¡Hola mis amores! ¿Cómo están?

Espero que el mes de Marzo las trate bien.

Gracias a todos los favoritos, follow y rw que tuve en el primer cap.

A mí y a mi beta nos hacen increíblemente felices.

¡Gracias a las lectoras silenciosas!

¡NOTICIA!

Tenemos grupo en facebook. Búsquenlo bajo este nombre:

'Infierno By Nanny Pereyra'

O

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Recuerden que esta historia está recomendada para MAYORES DE 18.

*Con aviso, no hay culpa.*


A mi fabulosa beta, Karen Bennett Cullen.

(Eres una bruja, esa es la única explicación a que me des los capítulos tan rápidamente)

Para los que no saben, para muchos 'Bennett' es un apellido de brujas de Salem.

Aunque como todo el Mundo sabe, no hay muchos registros de la cacería de brujas en Salem.

Aclaración: Tarde casi un mes en darles este capítulo, pero quiero aclarar que fue ajeno a mi o a mi beta.

Ella tiene supervisoras, que por distintos temas fueron yéndose. Y entre que le encontraban una y eso, perdimos un mes entero.

Sepan disculpar.

Beta FFAD groups/betasffaddiction/


Canciones como inspiración de esta loca escritora:

Romeo Santos: 'Propuesta indecente'

Christina Aguilera: 'Pero me acuerdo de ti'


Infierno.

By: Nanny Pereyra.

*ENJOY*

Me miré al espejo, no era hermosa y lo sabía. ¿A quién quería engañar? ¿Para qué me quería ver tan bien?

A Edward.

Sacudí la cabeza, mi mente me estaba jugando una mala pasada en estas últimas semanas.

—¡Isabella! Debemos irnos, llegamos tarde.

—¡Sí! — Salí de la pieza y estaba mi hermano Alec. Él alzó los brazos para que lo alzara y le hiciera 'upa'. Mi mamá, Reneé ya me esperaba afuera. Así qué junto a Alec bajamos.

Comenzamos a caminar hasta llegar a la parada de autobuses. Me senté al lado de la ventanilla y Alec a upa mío. Comencé a mirar por la ventanilla y ya casi llegamos. Nos bajamos y caminamos las dos cuadras que faltaban para llegar a los edificios de la casa de mis tíos, en la cual se festejaba el cumpleaños de Emmett, sus veinticuatro años, aun así él era el medio, Edward era el de treinta y cuatro, y luego estaba Jasper de veinte. Alec salió corriendo y tocó el timbre reiteradas veces. Hasta que por fin se asomó Jasper.

—Hola Alec, ¿cómo estás? Reneé, Isa. —Jasper nos asintió con la cabeza y yo se lo devolví con una sonrisa.

—Bien, bien. Cansada, pero bien.

Alec comenzó a correr hacía la casa de ellos mientras que mi mamá lo seguía. Yo la comencé a seguir hasta que Jasper me frenó. Él miro hacia los costados y luego de comprobar que no había monos en la costa* se acercó para hablarme.

—Emmm. ¿Podrías hablar con Alice? Ella está enojada.

Suspiré. No era raro de que Allie se enojará con él. Ella no vivía en el mismo suburbio y algunas de las fuentes que le daban información no eran demasiados confiables. Asentí.

—Gracias. Y sabes… Hablar no es nada malo. —Me echó en cara mientras salía corriendo.

Bastardo.

Seguí caminando hasta que escuché el típico caos que eran los cumpleaños en mi familia. Además de los tres primos varones, tenía dos mujeres; Victoria y Jane, mis abuelos, la hermana de mi tío y sus hijos, los nietos; los mellizo; y las novias/os de cada primo mío menos de Jane y Edward.

Y entonces lo vi. Venía caminando del baño del fondo. Con un jean que le quedaba pintado, una remera que decía 'forever young' que fue un regalo de mi mamá para su cumpleaños número treinta y tres. Bueno, sí lo veíamos del punto de que yo aún en ese momento era menor de edad, también la remera se la regalé yo. Así que retomando, vestía la remera que le regalé yo, con sus zapatillas. Simplemente perfecto.

Esperé. Alto ahí. Frenamos. De reversa. ¿Yo dije 'perfecto'? ¿Qué está mal conmigo?

—Tierra llamando a Isabella Marie Swan, nacida un trece de Septiembre, ¿está usted con vida?

Lo miré. Él dijo la palabra clave.

—¿Usted? ¿De verdad? Disculpe anciano con bastón. Estoy yo bien. —Él me sonrío.

—¿Cómo estas, B? ¿Todo bien? —Sus increíbles…

¿De verdad, Miss inteligente? 'Increíbles'.

Ooh vamos. ¿Cuándo admitirás que amas sus brazos?

¿Sabes qué? No voy a discutir con vos, sos terca.

Equivocación, soy tú.

…Brazos.

—Bien… ¿Vos? — Él me separó, pero aún mantuvo sus manos en mi cintura.

—Bien… Ya sabes, los alumnos cada vez peores. — Levanté una ceja. Él nunca tuvo problemas manejando a sus alumnos, y menos en su materia de Educación Física.

Mujeres. Alumnas. Perras.

—¿Te refieres a las alumnas? Femenino. —Me mostró sus relucientes dientes blancos.

—Vienen con la pollera cada vez más corta. —Como dije anteriormente, ¡PERRAS!, en todo su esplendor.

—Ven, vamos a las escaleras. —Él me agarró de la mano como acostumbraba hacer y caminamos los veinte pasos que hay hacia las escaleras de su edificio.

Nos sentamos juntos y comenzamos a hablar de cosas sin sentido. De la escuela, de las materias, de los profesores, de las amistades y… Lamentablemente, de las chicas.

—¿Alguna en el radar? —Dije mientras chocaba juguetonamente mi hombro con el suyo.

Él se puso serio unos minutos para luego asentir.

—Sí, bueno, siempre esta ella. Es hermosa y su sonrisa es lo más, la manera de ser que tiene, como ve las cosas. Todo en ella es perfecto, pero… Siempre hay problemas, en todas las relaciones, en todos los 'me gusta', nada es fácil, lindura mía.

Asentí.

—Bueno… Nada puede ser tan complicado. — Edward río, pero la risa era con un aire de maldad.

—Sí, nada puede ser tan complicado.

Un silencio nos envolvió no era del malo ni del bueno… Era raro. Hasta que él suspiró y habló de nuevo.

—¿Sigue sin ser complicado sí te dijera que esa persona tiene un lazo lejano de sangre conmigo? Y ¿Qué esa persona ahora mismo se está enterando de que tiene toda mi atención las veinticuatro horas del día y que nada puede pasar entre nosotros porque nos llevamos exactamente dieciséis años?

Me quedé en shock, ¿él había dicho que me amaba? Bueno no lo dijo de la manera más común habida y por haber, pero lo dijo.

—Yo también, lo hago, te amo. Y lo hago con locura.

Antes de escuchar su respuesta, sentí sus cálidos labios apoyándose en los míos. Su lengua tocó mi labio interior para que le concediera el permiso. Entreabrí un poco mis labios…

—¡Isabella! Despierta, ya llegamos. —Abrí mis ojos, para ver si enfrente de mí estaba Edward, pero no, enfrente de mí estaba Alec recién despierto.

Bueno, no fui la única que me dormí, pero sí que soñó con que su primo lejano le confesaba su amor interminable mientras me besaba.

Bajamos del colectivo y caminamos las dos cuadras hasta llegar al departamento de mis tíos. Alec venía contando y corriendo.

—Este fin de semana hice un montón de propinas en el restaurant. Cuatrocientos pesos. —Dijo mi madre. Le sonreí, eso era genial. Quizás y solo sí la encontraba de buen humor podía pedirle el 'Infierno de Gabriel'.

—Amá, timble de cata de tiosh quelo yo. —Sí bueno mi hermanito con tres años no hablaba bien, así que la traducción sería: 'Mamá, el timbre de casa de los tíos, quiero tocarlo yo'.

—Bueno, Alec. Tócalo.

Él comenzó a correr y luego de levantar su pequeña manito a donde estaba el timbre de la casa de ellos, la dejó caer.

Así qué seguramente ya tocó el timbre. Ambas nos fuimos a cercando hasta que llegamos.

—¿Y…? ¿Tocaste?

—Shi, amá. —Esperamos y yo en esos segundos saqué mi celular, quizás Karen me había mandado un mensaje, aunque pensándolo bien en su país eran las ocho de la mañana, así qué lo dudaba.

Definitivamente, mi amiga estaba en algún Mundo soñando con alguna persona.

—Por fin, nene. ¿Cuánto ibas a tardar? —Mi mamá le habló a alguien con un aire chistoso en su voz.

Levanté la mirada para encontrarme con los ojos verdes de él. De mi infierno personal, mandado directamente desde el lugar más hermoso del cielo.


*Monos en la costa: Es, básicamente, una expresión utilizada para decir que no hay personas alrededor de la misión o personas que hablan.

En la frase: 'Me senté al lado de la ventanilla y Alec a upa mío.' Es la última frase que B no sueña, o sea de la realidad. Y la última del sueño es: 'Entreabrí un poco mis labios…'

Lo sé, soy la peor, pero… ¿Las engañe? *Se ríe dulcemente*

Gracias a todas las comentarios de FFAD.

Me sorprende muchísimo como creció FFAD, es más el 16/03/14 fue la primera reunión de FFAD ARGENTINA. El primer encuentro, conocí a increíbles chicas que me bancan como soy. ¡Gracias a todas!

IMPORTANTE: Mis amores, por distintos problemas, que yo personalmente NO tuve y por motivos personales que no tiene sentido explicar. Me retiro de FFAD… No voy a negar que le debo muchísimo a FFAD y que muchas cosas las logre por ellas y a una de sus betas. El próximo capítulo NO SERÁ BETEADO POR UNA BETA FFAD. Pero está retirada viene con una sorpresa que está a punto de salir del horno. Sí todo sale como lo esperado, para el próximo capítulo se enterarán.


Besos y abrazos desde la Argentina a cada lector de cada país, me hacen increíblemente feliz.

Danila 'Nanny' Pereyra.