Muchas gracias por leer :) ya llevaba mucho tiempo sin actualizar en esta historia, pero hoy llegue temprano y de buen humor y decidí escribir otro capítulo :D así que espero que les guste. Esta historia es para Freewritter007 :) aunque no hemos podido escribir mucho de "¿Vale la pena volver a vivir?" últimamente, pero espero que le guste éste capítulo :D

Por favor dejen Review o PM haciéndome saber qué opinan, sus comentarios son muy importantes para mí :3 !

Jo se levantó del sofá, guardando su inseparable libretita.

-Vayan a lavarse las manos niños- les ordenó- yo me encargo de salvar a sus familias-

A pesar de que ninguno quería lavarse las manos en realidad, el ambiente de seriedad y decisión que rodeaba a Jo no les permitió contradecirla. Lentamente salieron de ahí, algo sorprendidos por la repentina extraña actitud de la niñera.

Jo entrecerró los ojos en dirección a la cocina, que era a donde Bruce se dirigía cuando salió de aquella salita y caminó hacia allá con paso seguro.

Una vez ahí, descubrió a ambos padres irresponsables muy tranquilos. Clark ayudando a Alfred a preparar la cena y Bruce poniendo la mesa, debido a su ineptitud culinaria. Decidió esperar a que terminasen para después llamarlos.

-Alfred, ¿te molestaría ir por los chicos? Tengo un par de asuntos que atender con estos desobligados individuos- articuló molesta.

Ambos superhéroes lanzaron a Alfred miradas suplicantes, como implorándole que no los dejara a la merced de aquella ruda mujer. Los dos sabían que su desempeño aquella tarde había dejado mucho que desear, ¡Pero es que en realidad no había sido culpa suya! Los chicos se habían aprovechado…

-Por supuesto, Señorita Jo-

De acuerdo, si no lo conocieran bien hasta podrían jurar que Alfred les había sonreído… burlescamente.

Bruce se armó de valor e iba a hablar en su defensa, pero Jo levantó su mano en un gesto de silencio.

-No. Digan. Nada- remarcó cada palabra de su "petición"- Los dos están peor de lo que me imaginaba- les informó, nada contenta- Y la verdad es que están tan mal que he llegado a la teoría de que están relacionados con más personas así-

Ok, ninguno sabía a qué iba todo esto.

-No me gusta quedarme mucho tiempo en un lugar, pero podría quedarme algunos días más si al menos otra familia se une a nuestra causa- ofreció, con pesar en la mirada- me preocupan los pobres niños a su merced-

Perfecto, pensaba Clark. Él sabía bastante bien que esos niños no cambiarían de actitud en tan pocos días, necesitaban más tiempo, y si eso significaba conseguir más gente, lo harían! Al fin y al cabo, conocían a muchas personas con hijos.

Jo les dedicó una mirada más fría que los casquetes polares, cual si en vez de ser sólo padres incapaces de controlar a sus hijos, fuesen un par de seres despreciables, como supervillanos o los culpables de que se hubiese hundido el Titanic.

-Los dejaré a solas para que lo piensen y hagan las llamadas que tengan que hacer- dijo muy seria- tienen media hora, hasta que esté lista la cena de los niños- determinó, saliendo de ahí sin mirar atrás ni una sola vez.

Clark comenzó a entrar en pánico, ¡Y es que media hora era muy poco tiempo para que alguien no tan desesperado como ellos dos aceptara semejante cosa! Bruce pareció notar el nerviosismo de su amigo y le propinó un zape antes de que comenzase a hiperventilar.

-¡Sé objetivo, Kent, contrólate!- espetó, sacando la agenda en la cal anotaba los teléfonos de sus conocidos- Claro que encontraremos a alguien, sólo es cosa de ubicar a más padres ineptos como nosotros- le aseguró, hojeando la pequeña libreta.

-Nadie más es tan inepto en esto como para aceptar la ayuda de Jo así como así, Bruce- replicó el Hombre de Acero, una vez que recuperó la compostura.

-¡Ja! Eso crees tú- contestó. Al parecer había encontrado lo que buscaba- Te lo dije, sólo es cuestión de pensar en frío y buscar-

El Caballero de la Noche le acercó el directorio a su compañero para que viera el nombre que señalaba y, cuando lo hizo, Clark sintió paz de nuevo. Bien, él seguro que aceptaría, no había muchos padres tan desorientados como su amigo.

Compartiendo una sonrisa triunfal, ambos se dirigieron al teléfono. Bruce marcó el número sin vacilar y lo puso en altavoz para que Clark también escuchase.

Al escuchar el sonido del teléfono de la casa, ambos adolescentes se miraron entre sí competitivamente. Casi como si tuviesen la habilidad de leer la mente uno del otro, ambos se levantaron al mismo tiempo del sofá y comenzaron así una carrera llena de empujones y codazos hacia el escandaloso aparato.

Al pasar el de mayor edad a lado suyo, su oponente le propinó un fuerte codazo que lo dejó momentáneamente sin aire, pero éste se recuperó pronto debido a la adrenalina que en aquellos momentos lo recorría y echó a correr de nuevo.

Bien, si es que quería jugar sucio, y no es como si alguna vez hubiera juego limpio entre esos dos, perfecto.

La rebasó sólo lo suficiente y entonces se barrió frente a ella, cortándole el paso y al mismo tiempo haciéndole tropezar, debido al impulso que su contrincante llevaba al correr.

Se quitó de encima a su rival y se puso de pie rápidamente, lanzándose al teléfono.

-Buenas tardes, ¿A quién busca?- contestó el aparato educadamente, con una sonrisa triunfal en su rostro.

-Hola, Roy. Soy yo, Bruce Wayne y estoy aquí en mi casa, con Clark Kent- respondió, con cortesía- ¿Está Oliver ahí? Quisiéramos hablar con él-

-¿Oliver?- repitió, mirando de reojo hacia la puerta del estudio de Ollie, en el cual se encontraba revisando unos documentos de Industrias Queen.

Artemis, quien estaría ahí durante un par de semanas hasta que su madre volviera de un viaje para visitar a una prima, se había puesto ya de pie. La chica enarcó una ceja al escuchar el nombre de Oliver y se acercó al teléfono. En ocasiones llamaban algunas de las "amigas" de antes de que Oliver conociera a Dinah para invitarse solas a cenar a la casa en la primera oportunidad. Era cuando ambos adolescentes hacían equipo para evitar que perjudicasen a Dinah de cualquier modo, ya que ella no vivía allí y lo justo era que alguien saliera en defensa suya.

Roy se apartó un poco para que la arquera también pudiese escuchar, pero no tanto como para que Bruce no lo escuchase con claridad.

-No, no se encuentra- mintió él- pero si gustas puedo pasarle el recado- se ofreció. Algo le decía que aquello era de incumbencia suya también.

Y así fue como el inocente, crédulo y confiado Caballero Obscuro y el Hombre de Acero comenzaron a explicar la situación en la que se encontraban, hablando de Jo como una gran oportunidad de ser guiados correctamente en el camino adecuado de la paternidad y un montón de cosas más que a los arqueros no les sonaron nada bien.

-… y queríamos proponerle a Oliver que fuera partícipe, junto con nosotros, de esta enriquecedora experiencia- finalizó el empresario, muy convincentemente.

Que desafortunado que los encantos de Bruce Wayne a la hora de los negocios no tuviesen efecto alguno en los chicos al otro lado de la línea, quienes se miraron entre sí con la misma expresión firme en el rostro.

-Ya veo- respondió el joven- Miren, justo ahora no está, acababa de salir cuando llamaron, pero no se preocupen, cuando regrese yo le explico todo lo que me acaban de decir y le digo que les devuelva la llamada-

-Gracias-

-Muy amable-

-No hay de qué, Señor Kent, Señor Wayne. Adiós- se despidió con cortesía.

-Adiós- respondió Clark.

-Adiós- con esto, Batman colgó.

-¡¿Quién era, muchachos?!- preguntó Ollie, desde su despacho, aun con el escritorio lleno de aburridos documentos, cuya revisión había dejado para última hora.

-¡Número equivocado!- respondieron los dos al mismo tiempo.

-Listo- dictaminó Bruce, con suma seriedad, como si se tratase de un secreto de Estado.

-Pero supongo que no nos limitaremos a avisarle a Oliver y ya- replicó el otro superhéroe.

-¿Qué? ¿Crees que cometerá la estupidez de decir que no?-

-Bueno, no podemos tenerlo por seguro. Además, es Ollie de quien hablamos-

-Sería muy pero muy tonto de su parte- espetó Bruce- pero tienes razón, hay que asegurarnos de tener al menos una familia más- dictaminó, abriendo de nuevo su pequeño directorio.

Tomó el teléfono, muy seguro de sí mismo, y marcó el número de Aquaman.