Sabía que la fragata había parado, pero no sabía dónde se encontraban. El sueño la vencía completamente, toda la noche la pasó de pie en el laboratorio, haciendo guardia junto con Luke, esperaron a Colress. Pero, cuando observaron la luz del sol entrando por las grandes ventanas que había en el lugar, dejaron de esperar y volvieron a su dormitorio. Durmieron varias horas: no tenían idea de qué hora era cuando despertaron.
Y justamente, cuando despertaron, se dieron cuenta de que estaban solos. Lo raro fue que no hubo sonido alguno. ¿Se habrán ido a algún lugar?, ¿La policía los habrá arrestado? Tenía que averiguarlo. Apenas iba a salir de la cama cuando escuchó unas pisadas. ¡Al fin! Había alguien cerca. Iba a abrir la puerta para detener a su compañero, pero las pisadas se hicieron más rápidas. Esta persona corría. Apenas se detuvo a pensar en esto, la puerta se abrió de golpe, y un chico entró a la habitación, cerrando la puerta cuando estuvo adentro.
No se conocían, ni se habían visto antes, pero el muchacho la miró, entre extrañado y molesto.
-Ya no más… -dijo él; estaba jadeando
-¿Ya no más qué? ¿Están persiguiéndote? –Leaf intentó poner su mano en el hombro del chico, pero este se movió bruscamente, evadiendo su toque –Ah… mira… yo no voy a hacerte daño. Si me resulta posible voy a ayudarte
-¿Por qué debería creerte?
-Sé que es difícil de pensarlo, pero yo no soy tan mala como aparento. Debe ser el uniforme
-El simple hecho de que estés aquí usando ese uniforme me hace desconfiar de ti –el muchacho, un niño comparado con ella, estaba temblando, de cansancio y de miedo –Sólo diles que estoy aquí para que también me encierren. Ustedes, grupo de cobardes, me atacaron por montones, Hugh y yo nos separamos, y mis pokémon ya no pueden seguir…
Leaf miró cómo el chico casi comenzaba a llorar. Compadecida por él, y recordando las veces que se halló perseguida por el Equipo Rocket en casa, sin esperanzas y con sus pokémon paralizados, envenenados y algunos sin más energía para luchar, se decidió por ayudarlo. Buscó entre sus pertenencias, y un poco entre las cosas de Alvah, con el chico mirándola más asustado que antes, y sacó todas las medicinas que pudo, sacando, también, algunas botellas de agua y algo de comida. Con los brazos llenos de esas cosas, volvió a dirigirse al muchacho, y le sonrió.
-Tal vez no parezca mucho, pero estas medicinas son bastante eficientes, sólo aplícalas sobre las heridas de tus pokémon, y en cosa de minutos estarán mejor. Y estas botellas con agua, las galletas y las frituras son para ti. Si tienes hambre sólo cómelas, nosotros tenemos muchas guardadas. Y si quieres puedes quedarte a descansar, aunque creo que no vas a aceptar. Pero si aceptas, yo me encargaré de cuidarte de mis otros compañeros
La puerta se abrió, para sorpresa de ambos. Pero no era ninguna amenaza. Nick y Snorlax entraron, seguidos por Alvah y Beartic. Cuando vieron a su invitado, cerraron la puerta.
-Vaya… así que aquí estabas –Nick miró al chico, su mirada juguetona y burlona pareció intimidar
-No sabía que teníamos visita. Al menos podremos tratarte como debes
Se acercaron. El pequeño entrenador sintió que no tenía esperanzas y retrocedió conforme ellos avanzaban.
-No lo asusten así –Leaf salió a defenderlo; Nick y Alvah aguantaron las ganas de reírse
-Bien, por lo menos te están atendiendo –Alvah se dirigió hacia el entrenador, y abrió la mochila de éste. Fisgoneó la mochila mientras el chico parecía aterrado, y luego, con su mirada, pareció desaprobar el equipaje –Bastante mal, no tienes nada aquí, ¿Por qué no aceptas las medicinas que Leaf te está ofreciendo? No es que te cobremos por el servicio
-Adelante, no tengas miedo –Nick lo animó
El entrenador se acercó a Leaf. Tomó con cuidado las cosas y las guardó con aún más cuidado en la mochila. Cuando ya no había nada más por tomar, bajó la mirada.
-Y ahora a sacarte de aquí
-Sabía que era una trampa
-¿Trampa? ¡Por favor! Vamos a sacarte de aquí, ¿Qué hay de malo en eso?
-Yo tampoco confiaría en ustedes si fuera él –Alvah y Nick asintieron luego de pensarlo un poco
Alvah se acercó al entrenador. Observó con detalle las ropas deportivas de éste, su cabello castaño tan revuelto, el visor que le permitía ver en áreas completamente soleadas y las raspaduras que tenía en los brazos, tal vez hechas por las ramas que había en los bosques. Sintió envidia de esa vida tan simple y a la vez tan plena.
-Sólo ve corriendo frente a nosotros, como si estuvieras huyendo. Vamos a ir detrás de ti con nuestros pokémon, y te escoltaremos hasta que no haya más peligro
Leaf lo vio dudar. Sabía que el chico no iba a aceptar así de fácil.
-Sólo corre y no mires hacia atrás. Si alguien intenta atacarte, nosotros lo vamos a detener de lastimarte
Asintió. Pensó que era mejor confiarle a estos reclutas, aunque en el fondo seguía creyendo que era una trampa.
-¡Deténganlo!
-¡Allá va!
-¡Llamen al Trío Sombrío, que aquí está!
-Alvah y su equipo lo tienen, ¿Para qué molestarnos en seguirlo?
El entrenador escuchó toda clase de frases mientras corría por la cubierta de la fragata, seguido por Leaf, Alvah, Nick y los pokémon de estos.
-¡Seviper, tráelo ahora!
La recluta liberó a su pokémon hacia el entrenador. Bastó con sólo liberarlo para que Luke golpeara a Seviper con Velocidad Extrema.
-¡Eh! ¿Por qué haces eso? –la recluta estaba enfurecida
Seguían corriendo, y no se detuvieron ni para responderle.
-¡Pensé que Luke podría alcanzarlo, pero tu Seviper se interpuso! –fue la única respuesta que le dio
Ningún otro recluta se atrevió a atacar. Sabían que Alvah y su equipo se encargarían del trabajo, y aún más, no querían buscar problemas con ellos.
Siguieron al entrenador desconocido hasta una caverna, donde esperaron que restableciera la salud de sus pokémon.
-Desde aquí puedes continuar solo, ¿cierto?
-Sí
-Cuando vuelvas a nuestra fragata, búscanos. Ten por seguro que te ayudaremos
Se quedó callado, mirándolos con detenimiento.
-¿Tienen un Xtransceiver? –preguntó finalmente
Rieron, encontrando adorable la pregunta.
-No nos permiten usarlos. Tenemos nuestros propios medios de comunicación
-Ya veo… Supongo que los veré en otra ocasión
-¿Seguirás interfiriendo en los planes del Equipo Plasma?
-Sí. Las veces que sea necesario
-Bien. Así me gusta
Comenzó a caminar. Pero detuvo su caminata para voltear a verlos una vez más.
-Si ustedes son tan amables ¿por qué están con el Equipo Plasma?
Nick suspiró como si el mundo fuera a acabarse.
-Porque algunas veces la gente buena hace malas elecciones –le respondió
Los miró en compasión, pero luego sonrió hacia ellos.
-Soy Nate
Nadie habló, y lo miraron marcharse en silencio.
Cuando salieron de la caverna, el sol estaba desapareciendo. Caminaron aún sin hablar. No sabían qué decirse.
-Ese chico… me agrada, ¿saben? Hay que ayudarlo lo más que podamos la próxima vez que lo encontremos –la petición de Alvah les pareció bien
-¿Qué tanto habrá visto en nuestra base? Espero preguntárselo la próxima vez
Sabían que les iba a esperar un regaño monumental cuando pasaran el reporte de que el chico "se les escapó". Y sabían que, con la ayuda de Nate, estaban un paso más cerca de su libertad.
