Hola! PATTY es este! Es el mío! El de la maca jejejeejjee.
Nada de esto me pertenece, excepto la idea estúpida. Si se parece a cualquier otra cosa, es coincidencia.
Advertencias: OOC, mucho OOC, MPREG (estas advertido) y exceso de estupidez. Ahh, sí. Cambios de humor severos.
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Manual para sobrevivir a un Noru embarazado
(… come dulces mientras puedas, después te diagnostican diabetes y arruinan tu vida)
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-Noru~, déjame ir… – deberíamos mencionar que otra de las grandes habilidades de Dinamarca era suplicar hasta conseguir, en la mayoría de los casos. Pero ahora, sentado a un lado de Noruega en su sillón favorito, no recibía siquiera una mirada de soslayo.
-Vamos, Noru, yo también tengo derecho – imaginen a un Mathias utilizando los pucheros mortales de corderito degollado - ¿Por qué puede ir Islandia y yo no?
Lukas se dedicó a suspirar. Dinamarca le tenía los pelos de punta desde aquella mañana, cuando había despertado en el baño, y había decidido que tenían que hacer una visita al médico. El por supuesto le había dicho que no – pese a que, debía admitir, que tenía razón – y le costaron tres horas de tranquilidad, hasta optar por hacerle caso, con la condición de que no fuese con él. El mayor error de su vida.
-Ya te dije que no. –
Pero… Noru… - ok, noruega cuando le negaba algo se esperaba cualquier cosa, menos que al rubio idiota le temblara la voz como si fuese a llorar – Noru… ¿quieres más a Islandia que a mí?...
-Sí. – le contestó. El segundo más grave error de su vida.
¡Waaaaa! ¡Noru! – dos segundos más y derrumbaría su cara de póker, eso era lo más perturbador que había visto, Dinamarca llorando como bebé… lo añadiría a su lista ultra personal de miedos. El danés tenía los ojos vidriosos y las lágrimas surcaban sus mejillas, aunque intentaba contenerlas con el dorso de sus manos, como un gatito. Se veía d-…d… deseable. ¡Un momento! ¡Desde cuando era un pervertido!
-Noru~ – susurró Mathias en un sollozo – ¿Por qué te sonrojas?
El aludido respiró profundo. No mostraría su debilidad jamás.
-S-sólo tengo un poco de calor –
-Entonces, ¿Por qué tartamudeas? –
-… –
-¿Me dejaras ir contigo? –
Ufff.
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Media hora después estaban los tres – véase Noruega, Islandia, y Dinamarca – sentados respectivamente en una sala de espera de un hospital "x" (estúpidos derechos reservados); más específicamente, en la sección de maternidad, con un danés emocionado, y más de treinta pares de ojos posando sus curiosas miradas sobre ellos.
"Malditos sean los hospitales" pensamientos de noruega.
-Noru~, no debes maldecir aquí, hay muchos pequeños que podrían oír tus malas palabras~–
¿Eh? Lukas estaba seguro de haber pensado eso último. Lo dejo pasar, el mundo de hoy esta de locos.
-Esta sala solo está llena de mujeres embarazadas, no hay ningún niño – dijo Emil con seriedad. Dinamarca le miró con horror, como si se hubiese olvidado de su cumpleaños (una vez sucedió, pero esa es otra historia).
-¡Entonces que son los bebes en sus panzotas! ¡Grasa! ¡Se comieron una sandía gigante! – exclamó indignado. Los muchos pares de ojos le lanzaron una horda de miradas asesinas, pero Mathias estaba demasiado ocupado llamando a Islandia inhumano como para prestarles atención. De todas formas no lo habría hecho.
Noruega quería marcharse a ver televisión. Justo a esa hora pasaban su programa favorito: "mil formas de morir". No revelaremos con que fines para nada provechosos ve ese tipo de cosas. El punto es que estaba con un humor de perros por saltarse su horario de tv, y que el imbécil del rey nórdico y su hermano discutieran no ayudaba en nada.
-¡Eres un insensible, Isu! –
-Contrólate, estás gritando – le respondía el menor con frialdad.
-¡Con razón Hong Kong es tan serio! ¡Pasa demasiado tiempo contigo! –
Tres… dos… uno… Islandia perdió la paciencia.
-¡No lo metas en esto! – gritó con fuerza en un arranque de furia. Todas las mujeres del lugar comenzaron a reclamar y posaron sus miradas demoniacas de fuego sobre ellos, y Noruega estuvo a punto de noquear a Dinamarca… pero fueron salvados por la recepcionista, que los hizo pasar a la consulta del médico.
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-Efectivamente, usted, señor noruega, esta embarazado – dijo un fornido hombre mientras se acomodaba un par de anteojos demasiado grandes para su rostro.
Dinamarca fue el primero en hablar.
-Alemania, ¿por qué eres el medico de maternidad? –
-Dime Doctor Ludwig, por favor, – se volvió a acomodar los lentes – y esa es información clasificada.
Noruega estaba aún más disgustado que antes. Islandia murmuraba no se sabe que cosas relacionadas con daneses inútiles y una amplia gama de insultos, y Mathias, hasta el momento, el único que prestaba atención, quiso golpear al alemán durante dos segundos, pero luego considero mucho más eficiente, comenzar con el plan "el método Dinamarca".
-Dime, dime, dime, dime, dime – diez minutos con la misma palabra – dime, dime, dime, di… -
Alemania tenía un tic en el ojo y una vena hinchada en su frente. Se levantó de su asiento – mucho más cómodo que el de los pacientes – y estampó sus grandes manos en el escritorio.
¡Está bien! … cofperdiunaapuestaconFranciacof – habló rápido pero no logró evitar que Dinamarca lo escuchara.
-Ahh… por eso Italia-chan viste como enfermera –
-¡Feliciano, no vengas! – gritó. Noruega en aquellas alturas de la conversación, sentía que estaba a punto de explotar de rabia. Veneciano se había aparecido por la puerta con un vestido blanco demasiado corto y apretado, dejando poco a la imaginación.
-¿Cómo sabes que estoy embarazado si no me has revisado? – preguntó con sarcasmo.
-mmm… lo siento – dijo ignorando la última pregunta deliberadamente – pero tengo más pacientes que atender. Si quieren consultar algo, podrían hablar con mi secretaria, Feliciano.
Dinamarca prorrumpió en carcajadas mientras fueron arrastrados fuera del despacho. Emil se fue dando grandes zancadas sin dirigir ni una despedida, y así fue como aquel tiempo se dio por perdido; al igual que el dinero que gastaron en el medico.
Más tarde tendrían que concertar una visita a un médico titulado, con experiencia, y que por sobre todo, no fuese un país.
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3:35 a.m.
Noruega despertó con la misma sensación de la noche anterior, cuando había encontrado a Dinamarca medio-muerto en el baño, poco antes del amanecer. Abrió los ojos con menos decisión de la esperada, y con la leve sospecha de que no podría volver a conciliar el sueño.
Como supuso, el problemático danés no estaba compartiendo con él las horas de sueño. Se dirigió con paso somnoliento a la única habitación iluminada, que resultó ser la cocina, donde su pareja observaba a través de la ventana con aires melancólicos.
-¿Sucede algo? – preguntó (pese a que no le interesaba escuchar a Dinamarca, diablos tenia sueño), luego de debatirse si hacer algo, dejarlo pasar e irse a dormir. Dinamarca fijo durante unos segundos su vista en él, pero enseguida volvió a sus extrañas andanzas.
-Solo quiero… hum, no importa – susurró más callado y decaído que de costumbre. A Noruega le dio un pinchazo en el pecho el verlo así. Tal vez algo importante había pasado, sin embargo, no fue necesario insistir ni mostrarse preocupado. Mathias, con su excelente capacidad para hablar, le describió sin muchos detalles que pasaba.
-Me desperté con hambre, y quise comer pastel de fresas, pero en la nevera solo hay un trozo de pastel de chocolate – dijo rápidamente. Lukas lo observó con su frialdad característica, y se marchó de la habitación con un humor de perros. No podría dormir.
-Idiota –
Fue lo único que salió de sus labios mientras el danés fruncía el ceño.
Aquella fue la segunda ocasión en la noruega lo ignoró. Pero como dice el proverbio, la tercera es la vencida. La pequeña hada se sonrió con suspicacia. ¡Ah, que divertido!
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Omake.
Habían pasado apenas algunos minutos de haber consultado con el medico real, que resultó ser una mujer joven y hermosa – aunque no tanto como Lukas, se dijo Dinamarca –, los había atendido con energía y se mostró intrigada con el caso. No conoces hombres embarazados todos los días. Siempre supo que su Noru era especial.
Ok, el punto era que mientras caminaban hacia la salida, tomados de la mano, por supuesto no sin protestas; vio algo que le llamo bastante la atención. ¿Por qué Inglaterra se paseaba en silla de ruedas, siendo guiado por Japón? Tenía una curiosidad innata, y antes de darse cuenta, ya estaba frente a ellos junto a su Noru, preguntando con su tono más simpático que sucedía.
-Etto… Inglaterra-san sufrió un ataque de asma – le respondió con un tono de vergüenza ajena. Noruega sintió curiosidad, en cambio Dinamarca comprendió en seguida supo de qué se trataba todo.
-Ohh… yo sabía que él no fumaba – dijo intentando contener la risa ante un furioso Arthur. Luego agregó – y que no se llamaba Bob.
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Jejeje tanto tiempo… Patty me demore, pero aquí está el capítulo tan esperado por… las personas que lograron leer esto sin sufrir un infarto!
Naa enserio, gracias a todas las personas que me dejaron un review el capítulo anterior, me da mucho gusto que les guste esta cosa. Espero (ahora si -.-') poder subir semanalmente. Las personas que lean esta monstruosidad, me encantaría que me diesen sugerencias y dejen un comentario ^^
Por si quieren saber algo más sobre todo el asunto lean el siguiente capítulo, que estará pronto en esta web.
¡Nos leemos, Patty! ;)
PD: sé que el titulo no tiene nada que ver con la historia laskjdklasdjaskldja
