Este par, así como la historia de Inuyasha son pertenencia de Rumiko.


#Poema de amor

Tomó la hoja de papel, la estrujó con furia y la lanzó a la montaña de bolas de papel que sepultaba a su bote de basura.

Eso le pasaba por dejar la tarea de literatura para el domingo por la noche. Suspiró cansada y se llevó las manos a su cabeza, masajeandola.

Después de unos minutos de meditación, la musa como que quiso prestarle inspiración y sus dedos (que estaban cansados de tanto escribir y que apenas sostenían el lápiz con decencia) de nuevo iniciaron su frenética tarea.

Tus ojos son como dos estrellas

Que iluminan mi noche...

Pero la casi nula inspiración que había conseguido se fue a la mierda con cierta voz a sus espaldas.

—Estoy aburrido—. Kagome se giró lentamente sobre su silla y miró al Hanyô sobre su cama como sí quisiera matarlo. Y lo haría, si no la dejaba escribir. Aunque sellarlo en la pared también era muy tentador...

—Ya falta poco—. «Mentirosa» se oyó en sus adentros.

Después de eso, la tranquilidad siguió un poco más en la habitación y Kagome por fin pudo terminar su poema. Nah, la tranquilidad era la única cosa que no había en esa recamara y el poema vendría después que el Apocalipsis pony. Así de lejos lo veía Kagome.

...Con ellos tengo las fantasías más bellas

Siguió escribiendo con el peso de unos muy seductores ojos dorados sobre ella.

—Inuyasha, ¿podrías parar de hacer eso?

La miró con el ceño fruncido—¿El qué?

—Esto—movió las manos tontamente a su alrededor. Se veía frustrada—. Mirarme.

—¿Por qué?

Kagome resopló un poco cansada—. Tus ojos me distraen y las palabras se me pierden—. Chasqueó los dedos y escribió lo que recién había dicho, sin entender al parecer lo mucho que afectó al Hanyô lo que había dicho.

Después de unos minutos más de silencio, Inuyasha habló, algo abochornado:—Igual yo.

Kagome no entendía—. ¿Qué cosa?

Él desvió la mirada de sus ojos chocolates—. Que opino lo mismo...

—¿Huh?—Kagome ladeó la cabeza, con el ceño fruncido y los cabellos despeinados de la desesperación, aún sin comprender, y eso a Inuyasha le pareció un gesto de lo más adorable.

Aún sin mirarla contestó lo más bajito que podía, con las mejillas coloradas:—Que yo siento lo mismo.

—Perdona, no te escucho—dijo ella e Inuyasha se desesperó.

Dirigió sus ojos a los suyos sin pena alguna y gritó desesperado—¡Te estoy diciendo que te quiero, tonta!

El rubor de los dos aumentó considerablemente y se miraron unos segundos antes desviar sus ojos a otro lado, apenados por tan repentina confesión.

Después de eso ambos volvieron a lo suyo: Kagome a su poema e Inuyasha a meditar sobre lo aburrido que estaba, mientras molestaba al gato que recién había entrando a la habitación.

Luego de unos insoportables minutos, Kagome logró terminar su poema y cuando giró a su cama para irse a dormir se encontró con Inuyasha acaparando la mitad de su cama; durmiendo como ángel. Se acercó a él con una sonrisa suave.

—Yo te quiero más, bobo— y besó su mejilla, antes de recostarse a su lado para ser arropada por morfeo varios segundos después y por los brazos de su amado unos cuantos minutos más tarde.


Olala~, bitches. Pues aquí termina esta historia, que espero haya sido de su agrado. Y si tienen el tiempo para pasar por el foro (Link en mi perfil) y leer las otras historias les regalaré tangas que brillan C:

La frase que dice Kagome es esta: «A veces me distraen tus ojos, y las palabras se me pierden.» de Anna Bahena.

Y la pregunta de la semana *Redoble de tambores* ¿Qué habrían hecho si Inuyasha se encontrara dormido en su cama? ¡Espero sus respuestas!

Con amog:

Karyn£