Lo sé, me he tardado una eternidad al sacar el tercer capitulo, la verdad, es que me quedé sin inspiración en varias partes del capitulo. Mil disculpas por mi tardanza, mil disculpas por dejar parecer, que no haría otro capitulo, pero aquí estoy, actualizando para todos(as) ustedes. En este capitulo he hecho combinaciones entre pasado y presente. Ya saben esto, es el pasado, lo que cuenta el niño Gray, y esto, es el presente, lo que cuenta el Gray mayor.
Muchísimas gracias a; Kizuna, Lady Bernkastel, rita uchiha namikaze, Misari, Giulii, nueiii, Rain Woman, sinnombreespecifico & Chessesmile.
Review's anónimos:
Kizuna: Tu acoso es bien recibido(: xD
Rain Woman: ¡Muchas gracias por tu hermoso review! Me gusta saber que estoy dando buenos resultados con esto, en verdad, gracias.
Canción recomendada para leer el capitulo:【Soundless Voice】Music Box【Proof of Life】
¡Ahora si, a leer el nuevo capitulo!
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- The Forest of Sakura's flower -
Cuando el primer verano terminó, me fui obligado a alejarme de Juvia por muchos detestables meses. Y en ningún día, dejé de pensar en ella. Desde ese día hasta la fecha, mis pensamientos y todo, le han pertenecido a Juvia. Y eso me ahoga, ya que no hay nadie con quien desahogar esto, no hay nadie, con quien pueda darme el lujo de decir cómo me siento.
— ¡Gray! —escuché el grito. Solo para darme cuenta, de que Erza se encontraba al lado mío, mirándome con el ceño fruncido— ¿Qué crees que haces?
Pienso Erza, pienso, en todos los momentos que pasé con Juvia, pienso, en que nuevamente no me ha dejado en paz ni un solo segundo, por lo cual, ahora estoy en la azotea en la hora del almuerzo, mientras que Natsu y Lucy, seguramente, estaban en su hora de las fresas.
—Estoy tomando aire.
— ¿Fumar te ayuda a tomar aire?, ¡Por favor, no me vengas con esa mierda!
Resoplé. Mientras apagaba el cigarro en la pared y miraba el cielo nublado. El maravilloso cielo nublado.
—Gray… ¿Por qué empezaste con esto? —No respondí—Yo… creí que lo habías dejado.
—Ya vez que no Erza, además, creí que no te importaba.
—No al principio, pero ahora sí. Ya son casi dos años Gray, y aun, no sabemos porque comenzaste a hacerlo.
Y nunca lo sabrían, ellos nunca se enterarían de mis penas ni preocupaciones. ¿De que serviría contarles, algo que mantuve oculto por tanto tiempo?, ¿Para qué contar algo que sé, nunca más volvería a suceder? Aunque bueno, pensándolo bien, solo Ultear podría tener una idea de lo que sucedía…
Además, estoy seguro que si Juvia me mirara ahora, estaría muy decepcionada de mí. Estoy seguro de que si me viera sufrir, ella también lo haría, ¿Pero que quería que hiciera?, ¿Que sonriera y siguiera con mi vida como si ella, nunca hubiese estado en ella?
—Sabes que puedes confiar en mi—me dijo—Natsu está muy preocupado, Lyon me contó que casi no dormiste… Gray—la miré— ¿Sucedió algo con, alguien?
Entonces sentí como la sangre dejaba de circular por mi rostro, sentí frio, mucho frio, mientras que la mirada de Erza, pasaba de sorprendida a una preocupada.
Y nuevamente ella apareció ante mí. Su piel blanca, su largo cabello azul ondulado, sus ágiles pasos, su rostro oculto tras la máscara, sus ojos azules, su hermosa sonrisa.
"Gray-sama"…
El corazón dolía, mucho. ¿Por qué mierda este dolor continuaba?, ¿Por qué mi mente continua torturándome de esta manera?, ¡Qué no ve que ya estoy cansado!
"¡Gray-sama!"
Pero no… yo, por más que esto duela, por más que esto me esté matando, no quiero dejar de pensarla. No quiero dejar de pensar en Juvia, no quiero que esto quede como solo unos vagos recuerdos.
—Está lloviendo—dije, cuando sentí el agua sobre mi rostro.
—Debemos regresar—negué con la cabeza mirando hacia arriba— ¿Gray?
—Ve tú, me quedaré un rato más.
Ya que en un mísero de segundo, podría jurar que había visto a Juvia entre las gotas de lluvia. Había visto a Juvia, con aquel paraguas rosado que le había regalado hace años atrás.
~ Memoria III ~
. Drip drip drop .
Ya había pasado un año. Un año, desde que pensaba en todo lo que haría con Juvia en este nuevo Verano. Un año, desde que cada día me había puesto a inventar juegos pensando en ella, y nadie más que en ella.
— ¿Ya tienes todo listo Gray? —me preguntó mamá, a lo que asentí mientras me subía al auto.
Y ahora, nuevamente, iría a verla. Iría para volver a pasar el tiempo juntos, para jugar, platicar, como lo hicimos en aquel último verano. Con la diferencia, de que yo, ya tenía cumplidos mis ocho años de edad, ¡Ya no era más un niño!
Tenía ocho años, la vida la veía de distinta manera, en lugar de querer hacer un kame hame ha, ahora lo que quería hacer era una genkidama, ¡Sí que soy todo un hombre!
—Vaya Gray, te veo mucho más emocionado que antes—decía Ultear mirándome— ¿Acaso tienes un amor en Hosenka y no me la has presentado?
— ¡Eso jamás! —Gritó Lyon sacudiéndome de los hombros— ¡Gray no puede tener una novia antes que yo, no puede!
¿Novia?, ¡Vamos Lyon, solo tienes nueve años, cómo puedes pensar algo como eso!
"Gray-sama…"
Aunque…
— ¡Que mono!—escuché a mi hermana canturrear— ¡Gray se ha sonrojado!
Entonces mi rostro se volvió a calentar, aunque últimamente, esto siempre ocurría cuando pensaba en Juvia, o en algo referente a ella, ¿A que se debería esto?
¿Será que estoy enfermo o algo parecido?, no, eso no puede ser, porque si me enfermaba seguramente no podría ir a visitar a Juvia, ¡No podía hacer eso, debo verla otra vez!
—Gray… ¿Estás bien? —Preguntó Lyon mirándome—Te veo extraño…
—E-Estoy bien.
Claro… estaba bien…
Comencé a jugar con mis hermanos aquel juego de adivina que veo. Y como siempre, Ultear salía ganadora, mientras que Lyon le gritaba un sinfín de veces que era una tramposa, y que quería una revancha.
Estoy aburrido… ya quiero llegar, quiero correr camino al bosque donde juvia me está esperando, quiero ir mientras ella se quita aquella máscara dispuesta a sonreírme.
Quiero verla.
—Juvia…
— ¿Dijiste algo Gray? —preguntó Lyon mirándome.
—Si Gray—ahora fue Ultear quien habló— ¿Quién es Juvia?
— ¡N-No es nadie!
¡Oh vamos, este no es momento para tartamudear!
—Ahora si se callan, quiero dormir—dije mientras volteaba mi cara para que no me vieran, y también, cerrar los ojos.
No quería que me siguieran diciendo cosas, ya que mi cara se calentaba mucho y me daba calor. Y mi corazón latía mucho también, latía tanto que dolía y me costaba trabajo respirar.
¿Era porque volvería a verla después de un año?, ¿Era porque tenía miedo de que no me recibiera como yo quería?
Es porque… ¿Pienso que Juvia se ha cansado de esperar?
¡No, eso no puede ser!, ¡Yo había hecho la promesa de volver y lo haría!
Así que Juvia… ella no podría haberse cansado. Yo regresé… Yo, iré a verla como prometí el verano pasado.
Necesitaba hacerlo, necesitaba verla.
—Llegamos—anunció la voz de mamá deteniendo el auto—Niños…
— ¡Yo bajo primero! —gritó Lyon, pero lo detuve.
— ¡Soy el menor, yo bajo primero!
— ¡Par de tontos, yo soy la mayor, así que merezco ser la primera!
No sé cuánto tiempo pasó, pero entre los tres comenzamos una pelea que nos hizo bajar juntos del auto sin que nos diéramos cuenta.
— ¡Ojos tristes!
Suspiré, mirando, como de aquella casa venía saliendo Natsu, junto a otro niño de cinco años. El cual reconocí a la perfección. Era Happy, su hermano menor, el cual casi no veía porque el mocoso ese al parecer, pasaba la mayor parte del tiempo con una niña que vivía colina abajo. Charle, creo que ese es su nombre.
No faltó mucho para que Meredy llegara a abrazar a mi hermana, mientras que Lyon, exigía atención, ya que al parecer nadie había hecho caso a su llegada.
Todos comenzaron a hablar. Mamá, se fue con los señores Dragneel a preparar bocadillos, aunque algo se me hizo extraño…
—Hey Natsu.
— ¿Qué?
— ¿Y Lucy?
Entonces vi, como su mirada alegre desaparecía, y en su lugar, aparecía una como la que Lyon siempre hacía cuando mamá no le compraba el manga de Rave Master.
—No pudo venir—se sentó encima de una roca, trepé para sentarme con él—Según mamá me dijo, la señora Layla enfermó.
Asentí con la cabeza.
—Y Lucy está triste, por eso no quiso venir.
Lo miré. Se miraba mal, este Natsu no tenía aquella sonrisa que lo hacía ser él, no estaba actuando como el tonto que era.
—Quita esa cara—dije, haciendo que este tonto que tengo como mejor amigo me mirara—Estoy seguro que lo que menos quiere Lucy ahora, es que estés triste. Su mamá va a recuperarse pronto, y Lucy vendrá, no te preocupes.
— ¿T-Tú crees? —preguntó. Asentí— ¡Sugoi!
Suspiré. Ya decía yo que juntarse tanto con niñas te hace una como ellas.
"Gray-sama…"
¡Es cierto!
— ¡Me tengo que ir! —grité.
Pero luego me tapé la boca al ver, como Lyon, Ultear, Meredy, Happy y Natsu me miraban confundidos, pero también, noté una mirada rara en los ojos de mi hermana. No me esperaba nada, pero nada bueno…
— ¿A dónde vas a ir Gray-bakka-kun?
— ¡No me digas así Ultear! —bajé de la roca—Y-Yo… iré a pasear por ahí.
—Acabamos de llegar Gray, al menos ten la decencia de no desaparecerte como siempre lo haces—me regañó Lyon cruzando sus brazos.
Y cuando iba a responderle, mamá salió de la casa. Me di cuenta, ella miró el cielo preocupada.
— ¡Niños, entren a la casa! —gritó corriendo hacia nosotros.
— ¡Natsu, Happy! —gritó ahora, una mujer de largos cabellos rosados recogidos en una coleta. Hiromi Dragneel; la mamá de Natsu y Happy.
Parpadeé confundido, pero luego, vi como en el cielo, unas nubes grises comenzaban a invadirlo.
Eran muchas, y no tardó mucho tiempo para que el viento comenzara a correr con intensidad, haciendo que varias flores y hojas salieran volando, y haciendo, que el sombrero de sol de Meredy saliera disparado por los aires.
—Esto es…—susurré, sintiendo a Lyon temblar al lado mío.
—Una tormenta, una gran tormenta.
No…
No puede haber una tormenta.
"Gray-sama."
¡Ella está esperando por mí!
— ¡Muévete Gray!
Entonces… me quedé encerrado en la casa de los Dragneel por cinco días enteros.
Cinco días, y yo, sin poder ir a ver a Juvia. Sin poder ir a verla como se lo había prometido hace un año.
¡Maldita tormenta, porque me hace esto!
Los caminos estaban llenos de lodo, la lluvia no paraba de caer, y los calurosos días de veranos se volvieron fríos, tanto que no podía usar mis shorts y sandalias cuando estaba en la sala.
— ¡No es justo, yo quiero usar a Mario!
Me senté al lado de Lyon, quien se quejaba ya que Natsu había escogido a su personaje favorito del juego Mario Kart. A pesar de ser una tormenta, la electricidad no se fue. Nuestros aparatos siguieron funcionando.
Pero no me importaba, yo quiero salir, quiero irme de aquí.
Quiero caminar hasta el monte de Dios, quiero pasear por los frondosos árboles, quiero caminar tomado de la mano de un tronco, sabiendo que el otro extremo, lo tenía sujetado Juvia. Mi amiga Juvia. Mi Juvia, ya que soy el único que sabe de su existencia.
Yo soy el único, que se preocupaba por ella.
"Gajeel-kun a cuidado de Juvia desde siempre"
Oh bueno, también ese tipo de metal que dijo, quería comerme.
—Gray-bakka-kun, ¿Estás bien?
Parpadeé, mirando, como Ultear estaba sentada enfrente. Mirándome con aquellos ojos que mamá, siempre usaba cuando Lyon y yo decíamos una mentira y nos atrapaba en ella.
—Cla-Claro que lo estoy… ¡Y no me digas así!
—Estás triste, se te nota enano—volvió a hablar, mirándome, aún más con aquella mirada de mamá—Soy tu hermana mayor, así que dime que sucede.
—Ya dije que nada…
— ¡No mientas!
Entonces me di cuenta. La mirada de Ultear, no era la que mamá nos hacía. La mirada de Ultear, decía algo más, su mirada… su mirada era muy diferente.
— ¿Qué sucede Gray-chan?
No sé si fue porque ella me llamó como cuando yo era más pequeño, por su mirada, o porque cuando preguntó eso, recordé a Juvia, pero me puse a llorar, como cuando me perdí en el bosque hace ya un año atrás.
— ¿Gra-Gray?
No sabía cómo detenerlas, no quería llorar, ni mucho menos enfrente de Ultear, no quería hacerlo.
Pero los lloriqueos no se iban, seguían ahí, y Ultear también seguía aquí.
—Hey… ¿Qué sucede?
Y entonces, fue en ese momento, cuando Ultear se convirtió en mi confidente y socia.
—Q-Quiero ir a verla Ul-Ultear—balbuceé—P-Prometí hacerlo.
— ¿A quién?
Era un niño, solo quería que alguien me escuchara.
—A Ju-Juvia.
Recuerdo bien el rostro de Ultear en aquel momento. Estaba confundida, sorprendida, pero también lo supe, ella estaba molesta. No sé si conmigo, con Juvia, o consigo misma por no haberse dado cuenta de que me había estado viendo con alguien un año entero, y ella ni enterada.
Pero si algo sucedió en ese verano, fue que Ultear y yo nos hicimos más cercanos.
Nunca me preguntó más por Juvia, no me preguntó cómo era, no al menos, físicamente.
— ¿Ella te está esperando Gray?
—Sí, cada día de verano, desde el año pasado, lo hace en la entrada del bosque.
Ultear, mi hermana mayor… desde aquel día se había convertido en una de mis mejores amigas.
— ¿Crees que ahora lo está haciendo, a pesar de esta lluvia?
—Lo hace—respondí mirándola— ¡Es por eso que debo ir a verla Ultear!
—Mmm… sabes—se levantó del suelo—Estaba escuchando en la radio, que para esta tarde, la lluvia cesaría un poco—la vi caminar hacia su maleta—Tu amiga Juvia, seguramente, ha de estar esperándote.
La lluvia cesaría…
—La verdad, yo casi no lo uso—dijo sacando algo de su maleta—Además… no me gusta el color.
La lluvia cesaría… iría a ver a Juvia.
—Así que sé un caballero y llévaselo.
Parpadeé confundido, mirando, el objeto que me estaba dando.
Era un llamativo, no muy grande, paraguas rosa con holanes de este mismo color, aunque un poco más claro.
—Puedes usarlo también tú, ya sabes, para ir a buscarla.
—Lo haré.
Pero había algo, algo, que le hacía falta al paraguas, algo, había algo que no encajaba…
"¿Qué haces Juvia?"
"Juvia hace origami. Juvia está haciendo un corazón de papel".
¡Eso es!
—Ultear… ¿Podrías traerme aguja e hilo?
Claro, no tenía habilidades para la confección, pero por Juvia… por Juvia yo hacía cualquier cosa. Aun puedo recordar cuando me habían dolido los pinchazos que me había hecho, y también, que Ultear había sido quien había mejorado mis corazones deformes que había hecho con tela y luego, había cosido en aquel paraguas.
—Sí que era un crío…
También, luego de aquello había cogido un marcador que mamá había dicho, no se borraba con nada. Un marcador permanente. Y con mi mejor letra digna de un niño de ocho años, escribí en el mango del paraguas una dedicatoria para ella.
Con nuestros nombres, entrelazados en un corazón.
— ¡Me voy Ultear!
— ¡Ten cuidado Gray-bakka-kun!
Asentí, mientras agradecía a mi hermana por cubrirme las espaldas, y también, por el paraguas que ahora tenía sobre mi cabeza, evitando que me mojara y así enfermarme.
Había estado un año sin ver a Juvia, y ahora que podía, la lluvia había evitado que lo hiciera durante cinco días más. No era que le echara la culpa a la lluvia, claro que no, aunque no me hubiese importado si hubiese llovido en el año en el que no estuve.
—Al menos ya tengo a alguien que me ayude.
El aire soplaba mucho, tuve que agarrarme con fuerza del paraguas que debía entregarle a Juvia. El paraguas, que me había unido a mi hermana.
— ¡Maldito aire!, ¡¿Que no ves que ya voy a llegar con Juvia?!
Así es, ya estaba en los escalones, ya estaba cerca de la entrada de la Montaña de Dios, ya estaba cerca de mi lugar de encuentro con Juvia, ¡Ya iba a verla!
—Gihihi.
¿Qué fue eso?
Miré hacia todos lados, buscando a quien hablaba, pero no vi a nadie.
Solo vi, como algo se movía entre los árboles, algo grande y con ojos rojos. Y esa cosa, me estaba observando.
—Q-Que e-eres…
Di unos pasos hacia atrás, asustado, sintiendo, como mi pie no tocaba nada y se iba por el aire. Sentí mi cuerpo caer, y no había nada para sostenerme.
Sería una caída dolorosa.
Pero, nada de eso sucedió.
¿Eh?, ¿En dónde estaba el dolor?
—Tsk, despierta mocoso.
Abrí los ojos cuando escuché la voz desconocida. Aunque cuando lo vi, lo reconocí al instante.
— ¿Gajeel-kun?
— ¡No me llames así, para ti soy el poderoso Kurogane!
Tragué saliva, dándome cuenta, de que estaba colgado del hombro de Gajeel, digo, Kurogane.
Esperen…
— ¡Kurogane-san no me toque, usted también…!
—Yo no voy a desaparecer idiota. Esa regla, es solo para Juvia.
Juvia…
—Kurogane-san, Juvia…
—Te está esperando—por lo que comprendí, su voz se escuchaba molesta—Esa tonta, no debería estar esperándote.
Al parecer, no le agrado.
—Al fin de cuentas, te olvidarás de ella. Crecerás, ya no vendrás, la olvidarás, y también morirás. Así que mantén la distancia. No me gustas, y no te quiero cerca de ella.
Y siendo un niño, supe perfectamente que, lo que había sentido en aquel entonces, fue un total desagrado hacia Gajeel. Un total, y gran desagrado hacia él.
—No te haré caso.
Y no lo hice, caminé a su lado. Subiendo los escalones que daban la entrada a la Montaña de Dios, caminando y pasando la entrada, caminando y oliendo, el aroma que solo este bosque tenía.
— ¡Juvia! —Grité una vez que estaba adentrándome al bosque—¡Juvia, estoy aquí!
Vi como Gajeel gruñía al escucharme, y luego se fue sin que yo pudiera decir algo más.
— ¡Juvia!
Tengo miedo…
— ¡Juvia!
Mucho miedo…
— ¡Juvia por favor, sal de dónde estés!
Ella no me responde.
—Ju-Juvia…
¡No Gray, no debes llorar, tú no eres una niñita, eres todo un hombrecito!
—Per-Perdón por llegar tar-tarde. Perdóname Ju-Juvia.
Y si mal no recuerdo, fue en ese día de lluvia, cuando inconscientemente, me había dado cuenta de lo mucho que ella significaba para mí. Me había dado cuenta, de que ella, era alguien preciosa e importante para mí.
—Juvia no tiene nada que perdonar Gray-sama.
Miré hacia arriba, viendo, como ella saltaba de un árbol y quedaba parada, enfrente mío.
Era ella, era Juvia.
Luego de un año no había nada raro en ella. Todo seguía igual.
Si había podido cumplir mi promesa.
—Juvia sabe que Gray-sama seguramente tenía cosas más importantes que hacer, en verdad, Juvia no tiene nada que perdonar.
— ¡Una promesa es una promesa Juvia! —La miré— ¡No hay nada más importante para mí que cumplirla!
Entonces la vi quitarse la máscara, y di un brinco al ver, que estaba llorando.
—Juvia creyó que Gray-sama se había olvidado de ella—dijo, mientras trataba de limpiarse las lágrimas con su mano—Juvia creyó, que Gray-sama no volvería.
Verla así me dolió. No sé cómo, pero cerca de donde está mi corazón, había empezado a doler.
—Yo nunca me olvidaré de ti Juvia.
Y vaya que había sido cierto.
—Incluso si me hago viejito, vendré a visitarte.
—Gray-sama…
—Somos amigos... ¡Y siempre seremos amigos!
Me encargaría de ello. Yo siempre sería su amigo, pero no como lo soy con Natsu, Lucy y Erza, Juvia sería mi amiga más especial, ella y yo tendríamos una amistad mucho más bonita.
—Amigos… Juvia y Gray-sama, siempre serán amigos—me miró mientras sonreía.
Sentí como mis mejillas se calentaban. Y el sonido de la lluvia, se escuchaba mientras no podía dejar de mirarla. Drip drip drop. Algo así se escuchaba.
—No sabes cuantas ganas tiene Juvia de abrazarte, Gray-sama.
Lamentablemente, solo un abrazo habíamos logrado tener.
—Yo también quiero Juvia… pero no podemos.
Platicamos durante minutos, le conté lo que había hecho en aquel verano que habíamos estado separados, y ella, había escuchado todo. Sin interrumpirme ni nada, incluso, se había negado a usar la máscara para así, dejar ver sus cambios de expresión ante mis aburridos según yo, interesantes según ella, relatos.
—Juvia se sabe una canción, una canción que suena como las gotas de lluvia—la miré—Drip drip drop, drip drip drop…
Entonces lo recordé.
—Por cierto Juvia… ten.
— ¿Para Juvia?
Le había dado el paraguas, y ella, me había regalado una hermosa y radiante sonrisa, que fue iluminada, con los intensos rayos de luz del primer sol luego de cinco días en lluvia en aquel verano.
El sonido del drip drip drop, había quedado en el olvido.
—Juvia lo atesorará siempre.
Aunque este… ahora era lo único que me acompañaba cuando durante las tardes de lluvia, imaginaba a Juvia caminando al lado mío con aquel paraguas rosa.
"¡Gray-sama!"
Cantando conmigo, drip drip drop.
~ Continuará ~
Y aquí, está el capitulo tres para ustedes. Pero eso no es todo, tengo planeado hacer una serie de drabbles de esta linda pareja, será un abecedario de momentos Gruvia, por si gustan, revisar mi perfil a revisar si ya está subido.
Espero que les haya gustado el capitulo, que a mi parecer, fue el más triste que he escrito desde el comienzo.
Me despido con un beso. Cuídense.
Nana-chan!
