Hola chicos, mi mente de vigilante se puso en funcionamiento y traigo para ustedes el capi 3 del segundo vasallaje de los 25.

Quise poner a un par de personajes de niños o jóvenes así como hice con Ebbie, para explicar como nuestros adultos llegaron a tal grado cuando los conocimos por los ojos de Katnis.

¡Así que! ¡Disfrútenlo!

¡Denme ánimos! ¡Con un grandioso REVIEW!

Los juegos del hambre, son propiedad de Susane Collings, yo, solo trato de descubrir un poco mas de Haimich.

Pesadilla capitolina y el desfile.

Me despierta la voz de Cebbie anunciando que hoy es ¡un día muy, muy pero muy importante! Y me acurruco mas en mi cama –vamos Haimich. Dice ella –voy ya Cebbie, déjame en paz, ve y despierta a los otros llorones del tren. Ella bufa pero me retira las sábanas –andando. Dice, debemos ya estar a punto de llegar, me dirijo al baño, hago mi aseo y salgo a desayunar, hay de todo lo que se pueda imaginar en la mesa, Luttor come como un cerdo, la chica de la beta, no había visto tanta comida y trata de probar de todo un poco, sonrío y me siento al lado de Ebbie y una pared, desayunamos en silencio mientras Ivan nos da las instrucciones de rigor, 30 días en la arena…que guardemos lo mejor para los vigilantes…que busquemos alianzas…no matarnos en el baño de sangre…todas esas cosas, lo escucho mientras como de forma automática, cuando dicen que nos van a someter a un proceso de estilistas Underseen y Luttor escupen lo que comían, yo suspiro resignado porque ya se veía venir en ese caso.

Y comienza la tortura capitalina, me río cuando Luttor como niña grita que no quiere ir hacia los personas que nos adecúan estilistas, al modelo del Capitolio, de verdad gozaba con los gritos de Luttor y Underseen, cuando una señora, bueno, parecía una señora de piel verde ¿verde? aquí si tienen modas ratas, me agarra y me arrastra al lado de mis gritones compañeros.

v-en guapo, es hora de ponerte guapo, que bellos ojos grises, nunca había visto unos así. Dice mientras me arrastra –yo puedo caminar, señora. Digo mientras me suelto con brusquedad –soy Dorabia, ellos son mis compañeros Sam y Dan. Dice señalando a 2 hombres, uno de cabellos azules y ojos violeta (quizás sean lentes de contacto) estos capitolinos y sus modas raras y otro, de cabello verde pero los mismos ojos violeta, deben ser hermanos.

-hola. Saludo mientras ella me arrastra a la silla, mirando todo el proceso, hay una chiquilla –ah si. Dice Dorabia –ella es mi hija Octavia. Asiento para dar señal de que la escuché y saludo con una cabezada a la chiquilla que debe tener mi misma edad, a la hora, estoy gritando como una nena, si, yo Haimich gritando como niña, mis estilistas han decidido conforme a la moda del Capitolio librarme de todo bello corporal, y cuando digo todo, es eso lo que quiero decir, todo, nada se salvó.

-ahora si se puede apreciar tu cuerpo y tu cara. Dice Doravia –seguro que si, rojo y sensible pero si. Octavia se ríe - ¿tu de que te ríes? Le gruño por pregunta –de que, te dolió tanto como a mi, me lo acaban de hacer. Alzo las cejas mientras ella sonríe algo apenada –no eres el único a quien le duele. Dice mientras sonríe, asiento –gracias. Digo, cuando terminan conmigo y espero a mi estilista, solo Octavia me compaña - ¿así que 12? Me pregunta por fin –si, del 12, si vas a ponerte como tu amiga. Alza las cejas.

- ¿Cómo Ebbie? No, mamá y yo pensamos que esto… mira hacia todos lados como si quisiera cerciorarse de algo –no es correcto, es decir, ustedes son personas y el pasado no es su culpa, porque no tuvieron culpa de nada, nosotras pensamos así. Asentí - ¿Por qué están aquí si piensan así? Pregunto, ella me mira y sonríe.

-para poder realizar el sueño de un estilista, la fama, y nosotros les damos fama a ustedes poniéndolos brillantes, para mamá y para mi, es una manera de ayudarlos y ayudarnos. Medité –bueno Haimich, si ustedes lucen bien, podrán conseguir patrocinantes que les ayuden a salir de la arena y aunque, no podamos sacar a todos, podríamos ayudar a uno, pienso que es la manera de intentar aliviar el sufrimiento que han pasado y que nosotros nunca conoceremos, es la manera de poderles dar un poco de calor humano ante el dolor que van a presenciar. Le sonrío, creo que toda la gente capitolina no es tan superficial –gracias. Murmuro, ella sonríe.

-oh, ha llegado Bart, tu estilista, suerte. Dice y se aleja de mi, Bart, mi estilista, es la persona mas normal de todas las que he visto, tiene el cabello de un rojo fuego natural a media espalda, con ojos verdes, unas líneas verdes con delineador es la única concesión que se ha hecho por las modas del Capitolio, al lado de el, un chiquillo de 4 años observa, es de cabello castaño y ojos verde dorados, es un niño algo curioso.

-tu ¿tu eres un tributo verdad? Asiento a la pregunta del infante –yo me llamo Zina, es un placer. Sonrío - ¿Qué haces aquí pequeño Zina? Pregunto –veo el oficio que hace mi tío Bart, cuando yo sea grande, voy a ser un estilista como el. Dice el niño orgulloso, miro mal al hombre que me sonríe - ¿Por qué lo ha traído? Le pregunto con desprecio.

-porque Zina debe agradecer lo que tiene, respetar y valorar las vidas de quienes están sometidos a este tipo de…diversiones…particulares para los poderosos y sufrimiento atroz para los oprimidos, que no por el hecho de que los grandes lo hagan, quiere decir que es correcto y que… mira al pequeño y le sonríe que la libertad es algo que debemos tener. Abro mucho los ojos, el asiente y se acerca a mi.

-créeme joven Haimich, se bien lo que digo, lo se bien, yo conocí algo distinto a esto. Asiento confundido –bueno, vamos a ver ¿Qué podemos hacer por ti y tus compañeros? Zina, las cintas. El niño asiente y se aleja corriendo –hemos usado muchos cascos, muchos trajes de esos usó mi predecesor y yo, quiero hacer algo fresco. Lo miro confundido –no voy a ir desnudo ¿verdad? El ríe y me alborota el cabello, es un gesto tan familiar.

-no, no irás desnudo que va, no pienso someterte a eso. Asiento –bien, entonces ¿Qué harás? Pregunta mientras me mira sonriente.

Observo mi traje marrón con unos adornos negros algo peculiar, parece la roca de donde extraen el carbón y unos brazaletes plateados con forma de picos y sopletes, para simular las llamas que salen y las chispas al golpear el pico con el carbón, el quiere que usemos los brazos cruzados y los 4 no nos negamos a sus sugerencias, estamos en el carro de pie, un poco mas grande que el del año pasado y vemos a todos los demás tributos desfilando, 1, 2 y 4 tratan de llamar la atención del público pero cuando llegamos con esos trajes, la atención se vuelca hacia nosotros y siento una chispa de emoción al ver como nos vitorean, aunque pueda morir, pienso que si consigo buenos latrocinantes podré regresar a casa, o por lo menos…si no soy yo…Maisilee podrá regresar a casa.