Andrómeda está sentada en el puesto del vigilante jefe y con un lindo mando manda valga su redundancia, unas efectivas agujitas al vigilante del momento de los juegos de Haimich ¡que sufra el canalla!
Hola mis queridos seguidores, otro capi de la historia, espero les guste mucho.
Muchas gracias a lesmots ¡por siempre llegar a leer!
¡Déjenme saber su parecer! ¡Con un increíble REVIEW!
Los juegos del hambre, son propiedad de Susane Collins, yo solo, trato de hacer ¡unos buenos quincuagésimos juegos del hambre!
El tercer día en la arena y un salto al sexto día.
despierto a las 8 de la mañana, quizás, sea un poco mas tarde, desayuno una manzana y me pongo en actividad, se que los profesionales han rondado por mi territorio de caza, debo asegurarme, de perderlos de vista, salgo de mi cueva, mejor comenzar a moverme inmediatamente para que no descubran mi escondite y no recibir visitas inesperadas, mis pasos son lo único que se oye en el lugar, pero no puedo estar seguro de que no vaya a encontrar a nadie, sigo mi camino, cuando una rama me alerta, alguien está detrás de mi, no se cuanto tiempo lleva siguiéndome.
¡no dispares! Grita la pequeña niña del 5 - ¡agáchate! Ordeno sin dudar, ella obedece, mi filo frena el filo de otra espada.
-maldito seas Underseen. Digo apretando los dientes por el esfuerzo –Haimich el noble ¿Qué quieres hacer con la niñita del 5? No puedes protegerla, en este juego, no se trata de ser buena gente sinó de sobrevivir. Dice el riendo –oh que noble ¡dejará que la niñita regrese a casa! Gruño.
-no sería tan canalla como tu, para matar a una niñita. Digo mientras sigo frenando su acero con el mío, por fin, nos destrabamos y comenzamos a lanzar mandobles, intento herirle las piernas, pero el lanza una estocada a mi cabeza, la freno de inmediato, paorvechando esto, intenta golpear a la niña, me atravieso para ayudarla y la protejo con mi cuerpo, es en ese instante, que los escucho.
-oh no. Dice la pequeña –son rastrevíspulas. Asiento a su comentario - ¡corre! ¡que esperas! ¡corre! grito mientras le tomo la mano y nos largamos a correr, parece que Underseen quiere escapar, pero al ver como trepa, se que las rastrevíspulas no han ido por el, han ido por mi, ha sido un gesto de rebeldía el ayudar a la niña, pero no me importa, la tomo en brazos y sigo corriendo al lago.
- ¡está envenenada! Grita la pequeña, asiento y desvío mi trayectoria justo a tiempo, llegamos a una fosa donde solo cabe 1, arrojo a la pequeña y sigo corriendo, pero las rastrevíspulas me alcanzan, me pican 1, 2, 4, 7 veces, de inmediato, se retiran como si se evaporaran, se que es un truco de los vigilantes, y de inmediato, veo, como las nubes blancas de esta horrorosa arena de niñas, comienza a derretirse y a formar caras demoniales, el piso se mueve y de el, comienzan a surgir árboles de sangre, el piso se ha transformado en pedazos de humanos brazos, piernas, ojos, pechos, lenguas y otras cosas que no quiero mencionar, son las que adornan el piso y con mucho terror, comienzo a correr, los árboles de la arena, se han transformado en esqueletos que me intentan halar, grito y retrocedo, pero la pared me va a caer, pierdo el sentido, por fin, me desmayo.
Escucho unas gotitas caer, por alguna razón estoy seco, abrigado, abro los ojos con pesadez y observo a mi alrededor, están los 2 tributos del 5, un chico y una chica, sonrío.
-hola. Digo –hola. Dicen ambos, me miran expectantes - ¿Cómo te sientes? Pregunta la niña, muevo mi cuerpo.
-siento, como si me hubieran dado una paliza, pero fuera de eso, estoy bien. Digo sonriéndole, el niño asiente.
-que bueno, nos costó quitarte los aguijones. Sonrío –gracias…pero…no debieron haberme ayudado. Dijo con suavidad, la niña sonríe.
-tu me ayudaste, es lo mejor que puedo hacer para agradecerte. Bufo –la compasión no está permitida en estos juegos. Digo, ella asiente.
-hay una excepción a esa regla con quien te ayuda. Dice el niño, trato de recordar sus nombres, la niña es: Amy Arrow y el chico es: Broken Nicolás, ya los recuerdo, son la pareja del 5 que se abrazaron en las cosechas.
- ¿murió alguien? Pregunto –un tributo masculino del 11. Dice Amy –vimos como los profesionales lo cazaban. Dice Nicolás estremecido de terror –fue horrible. Dice Amy comenzando a llorar, me recuerda por un momento, al pequeño Eric.
-le tendieron una trampa como a un oso. Asiento –y luego lo desmembraron como a una res. Dice Nicolás, repito el gesto.
-gracias. Digo - ¿podemos ser tus aliados? Pregunta Amy –lo siento Amy, estoy solo. Digo mirándolo.
-oh, que pena. Dice Nicolás, ella me mira.
- ¿Por qué me salvaste? Pregunta –por que me recuerdas a mi hermano ¿de acuerdo? Respondo de malhumor –deberías quedarte con nosotros. Dice Nicolás.
-no te ofendas 5, pero no tengo aliados por una razón excelente, no los quiero matar después, forjar alianzas para luego traicionarlas. Digo –podemos terminarla cuando lleguemos a las finales. Dice Amy desesperada.
-no gracias. Digo tomando mis cosas, mis botellas están como las dejé –muchas gracias por el cuidado, pero no, gracias. Digo mientras recojo todo y me alejo.
-te lo dije Am, confiar en los mayores, es una pérdida de tiempo. Dice Nicolás, me alejo de ellos, estoy caminando, buscando otro sitio, cuando los gritos de un niño me alertan y me ponen los pelos de punta, regreso corriendo y miro a Nicolás corriendo, Underseen lo sigue y estoy demasiado lejos para poder alcanzarlo, no lo pienso 2 veces, me acerco a ellos, pero es tarde, Underseen ya le ha hundido su lanza en el pecho a Nicolás, quien convulsiona con lágrimas en los ojos.
-maldito perro. Digo sacando una de mis espadas, el ríe –anda Abernati, demuestra que puedes vencerme. Y acto seguido, nos colocamos en posición para un duro duelo, lanza contra espada, ambos somos buenos, pero estoy cegado por las lágrimas, no puedo evitarlo, era algo débil en ese momento el llorar por alguien mas que no fuera tu.
- ¡eran solo niños canalla! Grité –si, lo eran, pero no existe la compasión Haimich ¡ni acá! ¡Ni afuera de esta arena! Dice el apuntando a mi pecho, me agacho para esquivar y logro cortarle el párpado, veo como su ojos queda colgando, el grita como un poseso mientras la sangre le mancha la cara, pero aprovechando su momentánoo aturdimiento y desorientación, le doy una patada para enviarlo al suelo.
- ¡piedad Haimich! ¡Piedad! grita el –como tu lo dijiste, maldita rata. Escupo mis palabras que debieron haber sido escuchadas por el.
-en esta arena, no existe la compasión. Y sin mas dilación, clavo mi espada en su pecho, el grita, convulsiona y deja de moverse, escucho su cañonazo, corrí tan rápido que había ignorado los cañonazos de Amy y Nicolás, solo llevaba sus armas el maldito infeliz, no valía la pena tomarlas.
-lo lamento. Digo al cadáver de Nicolás y hago un gesto osado, quizás, me gane otras rastrevíspulas o algo peor por parte de los vigilantes, pero no me importa, hago la clásica señal de despedida y respeto de mi distrito, con los 3 dedos de mi mano derecha, los llevo a mis labios y después señalo a Nicolás con ellos, es lo único que puedo hacer, con el corazón pesaroso, regreso a la cueva donde está Amy, pero ya no está, debieron haberse llevado su cadáver pero, aún se ve el charco de sangre donde estaba recostada, hago el mismo gesto, me obligo a comer 2 manzanas y una botella de agua, tomo otro poco, en ese momento, me llega una paracaídas plateado, que suerte, alguien me ha mandado algo de comer, un banquete pequeño, eso servirá para alargar mis provisiones, lo guardo para la cena y camino buscando otro sitio de refugio, este ya no es seguro, llego a otro sector de la arena, hay un pequeño claro protegido por árboles como si fueran muros, selecciono ese sitio, me preparo para ver las caras de los niños que debía haber aceptado como aliados y choco con mi negativa de querer aliados, sus rostros tranquilos en la fotografía, son una cruel ironía ante lo espantoso de sus muertes, aparece el rostro de Underseen, y sonrío al pensar que queda una rata menos en la arena, después de preparar las botellas, me subo a un árbol y como Hortus me enseñó, me preparo para pasar la noche en el árbol bien, atado, por si acaso, con todas mis provisiones a la mano.
