Ojalá les guste (: Por favor dejen Review o PM haciéndome saber su opinión ;D

Clark y Bruce chocaron la mano del otro, completamente satisfechos con su aparente éxito.

-¡Ja! ¡En tu cara, Arthur!- exclamó en vengativo millonario.

-¡Ahí va otro caído!- vitoreó Clark, más que feliz de haber logrado condenar, digo, ayudar… sí, sí, ayudar a Aquaman.

-¿Cómo ves? Podemos hacer un par de llamadas más- sugirió Bruce Wayne, recobrando un poco la compostura pero aun sonriendo descaradamente.

Clark se encogió de hombros.

-Seguro, ¿Por qué no?-

Bruce volvió a abrir su pequeño directorio y, de entre los nombres ahí anotados, se puso a buscar con ojos de águila a su siguiente víctima.

-¿Qué te parece Barry?-

Los ojos de Clark se iluminaron. No había manera de que Barry los rechazara, ¡ese sobrino suyo era todo un caso! De seguro que su vida familiar estaba tan descarriada como la de ellos dos.

Al parecer, Bruce pensaba lo mismo pues al ver la mirada en la expresión de Clark sonrió también y marcó el teléfono de la casa de Barry.

El teléfono de la casa del Speedster sonó un par de veces antes de que contestase la alegre voz de su amigo.

-Buenas tardes, ¿Con quién hablo?- saludó Barry educadamente.

-Barry, escucha con atención, somos…- comenzó Bruce, pero de pronto fue interrumpido por un quejido al otro lado de la línea.

-Auch- emitió Flash, sólo para después dejar escapar una leve y jovial risa.

Aquello confundió ambos superhéroes en Gotham, quienes no sabían que la razón de ese "Auch" había sido Wally, quien había decidido atacar a su tío tacleándolo con un abrazo sorpresa, lo cual logró corriendo y lanzándose contra él, enroscando los brazos alrededor de Barry y apoyando un lado de su rostro contra el pecho de su figura paterna.

-¡Eres el mejor, tio Barry! ¡Te quiero!- escucharon por el teléfono. Para su estupefacción, aquello no fue todo, sino que enseguida se oyó la voz de su amigo contestarle- ¡Awwww, yo te quiero más!-

Ambos padres observaron al aparato con odio antes de colgar bruscamente. Después se miraron entre ellos, con muecas de aborrecer al mundo.

Fue el Caballero Obscuro quien rompió el frustrante silencio.

-Al diablo con Barry y su familia perfecta- masculló, frunciendo el ceño.

-Totalmente de acuerdo- farfulló uno de los reporteros estrella de Metrópolis.

-De todos modos debe ser muy aburrido que siempre obedezcan y escuchen a cada una de tus órdenes- aportó Bruce.

-Y que nunca haya discusiones ni peleas en tu casa debe ser tan tenso- agregó Clark.

-Además apuesto que…-

-Ejem- fueron interrumpidos ambos "caballeros"- Alfred nos llama para cenar- les informó Jo, a sus espaldas.

-Ah, claro- musitó el playboy de Gotham, quien había palidecido al escucharla. Esa voz se había convertido ya en la protagonista de sus pesadillas.

-Eso si ya terminaron de mostrarse irrespetuosos con sus conocidos que sí son padres responsables- añadió ella, mirándoles de una manera desaprobatoria. Para entonces ya deberían de estar los dos acostumbrados, pero la verdad es que ese gesto aún les ponía los pelos de punta.

Ambos héroes pasaron a la cocina musitando "sí, ya acabamos" y "ni es tan responsable, tan sólo es extraño". Bruce tomó asiento en la cabeza de la mesa. A su izquierda se encontraba Alfred y a su derecha se sentó Jo. Clark tomó asiento junto a la mujer y Conner a su lado, mientras que Dick fue a sentarse a la izquierda de Alfred.

-Oh, Señor Kent- intervino Jo- me gustaría muchísimo si se sienta en mi lugar junto al Señor Wayne y su hijo a lado suyo. Así puedo observarlos desde una perspectiva externa-

A Clark no le gustó como sonaba eso, pero se levantó de la silla, murmurando un educado "Por supuesto" e hizo lo que la mujer había pedido.

Jo tuvo que darles crédito, ya que al menos esperaron respetuosamente a que Alfred hiciese una pequeña oración antes de probar bocado.

-Agradecemos por todos aquellos que están con nosotros y por todo lo que nos brindas, incluyendo estos alimentos y esta comida que ofrecemos en tu nombre- recitó ceremoniosa y formalmente, como era su costumbre.

Apenas dieron por iniciada la comida, Alfred sacó el peor tema que se le pudo haber ocurrido.

-¿Y cómo ha notado a los jóvenes, Señorita Jo?-

-Poco preparados e inmaduros, Alfred. Estoy tan mortificada. ¡No parecen tener idea de lo que están haciendo!- se lamentó, sinceramente afligida.

-Oh, no me refería al Señor Wayne y al Señor Kent, sino a los jovencitos- aclaró sonriente, a lo que él y Jo compartieron una de esas risas de personas británicas sofisticadas.

Los otros dos adultos fingieron estar sumidos en la difícil tarea de cortar el filete y conseguir que los guisantes entraran en la cuchara. Se sentían sumamente apenados y lo último que necesitaban era a Alfred pavoneándose de sus superiores habilidades para que los niños- o cualquier ser vivo, en realidad- lo escuchasen y obedecieran.

-A decir verdad no están muy bien, ¿pero quién puede culparlos? Son tan sólo hijos de padres descuidados- aclaró tristemente.

Dick y Conner dejaron de masticar lo que tenían en la boca y se miraron entre sí, antes de estallar en incontrolables carcajadas.

-Jajajajajajaja, cree que NOSOTROS somos hijos de padres descuidados ajajjajaja- muy apenas logró articular el Adolescente de Acero entre risas.

-Lo sé jajjaja- contestó el joven acróbata, luchando por un poco de autocontrol y fallando en el intento- Que inocente jajajjajaa-

-Ya lo creo jajajaja- comentó Conner- Se nota que no conoce a Roy-

Dick se limpió una lágrima, mientras lograba disminuir un poco la risa.

-A lado de Ollie- le comentó a su invitado- Bruce y Clark son unos padres modelo-

Ante tal declaración, Jo se llevó la mano a la boca para ocultar su expresión horrorizada.

-¡Cielos Santos, ¿Acaso existe alguien así?!- exclamó, antes de voltear a ver a los adultos- ¡Debieron de decirle también!- les reprendió.

-¡Lo hicimos!- se defendió el Hombre de Acero.

-¿Y en dónde está?- inquirió ella, satisfecha con lo que había dicho Clark.

Los cuestionados desviaron la mirada incómodamente, negándose indirectamente a responder. No fue hasta que Alfred se aclaró la garganta que ambos devolvieron su atención a la mesa.

-Señor Wayne- le reprendió frunciendo el ceño- Creo yo que lo crié mejor que ignorar las preguntas de una Señorita-

-Bueno… - se dignó a hablar Bruce, a pesar de no estar psicológicamente preparado. Esa mujer estaba destruyendo su autoestima brutalmente- Pues nuestro amigo no estaba exactamente disponible, así que le dejamos el recado para que devolviera la llamada y…- se paralizó al encontrarse con la mirada inquisidora de Jo- .. y voy a llamarle de nuevo- se rindió, levantándose de la mesa- ¿Vienes, Clark?-

Clark estaba más que listo para responder que no, pero pensándolo mejor, tampoco quería quedarse ahí y ser el único objeto de furia de aquella señora.

-S..sí, amigo, ya voy- se levantó también, siguiendo al dueño de la casa hasta la sala mientras trataban de ignorar a los chicos, quienes aún no paraban del todo de reír.

El teléfono sonó 4 veces, que para los atormentados padres se sintió como una eternidad. Por fin alguien contestó.

-Buenas noches- saludó la frustrada voz a través del altavoz del teléfono.

-¿Es un mal momento, Ollie?- preguntó Clark, presintiendo la irritabilidad en la voz de su amigo.

-No, Clark. Todo bien, son sólo… asuntos aquí en casa- respondió no muy convincentemente, como si tratase desesperadamente de mantener el control- ¿Te puedo ayudar en algo?-

-Sólo queríamos saber si has pensado en nuestra propuesta- aclaró Bruce apresurado, imaginando la mirada de Jo en su nuca.

-Hey, hola Bruce, no sabía que estaban los dos. ¿Qué propuesta?-

-¿Acaso Roy no te dijo nada?- se extrañó Clark.

-¿Decirme qué?- inquirió Oliver.

Bruce se reprendió internamente. Debió de haberlo supuesto.

El protector de Gotham comenzó así la explicación más clara y exacta que pudo formular, haciéndola sonar también como una tentadora pero sincera oferta.

-… Y así que necesitamos a otro tipo desesperado con una familia disfuncional que quiera unirse a esto- concluyó.

-Pues gracias, amigos- contestó sin sonar muy agradecido que digamos, más bien un poco ofendido- pero yo no estoy desesperado y mi familia no es disfuncional- declaró, pero su seguridad se vio opacada por cierto griterío juvenil a distancia.

-¡Devuélveme el control remoto!-

-¡Ni de chiste, Arrow Boy, yo lo gané!-

Oliver rodó los ojos. Esos chicos habían estado así durante todo el día. ¡Acababa de ir a la cocina para contestar el teléfono y ellos ya estaban peleando nuevamente!

-Estaba a lado mío, yo lo puse ahí. ¡Además yo llegué primero!-

-¡Me vale!

-¡Dámelo!

-¡Hey, no empiecen a forcejear!- intervino él, aunque sin moverse de su sitio. Hizo una pausa que Clark y Bruce quisieron aprovechar para tratar de convencerlo nuevamente, pero el arquero los interrumpió antes de que las palabras saliesen de sus bocas- ... ¡Hagan caso!- bramó al instante, pues ambos adolescentes lo habían ignorado descaradamente. Estaban peleando en el sofá de la sala de estar sin vergüenza alguna y todo por el control remoto. Oliver no dudaba que ni siquiera les importase lo que estuviese en la TV, de seguro tan sólo querían una excusa para pelear- Como les decía…-

-¡Me tiraste el cereal encima, bruja!- lo interrumpió Roy, sin importarle ni un poco que Ollie estuviese al teléfono- ¡Ahora estoy empapado de leche!-

-Bueno, quizás así aprendas a alejarte de mi comida- respondió Artemis con sarna.

-¿La quieres?- preguntó malévolamente el pelirrojo, tomando un poco de cereal en su puño y arrojándoselo a la cabeza- ¡Pues toma!-

-¡Ah!- gritó Artemis, llevándose las manos a la cabeza- ¡Me cayeron en el cabello, grandísimo idiota!-

Bien, al menos el control remoto ya no era la manzana de la discordia.

-No me digas idiota…. ¡Au!- se quejó de pronto- ¡Ollie, me pellizcó!-

-Pero que bebé- bufó la joven- Bueno, ya. Si quieres podemos hacer una tregua en esta ocasión… eso si nos dejas en paz a mí y al control remoto-

-Eso ni pensarlo, maldita-

-¡Au!- se quejó ahora ella- ¡Ollie, me jaló el cabello!- lo acusó- ¡Ya verás estúpido!-

Bruce y Clark escuchaban atónitos. No entendían cómo alguien, por más orgulloso que fuese, podía darse el lujo de vivir así y negarse a aceptar su invitación.

-¡Oigan, dejen de pelear!- volvió a ordenar Arrow, antes de devolver su atención a sus amigos- Lo siento, es que Artemis se está quedando un par de semanas en lo que su madre está de viaje y…-

La explicación de su compañero fue repentinamente interrumpida por el estridente sonido de algún material- podía ser cerámica o vidrio… porcelana quizás- haciéndose trizas.

-Awww, esa lámpara me gustaba- se quejó para sí- Bueno, al menos no ha llegado Connor de jugar con Bart y Garfield- comentó a sus compañeros de la Liga.

Al otro lado de la línea Clark se quedó estupefacto. Él sólo tenía un hijo… aunque era como si tuviese dos porque desde que Kara había aparecido, ella y Conner se veían mínimo cuatro veces por semana o algo así y pisoteaban sus reglas juntos como si no hubiera mañana. Se habían convertido en algo así como hermanos de cariño. Como si no fuese suficiente con que Wally, los Wayne y los Arrow lo proclamasen su hermano honorario…

-¿Estás diciendo que todo eso es de sólo dos chicos?- por fin logró preguntar Superman una vez que salió de su asombro.

-Duh…- contestó Oliver, obviamente estresado- ¡Oigan, no se pateen!- gritó de nuevo a los jóvenes- ¿Saben qué?- se volvió a dirigir a sus coetáneos- Tengo que colgar, adiós- se despidió antes de colgar.

Bruce se quedó observando retadoramente al aparato y rápidamente volvió a llamar. Esta vez Oliver no tardó ni tres segundos en contestar.

-Miren, muchachos, sé que creen que me conviene aceptar su "propuesta", pero ya les dije que… ¡AU!- Oliver interrumpió su frase con un grito de dolor.

-Ups- Clark y Bruce alcanzaron a escuchar a Roy, quien sonaba un poco apenado.

-¡Ja! Ni siquiera tienes puntería para arrojarme una naranja- se mofó Artemis- He aquí el gran Speedy-

-¡Es Arsenal!-

-Estos mocosos me acaban de golpear en la cabeza con una naranja- se quejó el playboy de Star City- ¡Ya estuvo! En este mismo instante paso por Connor y nos vamos para allá- afirmó, antes de colgar decididamente.