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Maldiciendo llego Rachel a casa. ¿Qué había sido todo eso? Se supone que le había dicho a su padre que no socializaría con esa chica y es lo primero que hace… y no solo eso.

Flashback

-Yo no soy otra simple chica a la que puedes besar y anotar en tu lista de victorias- informo para finalmente irse

Fin del flashback

¿Qué demonios estaba pensando al decir eso?- ¡Dios, soy tan estúpida!-

Rachel no se fijo en que esto último lo había casi gritado, llamando la atención de uno de sus padres que caminaba por el pasillo.

-¿Rachel cariño?- era Leroy

-Pá- se exalto –Ahm… dime-

-Dime tú… ¿Qué pasa Rach?- la morena agacho su cabeza indicandole a su padre que no quería hablar de ello –Esta bien… pero sabes que puedes contarme todo lo que quieras Rach, yo estaré allí para ti siempre- le dijo regalandole una sonrisa reconfortante, la cual la morena correspondió

-Te has ganado dos waffles más para la cena pá- ambos rieron para después ver como Leroy se retiraba y cerraba la puerta

Tranco la puerta y nuevamente su mente le jugo una mala pasada: recordo aquella escena en la que el rostro de Quinn estaba a pocos centimetros del suyo, imaginandose como habría sido aquel beso si no lo hubiese rechazado. Sacudio su cabeza un par de veces ¡Tenía que dejar de pensar en eso! Tenía que dejar de pensar en ella.

Al final había hecho lo correcto, o al menos eso decía su consciencia en esos momentos…

Estamos hablando de Quinn Fabray, la chica que ha estado con medio instituto, ese tipo de chicas nunca toman las cosas en serio, solo juegan con los sentimientos de las personas como si no les importara nadie más que ella…- debatia en su mente

Tenía toda la razón de el mundo para creer eso, al fin y al cabo Quinn había querido besarla en su primer día de clase, sin ni si quiera saber su apellido.

-Bueno ya, concéntrate Rachel… tienes que encontrar la canción que cantaras para poder ingresar al Club Glee – se decía a ella misma dandose suavemente un par de palmadas en la cara, a ver si espabilaba.

Rachel había estado en el Club Glee de su escuela en New York, era algo que le gustaba y en lo que realmente se destacaba, ella pensó que la mejor forma de conocer gente era inscribiéndose en algún club… así que ese día intento concentrarse con todas sus ganas… solo tenía dos días para ensayar lo que iba a cantar.

Mientras tanto Quinn iba llegando a su casa. Había tardado un poco debido a que se había topado con una de las chicas con la que había ''tenido un royo'' hace mas o menos dos semanas. Al parecer ella quería tener una cita con Quinn, pero esta no estaba para nada interesada, así que simplemente la rechazo de manera cortante provocando que la chica terminara llorando, cosa que a Quinn no le importo. De esa manera era como crecia la fama de rompecorazones de esta.

-¿Mamá? ¿Estas en casa?- grito desde la puerta

La mamá de Quinn es madre cabeza de hogar, ya que se había divorciado de su esposo desde que Quinn tenía aproximadamente 9 años.

-En la cocina-

-Ah, Hola- ingreso a la concina depositando un beso en la mejilla de su madre -Huele bien-

-Si… son macarrones con queso, tus favoritos-

-Ok… ¿Qué paso? ¿Alguien murió y por eso me estas preparando mi comida favorita?-

-¿Acaso una madre no puede prepararle la comida favorita a su hija sin que algo pase?- respondió evadiendo la pregunta

-No-

-Odio tener una hija tan lista- Quinn rió, cosa que no duraría mucho –Muy bien… Quinnie, quiero que me dejes hablar ¿ok? Luego podrás renegar todo lo que quieras. Tu padre…- Judy noto inmediatamente la cara de enojo de su hija, así que se apresuro a continuar -Esta pasanado dificultades economicas, lo que quiere decir que Kyle se vendrá a vivir acá un tiempo-

-¡¿Qué?! Ahora el va a tirar a su otra hija a la calle? No, me niego, ¡no quiero a esa molestia en mi casa! ¡mamá en que estas pensando! – reprochaba totalmente alterada

-¡Lucy Quinn Fabray! no quiero volver a escucharte llamar molestia a Kyle ¿bien? estoy pensando en el bienestar de mi hija quien también es tu hermana – hizo enfasis en ''tu hermana''

Y que sepas que no es una pregunta que necesite aprovación, estoy informándote, Kyle vendrá a pasar un tiempo acá-

Kyle Fabray, la hermana gemela de Quinn. Nunca se llevaron bien, una de las razones por las cuales Quinn siempre quiso tinturar su cabello de otro color para tratar de verse lo más diferente a ella posible, lastimosamente aun con el cabello rosa no lo consiguio. Pero lo único de tienen de parecido es el físico, porque dejando afuera ello, son completamente diferentes, como el agua y el aceite.

-¿Cuándo… cuando vendrá?- pregunto tratando de calmarse

-Quizá en dos semanas este aquí- solto como si nada

-¡¿Dos semanas?! ¡eso es demasiado pronto! Me estas pidiendo demasiado mamá!- de nuevo perdiendo el control

-Nuevamente Quinn, no te lo estoy pidiendo, ¡Por el amor de Dios! Ella es tu hermana ¿Por qué no se pueden llevar bien?- suspiro

-Esa cosa no es mi hermana, podrá parecerse físicamente a mi, pero ella nunca será mi hermana- culmino, provocando el enojo de su madre y corriendo hacia su habitación

Al llegar a su habitación lo prmo que hizo fue tumbarse sobre su cama y hundir su cabeza sobre la almohada. Entonces empezó a gritar, necesitaba desahogarse, sacar todo la rabia que sentía en ese momento, tener que convivir con su perfecta hermana nuevamente sería una completa pesadilla. Culpo a su padre por todo lo que estaba pasandole, lo maldijo hasta no poder más. Lagrimas salían de sus ojos, golpeaba la almohada, quería patearlo todo. Hasta que en su mente apareció la única cosa que pudo calmarla, haciendola sonreir levemente allí estaba la escena en la que estaba a milimetros de Rachel, se había sentido tan bien durante esos segundos antes de que la morena la rechazara. Imaginar sus ojos chocolate le trasmitian tanta paz que se fue quedando dormida sobre su cama.

Mientras que Quinn soñaba Rachel serbia la cena a sus padres.

-¿Entonces Rachel, como te fue en tu primer día?- era Hiram una vez todos sentados en la mesa

Y de nuevo el flashback de aquella escena.

''No me conoces si crees que me rendiré tan fácil''

-Pues…- bajo su cabeza totalmente al suelo pues logro sentirla caliente –Bien-

-¿Solo bien? ¿No paso nada interesante…?- ahora era Leroy quien trataba de entender el porque de la actitud de su hija

-La clase de Sociales fue… interesante-

-Ya veo- sonrió Leroy –La clase de Sociales fue interesante- repitió mientras que Hiram lo veía confundido

-¿Y… de lo que hablamos Rach? Sobre aquella chica-

La morena se tensiono apenas al escucharlo, había logrado sacarse de la mente a ''aquella chica'' como dijo su padre para no nombrarle en lo que había quedado del día y ahora su padre venía a recordarsela? Vaya, a eso se la llama tener mala suerte. Leroy noto el estado de su hija, entonces fue en su ayuda.

-¿Qué chica?- pregunto

-Hay una chica en su escuela, que va a alguna de las clases de Rach… es una niña bastante problemática, así que le pedí a Rachel que no tratara con ella, pues… no más de lo necesario-

Rachel seguía con mirada al suelo y mordiéndose el labio, clara señal de que estaba nerviosa. Leroy lo noto de inmediato.

-No me parece- afirmo el antes nombrado, atrayendo no solo la mirada de Hiram, si no que también la de su hija –Digo… no conocemos a esa chica, así que no hay derecho a juzgarle- miro a su hija a los ojos -¿Verdad Rach?-

-Si…- de nuevo su mirada había caído al suelo, pero esta vez no por nerviosismo, si no de arrepentimiento.