Andrómeda está sentada al lado de Claudius Templesmit y emocionada grita: ¡que empiecen los 25 juegos del hambre! El la mira y le dice: niña, son los vigésimo quintos. Ella lo golpea: ¡la que escribe soy yo idiota! ¡Que empiece la matazón!
Hola mis queridas seguidoras ¡al fin! ¡Llegamos a la arena! Espero la disfruten.
Estoy haciendo acuerdos con mi vigilante interno, actualizaré tan pronto como ella quiera, esto me debe quedar fino así que vamos ¡sin prisa pero sin pausa!
Gracias a les mots por sus reviews ¡gracias amiga! Eres mi primer gran apoyo en este phandon ¡muchas gracias! Y a todos los anónimos igual.
Todos tributo que no conozcan es mío, si lo van a usar, avisen.
¡Denme ganas! ¡Con un hermoso REVIEW!
Los juegos del hambre, son propiedad de Susane Collings, yo solo trato de hacer ¡unos 25 juegos del hambre aceptables!
El primer día en la arena.
Intentaba dormir, la verdad era que llevaba 2 horas así y recordaba que el jarabe para dormir, podría quizás darme algunas horas de sueño, pero como no tengo ese jarabe aquí, decido levantarme, paseo por todo el apartamento y subo a la azotea, veo a alguien sentado de un lado del jardín y a otro alguien acurrucado en un rincón, la primera, es la niña del 10 o bueno, una de las niñas del 10 y la segunda es Maisilee, está acurrucada llorando en silencio, todo mundo ha llamado a eso la etapa de histeria tributal, comienzo a entender porque lo llaman así, me acerco a ella con suavidad, como Hortus y Rodolfus me enseñaron a acercarme a un animal herido.
-no ganarás patrocinadores si no eres fuerte. Le digo con suavidad - ¿a ti que te importa si los gano o no? Me espeta con dureza –si yo los gano, tu te mueres y si tu los ganas, yo me muero ¿Qué diferencia hay Haimich? Trago saliva, de seguro está como cuando Anilee tiene esas cosas de mujeres (guaj) cuando Lisa las tiene, se pone insoportable.
-la diferencia. Digo –es que yo no te mataré a ti. Maisilee aplaude de forma irónica a mi comentario - ¡que bien expresado Avernati! ¡Magnífico! exclama mientras su aplauso solitario resuena en esa parte de la azotea –cállate Donner. Digo ácidamente, me agacho ante ella y antes de que pueda frenarme, la abrazo, ella me regresa el abrazo y está temblando de miedo, suspiro y le acaricio el cabello.
-todo estará bien, no pienso matarte. Susurro –eso no lo sabes. Dice ella con terror –hay gente que cambia en la arena, yo los he visto. Dice mientras se esconde en mi pecho –lo se, lo se. Murmuro tratando de calmarla como cuando mi hermano estaba mas pequeño, una palabra suave.
-pero hay otros que no ¿recuerdas a los tributos del 11 del año pasado? Pregunto, ella asiente –eran 2 enamorados, el se sacrificó con ella lanzándose a los mutos junto al tributo masculino del 2. Asiento para confirmar la historia de los amantes del 3, un chico que al ver como su amada era seleccionada, se ofreció de voluntario por otro con el fin de sacarla, y de hecho, lo logró, la chica ahora es mentora.
-exacto. Digo –eso no nos va a pasar a nosotros. Confirmo - ¿y si nos pasa? Pregunta ella, niego, le sonrío.
En la arena, la gente deja ver quien realmente es, si es un asesino o alguien noble, allí las apariencias se pierden, lo que importa, es sobrevivir, y en ese tópico, todo mundo se muestra tal cual es. Ella asiente y de repente parpadea como si hubiera entendido algo.
-por eso no quieres aliados, no quieres tener que matarlos, a ninguno. Asiento mientras bajo la cabeza, ella sonríe –si rompiera esa regla, sería contigo. Me da un apretón de manos.
-gracias Haimich por decirlo. Añade entusiasmada, me levanto junto a ella –hay que intentar dormir. Digo, ella asiente.
-creo que en la cocina tienen jarabe para dormir ¿te parece si vamos por un poco? Asiento, bajamos de la azotea, vamos a la cocina y pedimos un poco de jarabe para dormir, tomo un poco y empiezo a adormecerme.
-que descanses Haimich. Me dice Maisilee, asiento, me voy a la cama despacio, me desvisto y en cuanto arrojo las mullidas cobijas sobre mi, caigo dormido.
A la mañana siguiente, me despierta la voz de Bart, mi estilista, la verdad hubiera preferido que no llegara, estaba soñando con casa, con Lisa y mi matrimonio y que mi madre me decía que era muy joven para casarme, mi hermano Eric reía y le decía que era mi decisión, cuando la voz de Bart, me empuja de regreso a la realidad la verdad, hubiera preferido quedarme en la cama, me pongo mi ropa de entrenamiento y subo tras Bart a la azotea, llega un aerodeslizador y en cuanto poso mis pies sobre la escalerilla de metal, una corriente me deja paralizado.
-no te muevas. Me dice la médico que me inyecta el dispositivo de seguimiento –que irónica. Pienso mientras sigo paralizado –no me puedo mover. Cuando termina me desparalizan y me acerco a donde Bart mira de forma inescrutable el desayuno.
- ¿Por qué dejaste al pequeño Zina? Pregunto, el sonríe –su padre no lo dejó venir. Responde –ya. Digo inexpresivo, el me mira.
-te mandó esto. Dice mientras me da una especie de cadenita, con una llama pequeñita –dice que es la llama de la esperanza. Sonríe orgulloso de su sobrino –es un gran chico. Asiento, miro el desayuno y aunque el estómago trata de desorganizarse, para revolverse como todo lo que puedo, e incluso un poco mas –bien, ya llegamos. Dice Bart, me llevan a la sala de lanzamiento, conocido por todos como el corral, seré la única persona que estará acá, nadie mas, excepto los capitolinos quienes después podrán venir a la arena a pasar un mes y revivir los juegos, e incluso participar en reconstrucciones de los hechos, Bart saca mi ropa, consistente en pantalones negros, una camisa verde camuflajeada, una chaqueta negra que aprovecha mi calor corporal y botas.
-vaya, te espera un clima algo helado. Dice, asiento –bien, muévete, para asegurarnos de que quede bien. Doy vueltas, patadas y saltos, me queda estupendo, asiento y me siento en frente de Bart.
-recuerda lo que te dijo Iban. Dijo el, asiento –no te pongas a arriesgarte innecesariamente Haimich. Repito mientras miro sus ojos verdes, el me sonríe y me palmea –lo harás bien. Dice alegre, de repente, me pasa un vaso de agua mientras el come algo mas, me lo ofrece para calmar mis nervios pero lo bebo despacio, consciente de que este será mi último trago de agua fácil durante un buen tiempo.
-bueno, no me queda mas que desearte éxito Haimich. Sonrío con un gesto frío –se lo que piensas. Me dice –tu éxito será el fracaso de otros, pero como tu estilista, debo apoyarte, sabes algo. Una voz helada y femenina nos interrumpe mientras indica que ya es hora de subir al pedestal, aprieto la mano de Bart y el me da un abrazo junto a unas palmadas, me acerco a mi pedestal seguido por el.
-no se me permite apostar Haimich, pero si lo hicieran, apostaría por ti. Una vez mas lo confirmo, este tipo me cae bien, me coloco erguido mientras el cristal me cubre, con la barbilla alta, el sonríe y alza el pulgar, me envuelve la obscuridad y asciendo, de repente una luz me deslumbra.
Imposible, no hay otra manera de nombrarlo, imposible, imposiblemente hermoso, parece un sueño, el sueño de alguna niña, un cielo azul como de terciopelo, con nubes de algodón, verde, como agua de lo uniforme del pasto y como la mas fina pintura mezclada, flores hermosas de todos colores, azules cielo y media noche, rosa pastel y chillón, amarillo pastel y chillón, rojo claro y rojo sangre, es una mezcla de olores espectacular, localizo a Maisilee unos cuantos pedestales a mi izquierda y la veo gratamente impresionada, también veo a otros olisqueando el aire y lo hago un poco receloso mientras comienza la cuenta regresiva con la voz femenina, huele a mil perfumes diferentes, como si hubieran sintetizado todo lo bello del planeta y lo hubieran convertido en olores, unos pájaros morados del tono del amanecer pasan por delante de nosotros 10, 9, 8 todos miramos la cornucopia, el cuerno dorado, con lo cual, podrías sobrevivir en la arena si llegas a hacer buenas pescas, en ella hay de todo: comida, armas, medicina, ropas, tiendas de campaña, morrales en fin, todo para sobrevivir convenientemente acomodado si eres lo suficientemente rápido como para lograr esquivar el mortífero baño de sangre que se avecina, veo algo cerca de mi, un sleeping bag, si pudiera tomarlo 3, 2, 1, la voz de Claudius Templesmit me alerta.
-damas y caballeros ¡que empiecen los vigésimo quintos juegos del hambre! Y todo, absolutamente todo, se vuelve un caos.
Corro hacia mi sleeping bag, cuando una fuerza extraña, me tumba por las piernas - ¡no vas para allá! ¡12! me dice un chico del distrito 2, le doy un puñetazo, pero ya el del 4 se ha llevado mi sleeping bag - ¡maldita sea! Gruño mientras me suelto de 2 y me acerco a lo siguiente, una espada curva, como esas de las historias de tierras desérticas, hay otra cosa que me llama la atención, un morral, pero cuando corro hacia el, tropiezo con un bulto, delante de mi, está una de las niñas del distrito 11, con el cuello abierto y haciendo su sangre gorgorismos, se está ahogando en ella, miro lo que tenía en la mano, un botellón de agua, lo tomo, me lanzo y atrapo el morral justo a tiempo cuando alguien me lo intenta quitar, es el maldito de Underseen, escoria, no podía ir a robar a otro, le lanzo una estocada y lo hiero, el suelta el morral y un cuchillo, lo tomo y con eso aferrado en mis brazos, el botellón y el cuchillo, me escurro lejos de allí, corriendo en zic zac mientras escucho algo que silba, va detrás de mi, es un cuchillo cortesía de Underseen.
¡que te desmiembren por traidor! Grito mientras agarro su cuchillo y me pierdo en las montañas, llego a un sitio alto, bastante frío y apartado, me dejo caer en una pequeña cueva, con mi espada, mi morral y mi botellón abrazados, respiro de la carrera dada y de repente, escucho los cañonazos y fríamente, algo que me sorprende a mi mismo, comienzo a contar, he contado 10.
-bueno, quedamos 38. Digo mientras suspiro, ruego que Maisilee no haya muerto en el baño de sangre y salgo a buscar agua, recorro un trecho cuando me detengo, hay 2 personas sentadas en el lago.
Dan. Dice Salí emocionada –hemos encontrado agua. Se acerca al lago, su hermano la sigue, ya los recuerdo, son Dan y Sally del distrito 1 son hermanos, el sonríe.
-con esto, podremos ir a cazar a los demás inútiles, ya verás que regresaremos a casa. Le dice, Sally asiente muy contenta y llena un botellón, se lo empina para beber de el y apenas ha dado el primer sorbo, cuando comienza a toser y a botar espuma verde por la boca mientras se ahoga.
- ¡Sally!¡Sally! escucho a Dan - ¡socorro!¡socorro!¡socorrooooooo! grita pero su hermana ya está muerta, lo se, me asusta el cañonazo, el corre hacia donde supongo que está el campamento de los profesionales, otro cañonazo me sorprende, antes de que llegue el aerodeslizador que se lleva el cuerpo, corro hacia ella y le substraigo su mochila, la espada que tiene y me escabullo antes de que puedan cazarme, en el camino, encuentro el cadáver de Dan a quien le substraigo lo que tiene, lo miro está mordido, como por…por yo, no lo puedo creer.
- ¿ardillas? ¿son ardillas? Me pregunto al ver a una que se va con un trozo de nariz, de ahora en adelante, odio las ardillas, regreso a mi cueva y reviso los implementos, tengo: 2 cuchillos, 2 espadas, 3 botellones, el envenenado se ha quedado con un tinte verdoso y lo aparto, quizás me sirva para matar a alguien con una trampa, así que son 2 botellones, 6 manzanas, 6 naranjas, pan y un cuchillo en mi mochila, en la mochila de ella un sleeping bag, unos lentes raros, unas galletas saladas, yodo y otra botella de agua y unas tiras de sesina, lo ordeno todo y me dedico a mirar el cielo hasta que suena el himno y estamos listos para ver los muertos del primer día de los juegos.
Comienzan a pasarlos: los hermanos del 1, los chicos del 6, los del 7, la niña del 11 y la otra niña de la beta eso quiere decir que: Underseen y Maisilee siguen dentro, suspiro porque aún sigue viva y espero que no la maten tan rápido, pongo mis armas a punto y me dispongo a dormir lo que puedo, cuando unas gotitas me alertan de la inminente lluvia y de repente, pienso, si el agua de los lagos está envenenada, acaso ¿la de lluvia lo estará igual? Pienso y de repente, tengo una idea, tomo la tapa del botellón cuyo fondo tiene los restos del veneno y la lleno de agua, la dejo por un lugar donde vi a un ratoncito colarse, el se acerca a la tapa mientras yo, me oculto y toma del agua, está limpia, sonrío y pongo a llenar mis botellones, corto la cuarta botella de agua con un cuchillo para hacer un embudo y así, poder llenarlos mas rápido, eso funciona, lleno los 3, el envenenado lo aparto, tomo mis 2 botellones de agua de lluvia, echo las gotitas de yodo y los meto en la mochila, guardo mi embudo y escondo las otras piezas de plástico que me podrán servir de recipiente y tapa y dejando descuidadamente adrede el botellón envenenado, me acuesto a dormir.
