"La ciencia es lo más importante. Nos ayuda a descubrir aquellas enigmáticas situaciones y místicos ambientes en los que nos desarrollamos. Y yo quiero dedicar mi vida a ello".
Esas palabras resonaban en la mente de Leaf desde que Colress se las dijo.
-Ciencia, ¿Eh? Pareciera que nació para la ciencia. ¿Será lo único que le gusta?
Era hora de levantarse de la cama y de iniciar con sus labores diarias. Después tendría todo el tiempo para preguntar más sobre la ciencia.
El día pasó sin eventualidades. Al menos así parecía que iba. En su camino a los dormitorios, con varias sábanas limpias y dobladas que debía usar para cubrir las camas de su recámara, observó a Colress conversando con una compañera. La chica tal vez le halagaba o le hablaba sobre algo que a ella le gustara. No escuchó nada que le diera una pista de lo que hablaban. Cuando pasó junto a él, al verlo de reojo, se dio cuenta de la indiferente expresión del científico, la cual no veía muy seguido.
Siguió con su camino. No quería llamar la atención. Además tendría problemas con sus compañeras si no cambiaba las sábanas.
El rostro de Colress, quien estaba a punto de aburrirse, se animó al punto de sonreír cuando vio a su amiga caminando hacia el dormitorio.
-Disculpa, pero no deberías hablar así de otras personas -respondió a la chica con la que con conversaba -Si bien no te parece su compañía, deberías aprender que algún día vas a trabajar en equipo con ella
-Es desagradable ¡Le falta carácter para estar aquí! Si no asciende de puesto y sigue trabajando como nuestra sirvienta es porque Ghetsis sabe que no sirve para las batallas pokémon
-Tú no sirves -se dio la vuelta para volver a su laboratorio
-¡Tú también serías un vil sirviente como ella si uno de tus amigos no te hubiera recomendado tanto con Ghetsis!
Se detuvo.
-Yo sólo estoy aquí por la ciencia
Leaf había terminado con todas sus ocupaciones. Se saltó la cena para ir a ver a Colress, a quien encontró leyendo sobre Ditto.
-¿Te interesa investigar la habilidad de transformación de Ditto?
-Sí... Pero no tenemos uno disponible. Sólo roban los pokémon más comunes que encuentran...
Apartó su mirada de la lectura para ponerle más atención a Leaf.
-Yo podría capturar uno para ti. O podría pedirlo a uno de mis amigos que están en Kanto. Son mucho más comunes por allá. O... -intentó esconder sus celos lo más que pudo, pero le resultaba imposible no expresarlos -Podrías pedírselo a la persona con la que hablabas hoy... No sé cómo se llama porque no me ha dicho su nombre, pero está en el mismo dormitorio que yo, y por lo que he escuchado, tiene una gran habilidad para robar pokémon...
Como si pudiera leer más allá de sus palabras, Colress entendió que Leaf estaba molesta por haberlo visto conversando con una chica. Tuvo la necesidad de responderle lo que había estada charlando con esa otra persona, como si tratara de despejar cualquier duda que Leaf pudiera tener.
-Ah... Sólo estaba quejándose de alguien. Parece ser que no es capaz de expresar su molestia a esa persona
Leaf cambió su rostro de preocupación. Pero quedó en silencio al pensar en la persona de la que Colress estaba hablando con la otra recluta.
-¿Tú le dirías a esa persona que otros le odian? Yo no podría...
-No. Eso no me concierne a mi, y no tengo problemas con esa persona –rió, y expresó la causa de su risa –Sólo tengo problemas con Ghetsis
-Y si tienes problemas con él, ¿por qué no...?
Sabiendo de antemano la pregunta, se apresuró a contestar.
-Porque es necesario. Siempre puedes sacarle provecho a una relación humana. Piensa, es lo que hacemos. Si yo no te forcé a venir aquí, ¿Por qué decidiste seguirme? Porque sabías que puedes tomar ventaja de lo que sea que te puedo ofrecer en este lugar
Leaf quedó sin palabras. ¿Él también tomaría ventaja de ella algún día? Le dolió pensar que así podría ser. Desanimada se alejó lentamente del laboratorio mientras Colress observaba.
En su dormitorio, acostada y con ganas de dormir, siguió pensando en esas palabras.
-Está aquí por la ciencia... –se dijo a sí misma en voz baja –Cuando deseas tanto algo eres capaz de hacer cosas malas por ello... No soy diferente a él, me uní a este grupo porque me aburrí de ser una simple entrenadora... –Miró hacia el techo. Sabía que esa no era la única razón –No... me uní a este grupo porque él está aquí...
