Capitulo 1: Empieza la historia: La aparición de Kenobi II parte.

Como toda respuesta Kenobi sonrió a la joven mujer y suspiro.

-Es una larga historia, que te contaré en otro momento-dice poniéndose serio-Ahora hay algo más importante que debo decirte.-anuncía yendo al salón de la casa-árbol.

-Lo que?-pregunta María también seria sentándose en un sillón individual enfrente de Obi-wan quien se sentó en el sofá.

-Ya sabes de qué.-hablo mirándola.

Un brillo oscuro paso por los ojos de María.

-Si es de Vader de quien quiere hablar mejor callase maestro Kenobi-respondió más duramente pero aun con respecto.

Obi-wan solo suspiro.

Esa chica siempre había sido terca, a veces, como esta, demasiado.

-Sabes que es por el bien de la galaxia.-intentó convencerla.

-Anabel ya tiene bastante, no dejaré que él le haga daño.-respondió la mujer testaruda como ella sola.

Antes de que alguien pudiera decir algo mas la joven Skywalker entró en la sala y le dio un plato de comida a su madre y otro al señor Kenobi para después empezar a cenar los tres, en silencio.

Cuando acabaron de cenar y de fregar los platos Anabel se ofreció a mostrarle la habitación donde dormiría a Obi-wan quien solo sonrió a la chica y soltó un escueto sí.

Pero la mirada de Kenobi no se separaba de los ojos azules de la chica, Anabel nerviosa, por la mirada de Obi-wan, dijo que iba a cambiarse y después volvería para decirle donde dormiría.

El hombre asintió y Anabel desapareció por las escaleras rumbo a su habitación.

El maestro jedi se dio la vuelta encontrándose con la mirada acusadora de la ex padawan del maestro Windu.

-Tiene sus ojos-soltó.

Y era verdad.

La chica tenía los ojos de su padre.

Esos ojos azules con un brillo de esperanza, fuerza y amor en ellos.

Iguales.

-Lo sé.-respondió la mujer suspirando apartando la vista del hombre delante suya.

Obi-wan la miro y sonrió un poco triste.

El sabia que esa chica, de ojos azules como los de su padre, había nacido de un engaño por una noche de borrachera.

Pues el sabia que María solo veía al padre de la chica como un amigo y este a ella.

Claro, eso antes….

…..antes de unirse al lado oscuro.

María miro de nuevo a Obi-wan.

-Está bien.-respondió suspirando.

Kenobi no necesito más.

María aceptaba que su hija se fuera con él.

A luchar, a proteger la galaxia.

-Pero….-Obi-wan le mira de nuevo-….tu se lo dirás, yo solo os ayudaré.-dictamino.

El maestro jedi asintió de acuerdo y ahí acabo la conversación.

Dos minutos después Anabel volvió y llevó a Obi-wan a su habitación después de darle la buenas noches a su madre quien también se fue a dormir.

Ya metida en la cama y sabiendo que su hija y el maestro Kenobi estaban durmiendo María abrió el cajón de debajo de todo de su mesilla de noche y sacó una foto de ella.

En la foto se veía a María con un chico de nombre Anakin Skywalker ambos sonrientes practicando cada uno, respectivamente, con su maestro.

La joven mujer dejo caer dos lágrimas antes de volver a dejar la foto en su sitio, meterse en la cama y caer dormida.

Mañana les esperaba un largo día.

Continuara…

Espero os haya gustado.

Aquí el segundo capítulo.

Besos.