Magneton se preocupaba por su amo. Nunca lo había visto trabajar con tanta insistencia y constancia, saltándose las comidas, olvidándose del sueño, y olvidándose de los otros pokémon que estaban bajo su cuidado.
Algunas veces, miraba a su amo durmiendo sobre el escritorio. Los mapas tirados en el suelo, las cuentas revueltas en el escritorio. Magneton sabía que la ciencia terminaría con su amo. Otras veces, escuchaba a su amo maldecir a Ghetsis entre sueños. Y otras pocas veces (las que más le preocupaban), en los sueños que tenía mientras estaba despierto, su amo le hablaba de Leaf.
-La vi otra vez hoy -miró fijamente a Magneton -Dijo que vendría… Pero creo que ha mentido
Magneton no podía esconder su preocupación. A pesar de ser un pokémon poco expresivo, era bastante perceptible en cuanto a las emociones de otros. Y ahora se le hacía más difícil entender las emociones de su amo.
-Magneton, ¿no te sientes solo? –preguntó en una tarde particularmente calurosa
Magneton emitió unos sonidos débiles, los cuales Colress aceptó como un sí.
-Aún estando con Klinklang, con Metang y con Beheeyem… ¿por qué te sientes solo?
Magneton observó a sus amigos pokémon. Beeheyem producía unas luces para entretenerlos; parecían despreocupados en comparación con la angustia que sentía al estar cerca de su amo. No emitió ningún sonido.
-¿Crees que ellos también necesiten algo? –preguntó, refiriéndose a sus otros pokémon -Yo necesito algo. Pero no sé qué es –hizo una pausa; parecía que pensaba en otra cosa -¿Crees que ella esté bien? ¿Crees que el tal Alvah y los otros la tratan bien? -Magneton sintió que la angustia de su amo aumentaba -¿Por qué no me dijo que iba a cambiar de dormitorio? Después de todo, yo tengo más poder que Zinzolin. Yo pude haberlo hecho... Pude haber echado a aquellas que la encerraron…
Una idea cruzó por su mente; si no pudo defenderla en ese entonces, ahora él se vengaría de quienes hicieron daño a Leaf.
Estaba frente a la puerta del laboratorio, dispuesto a salir, cuando escuchó que alguien golpeaba a su puerta.
-Tal vez sea Leaf –dijo, con un ánimo restaurado –Si es ella… qué bien que ha vuelto…
Abrió la puerta, pero tras ella estaban Beartic y Alvah.
-Lamento molestarlo -se disculpó; la expresión de Colress cambió totalmente al verlo -Espero que no sea un mal momento. Verá, ya tiene meses que Leaf está aquí, y no ha sido una estancia muy agradable para ella por lo sucedido con sus otras compañeras –notó el ambiente tenso, pero siguió hablando –Entonces, Jun, Rena, Nick y yo queríamos hacerle una fiesta a Leaf, una reunión pequeña. Sólo nosotros. Pero…
-¿Quieres saber qué le gusta comer?
-No, no es eso. Eso ya lo sé. Tengo la fortuna de ser a quien le cuenta todo –rió –Queríamos su permiso para ausentarnos de cualquier misión que se nos pueda asignar ese día porque...
-Ah... sí... Está bien
Alvah estaba atónito, y tardó en reaccionar. Creyó que convencerlo resultaría en una larga hora de negociación.
-¡Muchas gracias! –él y Beartic se inclinaron en señal de gratitud –Estábamos pensando en hacerlo dentro de tres días. Si es que tiene tiempo nos gustaría que fuera. Será en nuestro dormitorio. A Leaf le gustará verlo ahí
-Tengo mucho trabajo -se apresuró a contestar
-Ah... bueno... Sí, ¿cómo no pensé eso antes? Pero si tiene tiempo...
Colress le escuchó hablar por un rato más. No sabía de qué le hablaba porque no le estaba poniendo atención, incluso a él mismo le tomaba por sorpresa esa aversión al muchacho que sólo estaba pidiéndole un favor.
Cuando Alvah se fue, Colress se quedó de pie en el pasillo, mirando hacia la nada. Suspiró luego de un rato, y, sin ganas, entró al laboratorio. Magneton lo vio entrar.
-Al menos sé que la tratan bien –se dijo a sí mismo en voz alta, llamando la atención de sus pokémon –Me pregunto cómo serían las cosas si no estuviéramos aquí
Se dirigió al escritorio. Quiso dejar de pensar en lo solo que estaba y su mejor respuesta fue el trabajo.
Magneton seguía preocupado.
