Disclaimer: Resident Evil no me pertenece.

Este capítulo está dedicado a Nelida Treschi, ¡muchas felicidades amiga! que cumplas muchos años más y que sigas escribiendo muchas historias tan geniales n_n


Ada, observaba, sin ver, la pantalla de su portátil. Pensaba en el día que acababa de transcurrir. Se preguntaba como había terminado asistiendo a Leon de entre todas las personas que conocía el agente. Recordó lo que hace menos de unas horas fue el detonante, para que se encontrara en semejante situación.

Un día antes, mientras miraba unas notas, sonó su móvil. Pensando que sería su informante, atendió la llamada:

-¿Diga?

-¿Ada?-susurró una voz de mujer que conocía.

-Habla ella.

-Soy Sherry Birkin. Me preguntaba, si podrías venir mañana al hospital. Darán el alta a Leon.

Ada no estaba muy convencida de ir al hospital. Pero al recordar que la última plática que tuvo con Leon, aquella conversación donde le pidió respuestas. Mismas que no le fueran respondidas. Como siempre . Fue antes de que tomara ese vuelo y perdiera todo recuerdo. Titubeó en ir. Pero , cada que Leon se encontraba en peligro, su instinto la llevaba a salvarle el pellejo.

Y ahí estaba ella. A primeras horas del día siguiente en el hospital. No encontró a Sherry Birkin en la entrada como había acordado. Cuando preguntó a la enfermera sobre el paciente Kennedy, la enviaron a una sala de espera, que estaba vacía cuando llegó. Un televisor empotrado en la pared, sin volumen, mostraba escenas de algún noticiario de la mañana. En una repisa un pequeño lavabo compartía el espacio con la cafetera eléctrica. Ada dejó su bolso gris en una silla y fue directo hacia ella. El café estaba caliente y olía delicioso. Llenó una taza desechable y se la llevó a los labios. Al volverse, se topó con Chris Redfield en la puerta.

La taza bajó lentamente mientras los dos se miraban. Ada permaneció inmóvil.

Chris no se mostró feliz de verla. Tenía las manos dentro de los bolsillos, el cuerpo tenso y dijo :

-Veo que llegaste a tiempo.

-Buenos días- respondió ella.

-Es demasiado temprano para saludos amables -dijo él, y pasó a su lado como si se tratara de una desconocida en un ascensor. Chris se acercó a la cafetera y se sirvió una taza.

Al verlo, Ada pensó: "Aun no me perdona" el mayor de los Redfield llevaba pantalones vaqueros, una camiseta blanca de cuello en V y una gorra de béisbol azul.

-A decir verdad, jamás creí que en realidad vinieras -dijo Chris con franqueza cuando se volvió con la taza de café en la mano.

-Tuve oportunidad de venir.

-Supongo que donde trabajas nadie te da órdenes.

-No tienes la menor idea de quién es la gente con la que trabajo.

-Así es. Y también supongo que te encantaría seguir haciendo lo que acostumbras desde que te marchaste.

-Me pidieron que viniera, Redfield.

-¿Y si Sherry no te pidiera que vinieras qué hubieras hecho? ¿Te irías en busca de un virus o cualquier otra cosa que es tan supremamente importante que todo en el mundo debe girar en torno a tu trabajo?

-Chris Redfield, ¿no podríamos... -Ada levantó las manos como si tratara de empujar una pesada puerta de cristal- ...olvidar todo esto y tratar de llevarnos bien mientras estoy aquí?

-Bueno, esta vez lo conseguiste Ada, ¿no es cierto?-dijo él, con tanta frialdad que ella deseó no haber dicho nada.

La palabra todavía reverberaba en la habitación cuando Sherry apareció.

-¡Oigan, ustedes dos! ¡Aquí están! Quieren que bajemos al pasillo antes de que den el alta a Leon. Vamos.

Chris salió a toda prisa. Dejando a Ada atrás perpleja por su reacción.

-¿Qué te pasa? -le preguntó Sherry a Chris al verlo salir a grandes zancadas.

-Lo mismo de siempre. Cree que es demasiado buena para el resto de nosotros.

-Chris, ¿tienes que estar molesto todo el tiempo?.La causante de la tragedia de tu equipo fue Carla Radames, no Ada.

-No tienes pruebas de eso.

-Chrispor ella es que Leon y Helena no fueron inculpados por la muerte del presidente Adam Benford.

Él movió la cabeza con aire de decepción. Ada se acercó a ellos. El ambiente era tenso.

-Les invito una taza de café caliente en la cafetería - dijo la más joven, para aminorar el ambiente, los tomó de los codos y los obligó a caminar junto a ella-. Vamos.

Mientras estuvieron en la cafetería, Chris no pronunció una sola palabra. Su actitud de silenciosa antipatía permeó el instante y matizó los sentimientos entre los tres al desayunar. Sherry ordenó avena. Ada pidió media toronja con un bisquet tostado y seco. Chris se comió dos donas y una taza de chocolate caliente.

-Estoy preocupada por Leon- dijo por fin Sherry para romper el silencio.

-Los médicos dicen que está cicatrizando bien- repuso Chris tras dar un sorbo a su taza.

-No me preocupa su cara- respondió Sherry-. Me preocupa su salud emocional. Leon dice que no va a trabajar como agente y tampoco quiere trabajar conmigo.

-No recuerda nada de las misiones ¿por que iba a cambiar de opinión?

-Tal vez por que todo lo demás ha cambiado. Sigo pensando que deberíamos investigar, hacer como Claire lo sugirió- repuso Sherry muy segura.

Ada se sorprendió un poco. Solo ellos, los sobrevivientes de Raccoon City, sospechaban que ese accidente aereo no habia sido casualidad. Justo como ella intuia.

-Tal vez sea algo precipitado, pero le pediré a Jake que investigue conmigo sobre el accidente. Chris, me dijiste que harás lo mismo por tu cuenta, ¿verdad?- preguntó ella visiblemente emocionada de volver a reunirse con el hijo de Wesker . El mayor de los Redfield asintió arrugando la frente.

-¿Y tu?- Chris se inclinó y clavó en Ada su mirada acerada-.¿Acaso te lo estás pensando también?

-He decidido investigar más a fondo el accidente- replicó ella.

-No pareces la persona de hace unos meses atrás. No me gustaría creer que eres tan despiadada, como para abandonarlo ahora, pero la gente no deja de sorprenderme.

-No tengo intención de irme dejando a Leon en ese estado. Lo que ocurra después es impredecible.

-Sabes que prefiero dejarlo al cuidado de alguien que no apuñala por la espalda para complacer a sus «jefes» - Chris arqueó una ceja-. Si no vas a hacerlo, más te vale decírnoslo antes.

-No me lo tomo a la ligera- dijo Ada, irritada.

-Eso espero- el viejo halcón escrutó su rostro y pareció creerlo-. Pero te diré una cosa más. Conozco mucha gente en esta ciudad. Negocios aparte, si le haces daño al mejor amigo de mi hermana. A mi amigo, haré cuanto esté en mis manos para aplastarte como si fueras un insecto, no me importa que seas una mujer.

-Vamos, Chris, ya deja de pelear- dijo Sherry, al ver a Leon acercarse a la cafetería siendo llevado en una silla de ruedas.

Salieron de la cafetería y se acercaron donde estaba su convaleciente amigo. Y permanecieron quietos, tres desconocidos con un destino en común, en medio del corredor de un hospital, moderando la discordia entre ellos porque su preocupación se centraba en el amigo que apreciaban. Aquel amigo que era la fuente de tantos de sus recuerdos comunes de sobrevivencia, el mismo que no dubaba en apoyarlos y cual estaba presente en sus vidas.

-Hola, Leon-lo saludó Sherry y lo besó en la mejilla-. Hoy es el gran día, ¿eh?

-Por fin. ¿Mi auto está allá abajo?

-Está frente a la entrada.

-¿Dónde está Claire? - preguntó al notar la ausencia de la pelirroja.

-Claire tuvo que irse, ya que era necesaria su presencia en una reunión de Terra Save. Chris partirá en unas horas a reunirse con ella y yo, tengo que reportarme con mis superiores a las catorce horas.

-Ada se ofreció a llevarte- repuso Sherry al observar la confusión en su rostro.

En la cabeza de Ada sonaron campanas de alarma. Nunca acordó llevarlo a su hogar. Solo acudió al hospital por que ella se lo pidió.Reprenderla era lo último que tenía en mente mientras miraba de soslayo a Redfield que la observaba con fría indiferencia.

Leonse dio vuelta para observala. Ella lo miraba fijamente. Se miraron durante diez segundos. Ada llevaba un conjunto de saco con pantalon, en color gris carbón, blusa azul y tacones de diez centimetros. No esperaba verla ahi. Ada la mayor parte del tiempo solo lo visitaba después de trabajar, excepto esos días donde tenía reuniones.

O era eso, o era una excusa para no ir a verlo.

Leon contempló el rostro de Ada buscando algo que le indicara que era cierto, pero era difícil interpretar su expresión.

-Hola, Ada- dijo, aunque no sonó como todos lo conocían. Las múltiples operaciones que habían hecho en su rostro iban bien , pero tardarían en cicatrizar. Había perdido todos los dientes delanteros en el accidente. Le habían implantado nuevos, pero los sentía raros en la boca. Aunque ya le habían quitado los puntos y había bajado la hinchazón, le costaba vocalizar.

-¿Cómo sigues?- preguntó ella tras un breve e incómodo silencio.

-Bien, gracias.

-Nosotros nos vamos -anunció Sherry abruptamente.

Leon le lanzó una mirada incrédula.

-Estaremos en contacto Leon- se acercó y se despidió de él. Chris solo le estrechó la mano y dijo; hasta pronto camarada. Salieron sin esperar a que Leon abandonara el hospital antes que ellos.

Leon se volvió y miró a Ada. Sus miradas se encontraron por un instante. Buscaron algo que decir. Pero ya era hora de abandonar el hospital. Caminaron en completo silencio, cada uno absorto en sus propios pensamientos. No tardaron mucho en llegar al carro, para alivio de Leon que deseaba salir a toda prisa de ese lugar.

Llegaron al Chevy. Ada abrió la puerta del pasajero, pero comprobó, que subir al auto sería demasiado incómodo para Leon.

-Ahora, entra despacio -le dijo mientras Leon se acomodaba con cuidado en el interior del auto.

Ada se dejó caer en el asiento del conductor, cerró la puerta, se puso el cinturón de seguridad y comenzó a andar. El sol pareció quedar suspendido en medio de la avenida lo que obligó a Leon a ponerse los lentes oscuros.

Leon aspiró profundo el aire de la calle. Cuando se alejaban en el auto, sentía como si por fin lo dejaran en libertad, aun en su viejo Chevy. El día de primavera era maravilloso. Mientras Ada conducía por aquellos caminos comenzó a ordenar los confusos sentimientos que tenía respecto a regresar de nuevo a su hogar.

Y si es que podría sentirse como en uno.

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Y así fue como resultó involucrada en esa misión que le asignó Sherry Birkin.

Sin embargo, no podía concentrarse en el trabajo. No dejaba de pensar en Leon.

Mientras hacía la cena pensaba que las cosas iban bien entre ellos. Mas que bien, si tenía en cuenta que al ver su piel húmeda tras la ducha le había producido una inmediata reacción física. Hacia un rato, cuando entró en el cuarto y lo observó con el pecho desnudo, todavía escurriendo agua de la ducha, casi se había sentido mareada.

Acompañó a Leon a cenar, y hablaron de varias cosas, pero lo había notado nervioso. Cuando sonó el teléfono se había levantado de un salto. Era Claire y ambos amigos habían charlado un rato mientras ella recogía la mesa y checaba unas llamadas pendientes que tenía. Ada se preguntaba si Leon se dio cuenta de lo mucho que le importaba y eso la incomodaba. Había mencionado la posibilidad de permanecer juntos, aunque no le convencía la idea. Pero su mente y su cuerpo parecían seguir caminos diferentes.

No le sorprendió que se acostara temprano. Era su primer día fuera del hospital y era lógico que estuviera agotado. Además, del reto físico, recibió mucha información sobre su pasado.

Ada apagó la portátil a las dos de la mañana. Se levantaba a las siete pero estaba acostumbrada a dormir poco. Ya dormiría cuando se jubilara.

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Ya estaba vestida y tomando café cuando Leon entró en la cocina. Llevaba un pijama azul marino. Tenía los ojos adormilados y marcas de las sábanas en el rostro. Nunca lo había visto así. El hombre que ella conocía siempre llevaba su chaqueta de cuero y pantalones vaqueros. Ada disimuló su sorpresa tomando un sorbo de café.Quiza le costaría acostumbrarse más de lo que suponía.

-Buenos días, Ada- dijo él, frotándose los ojos.

-Buenos- contestó ella, levantándose para rellenar su taza-.-¿Quieres café?

-No, gracias- arrugó la nariz. -Lo probé en el hospital y comprobé que no me gusta.

Ada volvió a la mesa y empujo hacia él un plato con dos panes integrales. -En la alacena hay té y jugo de naranja, por si te interesa.

Leon se sentó y tomó un pan del plato. Parecía más relajado que la noche anterior. Ada pensó que tal vez pasar algo de tiempo en el departamento a solas le ayudaría a adaptarse.

-No me iría, pero tengo trabajo que hacer. Intentaré regresar no muy tarde.

-Trabajas mucho- comentó él.

-Hago lo que tengo que hacer- Ada se encogió de hombros, se levantó y llevó la taza al fregadero. -Si necesitas algo, llámame al móvil- se puso una chaqueta negra de cuero- .Puse un post it con números de teléfono, incluyendo los de tu familia y amigos.

-Gracias- dijo él, levantándose para acompañarla a la puerta.

-Hasta la noche- se acercó un poco a él. Pero vio que los ojos se le agrandaban y que se ponía tenso. Recordando su reacción de hace unas horas, pensó que era mala idea, así que se detuvo, hizo un ademán con la mano y salió del cuarto. Mientras bajaba en el ascensor, Ada movió la cabeza. Él la estaba absorbiendo por completo como arenas movedizas. Cuanto más forcejeara mas se hundiría.

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Leon se quedó mirando la puerta, más confuso que nada. Se le incrementó el pulso cuando Ada se acercó a él. Por un momento pensó que iba a besarlo. El beso de la noche anterior había tenido el efecto de hacerle desear más. Sabía que era demasiado pronto para un romance y que el contacto físico lo complicaría todo. Pero no podía dejar de fantasear con como sería besarla. Le bastaba con percibir su colonia para que se le disparara el pulso. Por suerte, ya no estaba conectado a monitores que delatarían la atracción que sentía por ella.

Sacudió la cabeza y volvió al dormitorio para vestirse. Optó por unos pantalones marrones; una camisa de manga larga, color azul; y mocasines.

Volvió a la cocina y puso a hervir agua para hacer té. Tras servirse el té, fue a explorar sus papeles.

Sin recuerdos , iba a necesitar una nueva carrera, y rápido. Sobre todo si Ada se iría como había planteado inicialmente.

Empezó a hojear documentos sobre sus misiones en América del Sur, el norte de Europa, en parte por curiosidad, en parte con la esperanza de recordar algo. Pero ni siquiera entendía acerca de virus. Le intranquilizó comprobar que no recordaba ni las imágenes ni las estrategias que llevó a cabo.

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George Brown estaba sentado frente a Ada ante la mesa de caoba de la sala de reuniones, cubierta de papeles. Los químicos habían preparado la documentación evidenciada en el siniestro aéreo. Pero Ada percibía que no avanzaron mucho.

-Estoy preocupado con los resultados- dijo su informante, mirando un papel sin enfocar los ojos.

-¿Qué descubrieron?

-Muchos de los fallecidos reaccionaron mientras se les preparaba para la autopsia- gruñó Dempsey-. Eso significa que nuestro principal rival nos lleva delantera. Toma- George estiró el brazó y le paso un disco compacto.-Encontrarás la lista de pasajeros, sus fotografías antes y después del accidente. Así como un video de la autopsia que le realizarían a Eva Rodríguez, la cual se postergó al comprobar que reaccionó. Se encuentra confinada para relalizarse pruebas experimentales y ver su causa-efecto.

-Quiero que observes de cerca al agente Kennedy, uno de los pocos sobrevivientes al accidente. Necesito que me informes si manifiesta una fisiología además de la amnesia.

Ada pasó saliva y asintió. Hasta ese entonces solo le había preocupado que Leon recuperara la memoria. No había reparado en la posibilidad de que desarrollara alguna clase de mutación.

Si algo le llegara a pasar, no dudaría en que Neo-Umbrella lamentara todo aquello. En cuanto estuviera segura de que Leon estuviera fuera del alcance de sus científicos, destruiría sus instalaciones, se llevaría todas las muestra de virus y echaría a correr. Iba a asegurarse de que se enteraran y entendieran, que no podían con ella.

Continuará...


Notas de autor :

Disculpen la demora en actualizar éste corto capítulo, se suponía que el capítulo estaría listo para el 19 de marzo.

En el capítulo anterior sé que les tomó por sorpresa que Ada tuviera a una amiga como Elisa. Una amiga que conoció en la universidad por cierto. No sé, pero creí que lo mejor era que Ada tuviera por amiga a una personaje ajena al juego. Pero, no por eso significa que no ha estado involucrada con los virus. Y Ada quiza ni sospecha... puede ser. Nuevamente, muchas felicidades por tu cumpleaños Nelida :)