CAPITULO 2
Estaba en su habitación llorando…pero ¿Por qué lloraba?..De repente había un chico con ella su largo cabello era de un rojo intenso al igual que sus ojos, solo de mirarlo le temblaban las piernas y el corazón le latía de una forma exagerada, estaba frente a ella mostraba seguridad en sus palabras, sus labios eran suaves; caía al vacio junto con él desde el octavo piso y se perdió en la oscuridad... abrió los ojos precipitadamente e inmediatamente se sentó y observo el lugar, estaba en su dormitorio solo había sido un sueño como siempre… se levanto pesadamente estaba sudando y le dolía el cuerpo de pronto volvió a su triste realidad…
- valla dormiste un poco mas de la cuenta– decía una mujer vestida de blanco. – si que te alteraste el día de ayer- su voz era dulce y cálida.
-hola doc., nunca es mi intención… usted sabe es difícil…-
- si lo se mi pequeña Kaoru… eres mi paciente desde que eras una niña… bien es hora del desayuno, por cierto tu hermano vendrá a verte, la enfermera estará aquí en un momento así que por favor no busques problemas-
- Doc., siempre he sido tranquila, ella es la que empieza pero descuide tratare de no ser grosera- la mujer la miro con cariño tras ella venia una mujer regordeta con un carrito en el cual llevaban charolas con comida.
-Kaoru…por favor termina toda tu ración haz bajado un poco de peso- en ese instante la enfermera llego.
-un momento, ¿no iré al comedor?-
-me temo que no Kaoru, solo será por hoy, Yumi la dejo en tus manos, cuando termines nos vemos en mi consultorio-
- Descuide esta en buenas manos- la doctora cerro la puerta dejándolas solas.
-Kamiya por lo que mas quieras no te pongas rebelde-
- Siempre y cuando no me vuelvas a inyectar sedantes y esas cosas-
-no te puedo prometer eso, sin embargo si puedo darte un postre extra si te portas bien-
-Estoy de acuerdo, sabes no eres tan desagradable, bueno con solo un par de semanas de medio conocerte… me agradas-
-Me alagas Kamiya nunca creí que esas palabras salieran de tu boca- Yumi le devolvió una sonrisa amable.-Anda que tengo m as pacientes…
Estaba en su consultorio revisando el expediente de Kaoru Kamiya, aun no podía creer que estuviera internada, charlaba con ella sin ningún problema y a menudo hacia bromas; simplemente su comportamiento era normal, pero había algo que le alteraba desde que era pequeña. Llamaron a la puerta y desvió sus pensamientos
-adelante-
- buenos días doctora Takani-
-buenos días Hiko-
-¿como se encuentra Kaoru?- el hombre estaba un tanto alterado
-por el momento ella esta muy bien, ayer…-
-si ayer nadie me llamo ni nada…- para esos momentos Hiko casi gritaba
- le pido que se tranquilice, ella esta en buenas manos- con una mirada severa por parte de la doctora le hizo bajar el tono de su voz y tranquilizarse.
-discúlpeme, tiene razón, usted más que nadie sabe que Kaoru es lo único que me queda-
-descuide, ella solo tuvo un ataque histérico, le soy sincera nunca había sido así de fuerte pero estará en observación; para dentro de 2 semanas ella podrá ir a casa solo si todo esta bien, la podrá ver en el jardín, la enfermera asignada…- llamaron a la puerta y por suerte era Yumi la que interrumpía.
- Yumi lleva al joven Hiko con Kaoru-
-claro doctora-
Ambos desaparecieron tras la puerta dejándola sola, cuando él iba de visita nunca cruzaba palabras con alguien a menos que fuera la doctora Takani y Kaoru.
-¡hermano! Llegaste muy puntual como siempre- la chica corrió a abrazarlo-
-es imposible que yo te deje esperando- correspondiéndole con la misma energía- pero dime ¿como te sientes?, ¿no te falta nada?...-
- estoy bien, solo quisiera volver a casa…-
-a mi también me gustaría pero es necesario que pases un tiempo mas aquí-
-¿Cuándo podre volver?-
-te prometo que será muy poco solo necesitan hacer más pruebas-
-pero mi trabajo, y el departamento…-
-Kaoru no hay por que preocuparse yo estoy a cargo- ambos iban caminado de la mano hasta sentarse en una banca blanca que estaba frente al árbol del hospital.
Hiko era de gran tamaño y su cabello era idéntico al de Kaoru, a su lado ella parecía una muñeca de porcelana.
-hueles bien-
- gracias, Yumi no es tan mala… después de todo me deja usar mis cosas personales-
-que bien…, Etsuko y Enishi te mandan saludos… Kaoru ¿quieres que te visiten?-
- ellos están lejos y seria un gasto innecesario además estoy contigo y así soy muy feliz-
-me parece perfecto, el próximo domingo vendré y veré si te puedo llevar a casa-
-claro, estaré esperando el próximo domingo con ansias-
- quieres hablarme de otra cosa antes de que me valla-
-en realidad… sabes me gusta mucho estar contigo y me he dado cuenta que eres el único que se preocupa por mi-
- cuando salgas ¿te gustaría vivir conmigo?-
- como crees que tal si te busco un problema…-
-no te preocupes estaremos viviendo solos, surgieron algunos problemas con mi pareja y tuvimos que separarnos, además no puedo dejarte sola no ahora y descuida no tendrás que volver a tu antiguo trabajo podrás estar en la empresa-
-te lo agradezco pero…-
-nada de peros ya esta decidido, tengo que irme tengo algunos pendientes para el día de mañana- le planto un beso en la frente y se despidió con una sonrisa.
Ya estaba por anochecer cuando Yumi fue por ella, Kaoru siempre había visto a su hermano como a un héroe, la verdad era que el había sido el que le daba mas afecto y atención. Los días pasaban lentamente para ella, quería dejar ese dormitorio y retomar su vida normal, Hiko mandaba chocolates y dulces que le racionaban todos los días, esperando el fin de las 2 semanas predichas.
Cuando llego el ultimo día, el diagnostico cambio considerablemente no había tenido problemas ni alteraciones su hermano estaba a afuera del dormitorio esperándola para llevara al que seria su nuevo hogar. El camino no era muy largo y pronto estuvieron frente a hermosa casa con un gran jardín.
-oye se ve realmente amplia-
- y no la haz visto bien baja del auto y te la mostrare, por que desde hoy será también tu casa-
Kaoru bajo muy entusiasmada y fue corriendo directamente a la entrada con una pequeña maleta mientras él llevaba una mas grande.
-La verdad no se como se llama pero me gusta ese sillón que cuelga- el comentario hizo que Hiko se echara a reír abrió la puerta rápidamente y seguido por su hermana le mostro la casa
-bienvenida a tu izquierda esta la sala a lado las escaleras y debajo de estas el baño, el comedor a tu derecha y al fondo la cocina esta tras esa puerta-
-¿puedo subir?-
-que clase de pregunta es esa, ya te dije que esta es tu casa ahora-
Kaoru subió las escaleras con una gran sonrisa e inmediatamente empezó a explorar el resto, había dos sofás con pequeña mesa circular en el centro a la derecha había un pasillo y 4 puertas mas se dirigió a la primera y vio que el baño era amplio, la segunda era un pequeño estudio , la tercera era la habitación de su hermano y la cuarta supuso que esa iba a ser suya puesto que estaba vacía, era perfecta para todas sus cosas.
-espero que te guste-
- es grandiosa pero ¿podre pintarla de otro color verdad?- mientras hablaba caminaba hacia el balcón
-claro ¿de que color quieres?-
-me gusta mucho el color lila-
Se sentía plena y feliz al fin era libre así que comenzó a hacer planes
-¿harás algo mañana?-
-si saldré temprano a una reunión es el aniversario de la empresa y tengo que estar al tanto de cómo van las cosas-
- a ya veo y ¿cuando es?-
- dentro de una semana así que ve a comprar un vestido para la ocasión por que serás mi invitada de honor y mi acompañante-
- será un gran placer pero no tengo como comprar…-
-no te preocupes yo seré responsable de los gastos-
-dijiste que podría trabajar en tu empresa, ¿Cuándo empiezo?-
-después de la reunión, quiero que estés esta semana en casa, ya sabes pintar tu habitación e instalar todas tus cosas- antes de salir y dejarle sola le dirigió una mirada– por cierto mañana temprano llega la mudanza con ellas-
-me sorprendes lo tienes todo calculado-
-soy hombre de negocios tengo que tener todo bajo control- Sin mas salió
Fueron a comprar las cosas para pintar, aun que Kaoru lo hizo sola termino justo a tiempo, esa noche durmió en la cama de Hiko mientras que él en uno de los sillones de la sala, el día había transcurrido tranquilamente pero eso estaba apunto de terminar.
Al día siguiente su hermano se fue muy temprano, para cuando ella despertó el ya no estaba, antes de desayunar acomodo la cama y para eso de las 11:00 a.m. Llego la mudanza y comenzaron a subir sus pertenecías.
Se había pasado la mayor parte del día acomodando que termino exhausta, estaba en la sala se había quedado dormida con la televisión prendida y las palomitas estaban en el suelo, un fuerte ruido la despertó, tal vez su hermano había llegado y debía tener hambre pues de la cocina se escuchaban murmullos.
Se levanto y camino hacia ahí, que pena que no la hubiera despertado, empujo la puerta y lo que vio no era precisamente lo que esperaba.
-no quise despertarte discúlpame, te veías tan a gusto que vine mejor para acá-
Sus ojos estaban muy abiertos y su corazón empezó a palpitar desenfrenadamente, no era posible que el estuviera ahí otra vez.
-estas mas delgada y mas blanca de lo normal… sabes no quiero que vuelvas a ese lugar-
Kaoru en ese instante salió despavorida hacia su cuarto, cuando estuvo ahí cerro la puerta con el cerrojo, estaba agitada y asustada apenas había salido de esa prisión blanca y no quería volver tan pronto se arrincono en una esquina abrazando sus rodillas y presionando los ojos fuertemente.
-tranquilízate Kaoru esto es solo un sueño el no existe…- su voz era un susurro lleno de miedo.
-es mejor que abras los ojos preciosa-
Se había sentado en el taburete que estaba cerca del balcón, Kaoru repetía una y otra vez que solo era un sueño, abrió despacio sus ojos y enfoco el largo cabello rojo que se movía con el viento. Se levanto temerosa y su mirada fue directamente al cerrojo aun estaba cerrado, se armo de todo el valor que pudo.
-co…como entraste- le temblaba levemente la mandíbula
El pelirrojo se volvió totalmente hacia ella su mirada dorada era aun mas penetrante.
-ya deberías saberlo cariño… en donde tu estés ahí estoy- una sonrisa arrogante se dibujo en sus labios.
Ella había desviado su mirada rápidamente.
-entonces…como es que… en el hospital…-
- no es obvio… claro como ibas a saberlo, si yo aparecía ahí te creerían una loca y no podrías salir nunca mas, no te podía hacer eso…pero si tu me lo hubieras pedido no te lo negaría, sabes que no te negaría absolutamente nada- caminaba tranquilamente hacia donde estaba ella.
-déjame… tranquila- sus ojos estaba clavados en el suelo
-no puedo hacer eso eres como el oxigeno, te necesito como no tienes idea- acariciaba su mejilla tiernamente pero ese contacto despertaba en ambos un deseo arrasador
-te diré que este lugar me agrada mucho…se tiene mas privacidad- para ese momento el le susurraba al oído.- estuve viendo a tu hermano y raramente llega temprano- el rostro de Kaoru se había vuelto mas pálido.
- lo vez no tienes escapatoria lo se todo sobre ti- presionaba levemente su cuerpo contra el femenino.- esta noche será larga por que no te relajas-
La puerta de la planta baja se abrió y la voz de Hiko no tardo en escucharse.
-maldición creo que nuestro encuentro se pospone- la frustración se apodero de su voz –nos vemos después- sin mas que decir antes de desaparecer acarició sus labios con los propios.
Kaoru estaba conmocionada debía estar tranquila si no quería volver, apenas si podía caminar pues sentía las piernas como si fueran de gelatina, cerro la puerta del balcón retiro el cerrojo y bajo con su hermano.
