P E R R I T O

Ella realmente se sentía muy asustada en ese desolado paraje. Ella le asustaba mucho la idea de estar sola.

Le recordaba que cuando era pequeña se había perdido en una excursión en el mundo real. Aun antes de dormir se estremecía ante el recuerdo de ese oscuro bosque.

Pero ahora savia que sus padres no la estaban buscando, y quizás sus compañeros estuvieran a kilómetros de distancia.

Solo rogaba que alguien estuviera con ella. Alguien. Quien fuera.

Entonces apareció él.

No tenia deseos de entablar una pelea, aun estaba algo asustada. El no la ataco. Ella fingía no recordarlo, mientras se burlaba de su apariencia, pudiendo calmar un poco su desbocado corazón.

Perrito.

Esa palabra a ella le gustaba. No le forjaba pensamientos malos, la tranquilizaba. Era una palabra adecuada.

Y enfrente de ella había un perrito. El perrito de Grosser.

No sabía porque; pero, sentía que él no la quería atacar tampoco. Ellos estaban al tanto de que no quedaba mucho de ese momento. Pronto serian enemigos de nuevo.

Pero para ella siempre seria su perrito. Que se manifestaba cuando ella tenía problemas. Que aparecía para alegrarla.

Porque eso es lo que él hizo cuando apareció. Y lo que hizo después de atacarla.

Porque si no la hubiera atacado, ella no hubiera salido corriendo, y si no hubiera hecho eso, quizás no se habrá encontrado con sus amigos.

Todo por el perrito de Groser.