Descleimer: los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Mizuki, solo el tomo como entretenimiento sin ningún fin de lucro, a excepción de algunos que no pertenezcan a la historia original que si son de mi autoría.


CAPITULO 4

SUCESOS INESPERADOS

Lakewood.

La fresca brisa matutina hace presencia en los terrenos Andley. Moviendo las copas de los arboles mientras los rayos de sol penetran a través de ellos chocando contra el suelo, prestando un poco de calor al ambiente.

Los terrenos pertenecientes a dicha familia, ese día en común, se ven más hermosos y arreglados que cualquier día. Los jardines rebosan de bellas flores, los pequeños arboles bien podados, mientras la fuente principal reluce majestuosamente.

Dentro de la mansión, las mucamas arreglan las recamara. El servicio encargado de la limpieza ordena todo a su alrededor, lustran bajillas de platas, cubiertos y copas de vidrio sin una mancha, resplandecientes como diamantes. Las cocineras en su labor de elaborar platillos exquisitos, mientras todo iba siendo supervisado por la Tía Abuela Andley, todo, absolutamente todo tiene que estar en perfecto estado para el evento de esa noche, la presentación de Candy en la alta sociedad como parte de la familia y como tal tenia que ser de forma formal, aunque los padres de la chica no se encuentren presentes, para la dama eso es de menor relevancia.

-La tía abuela exagera, es solo una simple campesina.

-Eliza mas vale que muerdas esa lengua- le dice Archie, que en una fugaz observación a l rostro de su primo nota su tensión por el mordaz comentario.

-Eliza, la señorita Candy es mucho mas refinada que otras jóvenes a las que conozca.

-¿Y quien a pedido tu opinión Anne?

-Nadie, solo me pareció correcto dejarlo en claro…, Bueno me retiro, nos vemos en la noche.

Ambos caballeros se levantan de sus asientos para despedir a la joven Anne, la cual les hace una reverencia como despedida abandonando el recinto. La sala, ahora solo es ocupada por Eliza y Anthony junto la compañía de su primo Archie. Ambos, quedando en un profundo estado neutro mientras su femenina compañía solo parloteaba de cosas sin importancia. El joven de cabellos rubios entra en sus pensamientos pensando que estaría haciendo en esos instantes cierta joven de cabellos tan dorados como rallos de sol y mirada del más verde esmeralda.

Mientras en los pasillos de la parte superior de la mansión, Candy se haya caminando por ellos sin mucha prisa, sin ninguna preocupación encima, solo la molestia de dicha fiesta de esa noche aun corre por su cuerpo ¿Es que la tía abuela no comprende?, ella no quiere ser presentada en la alta sociedad, nunca le ha interesado y menos sin sus padres presentes.

Parte de su mal humor también data en ese tema, sus padres, han pasado semanas y aun no recibe ningún tipo de telegrama, la angustia empieza hacer estragos en su joven corazón, y como consecuencia su jovial carácter decaiga en el más profundo desanimo.

-Por lo menos no tuvimos lecciones hoy- susurra para sí mientras sigue recorriendo los pasillos- tal vez ir a jugar con clin me suba el ánimo- piensa entusiasmada acerca de aquel pequeño mapache blanco que adopto luego de aquella broma echa por sus primos a su primera noche en aquella mansión.

-Candy- escucha que le llaman, el tono de voz lo reconoce es su primo Stear pero no le ve por ningún rincón.

-Stear ¿Dónde estás?- no se ve por ninguna parte, pero está segura de que se trata de él.

A no escuchar respuesta alguna, un escalofrió surge desde su espalda baja llegado a su nunca, desde hace mucho dejo de ser una persona miedosa y no creer en lo sobrenatural, pero hay momentos en que todas sus creencias inculcadas por su madre se van a un lugar indefinido como en ese preciso instante donde su cordura parece perderla por completo.

-Fantasmas.

El miedo inunda completamente sus sentidos, sus labios empiezan en un ligero temblor para abrirse lentamente y dejar salir el gran grito que ya se encontraba en su cuerdas vocales, pero du intento fue callado por una mano varonil y fuerte aprisiona sus finos labios al mismo tiempo que un brazo tan fuerte como aquella mano aprisiona su delgada cintura contra un cuerpo de masa dura en una posición nada propia. Por la magnitud de la fuerza sabe que es un hombre quien la sujeta.

-No grites, estaba tras las cortinas- susurra su opresor contra su oído, el aliento cálido choca contra su cuello y oreja haciendo que su cuerpo se estremezca de una manera extraña de pies a cabeza, sintiendo que en cualquier momento se desmayaría. El agarre disminuye hasta que siente su cuerpo libre por completo- Candy ¿te gustaría hacer algo divertido?

-Últimamente sus diversiones me meten en muchos problemas- responde dándole frente aquel que la hizo sentirse extraña hace momentos.

-Vamos Candy no seas aguafiestas.

-Está bien- suspira con resignación, luego lo ve con aquella chispa de travesura en sus pupilas verdes- ¿Archie y Anthony irán?

-No- Stear pasa su mano derecha por su nuca intentado de liberar algo la tención mientras observa un punto invisible en aquel la pared lúgubre del pasillo- Están ocupados.

-Bueno ellos se lo pierden.

-Esa es la Candy que conozco- le susurra de nuevo en el oído. Ni cuenta se había dado cuando Stear se hacerlo de aquella manera para susurrar suavemente aquellas palabras haciendo descolocarla un poco, la toma de una de sus manos halándola un poco para iniciar una suave carrera- Ya verás que nos divertiremos.

Esquivando personal de servicio y sobre todo a su tía abuela logran salir de la mansión, cruzando los jardines hacia las caballerizas siguiendo al fondo de ellas.

-¿montaremos?- pregunta Candy con cierto temor.

-No, algo mucho mejor.

Pasan los establos hacia la parte trasera de estos en donde se encuentra parada una estructura de lata y hierro.

-Stear ¿Qué se supone es?

-Como te darás cuenta no es un caballo, es un auto- dice con diversión.

-Sé que es un auto, pero ¿Qué se supone hace aquí? ¿Cómo lo conseguiste?

-No importa, sube.

-No me gusta la idea, no te he visto conducir desde que llegue.

-Solo será una vuelta al pueblo.

-Está bien.

-Bien- ambos suben al auto- Aquí vamos- anuncia dándole marcha a la carroza metálica haciendo un estruendoso ruido seguido por una gran cantidad de humo.

-¿Es normal tanto humo?-pregunta Candy.

-Sí, no te preocupes- poniendo en marcha el auto pasando por los establos, tomando el sendero de piedra hacia la entrada de los terrenos Andley cruzando por aquel gran portal.

Estar en ese aparato era peor que montar, piensa Candy mientras su primo maneja emocionado por el sendero de tierra que los llevaría a pueblo.

En el trayecto el auto empieza a emitir extraños sonidos, un traqueteo nada normal, Candy se agarra a su asiento como si la vida le dependiera del ello. A un lado del camino, un poco más allá de ellos viene de frente a gran velocidad un caballo guiado por su jinete.

-Stear el caballo ¡Cuidado!- dice Candy viendo al animal cerca de ellos.

-No te preocupes Candy, él se hará a un lado.

-Stear no lo creo, además vas muy rápido.

-Cómo crees- dice apartando su mirada del camino para observar a su compañera de aventura, cuando el grito de Candy lo saca de su mundo anunciando una posible tragedia.

-¡El caballo Stear!

Devuelve su vista a la carreta percatándose de la cercanía con aquel caballo cuyo jinete no lo saco de su camino, el miedo invadió sus sentidos haciendo dar una maniobra al auto bruscamente para no arrollar al animal. El caballo se detiene de golpe alzando su dos patas delanteras derribando a su jinete al suelo y luego huyendo sin rumbo de aquel sendero, el auto por la fuerte maniobra se desvía de su curso cayendo por una empinada a un lado de la carretera, una de sus ocupantes gritando todo lo que podía por el miedo mientras el conductor intenta controlar aquel vehículo descarriado intentando que frene sin resultado alguno, su salvación fue un gran pino frente ellos que detiene el automóvil al chocar contra el tronco, el estruendo del choque fue estruendoso haciendo que una gran cantidad de humo negro salga de la parte delantera. El conductor pierde el sentido unos instantes por el golpe recibido en su frente al recobrar el conocimiento busca a su compañera.

-Candy- grita viendo a su prima inclinada sobre el tablero del auto.

-¿Están bien?- pregunta el jinete desde la carretera.

-Mi prima no reacciona- grita observando como aquel sujeto se lanza en la empinada hacia ellos.

-Hay que atenderle rápido- comenta el jinete ya estado a un lado del auto, ayudando a Stear con Candy- Pero si es la pecosa- dice al ver bien el rostro de la joven desmayada.

-¿Pecosa?- pregunta aquel hombre desconocido que al detallarlo bien lo reconoce- ¿Terry?

-Hay que asistirla pronto, tu auto de seguro no encenderá. La llevare a donde un amigo, su cabaña está cerca de los terrenos Andley luego de pasar el viejo puente, lo cual te dará chance de ir a la mansión por ayuda he irla a buscar. Él sabe de medicina, el llevarla a un hospital podría ser contraproducente- Terry alza en brazos a la chica desmayada iniciando su caminata hacia la carretera.

-¡Hey! Espera- grita Stear.

-Solo ve por ayuda.

-Este sujeto nunca dejara su tonta arrogancia- sale del auto como puede- Llevarse a Candy de esa manera- observa el auto y siente que el alma se le va al suelo- ¡Mi auto!, todo es culpa de ese Grandchester, que le costaba hacerse a un lado. Como se atreve a llevarse a Candy de esa manera, a cierta persona no le gustara la noticia.

En las profundidades del bosque. Terry Grandchester se adentra con Candy en brazos, buscando la cabaña de aquel viejo conocido.

-Albert- llama entrando a la cabaña.

-Hola joven Terren.

Entre las sombras de la humilde habitación se da a conocer un hombre de mediana edad. Alto, caucásico, su rostro cubierto por un grueso bigote y varaba de tonalidad rubia. Sus ojos ocultos tras una gafa oscura. Piel de porcelana y vestimenta de leñero.

-Deja las formalidades para otra ocasión. Necesito que ayudes a esta chica, tuvo un accidente en auto y golpeo fuerte la cabeza contra el tablero.

-Porque no la llevas al hospital- Dice mientras ayuda al joven con Candy. Depositándola en una pequeña cama.

-Está lejos y tú más cerca. Por concepto sabes medicina.

-Me elogias. Al parecer no tiene ninguna contusión grave- dice mientras chequea a Candy.

-¿Seguro?

-Sí. La chica ¿de dónde es?- pregunta yendo hacia el pequeño fogón a servirse una taza de té y ofrecerle una a su invitado.

-Es familiar de los Andley. Hace unas semanas andaba por sus terrenos, ahí la conocí. Estaba llorando, interrumpió mi tranquilidad y hoy andaba con Stear. ¿Por qué lo preguntas?

-Tiene cierto parecido a alguien que conocí años atrás.

-¿La razón de tu exilio?- pregunto con curiosidad el joven Terry.

-Podría decirse. ¿Sabes su nombre?

-Candy, creo.

-Dulce.

-¿Cómo?- Terry le observa confundido.

-Dulce, su nombre- mirando a la chica que descansa en su cama.

-Como digas. ¿Se repondrá?

-Sí, solo se desmayó por el golpe. En cualquier momento despertara.

COLONIA DEL CABO, 25 DE MAYO DE 1910- AFRICA

La embarcación Reina Victoria [1] ancla en los muelles de la Ciudad de Cabo. Nuevas tierras bajo el reino de Jorge V [2], Rey de la Gran Bretaña, luego de una gran lucha contra los bóeres para obtener dichas tierras. Algunos aristócratas llegan al cabo con la fiebre de obtener nuevas riquezas, otros, solo por codicia.

En proa. Esta Cecilia White Andley, observando el ancho y largo de aquel país desconocido. Mientras miles de preguntas retumban en su cabeza y una cierta desesperación se aloja en su corazón. Rezando por que su hija se encuentre bien.

-Candy, mi pequeña ¿Cómo estarás?- susurra a al viento

-Cecilia ¿Qué haces aquí? – dice su esposo

-Robert, crees que Candy se encuentre bien- Preocupación se ve en su verde mirada cuando cruza con la oscura de su esposo.

-Cariño, ella está bien. Sé que la tía abuela puede llegar a ser algo fría, pero sabrá arreglársela con su comportamiento. Además, no está sola sus primos le hacen compañía.

-No se Robert, algo me dice que nos necesita. No debimos venir, o por lo menos debimos traerla con nosotros.

-Querida pronto estaremos juntos, no te preocupes tanto por Candy. Ella está en buenas manos.

LAKEWOOD, 26 DE MAYO DE 1910- ESTADOS UNIDOS

-Como se atreve esa chiquilla a fastidiar la fiesta. Siempre tiene una excusa para no obedecerme- Dice Elroy Andley entrando con furia a la sala de invitados.

-Creo que debería de mandarla a otro lado Tía abuela. Comenta Eliza entrando tras ella.

-La joven Candy no lo ha hecho por impulso, como comento el joven Stear fue un accidente. Agradezcan que no fue peor, y solo este convaleciente por el golpe.

-Quien te pidió opinión Susana. El que tu padre sea el doctor de cabecera de los Andley no te da tal derecho.

-Solo doy gracias por que un alma joven no haya tenido que partir de este mundo antes del tiempo Señorita Legan.

Pequeños golpes se escuchan en lugar, un adelante por parte de la mayor hace que una joven mucama entre nerviosa solicitando la presencia de la joven Susana en los aposentos de Candy.

-Candy, Candy. Eres tan impertinente como tu madre- dice bajo con una rabia incontrolada la Tía abuela de la Familia Andley.


Notas de la autora:

Hola queridas lectoras hace mucho que no estamos en contacto. Espero que no me quiten la cabeza y más importante no dejen la historia que se vienen muchas sorpresas. Sé que parte de la culpa es mía, solo que a las autoras nos dan nuestros ataque de sequias cerebrales, aparte de incluir los mismos problemas personales.

El capítulo es corto, como se darán cuenta y sus motivos tienen a ser pequeños. Espero tener pronto la continuación.

Saludos a mis queridas mosqueteras, espero que les sea grato el capítulo luego de que me lincharan diariamente y tener dificultades técnicas aquí lo tiene.

Aclaraciones:

La embarcación Reina Victoria es una nave de vapor que llego a alojar a 1500 pasajeros, salían de España a Sur America. Jamas llego hacer un viaje al continente Africano. Tome prestado dicho nombre por para esas fechas no encontré ningún nombre de los barcas que llegaron a esas tierras.

[1] Barco Reina Victoria: El vapor Reina Victoria Eugenia fue encargado el 4 de septiembre de 1911 a Swan, Hunter & Wigham Richarson en Wallsend-on-Tyne, Inglaterra. Era el buque gemelo del Infanta Isabel de Borbón construido en Escocia siguiendo los mismos planos y presentando mínimas diferencias. El Reina Victoria Eugenia tenía dos motores de cuádruple expansión que le permitían una velocidad de crucero superior a los 18 nudos.1 Estaba diseñado para la ruta entre Barcelona-Montevideo-Buenos Aires conforme a las leyes de emigración italianas. Estaba configurado inicialmente para llevar a bordo 1500 pasajeros en cuatro clases, 250 en primera, 100 en segunda, 75 en tercera preferente y 800 en emigrante.2 Este buque, como otros grandes vapores españoles construidos en el periodo 1909-1914 fueron el resultado del impulso de la construcción naval y comercio marítimo que propició la Ley de 1909 de Protección de las Industrias y Comunicaciones Marítimas que aprobó el gobierno de Antonio Maura. Fue botado el 26 de septiembre de 1912.

Jorge V: en realidad no fue bajo su mandato que invadieron áfrica. Fue bajo el mandato de su padre Eduardo VII quien muere el 6 de Mayo de 1910. Luego de que la gran bátala ganara la guerra por los terrenos de Ciudad de Cabo.

[2] Jorge V: Jorge V del Reino Unido (George Frederick Ernest Albert, 3 de junio de 1865 – 20 de enero de 1936) fue rey del Reino Unido y los dominios de la Mancomunidad Británica y emperador de la India del 6 de mayo de 1910 hasta su muerte en 1936.

Jorge era nieto de la reina Victoria y el príncipe Alberto y primo del zar Nicolás II de Rusia y el káiser Guillermo II de Alemania. De 1877 a 1891, sirvió en la Royal Navy. A la muerte de Victoria en 1901, el padre de Jorge se convirtió en el rey Eduardo VII y Jorge fue nombrado príncipe de Gales. A la muerte de su padre en 1910, lo sucedió como rey emperador del Imperio británico. Fue el único emperador de la India en asistir a su propia Delhi Durbar.

Enlaces:

wiki/Jorge_V_del_Reino_Unido

wiki/Vapor_Reina_Victoria_Eugenia