Varios días habían pasado desde la conversación sobre tomar ventaja de otras personas. Colress no volvió a hablar del tema luego de haber notado que le había afectado bastante a Leaf. Si bien sentía que el ambiente se tensaba un poco al estar con ella, poco a poco ambos iban olvidando esa incómoda conversación, retomando sus amigables términos.
Leaf llegó de la mano de Luke, su Riolu. Colress no conocía al pequeño y miró con detenimiento a ambos mientras ella halagaba el buen comportamiento de su Riolu. Se había portado excepcionalmente mientras juntos limpiaban la cubierta de la fragata. Colress comparó la relación que Leaf llevaba con su pokémon con aquella que llevaban otros seguidores del Equipo Plasma con sus propios pokémon, y el ver a Leaf tan contenta con su Riolu le hizo sonreir.
Leaf se dio cuenta que la mirada del científico estaba sobre ella. Quedó nerviosa con el hecho de pensar que todo ese tiempo la había estado mirando mientras ella hablaba con su pokémon.
-Lo has tenido desde que nació, ¿no es así? –su mirada era pícara, y aguanto la risa de verla tan avergonzada
-Sí… -estaba sonrojada y apenada -Se nota bastante, ¿no? –la expresión de Leaf cambió una melancólica -Aunque él no es mi primer Riolu. Su padre lo fue, pero eso ya tiene algo de tiempo
-¿Podrías contarme? –Pidió él, manteniendo una distancia entre ellos –Tus historias como entrenadora siempre me divierten
-¿De verdad? –le sorprendía el hecho de que escuchara esas historias
-Sí. Hasta ahora son lo mejor que me han contado
Leaf soltó a su pokémon. El pequeño la vio suspirar y pronto supo por qué: estaba un poco cansada por tanto trapear y barrer la fragata en la que ahora vivían.
-Sé bueno y no rompas nada, ¿sí? –indicó a Luke, el cual asintió. Cuando lo vio alejarse, comenzó a hablar –Conseguí al primero en un intercambio hace unos años. Era bastante tímido, y eso lo hacía más adorable. Pasé mucho tiempo con él, contándole cosas, entrenándolo… incluso mis otros pokémon estaban celosos porque compartía más cosas con él. Y cuando evolucionó a Lucario recuerdo que lloré. Estaba muy feliz por haberlo visto crecer y evolucionar –Siguió con la mirada a Luke, quien a su vez observaba a Colress con detenimiento, curioso de aquella persona a la que no conocía –Mis pokémon estaban en verdad celosos decidí llevarlo a una Guardería Pokémon por un corto periodo. Cuando fui por él, me dijeron que lo habían encontrado protegiendo un huevo pokémon y que lo más probable era que fuera suyo. Me sorprendí mucho ese día, y le prometí que cuidaría del huevo pokémon así como cuidé de él…
Leaf pausó por más tiempo, recordando lo que tanto quiso olvidar. Sus manos comenzaban a temblar, y quiso ocultarlo de la vista de Colress apretando sus puños, pero aún así él se dio cuenta.
Colress, sintiendo que algo andaba mal con ella, intentó expresarle que olvidara la historia, que no le dijera más, pero no encontraba la forma para decirlo. La comunicación con las mujeres no era su fuerte.
-Hubo un día que quise salir sólo con él. Le dije que sería agradable ir a un lugar llamado Montaña Stark para entrenar. Allá nos rodearon tantos Camerupt... No sé qué habrá pasado con ellos que estaban tan molestos… Lucario intentó protegerme… Más bien, me protegió majestuosamente, cómo él sabía hacerlo… pero las quemaduras y otras heridas que esa batalla contra los Camerupt le causaron fueron más fuertes que él… y salió de este mundo mientras lo llevaba al Centro Pokémon
Volvieron a estar en silencio. Leaf seguía con la mirada a Luke, quien observaba con curiosidad las computadoras que Colress usaba para sus experimentos. Las lágrimas iban a fluir en cualquier momento.
Poco a poco, Colress acortó la distancia entre él y Leaf.
-Lo sepulté en el cementerio que se encuentra en Pueblo Lavanda y antes de venir aquí lo visitaba cada semana… Cuando él se fue me sentí más sola que nunca
La distancia que los separaba era ahora inexistente. Se inclinó hacia ella, tomándola por sorpresa con un abrazo.
-No, no vas a seguir sola… -susurró
Leaf le correspondió el abrazo, con mucha fuerza, al escucharlo decir esas palabras.
