Sentado en una banca del parque miraba distraído los enormes árboles; aquel día era muy aburrido. Una dulce voz llamo su atención inesperadamente.
-quiero un helado de chocolate-
-bueno pues vallamos a comprarlo-
Pronto se volvió entretenido observar a los dos que tenia enfrente, la pequeña tenia una sonrisa radiante y sus ojos un brillo especial, se parecía mucho al sujeto que le tomaba de la mano. No tenía mucho que hacer así que guiado por la curiosidad y el ocio comenzó a caminar tras ellos. En todo el camino no había dejado de contemplar a la niña
Una vez en aquella tienda Hiko esperaba su turno para ser atendido, Kaoru se mantenía del otro lado del mostrador, había todo tipo de dulces paletas, bombones, algodón de azúcar, goma de mascar y sin duda lo que robaba su atención eran los chocolates de todos tipos, figuras y tamaños.
-a mi también me gusta el chocolate- se había puesto de cuclillas para verla mejor.
Rápidamente miro al sujeto que le había hablado, como cualquier niño observo al joven; tenia un color de cabello que le hacia ver rebelde además de ser simpático expresaba amabilidad, le sonrió tímidamente.
-¡Kaoru es hora de irnos!- la pequeña había volteado rápidamente, Hiko caminaba hacia ella.
-tu nombre es precioso…- ante ese comentario la niña volvió su mirada hacia la persona que hacia unos segundos tenia enfrente pero ya no estaba.
-toma… ¿pasa algo?-
-no, a se ve delicioso gracias - mostrando una amplia sonrisa.
Kaoru dormía plácidamente en su habitación esa noche había una luna llena muy bonita… Kenshin debía haber enloquecido, ahí estaba mirando embelesado a la chiquilla, de momento se sonrojo y sintió vergüenza al pesar que parecía un maldito pervertido, pero es que de verdad algo le atraía hacia ella. Había un lindo diván en cual sin remedio se sentó y velo su sueño.
-Kaoru es hora de ir a la escuela-
-¡quiero quedarme en casa tengo mucho sueño!- Hiko entro y enseguida quito las cobijas
Todas las mañanas eran iguales, caminaban unas cuantas cuadras y cruzaban el parque pero esta vez alguien mas les acompañaba.
Había estado esperando toda la mañana simplemente para verla, pronto saldría al descanso y entonces podría tener una oportunidad para charlar… aquello era de locos ¿de que platicaría con una niña de 9 años?, ni el mismo sabia esa respuesta.
Pronto los niños salían del aula todos ellos en grupos d su pequeña estaba completamente sola, vio tristeza en sus ojos y eso definitivamente le disgustaba.
-Hola Kaoru- mostrándole una sonrisa se acerco tranquilamente
Rápidamente al verlo lo reconoció –hola ¿usted es el señor que estaba en la dulcería ayer verdad? –
-así es y no soy señor llámame Kenshin-
-yo soy Kaoru Kamiya- se encontraba entretenida habiendo el recipiente donde llevaba su almuerzo.
- ¿no iras a jugar con tus amigos?-
- ellos no son mis amigos, siempre estoy sentada aquí sola-
-¿te tratan mal?-
- nunca me han dirigido una palabra, dicen que soy extraña- el semblante de la niña volvía a ser melancólico
- sabes hoy he vuelto a la dulcería y te he traído algunos chocolates- mostrándole una encantadora bolsa de colores llena de golosinas.
-en verdad ¿todo eso es para mi?- regresaba esa actitud fresca y natural.
-por supuesto, vallamos al parque ¿te parece?-
-pero aun hay clases y mi hermano se molestaría si me voy con algún extraño-
-bueno pero yo no soy un extraño ahora somos amigos – dándole la bolsa
-¿de verdad?- inocencia pura, eso era ella
-claro que si, pero estas en lo cierto tu hermano podría enfadarse… nos veremos en otra ocasión ¿te parece? – acariciando dulcemente su cabeza
-Claro señor Kenshin-
-solo dime Kenshin-
-a… pero…-
-bueno será mejor que te des prisa ya todos tus compañeros regresaron al salón, nos vemos Kaoru- sin mas se dio la vuelta y camino sosegadamente.
-¡profesora Kamiya esta loca!-
-Shibata, por favor deja de inventar cosas-
-¡pero profesora le estoy diciendo la verdad estaba hablando sola!-
-Shibata si sigues asi tendré que llamar a tus padres- el niño no tuvo mas remedio que resignarse.
En los siguientes días, Kaoru hablaba todo el tiempo de su gran amigo Kenshin, a Hiko no le extrañaba la idea de que su pequeña hermana tuviera amigos imaginarios, lo que realmente comenzó a preocuparle fue que de la nada comenzaron a aparecer objetos, algunos muy raros y otros que el nunca le había comprado. Tomoe había sugerido llevarla a un psicólogo.
Ella estaba en su habitación se podían escuchar sus risas y alguna platica aparentemente poco interesante, llamo a la puerta.
-adelante -
-Kaoru hoy me acompañaras a ver a una amiga-
-suena divertido… pero hoy quiero quedarme en casa-
- ella quiere conocerte y le prometí que te llevaría-
- pero Kenshin se quedaría solo-
- el también puede ir-
-…esta bien - tomándola de la mano salieron de la casa rumbo a su destino.
Una vez en el hospital…
-que tal tú debes ser la pequeña Kaoru-
-si soy yo- tímidamente apareció un rubor en sus mejillas
-soy Megumi, quiero hablar sobre tu amigo Kenshin, espero no te moleste-
-a mi no me molesta, y al parecer a el tampoco-
-que bien dime Kaoru ¿desde cuando hablas con el?-
- lo conocí en la dulcería el día de san Valentín-
- ¿siempre esta contigo?-
-si, día, tarde y algunas veces en la noche-
- ¿sobre de que hablas con el?-
- de muchas cosa, algunas veces jugamos…-
Hubo una pausa larga y el semblante de Kaoru cambio.
-¿sucede algo?-
-Kenshin dice que eres muy linda- la doctora se desconcertó.-donde esta mi hermano quiero irme de aquí-
En el transcurso de las semanas Kaoru no quiso volver al hospital, simplemente le molestaba esa mujer.
-¿Kaoru estas molesta conmigo?-
-no… -
- dime la verdad-
- tú siempre dices cosas lindas de esa doctora…Kenshin… a ti te gusta ¿verdad?-
- solo tengo ojos para una sola persona y no es ella- la mirada de el se había vuelto mas profunda.
-entonces ¿quien es?- curiosa de saber había abierto un poco mas los ojos.
El pelirrojo solto una risa.-eso es un secreto-
-odio los secretos...- ahora había perdido todo el interés
El sentimiento posesivo hacia Kenshin iba cada vez en aumento, esto no paso desapercibido para él, de cierta manera le agradaba pero aun ella era muy joven, casi un año de estar a su lado era hora de partir y dejarla crecer.
- eres un mentiroso…- mostrando una cara de disgusto
-Kaoru… no debes de enojarte por ese tipo de cosas- el flequillo escondía su mirada pero pronto mostro un gesto noble y alegre. – Cuando seas una adulta serás una mujer muy hermosa- la niña estaba más roja que un tomate y no podía ocultarlo.
Un silencio reconfortante se había producido y siguieron con sus actividades. Al caer la noche Kenshin le cobijo, arrodillado recostó su rostro sobre la cama.
-Kenshin tienes un cabello muy suave- Kaoru le acariciaba como si fuera un gato enorme. Poco a poco fue cayendo en un sueño muy profundo y se detuvo su pequeña mano; aun despierto se levanto y cuidadosamente se acerco a su oído…
-cuando sea el momento volveré a ti – dándole un beso en la mejilla.
Aquella mañana despertó, sobre su tocador había una peineta muy bonita color blanco grabada con su nombre y nunca más volvió a verlo.
Al principio estaba triste pero poco a poco fue resignándose, aquellos recuerdos quedaron en el olvido.
Sus años en la educación básica fueron realmente buenos, gracias a que conoció a Yukishiro Enishi del cual supuestamente termino perdidamente enamorada con el paso de los años, pero la duda siempre estaba presente.
-¿que persona en la actualidad te regalaría una peineta?-
-por si no lo sabias yo tengo una, además son lindas-
- da igual eso es anticuado-
-bien genio ¿y tu que sugieres?-
-no tengo idea por eso te pregunte a ti pero resulta que tienes ideas muy fuera de contexto -
- es bueno saber lo que piensas… has lo que quieras me da igual–
-Kaoru llevamos siendo amigos que? 9 años de nuestras cortas vidas y aun asi no te acostumbras?-
-creo que deberías de salir con alguien inteligente y linda-
- te he dicho que tu hermana me gusta y te niegas a presentármela formalmente -
-pero ella esta muy mayor para ti, además es mi hermanastra casi no tengo contacto con ella-
- eso no importa solo son 5 años mas Etsuko es muy linda y experimentada-
-me dan nauseas cada que lo dices-…
Evidentemente con el paso del tiempo Kaoru se sentía más impotente ante la situación. Enishi y Etsuko comenzaron a salir durante los 2 años siguientes, pronto el compromiso se anuncio, algo no encajaba en toda su historia de amor, sus discrepancias y peleas eran muy notorias tal vez era un amor masoquista, además de la diferencia de edad era mucha y el poco tiempo de llevar juntos no hacían mas que aumentar el misterio.
Hola! aquí nuevamente yo actualizando esta historia que siendo honesta es la que mas me gusta… aun que se que muchas personas pensaran que lo dejo en el olvido pero que creen la inspiración a veces ayuda y otras no y luego terminas desechando la idea principal y decides a reescribir otra jaja si me entienden no? Bueno aquí esta el capitulo que espero les guste tanto como a mi me gusto escribirlo ya saben quejas sugerencias ahí esta el buzon xD
A de verdad les agradezco que siguán la trama de verdad estoy infinitamente feliz y mas cuando me escriben :D por que sin ustedes esto no existiría…
