subido y ese azul es demasiado intenso para alguien tan joven como Arya, pero tía Lyanna insistió y yo no quería ofenderle.
-¿Por qué demonios tendría que importarle a ella de qué color nos vistiéramos?- se quejó Arya
-Tal vez quiera distinguiros de lejos.- sugirió Bran.- De lejos el cabello de Sansa parece castaño.
-Sí, pero el mío es mucho más oscuro. Y ella es casi una cabeza más alta que yo.- respondió Arya.
- No me culpes porque parezcas una seta. ¿Dónde está Jon?- preguntó Sansa.
- No lo sé- dijo Arya, en un tono neutro que hizo que Bran supiera que mentía.- Ahí está padre. Los tres se dirigieron hacia el sitio en las gradas que les había reservado Ned.
-¿Donde está Jon?- preguntó al verlos llegar.
-No lo sé.- respondió Sansa.
Arya ocupó su sitio y clavó la vista en la liza.
-Tú no sabrás nada; ¿no, Arya?- preguntó Ned alzando una ceja.
-No tengo la menor idea.
Ned se fijó entonces en el vestido de Arya.
-¿Es de Lya?- preguntó.
-No, lo mandé hacer yo- respondió Sansa.
-Ese era su color favorito.- respondió Ned- Pero no lo ha vuelto a llevar desde…no importa. Ahí viene el heraldo.- dijo- Ya empieza el torneo.
-Y pensar que Robert ha hecho organizar un torneo sin blasones- murmuró Sansa.
-¿Qué significa eso?- preguntó Bran.
-Significa que cualquiera puede presentarse- explicó Sansa- No hace falta presentar blasones que certifiquen que eres de alta cuna. Cualquiera puede presentarse. Y seguro que se presenta toda la purria de los Siete Reinos.
-Así será más entretenido- dijo Bran.
-Así habrá más pelea sucia- recalcó Sansa.
Apenas había salido el primer caballero, Arya se excusó para ir al baño.
- Te acompaño- se ofreció Sansa.
- No es necesario.- se apresuró a decir Arya, escabulléndose gradas abajo.
- Arya, ni se te ocurra hacer nada- masculló Sansa.
- No seas ridícula. ¿Qué quieres que haga con la mitad de los ojos de Desembarco fijos en las hijas de Ned Stark?
A Sansa se le ocurrían un par de cosas, pero no dijo nada.
Observó a Arya deslizarse por las gradas con la agilidad de un gato, con el ruedo del vestido agitándose a su alrededor debido a las zancadas poco femeninas que daba. No la vio recogerse el vestido una vez rodeó las gradas y echar a correr hacia donde se alzaban los pabellones de los caballeros.
-¡Por aquí, mi señora!- exclamó Gendry asomado desde una carpa pequeña y verde oscuro. Arya corrió hacia allí, zigzagueando mientras se escondía de los otros caballeros. A nadie le resultaría sospechoso ver a un herrero por ahí, es más, muchos caballeros tenían uno para que les reparasen la armadura, pero las damas sólo acudían a los pabellones de sus paladines tras el torneo.
Arya corrió al pabellón y Gendry cerró la cortina tras ella.
-A cada momento que pasa esto me parece peor idea- mascullo Jon.
Ya tenía la armadura puesta. Eran trozos de armadura sobrantes que Gendry había reunido para ellos. Se ofreció a hacerle una armadura completa, pero Arya le dijo que era necesario que fuera así. En cambio les hizo un maravilloso escudo con la imagen de un arciano en él.
- No sé cómo me habéis convencido para hacer esto- dijo Gendry.- Vosotros sois nobles, yo no soy más que un herrero de mierda. Si nos pillan...
- No te pasará nada, Gendry.- le aseguró Arya.- No seas tan cobarde.
Gendry la miró, torvo.
- No soy un cobarde. Sólo que no entiendo qué hacéis imitando al Caballero Risueño ese.
- El Caballero del Árbol Sonriente.- corrigió Jon.
- Sólo es un cuento.
- No lo es.- corrigió Arya.- Padre lo vio. Aunque él nunca nos contó la historia.
-¿Quién lo hizo, entonces?- Jojeen, el hijo de uno de los abanderados de padre.
- Tengo que salir ya- dijo Jon- Mi prenda, Arya, y mi bendición.
Arya se quitó una de las cintas de seda de la manga y se la ató a Jon alrededor del brazo. Luego éste se arrodilló y ella le puso la mano en la cabeza. Jon se puso el casco entonces y bajó su visera
- Allá voy- suspiró. Tras los raíles de acero, su voz parecía otra.- Deseadme suerte.
Arya y Gendry se quedaron en la puerta de la carpa. El Caballero del Árbol Sonriente no tenía escudero, y lo vieron marchar sólo en busca de su caballo, con la lanza en la mano y el pendón en la otra: un arciano en un fondo verde oscuro. Como lo había bordado Arya, no era precisamente perfecto, pero serviría.
Enfrente de ellos había una carpa grande y negra como la tinta, sin ningún emblema a la vista.
-¿De quién será?- preguntó Arya.
- A ver si va a ser otro imitador del Caballero Risas ese...- sugirió Gendry.
- Caballero del Árbol Sonriente.- dijo Arya.
Justo entonces la carpa negra se abrió y surgió de ella un escudero grande como un oso, un heraldo de gesto serio y finalmente u caballero envuelto en una armadura negra como la noche y reluciente como un espejo, sin escudo de armas a la vista.
- No lleva ningún arciano en el escudo ¿no?-preguntó Arya.
- No. No lleva nada en el escudo. ¿No puede ser el Caballero del Árbol Sonriente sin uno, ¿no?
-No; lo único que le identificaba era el arciano.- respondió Arya.
- Parece temible.- admitió Gendry.
-Eso es sólo porque va de negro.- gruño Arya, disgustada ante la idea de que alguien pudiera hacerle sombra a su hermano.- Seguro que debajo de esa armadura es enclenque y pálido.
El escudero se echó a reír.
- Que bien te ha calado, muchacho.- le dijo al caballero.
Incluso desde debajo del yelmo se le oyó rechinar los dientes.
- No sois de por aquí ¿verdad?- preguntó Gendry.
-¿Tanto se nos nota el acento?- preguntó el heraldo.
Gendry negó con la cabeza.
- Es la armadura.- dijo Gendry -Soy herrero y nunca había visto armaduras como esa.
- Has acertado, chico.- dijo el heraldo.- Venimos de Tirosh.
Gendry fruncio el ceño, como hacía siempre que no entendía algo.
- Eso está al otro lado del mar- explicó Arya- En las Ciudades Libres. Vuelvo a las gradas, Gendry. Volveré después de que J...de que El Caballero del Árbol Sonriente pase la primera ronda.-
-¿El Caballero del Árbol Sonriente?- preguntó el caballero de negro, una vez Arya ase hubo marchado.-¿A qué se refiere?
Gendry se encogió de hombros. Si se le escapaba algo, Lady Arya lo mataba.
- Tienes buen ojo para las armaduras, chico.- dijo el heraldo- Y nosotros no tenemos herrero. ¿Tienes ya amo?
Gendry asintió.
- Trabajo para los Stark de Invernalia.
Los tres se miraron.
- Entonces, la dama que acaba de irse...
- La dama que acaba de irse me sacaría las tripas por la oreja y las usaría para estrangularme si digo quien es.- dijo Gendry, volviendo a entrar en el pabellón.
-¿Dónde has estado?- preguntó Sansa.
- Ser Jaime ha desmontado a ser Loras.- la informó Bran.
-¿Quién es el siguiente?- preguntó Arya, sentándose.
- Un caballero sin blasón.- respondió Sansa con tono desdeñoso.
Jon salió a la liza, con su armadura a trozos y el escudo del arciano. Arya permaneció todo lo impasible que pudo, tratando de no atraer la tención sobre sí misma.
Todo aquel que estuvo en el Torneo de la Falsa Primavera contuvo el aliento.
- Es el Caballero del Árbol Sonriente.
- ¿Es el mismo?
-¿Quién es?
-Ha vuelto…
Incluso con Bran y Sansa de por medio Arya pudo oír a su padre jadear.
- Es imposible.- musitó.
-¿Es el del cuento, padre?- preguntó Bran.
- No. No puede ser.- Sus ojos volaron hacia el palco real, donde el rey y la reina comentaban el suceso. La reina parecía especialmente irritada.- Debe de ser un imitador.
-¿Cómo lo sabes?- preguntó Arya- Si nadie descubrió quién era, podría ser cualquiera.
- Arya tiene razón.- asintió Sansa. Luego aferró el brazo de Arya y le clavó las uñas. Y en un susurro que nadie más pudo oír dijo:- Como ese caballero sea Jon tú y yo vamos a tener unas palabras.
"Mierda" pensó Arya.
- Y como pierda y nos ponga en evidencia...
- No perderá.
-Se va a enfrentar a los mejores caballeros del reino.- señaló Sansa.
-Esos son todos unos idiotas.
Sansa rodó los ojos.
Aún así Arya se sintió más cómoda cuando Jon derribó a lord Beric.
Estaba buscando una excusa para poder levantarse e ir en busca de Jon y Gendry cuando el público volvió a exclamar, asombrado.
El caballero negro había salido a liza, para enfrentarse a ser Loras.
-¿Otro caballero sin blasón?- preguntó Ned.- Menudo torneo.
- A mí ni me mires- susurró Arya ante la mirada acusatoria de Sansa- A éste no lo conozco de nada.
Los aplausos y vítores se alzaron cuando desmontó a ser Loras. Arya se mordió el labio. No habían vitoreado así a Jon.
-¿De dónde es?- preguntó Ned en voz alta- Nunca había visto una técnica así. Tiene que venir del otro lado del mar.
Arya apretó los labios. No le gustaba ese tipo. Estaba robando la atención a Jon. Se suponía que el regreso del Caballero del Árbol Sonriente iba a causar sensación. Y ahora venía ese cretino de vete a saber qué oscura axila de las Ciudades Libres y le robaba toda la atención. Arya volvió a escabullirse, ésta vez demasiado furiosa para que le importara las malas miradas de padre y Sansa.
Llegó al pabellón de Jon sudada y con el cabello escapando del moño.
- Tienes que ganar a ese cretino.- bufó.
Gendry estaba asegurando la armadura de Jon.
- ¿El caballero negro? Es más fácil decirlo que hacerlo, hermanita.
- ¿De dónde puñetas ha salido?- masculló - ¿Y ese nombre? El Caballero Negro. Qué poco original.
- Nosotros estamos imitando a otro caballero- dijo Jon.
-¡No estamos hablando de eso!- chillo Arya.
- Tenéis voz de rata cuando chilláis, mi señora. Podríais chillar menos.- dijo Gendry.
- Sois los dos unos idiotas.- resoplo, saliendo del pabellón.
-¿No se supone que teníamos que actuar con discreción?- preguntó Jon desde el interior.-¡No deben verte o me relacionarán contigo!
-¡A la mierda la discreción! ¡Qué más da, si nadie nos presta atención!
- Teníais razón,Varys- dijo una voz.
La reina estaba allí, enfrente de ella, junto con el consejero gordo y calvo. Ambos iban envueltos en capas de aspecto rústico y barato, pero Arya reconocería la silueta de su tía, la suya propia, en cualquier lado, por no mencionar su voz.- Supongo que si entro ahí veremos a nuestro querido Jon ataviado con la armadura del Caballero del Árbol Sonriente.- dijo Lyanna.
-¿Cómo habéis llegado aquí?- preguntó Arya.
-¿Siguiéndote, quizás?- Lyanna alzó una ceja- No fuiste muy discreta. Y Varys lo sabe todo.
-¿Y sabe quién es el Caballero Negro?- preguntó ella.
- Desde luego que sí, mi señora.- sonrió Varys.- Pero eso es un secreto.
-Si el nuestro se desvela ¿porqué no el suyo?
-El vuestro no se desvelará, te lo aseguro.- dijo Lyanna.- Puede que Varys y yo seamos unos chismosos, pero desde luego no somos chivatos. No diremos nada a nadie. Sólo te seguimos porque...bueno, digamos que tengo mucho interés en éste imitador.
-¿Porqué?
-Conozco al Caballero original.
-¿Quién era?- preguntó Arya, asombrada.
- Yo.- respondió Lyanna.
-¡¿Tú?!-
-No te hagas la sorprendida. Me ofendes. .
-Yo creía que fue Howland Reed…- murmuró Arya.
-Después de que le dieran una paliza, el pobre no estaba para justar mucho. No, querida sobrina. Fui yo. Benjen me ayudó con la armadura y a conseguirlos trozos de armadura y a pintar el arciano en el escudo. Así fue como conocí a Rhaegar.
Arya se mordió el labio. Era la primera vez que alguien mencionaba a Rhaegar desde que Arya puso un pie en Desembarco.
-El rey Aerys le mandó seguirme, y me encontró.
-Pero el cuento dice…
-Que solo encontró mi escudo, lo sé. Yo le dije que si me descubría, estaría en problemas serios. Mi padre no era tan comprensivo como Ned, eso te lo aseguro. Entonces él me pidió el escudo y juró no delatarme. Y no lo hizo. Apreciaría que tú tampoco lo hicieras.
-No lo haré. ¿Vas a decirle a Jon que sabes que él está imitándote?
-No. Pero quiero que se retire.
-¿Por qué?- jadeó Arya.
-Porque tiene posibilidades de vencer. Pero yo quiero que gane el Caballero Negro.
-¡Eso no tiene ningún sentido!-
-Lo tiene. Y lo verás. A su debido tiempo.- dijo Lyanna- Haz que Jon se retire. Es por su bien. El Caballero Negro puede ser bastante violento, y está empeñado en ganar.
-Jon desmontará a tu idiota y ganará el torneo- siseó Arya.
Lyanna se limitó a reírse.
-Creí que la que vivía entre sueños e ilusiones era Sansa, pero ya veo que tenéis mucho más en común de lo que creía. Muy bien, querida sobrina. Seguid jugando, si queréis. Ya veremos quién gana el juego.
Y cuando el Caballero Negro desmontó a Jon en las finales, la reina sonreía desde su palco.
Arya, en cambio, no parecía muy contenta.
Cuando el Caballero Negro se quitó el yelmo, revelando su hermoso rostro, con su piel bronceada y sus ojos azul cobalto, los vítores se multiplicaron.
-¡Qué guapo es!- exclamó Sansa-¡Nunca había visto a alguien tan guapo antes!
-Si tiene el pelo azul- bufó Arya, furiosa.-Y parece una chica.
-Y cuando tú te pones pantalones pareces un chico. Ya estáis en tablas.
-Humpf.
Las ovaciones seguían mientras el caballero, todo sonrisas, daba vueltas por la liza, todo orgulloso, con la corona de rosas invernales en la punta de su lanza.
-Míralo- gruñó Arya- Va a reventar de lo satisfecho que está. Maldito imbécil.
-Pues ese imbécil viene hacia aquí.- dijo Bran.
-Va a darte la corona, Sansa. Mejor me largo antes de que lo tenga cerca y no pueda resistir la tentación de escupirle en un ojo.-No le dio tiempo a ponerse en pie.
El Caballero negro le tendió la corona.
-Lady Arya- dijo- Vos sois mi Reina de la Juventud Y Belleza.
-Recógela- le susurró Sansa- Recógela y agradéceselo. Y por lo que más quieres, sonríe.
-Er…muchas gracias por la corona, mi señor- dijo- es muy bonita.
Sansa reprimió el deseo de quitarle la corona y darle golpes con ella. Menuda forma de agradecer que te nombraran Reina de la Juventud y Belleza.
-¿No vais dar un nombre mi hermana, ser?- preguntó Sansa.
-Griff.- respondió- Mi nombre es Griff.
Inclinó la cabeza ante Arya y marchó galopando fuera de la liza.
-¿Cómo sabe tu nombre?- preguntó Bran.
Más tarde, cuando buscaran al vencedor del torneo para honrarlo en el banquete nadie lograría encontrarlo. Solo su heraldo acudió a recoger el premio del torneo, y a éste tampoco se le vio después de aquello.
No sería hasta más tarde, cuando Arya desapareciera de Desembarco del Rey, que alguien hablaría del parecido del Caballero Negro con el príncipe Rhaegar, o el de Arya con la reina.
