Hola mis queridos seguidores otro capi de nuestra historia.

Un poco corto, lo siento, son como la 1 en mi país y tengo sueño.

Gracias a los que leen y a mi lectora frecuente ¡muchas gracias amiga!

¡Déjeme saber su parecer! ¡Con un hermoso REVIEW!

Los juegos del hambre, son propiedad de Susane Collings, yo solo trato de hacer un vasallaje excepcional.

Día 2 en la arena.

Algo sonó, algo sonó y me despierto asustado, diablos, no tengo idea de que será, si son los profesionales que suelen ir de caza, estoy oficialmente muerto, pongo mis cosas al lado de mi y confío en que alguien si entra a la cueva, tome la botella y caiga envenenado, y si, alguien entra, es una de las muchachas del distrito 10 la miro todo lo que puedo en la obscuridad, anda aterrorizada, escucho pisadas detrás de ella, si no hago algo, deberé matarla, corrijo, ya debo matarla, debo ser fuerte, saco un cuchillo y me preparo a disparar.

¡no por favor! ¡por favor no! Grita ella, pero un tributo que supongo del 2, ríe –no creas que la sacarás tan fácil niñita, vamos a matarte. Asegura mientras se acerca a ella, trato de fundirme con la pared - ¡se los suplico! ¡no me maten! ¡no me maten! Pero el tributo del distrito 2 la atraviesa sin problemas y sin consideración, están riendo y a punto de alejarse, cuando uno tropieza con la botella envenenada.

-he, mira, es una botella de agua. señala Luisa quien en los entrenamientos pareció ser algo despistada –ya cazamos a la del 10, quizás esto sea suyo. agrega Luisa, una de las tributos del distrito 2 –probablemente, no sabemos si fue del lago en el que murió Sally. Dice el otro tributo Daimon –no lo creo, quizás la niña la haya recolectado de la lluvia. Evito bufar, pero si ya saben que el agua de lluvia es potable, puedo considerarme muerto.

Yo tengo sed. Añade ella y se empina la botella, está por tocar su boca –que la tome, que la beba. Suplico –espera. Dice el tributo llamado Gabriel –parece extraño esa botella. Añade mientras la mira con esos raros lentes, de repente, puedo detallar en ellos gracias a un brillo lunar, son los mismos que tengo yo, con cuidado, me los pongo y con mucho mas cuidado aún trato ni de moverme –la botella está manchada de verde, hay alguien mas aquí. Dice Gabriel de repente, mientras mira mi fuego extinto –estas no son las pisadas de 10. Añade Daimon, de repente, lo entiendo, el blanco mas débil es Luisa y si no la derribo a ella, no saldré vivo de esta, me dirijo a la tributo como un bolo de boliche a los pines y salgo corriendo por delante de ellos, Gabriel ruge.

- ¡es el chico del 12! Brama - ¡que esperamos! ¡vamos! ¡vamos! grita Daimon, corro y corro con los 3 tributos detrás de mi, lo que veo es un árbol allí, a pocos centímetros después de una gran carrera –no huyas ratoncito. Dice Luisa con voz macabra –quereos matarte como a tu amiguito. Recuerdo a Hortus y sus habilidades en los árboles y rápidamente trepo a uno.

- ¡baja de allí! ¡ardilla! ruge Gabriel - ¡intenta alcanzarme idiota! Desafío desde arriba, saco uno de mis cuchillos y debo agacharme, porque la tributo llamada Luisa ha lanzado una especie de estrellas extrañas, las miro confundido mientras impactan en el tronco a centímetros de donde estaba mi cabeza hace instantes.

- ¡baja de allí! Grita Daimon - ¡atrévete a subir idiota! Reto aunque por dentro, estoy muerto de miedo, pero debo seguir vivo, cuando unos gusanos azules aparecen en el tronco, me quedo quieto, casi ni respiro, esos gusanos son mutos, animales genéticamente desarrollados por el capitolio, ese en particular se llamaba scarys y era muy peligroso, durante los días obscuros, este gusano detectaba las emociones de los rebeldes como ira o miedo y los aniquilaban, se metían dentro del cuerpo y los que los tragaban, se derretían ahogados en pedazos de piel y de su propia sangre, lo mejor para ellos, es estar en calma y concentrado, eso los repele, siento como algunos se me incrustan en las piernas y ascienden poco a poco pero consigo relajarme, mantenerme en calma, los gusanos poco a poco se van alejando de mi y van reptando hacia mis enemigos, yo estoy calmado y podría decirse que indiferente a la situación pero, no así, Gabriel quien me grita.

- ¡te bajaré de allí a patadas soquete! ¡y te dejaré irreconocible cuando tu put·$%&/ madre recoja tu cuerpo en tu pobre e inmundo distrito! Y de repente, los gusanos lo rodean como un manto azul, el grita y grita y sus compañeros corren, yo me tapo los oídos para tratar de aminorar el sonido pero no puedo dejar de ver, como la piel se le derrite, la dermis, la epidermis hasta dejar al músculo expuesto, como el comienza a expulsar pedazos de entrañas y viseras mientras el charco de su sangre se hace mas y mas grande, como expulsa sus ojos que ruedan como bolitas, su lengua, en fin, todo, mucho mas abundante, hasta que por fin, su cuerpo deja de sufrir espasmos mortuorios, suena el cañonazo y se que ha muerto, como no quiero ni moverme por si hay mas gusanos, decido pasar la noche en el árbol, miro el aerodeslizador que viene por el cuerpo del difunto Gabriel y el deja por fin, esta maldita arena y sus suplicios.

Decido que ya que los profesionales están cazando, lo mejor, será pasar la noche aquí en el árbol, después de todo, tengo estos raros lentes que ven en la noche, al día siguiente, me bajo del árbol, debo buscar otra cueva, no me gusta la idea de dormir en el árbol y menos si de noche hay que cosechar el agua de lluvia, debo administrar bien mis botellas aparentemente toda el agua de la arena está envenenada, lo cual, no es divertido, llego a un lago, me da miedo hasta bañarme, pero omito eso, estoy solo y por un par de días, bueno, si huelo mal a nadie le importará, me como una de las manzanas de mi morral y busco otras bayas, ese día, me la paso caminando por el que he denominado mi territorio de caza (suena mucho a Hortus y Rodolfus) pero es así, este es un juego de caza donde solo el mas listo y fuerte sobrevive y los otros son las presas, consigo cazar un par de pájaros y una de las ardillas doradas, no sabe mal, pero no me gustan las ardillas aunque me la puedo comer, consigo unas nueces y por fin, al final del día, una cueva que disimulo con hojas y rocas, preparo las 2 botellas que me quedan, hice el esfuerzo de solo tomar 1 y tras comer un poco de la carne del pájaro, me siento a ver las muertes, solo han sido 2, Gabriel y la chica del distrito 10, con ese reconfortante pensamiento, me voy a la cama tras rellenar mis botellas de agua.