Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que todo parecía tan irreal, jamás había disfrutado tanto de la compañía de alguien como hasta esos momentos.

Gozaba cada instante a su lado, adoraba sus besos y su cercanía, sin embargo aún tenía dudas, no quería reconocer lo que sentía, tenía miedo, miedo de enamorarse perdidamente.

Caminaban por la calle tomados de la mano, ella llevaba puesto un vestido floral de gasa muy bonito, tenía un aspecto encantador, su cabello largo era adornado por un broche pequeño de color plata, en cambio el, vestía discretamente, levaba unos jeans desgastados, una camiseta blanca con un logotipo de moda, una sudadera y unos tenis de lona color negro

Kaoru se detuvo y tímidamente lo acerco un poco más…

-Kenshin, me gustaría ir a acampar por unos días… no sé si tú quieras ir conmigo- tenía la misma expresión de cuando era una niña tímida, él la miraba fascinado.

- claro que me encantaría- una de sus manos comenzó a juguetear con un mechón de cabello negro.

Estar con él la ponía nerviosa, todo el tiempo sentía una ligera presión en el estómago y ni mencionar cuando llegaban a besarse, era la sensación más increíble.

-podríamos ir en cuanto mi hermano salga del país

El pelirrojo la miro – eso significa que quieres ir a escondidas

Aquella declaración solo ayudo a ponerla más inquieta.- ¡no!, no es eso, es que pensé que sería una buena oportunidad…- con los colores en la cara trataba de mirarlo

Kenshin se acercó más a ella lo suficiente para susurrarle al oído.

-Veo que te encanta romper reglas Kaoru-dono, sabes que tus deseos son órdenes para mí

Sentía como su corazón latía frenéticamente, estaba ansiosa.- lo estas malinterpretando- levente mordió su labio inferior, trataba de ocultar su excitación pero frente a él todo era en vano. Lo miro avergonzada y se vio sorprendida, los ojos de su acompañante eran de un color diferente, se quedó estática por unos momentos, había algo en ellos que le atraía, era como estar hipnotizaba, él por su parte solo la contemplaba divertido.

-vamos a otro sitio, estamos llamando mucho la atención – aquella sonrisa le derretía, él era como un imán para ella.


-cariño cuida de Kaoru

- sabes que no necesitas decirlo

- procura que no salga con extraños

-Hiko, por si no lo has notado ella ya no es una niña y tarde o temprano comenzara a salir con algún chico de su edad, cuidare de ella pero no la puedo encerrar en una burbuja

-lo sé, es solo que… me cuesta trabajo dejarla

-te entiendo, pero si no la dejas por lo menos respirar un momento terminara alejándose de nosotros

-tienes razón… por lo menos mantenme informado con quien sale

-tienes que relajarte, veras que cuando estés de regreso todo va a estar igual

-bien, le das este paquete cuando regrese a casa, ¿por cierto donde esta?

-salió con un chico

-¿Como?

-otra vez volvió ese tono exagerado, tranquilízate

- ¿qué me tranquilice?, esta con un hombre

-suenas igual que una anciana del siglo pasado, no es un mal muchacho, esta mañana me lo ha presentado

-¿Cómo es?, ¿Cuántos años tiene?, ¿a qué se dedica?...

- ya parece que se estuviera casando- soltó un suspiro- es muy educado y simpático

-Tomoe…

- tú también tuviste tu oportunidad, sé que la adoras y que no quieres que este con algún patán pero no la prives de la vida

La expresión de su rostro era de verdadera preocupación-estoy siendo un tonto, confió en que estará bien, solo por si las dudas quisiera que te comunicaras con ella y le digas que nos vemos en el restaurante de siempre y que lleve al sujeto

-no puedo creerlo, simplemente no se puede contigo…


Se encontraban en su habitación hasta que el teléfono comenzó a sonar, rápidamente Kaoru se levantó y contesto, no tardo más de cinco minutos cuando volvió a su pieza.

-era Tomoe, nos ha citado para comer juntos, Hiko quiere vernos

- supongo que tu hermano se ha enterado de mi existencia

No pudo evitar sonrojarse – así es… Kenshin no menciones nada sobre nuestra salida, se pondría histérico

-descuida por mí no hay problema-

-venga vámonos- tomo su bolso y un saco

-¿A dónde iremos?

- al restaurante de la empresa…

-creo que no estoy vestido de acuerdo a la ocasión

-¿y eso importa?

–la primera impresión es la que cuenta en ese tipo de reuniones

-pues a mi me gusta mucho como te vez- había soltado las cosas que llevaba en las manos y se acerco hasta el pelirrojo.

Sentía una creciente adrenalina recorrer todo su cuerpo, lo tenia a pocos centímetros de distancia, él se mantenía impasible, Kaoru moría por besarlo, por tocar su piel, quería que el la tomara en ese momento, quería desatar el deseo que tenia por dentro y que el la dominara.

-¿sucede algo? - Su mirada aun era de ese peculiar color ámbar y estaba cargada de cierta arrogancia

-Kenshin… - su voz se había vuelto en un indicador de verdadera excitación, sin tapujos comenzó a besarlo de una manera frenética casi desesperada, Kenshin al principio respondía ante los deseos de ella, pero a medida que avanzaba las cosas se avivaban más.

En un anhelo de ir más allá, Kaoru coló sus manos por debajo de la camiseta de él, la piel de su espalda era lisa, había vida en sus músculos. Se sintió fascinada, jamás se había aventurado tanto como en esa ocasión y es que llevaba días, semanas anhelando ese contacto. Kenshin por su parte era victima de una pasión que apenas si podía controlar, quería danzar con ella en aquel acto tan ardiente pero no era el momento ni el lugar.

Tomo entre sus manos el rostro de Kaoru, ella parecía fastidiada por el cortón que le había dado

-tu hermano nos espera

-el puede esperar- pegando completamente su cuerpo al de Kenshin

-Kaoru…- la cercanía y la manera provocativa en la que rozaba su pelvis contra la de el no ayudaba mucho –puede llegar en cualquier momento-

-y eso que, yo soy la que te quiere persuadir- sus manos acariciaban el torso de el.

-te prometo que será en otra ocasión- de seguir así no tendría opción mas que complacerla, por suerte ella había actuado como una chica sensata.

-bien, si no queremos ser sorprendidos entonces vayámonos- a pesar del acercamiento tan erótico que había tenido, Kaoru pudo apreciar a un Kenshin sereno y bajo control, en cambio ella tenia un gran problema, se había quedado con ganas de mas.


Hace tiempo que no actualizo esta historia, les pido una enorme disculpa, seré honesta he tenido muchas dificultades para seguir con ella y con otras mas, la falta de atención y por lo tanto de creatividad e imaginación me han bloqueado mucho últimamente, también me disculpo por que al actualizar después de tanto tiempo , se pierde el hilo de la historia y por lo tanto hay que leerla nuevamente, de verdad no es mala voluntad ni nada por el estilo de hecho quería acabarla toda de un jalón para evitar ese inconveniente pero estoy pasando por una etapa en la que simplemente mi cabezota no esta carburando bien.

Espero les guste este capitulo si hay algún error de redacción me gustaría me lo hagan saber de antemano muchas gracia y hasta el siguiente capi