Gracias por leer (: Por favor díganme qué opinan, ya sea por Review o PM ;)

Si pueden lean mi historia de The Mortal Instruments y díganme qué les parece :D

El rey Orin observó a su familia por el rabillo del ojo, tratando de lidiar con el incómodo silencio. Últimamente las cenas se habían vuelto muy calladas; todos mirando su comida sin interés alguno, haciendo comentarios mordaces o sarcásticos cuando alguien hablaba, mirando a los demás con fastidio como si lo único que quisiesen fuera tomar su plato y comérselo por separado, cada quien en su pieza.

La reina Mera se encontraba a mediados de su embarazo y los cambios hormonales eran más que notorios… sobre todo para el rey, quien nunca antes había visitado tantos restaurantes diferentes en un lapso de 24 horas- especialmente durante las noches- buscando distintos platillos que se le habían antojado a la reina, lo cual por ende lo privaba del sueño, causándole un estado de ánimo no tan agradable.

Y no era él el único afectado, Kaldur tampoco había dormido casi nada, debido a que su habitación era la recámara contigua a la de ambos monarcas. ¿Cuál era el problema con eso? que cuando la reina Mera comenzaba a discutir y gritarle al rey (lo cual era casi todas las madrugadas) para que le llevase algo de comer, los indignados alaridos despertaban al pobre adolescente. Y en ocasiones, cuando Aquaman regresaba con el platillo equivocado (lo cual también ocurría con frecuencia), la reina comenzaba a llorar con muchísimo sentimiento, diciendo que su esposo nunca escuchaba y que al hombre ella no le importaba. Aquello era un asunto de pareja, sí, pero Mera lloraba tan fuerte que rivalizaba con los gritos de Black Canary.

Después de una noche nada apacible, un malhumorado Aquaman lo despertaba aproximadamente a las 5 am para comenzar a entrenar, a las 7 am asistía a sus clases y, una vez en casa, seguía entrenando, hacía la tarea y cenaba, sólo para después parar otra noche en vela o un estresante y ligero sueño intermitente. Ese había sido su último día de clases antes de vacaciones y el muchacho ni sabía si aquello era para bien o para mal…

El príncipe Orm, hermano de Aquaman, tampoco se la había pasado tan bien últimamente, ya que mientras Kaldur se encontraba en sus clases y Orin no estaba en el palacio, Mera parecía obsesionada con hacerle la vida imposible, ¡le gritaba y hacía comentarios mordaces sobre cualquier cosa! La verdad es que ni ella misma se aguantaba…

-¿Y qué tal el último día antes de vacaciones, Kaldur?- se atrevió a preguntar el rey, en un patético intento de iniciar una conversación.

Aqualad le dirigió una mirada tan amistosa como una daga fabricada de odio, cubierta con veneno. El chico se encontraba demasiado fastidiado como para siquiera hacer uso de sus modales.

-Bien- respondió cortante, aun fulminándolo con la mirada, logrando que éste rompiese el contacto visual sumamente intimidado.

-…..¿Sólo bien?- aventuró de nuevo.

-Sí, sólo bien- contestó con evidente fastidio en la voz.

Orin le frunció el ceño.

-No me hables en ese tono, joven- lo reprendió, pero Kaldur sólo rodo los ojos.

-¡No le grites a mi pequeño!- intervino la reina, con expresión amenazante- quizás le incomoda que lo estés hostigando-

El príncipe Orm sólo puso los ojos en blanco, mientras que Kaldur se dedicó a seguir moviendo apáticamente su cena con los cubiertos.

-¿Hostigar?- repitió incrédulo el rey- pero si sólo le pregunté acerca de su día- se defendió, sin levantar la voz.

-Quizás si pasaras más tiempo con él no habría necesidad de preguntar- contestó ella- pero claro, nadie aquí parece considerar nuestros sentimientos- recalcó, con ojos vidriosos.

Aquaman se quedó con la palabra en la boca, mordiéndose la lengua para no discutir. El argumento de Mera no tenía fundamentos; por supuesto que pasaba tiempo con Kaldur, además él era un chico noble, educado y responsable. Su hijo adoptivo era un buen muchacho, lo cual significaba que él era un buen padre para Kaldur, ¿cierto? ¡Agh! En esa familia nunca se le podía dar gusto a nadie.

En ese momento comenzó a sonar el teléfono del palacio y Orin se levantó a contestar.

-¿Ves? Nunca pasas tiempo con nosotros, se supone que la cena es un momento familiar- se lamentó Mera, echándose a llorar a lágrima suelta y con bastante sentimiento.

Orin estaba a punto de colapsar del estrés y no es como que le fuese a gritar a Mera, pero alcanzó a mascullar entre dientes "Tengo que contestar, mi amor, puede ser una emergencia" antes de levantar el teléfono y ponérselo al oído.

-Diga- contestó, no muy tranquilamente… bueno, más que nada gritando.

-¿Arthur?-

Orin se tranquilizó un poco.

-Sí, Bruce, ¿Qué sucede?-

-Buenas noches, Arthur. Estás en altavoz, aquí está Clark en mi casa. Mira, lo que queremos es proponerte algo- comenzó, tan serio como de costumbre.

Orin arqueó la ceja.

-¿Sí?-

Ahora fue el turno de Clark.

-Bien, tú sabes que no somos precisamente muy… - buscó la palabra- ¿atentos? Con esto de la paternidad y para solucionarlo Alfred nos presentó a alguien que nos puede ayudar, pero necesitamos a una familia más-

-Y eso me incumbe porqueee…- le instó a continuar.

-No finjas. Sabes que en ese aspecto eres tan inepto como nosotros- cortó Bruce de repente, sin vacilar ni un segundo.

Orin abrió los ojos enormemente. ¿Acaso esos dos lo habían llamado inepto?

-Muy bien, quiero que les quede clara una cosa- comenzó, completamente ofendido- No soy "inepto" en esto de ser padre, ¿de acuerdo? Creo que tengo experiencia suficiente…-

-¡JA! Es como decir que Bruce es buen padre sólo por tener cuatro hijos, y todos sabemos que no es así- objetó Clark.

-¡Oye!- protestó el empresario.

-No me trates de comparar con Bruce, que no estoy tan perdido, Clark- le reclamó el rey- Y si me disculpan, tengo que colgar-

Apenas colgó el teléfono, éste volvió a timbrar furiosamente, justo al mismo tiempo que a la reina le llegó un mensaje a su localizador.

-¡QUE NO SOY UN INEPTO!-

-¿Rey Orin?-

Orin se aclaró la garganta, avergonzado. Aquella era la directora de la escuela de Kaldur, y no sus compañeros, como había pensado.

-Sí, soy yo. Disculpe, es sólo que la confundí con otra persona-

-No se preocupe por eso, ¡preocúpese por lo que voy a decirle!-

-¿Sucede algo?-

-¡Pero claro que sí! Yo no hago llamadas telefónicas sólo porque me guste que me griten- contestó ella, algo estresada.

Orin se apenó aún más.

-Dígame, ¿en qué la puedo ayudar?-

-Es ese chico suyo. Este último mes estuvo llegando tarde a clases, no cumplió con las tareas y le contestó muy groseramente a sus profesores-

Orin se quedó boquiabierto. ¿Kaldur? ¿Estaban hablando del mismo joven?

-Estoy seguro de que está cometiendo un error. Por favor revise, quizás esté confundiendo estudiantes. El nombre de mi hijo es Kaldur'ahm- insistió.

-Sí, ese mismo- replicó la mujer, perdiendo la paciencia- El otro día le dijo al profesor de matemáticas que si el examen estaba tan fácil como decía, que entonces no lo pusiera porque él no venía a hacerse estúpido-

-Está bromeando, ¿verdad?-

-No, y quiero un cambio de actitud en él para el próximo ciclo escolar o puede ir buscando otra escuela- le informó antes de colgar.

El rey ya estaba atónito. Nunca antes había tenido problemas así de serios con la actitud de Kaldur. ¿Pero qué rayos pasaba en esa familia?

Caminó de nuevo hasta la mesa y se quedó de pie frente a ella, pero nadie pareció notarlo. Mera se encontraba leyendo algo muy atentamente en su localizador.

-¡Muy bien, joven, quiero saber de qué se trata esto!- le reprendió, frunciendo el ceño y con la voz tan seria. Su mirada era dura como la roca- ¿Por qué me tienen que llamar de tu escuela con quejas? ¡Esa actitud tuya no me gusta y no la voy a tolerar ni aquí ni en la escuela ni en ninguna parte!-

Kaldur sólo lo miró con los mismos ojos fastidiados de antes.

-¡Es muy aburrido estar ahí todo el día! Muchas de las cosas ya las sé- replicó él.

-No es excusa-

-Hmp, con ese genio hasta parece que el embarazado es otro-

Orin se puso rojo de rabia y volteó a ver a su esposa.

-Mera, ¿acabas de escuchar a tu hijo?-

La reina bajó el aparato y asintió muy seriamente.

-Sí. Me acaba de confirmar lo que Bruce y Clark dicen- determinó- Me acaban de mandar un mensaje informándome de su propuesta, la cual, dado lo que acaba de suceder con Kaldur, creo firmemente que debes aceptar- sentenció muy seria.

"Ese par de chismosos", pensó Orin.