Colress y Leaf esperaban a Nate en el laboratorio. Ninguno de ellos quería salir, estaban tan nerviosos que se les hacía difícil incluso el caminar. Habían pasado al menos dos horas desde que el entrenador había salido a enfrentarse a Ghetsis.
Nate quedó deslumbrado con la luz del día. Después de haber pasado un tiempo considerable en una caverna tan oscura y fría, se sintió aliviado al ver que la embarcación seguía ahí. Liberó a uno de sus pokémon, un Flygon. El pokémon lo llevó directo a la cubierta. No había nada, nadie. Le pareció raro en un principio, y fue extra cauteloso mientras bajaba y se dirigía al laboratorio.
Los pasillos estaban vacíos, el ambiente era uno de total abandono. Le pareció increíble que en esos mismos pasillos, donde hace apenas unas horas fue perseguido, reinara una lúgubre paz. Los pocos reclutas que se encontraba parecían mansos, saludándole o agradeciéndole su ayuda. Llegó al salón donde Kyurem estaba encerrado. Ya no había un pokémon dragón ahí. Muchas cosas pasaron en tan poco tiempo, y no supo cómo fue capaz de soportar tantas emociones. Caminó hasta la entrada del laboratorio, y se detuvo en seco. No sabía cómo iba a contar lo que pasó en la caverna.
-Ehh… uhmmm… ¡Soy Nate, he vuelto! –gritó; la puerta se abrió frente a él, y fue recibido por un efusivo abrazo de Leaf
-¡Me alegra ver que te encuentras bien! –se separó de él; estaba contenta por ver que no había fracasado
-Sí… pero… Ghetsis escapó…
Leaf dejó caer su ánimo por un momento. ¿Eso significaba que Ghetsis seguía siendo una amenaza? Nate comenzó a explicar lo que había pasado cuando salió del laboratorio, como fue que, cuando se dio cuenta, Kyurem ya no estaba, como escuchó el horrible plan de Ghetsis, el enfrentamiento con el Trío Sombrío, la intervención de un hombre llamado N, la batalla contra un ser llamado Kyurem Negro y la derrota de Ghetsis.
-No sé qué le pasó… cuando me di cuenta fue escoltado por estos ninjas de negro
-Lo hiciste muy bien –Colress parecía decirlo en serio –Estoy completamente seguro que este fue el fin de Ghetsis y sus planes
-Ojalá… no estoy muy seguro –pensó qué más decir, y continuó con otro tema -¿Qué harán ustedes?, ¿qué planes hay para el Equipo Plasma?
-El Equipo Plasma… -repitió el científico -¿De qué sirve mantener su existencia? Su meta como organización no me fue nada clara. Lo único que hicimos fue trabajar bajo órdenes de Ghetsis, ya sea porque no teníamos a dónde ir por mero temor… Yo no creo que sea necesario que el Equipo Plasma siga existiendo. Considera un hecho la separación del Equipo Plasma
El muchacho sonrió levemente. Estaba agradecido con esa respuesta. Nadie más perdería injustamente a sus pokémon en Unova. Las cosas serían diferentes.
-Gracias… -murmuró –Lo que has dicho… tal vez no reconforte a muchos entrenadores que han perdido a sus pokémon a causa suya pero...
-Por favor… no lo digas… -pidió Leaf; el sólo recordar esos hurtos le hizo sentirse asqueada de sí misma
-Él tiene razón, Leaf. El hecho de que te hayas rebelado de último minuto no quiere decir que ganarás la confianza de todas las personas de Unova
Ella comenzó a llorar. Sabía que había hecho demasiado daño a tantos entrenadores. Y a Kyurem, un pokémon que nunca la perdonaría.
-Iré a la Liga Pokémon –interrumpió Nate, a modo de cambiar una vez más el tema –Vencer a Ghetsis me ha dado la confianza necesaria como para derrotar al campeón de Unova. Leaf… tú y tus amigos me ayudaron mucho. Claro que apenas nos conocemos. Pero yo no olvidé sus palabras y sus acciones. Ustedes me motivaron a seguirles la pista, a terminar de una vez por todas con el Equipo Plasma. Y es algo raro, ¿no? Probablemente nadie me va a creer si digo "Ah, sí, derrote a Ghetsis. Pero unos miembros del Equipo Plasma estuvieron apoyándome". Ustedes también son unos héroes…
El silencio volvió a reinar entre ellos. Las palabras de Nate, en vez de calmar, hicieron que Leaf llorara más. La chica se acercó a Colress en busca de refugio, y entre sus brazos procedió a derrumbarse.
-Yo… no quería que ella…
-No te preocupes. Está algo sentimental
-Creo que es mejor me vaya. Vendré a verlos después
-No planeo dejar éste barco aquí. Iremos a otro lugar
-¿A dónde?
-Aún no lo sé… pero nos encontrarás
Colress le dirigió una sonrisa. No podía decir abiertamente un "Gracias", porque aunque de verdad quisiera decirlo, no le salían las palabras. Nate asintió a su gesto, y comenzó su camino a la Liga Pokémon.
El tiempo era lo de menos en ese momento. Los minutos pronto se convirtieron en una hora, y las lágrimas y angustia en un leve sollozo. A pesar de que sus lágrimas habían dejado de fluir, Leaf seguía prensada de Colress, como si no quisiera dejarlo ir.
-¿De verdad vas a disolver al Equipo Plasma?
-Sí… se lo debo
-¿Por qué dices eso?
-Te trajo esperanza. Te ayudó a ser libre. Yo no pude hacer eso. Tú tienes que estar en casa, con tu familia. Definitivamente, este lugar no es para ti. Nunca debí haberte arrastrado conmigo, no te lo mereces
Ella apretó el abrazo, pidiéndole que no dijera esas cosas.
-Me quedaré contigo, no importa
-No… no te lo mereces. No quiero que sufras más aquí –tembló; tampoco le gustaba lo que estaba diciendo; hablar por hablar no era propio de él –Hablaremos de esto después. Ven, vamos a ver a los otros. Hay cosas que tenemos que hacer
Leaf asintió. Se agarró del brazo de Colress, y caminaron al encuentro de los otros.
La decisión de Colress de disolver al Equipo Plasma fue, mayoritariamente, bien recibida por los reclutas. Muchos recogieron sus pocas pertenencias y se marcharon en ese momento, ya sea tomando sus propios caminos o aceptando la ayuda de Rood y otros ex miembros del Equipo Plasma. Otros se encerraron en sus dormitorios a pensar en qué hacer. Las pocas personas que aborrecieron la orden de Colress, aquellos que seguían de lado de Ghetsis, fueron forzadas a marcharse, porque ya no querían más escándalos en la fragata y en general. Era una rara conjunción entre paz y revolución. Y por lo visto, las cosas tardarían en volver a la normalidad.
