Hola!Espero se encuentren muy bien.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Capcom.
3 semanas antes del accidente
¡Esta aerolínea es de mierda! -se quejaba una mujer.
El chirrido de la voz femenina, hirió los oídos de Leon en cuanto abordó al avión. La mujer sonaba a como él se sentía, solo que Leon estaba furioso consigo mismo , no con nadie que le rondara. Regresaba a casa después de unas vacaciones obligadas que le concedieron tras su regreso de China.
Más de una vez, Claire le había dicho que cada que se encontraba en una misión, arriesgaba su vida, pensando primero en los demás, y que eso, tarde o temprano lo terminaría por volver loco.
Al menos, Claire no había acertado en todo. Era cierto, arriesgar su vida por los demás, era parte de su trabajo, y cada que perdía una vida, se sentía el peor agente del planeta. Pero, la única persona que podía volverlo loco, a ese grado, como para perder la cabeza, era Ada Wong. Y en ese momento, el haberla dejado ir nuevamente, le seguía atormentando, no podía dejar de pensar en ella.
Leon miró su tarjeta de embarque y fue avanzando hacia el asiento 23B. Al llegar, se dio cuenta de que la mujer de voz chillona iba a ser su compañera de vuelo. Aunque se veía mas calmada, no se veía feliz. Leon tomó un libro , colocó su mochila en el compartimiento superior y ocupó su asiento, evitando el contacto con la mujer.
-No puedo creer que por unos ridículos empresarios, me hayan sacado de primera clase y acomodado en este lugar. Apenas puedo mover mis brazos.
-¿Le gustaría cambiar de asiento?- le preguntó como siempre Leon, cada que veía a una mujer en apuros.
La mujer lo recorrió con la mirada, mientras masticaba un chicle, haciéndolo sonar en la boca.
-Será grandioso.
La expresión de la mujer se suavizó. Era una mujer muy atractiva. Tenía una amplia sonrisa, con perfectos dientes blancos y labios muy carnosos; el cabello pelirrojo, largo y liso; y ojos verdes. A Leon le recordó a Claire, de hecho podría haber sido su hermana mayor.
Se puso de pie para cambiar de asiento. No le importaba ir en la ventanilla, así vería como quedaba atrás ese destino, junto con la esperanza de encontrar a Ada.
-Me llamo Sylvia Hamilton- le extendió la mano suave,con uñas pintadas del mismo rojo bermellón que sus labios, después de que intercambiaron asientos.
Leon extendió la mano y le dio un ligero apretón a la de ella, acompañado de un movimiento de cabeza todavía más breve.- Me llamo Leon Kennedy.
-¿Leon Kennedy?¿Eres modelo?
-Soy policía.
Leon no tenía intenciones de contarle sus misiones a una mujer que posiblemente, no volvería a ver en la vida, y con decir que era policía, todo estaba dicho.
Sylvia giraba el anillo de compromiso que llevaba puesto. El diamante y la montura eran tan grandes que resultaba abrumador en esos dedos delgados.
-¿Se va casar?- preguntó Leon sin pensarlo. No acostumbraba a hacer esa clase de preguntas.
-Sí- suspiró Sylvia. Su rostro no se iluminó como usualmente sucedería. Se inclinó hacia él como si fuera a contarle un cotilleo-. Me caso con Johannes Lockhart, en mayo.
-Felicidades- dijo Leon por segunda ocasión sin pensarlo, solo que esta vez lo decía por cortesía.
Sylvia torció el gesto.
-Gracias, supongo.
Leon se recostó y cerró los ojos. Odiaba las turbulencias. Aunque viajara seguido por aire, no se acostumbraba del todo. Odiaba la sensación en el despegue y aterrizaje. Los motores hicieron un estruendo y el avión aceleró. Abrió los ojos un segundo y vio a Sylvia dando vuelta a su anillo con nerviosismo. Tampoco parecía agradarle volar.
Las ruedas abandonaron el suelo y el avión se estremeció con una sacudida. El codo de Sylvia resbaló del reposabrazos y el anillo salió proyectado.
-¡Mi anillo!, diablos- protestó Sylvia, sin moverse de su asiento.
Era el peor momento para que algo así ocurriera. Leon se puso de pie en busca de su anillo, cuando se escuchó una explosión. El avión se inclinó hacia adelante. Leon miró por la ventanilla , aun no estaban demasiado lejos del suelo. Se había encontrado en peores condiciones, buscando una llave que abriera una sola puerta, y con un detonador con cuenta regresiva de por medio, esto sería algo pasajero, se decía.
El piloto anunció un aterrizaje de emergencia. Sylvia apoyó la cabeza en las rodillas y se abrazó a las piernas.
Leon se acercaba presuroso a la cabina del piloto, para saber que sucedía, olvidándose por completo del anillo. Sonó otro estallido, las luces se apagaron y el avión cayó en picado.
Leon sacó lo que llevaba consigo dentro del bolsillo de su chamarra de piel. El compacto que Ada les dejó con toda la evidencia contra Simmons. La llevaba consigo a todas partes, esperando devolverla a su verdadera dueña tal y como Helena se lo pidió, algo que deseaba en ese momento ocurriera un día, regresarla a Ada y pedirle explicaciones desde el principio, pero principalmente, quería verla nuevamente.
Ahora. Lo único que quedaba era actuar y rezar.
"Lo estaba esperando"
Las palabras brotaban en su mente. Sus sueños mezclaban realidad y fantasía y los calmantes para el dolor volvían todo aun más confuso.
"Bienvenido, agente Kennedy"
Leon arrugó la frente. Deseaba que dejaran de llamarlo así. No recordaba que hacía en ese avión. ¿Si viajaba en vuelo comercial implicaba que se encontraba fuera de servicio?
No lo sabía. Desconocía lo que hacía en ese avión y a quien pertenecía esa voz. El estallido del motor y el fuego lo borraron todo de su mente. Luego siguió la sensación de caída libre hacia el suelo.
-¡No!
Se incorporó de repente. Tenía el corazón desbordado y jadeaba. El monitor empezó a pitar, y alguien que se encontraba en la habitación, pidió asistencia de inmediato a una enfermera.
La enfermera apagó la alarma y comprobó el suero.
-¿Cómo se siente?- preguntó la enfermera.
-Mejor- respondió casi con la voz entrecortada.
-¿Cómo está agente Kennedy?- preguntó la persona que se encontraba en la habitación, después de que la enfermera se retiró.
-Deje de llamarme así- espetó, lo suficientemente adormilado, como para usar sus buenos modales.
-Bueno… Leon, ¿estás bien?
Vio que era Helena Harper su más reciente compañera en la misión pasada. El verla no le traía recuerdo alguno de dicha misión.
-Sí. Se frotó los ojos con la mano que no tenía la intravenosa.- Tuve una pesadilla. Disculpe mi comportamiento.
-No te preocupes-
-Estoy cansado de no recordar nada sobre ese accidente y de no sentirme como dicen que soy.
-Sufriste un trauma muy fuerte- Helena se sentó al borde de la cama y le dio una palmadita en la rodilla-. Es posible que nunca vuelvas a sentirte como antes. Intenta aprovechar como te sientes ahora.
Leon decidió aprovechar para platicar con la única persona con la que podía hablar de ese tema en ese momento. Sherry tenía suficientes problemas como para envolverla con los de él. Y a Claire le dolería. La chica pasaba horas en el hospital, enseñándole fotografías de los miembros de los S.T.A.R.S, reportajes de Umbrella y contándole como se conocieron en Raccoon City, buscando la llave que abriera su memoria. Decirle que no recordaba nada, sería un insulto a los esfuerzos de Claire.
-No logro recordar nada. Es decir, mira esto –le enseñó las fotografías, los recortes y el compacto que Ada atrás le entregó-
-¿No recuerdas nada?-dijo Helena calmada, aunque sus ojos se habían abierto ligeramente al ver la polvera.
-No me siento como ese agente secreto que expone su vida en misiones peligrosas involucradas con virus. Si esa es mi vida, ¿por qué me parece tan lejana?
-Leon, me parece que es muy pronto para conocer todas esas respuestas. Pero te daré un consejo que me dio un buen amigo, hace no mucho tiempo ; deja de preocuparte por quien eras y sé tu mismo.
-¿Cómo hago eso?
-Para empezar, deja de preocuparte por el pasado. Cuando salgas de este hospital para iniciar tu vida, acepta primero que eres Leon Scott Kennedy. Si el nuevo Leon prefiere correr en maratones, que agarrar pistolas de asalto, está bien. Solo tú sabes quien quieres ser ahora. No dejes que nadie cambie eso.
-Gracias, Helena-se inclinó hacia ella y le puso una mano en su hombro-. Me dan de alta mañana, Claire me llevará a mi departamento. No sé que me espera allá fuera, pero si quisiera salir a tomar una copa ¿puedo llamarte?
-Claro- Helena sonrió y apuntó su número en la libreta que Leon tenía cerca de su cama -. No te preocupes. No puedo imaginar un futuro malo si todos tus amigos forman parte de el.
Leon sonrió. Esperaba que Helena tuviera razón.
Continuará…
Aquí termina el segundo capítulo. Disculpen la demora en actualizar. No pude terminarlo hasta ahora. Espero les haya gustado.
Muchas gracias a : CMosser, Heart of girl, Fatty Rose, Nelida Treschi, TheWalkerGirl, , Carla, Motoko Draculia y Guest, por sus reviews
Aprovecho antes de despedirme, para desearles un gran inicio de año, que el 2014 sea un excelente año para todas y todos ustedes. Saludos , hasta pronto.
