Siempre pensé que cualquier persona que se llamara a sí mismo un científico sería alguien frío y reservado. Alguien que sólo se centra en sus estudios. Y lo vi por primera vez cuando mamá me llevó a Silph para visitar a papá. Papá es un ejecutivo, un hombre de negocios muy importante, y vive en Ciudad Azafrán porque su trabajo está en Silph.

Mamá me llevaba de la mano. Yo tenía apenas seis años. Y mientras mamá tomaba mi mano, yo tomaba la mano de mi Charmander, de mi Stuart. Cuando vimos a papá, mamá me soltó, y curiosee un poco por el piso en el que estábamos. Stuart y yo vimos a dos investigadores, dos científicos, caminando, y hablando de algo que llamaban "Porygon-Z". Cuando les pregunté "Hey, ¿qué es Porygon-Z?" me miraron enfadados y me ignoraron.

También solía pensar que los miembros del Equipo Rocket eran gente despiadada. Y lo mismo pensé del Equipo Aqua, Magma y Galáctico. Gente sin escrúpulos que sólo hacía daño a la gente. Los peores siempre han sido, a mi parecer, los Rocket. Porque usan a los pokémon como mercancía, y los entrenadores sufren cuando se llevan lejos a sus pokémon. Algunas veces no los vuelven a ver. Yo nunca volví a ver a Fluffs, mi Persian.

Cuando se llevaron a Fluffs, juré acabar con ellos. Y lo logré con ayuda de mi mejor amigo, Red. Pero Fluffs no estaba. Tal vez lo vendieron. Tal vez alguno de ellos se quedó con él. ¿Y si logró escapar? Sea cual sea su destino ojalá que esté bien.

Creí que mi primer amor sería Red, porque es carismático y guapo y tenemos la misma edad. 19 años. Pero lo conozco de toda la vida. Tal vez nunca pasó nada porque es mi mejor amigo. En Hoenn comencé a interesarme por cierto tipo de hombres. No niños, no adolescentes. Hombres. Como el rey de la pirámide del Frente de Batalla, un hombre llamado Brandon. Alguien sabio, firme en sus decisiones y con una gran habilidad para las batallas pokémon. Pero tampoco pasó, porque me pidió que buscara a alguien que pudiera "darme lo que necesito". Y hasta ahora no sé qué es lo que necesito. Y luego, en Sinnoh, con ese interés hacia los hombres, comencé a seguir a Looker, no sólo para ayudarlo, si no para estar cerca de él. Me dijo que estaba halagado, pero que él no era lo que yo necesitaba. Dijo que siguiera buscando, que alguien llegaría. Yo creí que nunca sabría qué es lo que necesitaba, o si encontraría lo que me faltaba. La persona que me faltaba.

Y ahora he aprendido cosas nuevas. Que no todos los científicos son gente cerrada. Sólo hay que saber cómo acercarse. Que no todos los miembros de "equipos villanos" son malos. Algunas veces no quedan más elecciones, y uno tiene que ajustarse al entorno para sobrevivir. Y que tampoco sé qué es lo que estoy buscando, pero tuve la suerte de encontrarte.

¿Algún día te irás como Red, Brandon y Looker se fueron?, ¿Alguien te apartará de mi como pasó con Fluffs? ¿Te quedarás conmigo siempre? Si pudiera vivir eternamente, me quedaría contigo siempre.

Llegaste a amar a los pokémon a pesar de que algunas veces la ciencia es fría. Amas a esa misteriosa ciencia, a esos misteriosos pokémon. ¿Me amas como a ellos? Porque yo sí… Te amo más que a cualquiera.

Si la ciencia te ha hecho lo que eres, no te arrepientas. Porque amo lo que fuiste, lo que eres y lo que serás. Y más si estás conmigo.

Al menos eso es lo que pensé esta mañana, cuando desperté sobre ti. Nos quedamos dormidos sobre el piso de tu laboratorio. Desde que llegué aquí, despertaba en un dormitorio con compañeros. Y me sentía sola. Ahora sólo estás tú, y yo. Y es suficiente para no sentirme sola.

Sigues dormido, pero me estás abrazando. Descuida. No te voy a dejar. ¿Te sorprenderás cuando despiertes y me veas sobre de ti? Quién sabe. Sólo quiero estar contigo, mi Colress.