Y nuevamente lamento mi tardía actualización. Pero como siempre les digo, esta historia la finalizaré, no la dejaré incompleta por más tiempo que me tarde en sacar un nuevo capitulo. Para recordar, esto es el Gray del presente, el adolescente, esto, es el Gray del pasado, el que pasa su tiempo con Juvia.
Muchísimas gracias a: ChesseSmile, Honey, AnikaSukino 5d, fullbuster juvia, Giulii, Felli Loss, imafangirlsowhat, Medaka-chan, sinnombreespecifico , Usagi-chan, LoveFairyTail123 & Guest.
Reviews sin cuenta:
Honey: Gracias por comentar el fic, y también por decir que te ha gustado. Y no te preocupes por Gajeel, es no es "malo".
imafangirlsowhat: De hecho el fic está inspirado en esa pelicula c: Solo que con un toque más dramático creo yo:p espero que te guste el capitulo de hoy, y gracias por seguir la historia.
Guest: Y a mi me fascina que te fascine *-*
Canción recomendada para leer el capitulo: Spirited Away - Ano Natsu He Music Box Version
¡A leer!
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- The Forest of Sakura's flower -
Hoy se cumplían ya diez años. Hoy, es nuestro aniversario…
—Gray, ¿A dónde vas?
Pregunta mamá, lo sé, está preocupada. Desde hacía tiempo que ella y yo no hablamos mucho, y la verdad no la culpo. Había sido yo él que se había alejado, había sido yo, quien se refugió en los recuerdos del pasado, como sostén, para no caer en la derrota. En el abismo
—Iré por algo de zumo fresco—me puse las deportivas— ¿Quieres algo del super?
La vi negar con la cabeza, y también, la vi caminar hacia mí para darme un abrazo.
Me quedé quieto por un momento, sorprendido, no me esperaba este acto por parte de ella. A decir verdad, no esperaba tampoco que se diera cuenta de que algo me estaba lastimando.
Pero con su abrazo, sabía que era así. Ur… ella lo sabía todo.
—Ve con cuidado, ¿Si?
Asentí y salí de la casa, mientras montaba mi bicicleta.
Paseando bajo el mismo cielo, en el que Juvia y yo pasábamos tanto tiempo jugando y admirando. Bajo el mismo cielo, en el que Juvia y yo nos habíamos conocido. Bajo el mismo cielo, en el que Juvia y yo, nos habíamos hechos cientos de promesas.
Y estas… jamás fueron cumplidas.
"Juvia promete darle muchos abrazos un día Gray-sama, solo hay que esperar"
Juvia me había mentido muchas veces, pero esas mentiras sé, ella no las dijo porque quería. Sé que Juvia realmente habría querido cumplir con su palabra. Con las promesas que nos habíamos hecho.
"Juvia quisiera ver la nieve caer con Gray-sama, pero Gray-sama no puede venir en invierno, ¿Verdad?"
Si… yo tampoco había sido la mejor persona. Yo… no había querido cumplir su deseo. Aquel pequeño deseo.
— ¡Gray! —Detuve mi andar al escuchar, la voz de Meredy— ¡Hey! —Me sonrió— ¿Qué estás haciendo?
—Solo estoy dando un pequeño paseo.
Ella hizo un gesto extraño, mientras, miraba que Lyon salía del super del cual Meredy también, había salido. Últimamente esos dos pasaban mucho tiempo juntos.
—Supongo que me tengo que ir—murmuré mirándolos, más cuando quise irme, vi como ambos me miraban— ¿Qué?
Pero fue Lyon, quien puso su mano sobre mi hombro.
— ¿Estás bien?
"Gray-sama"
—Sí.
"Gray-sama, no mientas por favor"
—Gray—dijo Meredy—Puedes confiar en nosotros, somos amigos.
Lo sé, ellos lo son, Lyon es mi hermano y amigo, y Meredy, ella también es mi valiosa amiga. Pero…
—Ahora no—dije, mientras retomaba mi andar.
Mientras que, observando el cielo que ahora estaba oscureciéndose, y buscando, algún árbol de cerezo en el cual pudiera sentarme y pensar, me ponía a recordar aquellos momentos que pasé con Juvia, al paso de los años.
Recordando todo aquello que me hizo pensar en ella, como mi persona más importante y especial… pero también, estaba recordando todo aquello, que nos causaba más daño y dolor…
~ Memoria IV ~
. Su doloroso deseo .
— ¡Gané!
Gritaba Lyon cuando mi personaje de Link había sido vencido por su Samus, estábamos jugando Smash Bros Meele.
—Ustedes dos, ¿No pueden comportarse? —dijo Ultear, role los ojos— ¡Ya tienen once y doce años!, ¿¡No pueden madurar o que!?
—No porque tú seas una vieja de catorce, nosotros tenemos que actuar como tú—se quejó Lyon, provocando que nuestra "dulce" hermana, le diera con toda su fuerza descomunal.
—Ultear-san, tranquila—susurró Lucy asustada, no la culpaba—Por cierto, ¿En dónde está Natsu?
—Fue con Meredy a cortar unas sandías.
Respondió un niño de nueve años. Happy, y junto a él, estaba una niña albina de su misma edad, creo que era Charle.
Ya llevábamos aquí una semana, y por supuesto, en esta semana siempre me escapaba para ir a ver a Juvia, quien parecía sorprendida ante lo que había cambiado en un año. ¡Pues claro, ya tengo once años, es claro que ahora me vería diferente!
Mientras que ella… ella seguía igual. Idéntica a la Juvia que conocí cuatro años atrás. Supongo que esas son las ventajas de ser un espíritu, ¡Vaya que se veía como algo divertido!
— ¡Gray! —Miré a Ultear—Ya son las tres.
Asentí con una sonrisa, mientras me escabullía y salía de la casa. Ultear nuevamente se encargaría de que mamá no se diera cuenta de mi huida. Y mis amigos… supongo que también se habían dado cuenta de ello, pero como no tienen idea del porqué, no dirán nada.
—Regresa antes de las ocho—me dijo.
—No prometo nada Ultear.
Y entonces, llegué con Juvia. De nuevo, como cada día de Verano. Llegué con ella para deleitarme con su presencia, con todo ella. Mi corazón simplemente se alegraba por cada vez que la veía.
— ¿Y qué quiere hacer Gray-sama hoy?
La miré. Traía puesto su mismo atuendo. Aquella falda blanca con una blusa de tirantes azul. Sandalias y su cabello suelto, al igual que la máscara de gato.
La cual comenzaba a caerme mal, ya que de esa manera no podía ver su cara bonita.
¡Q-Que!, ¡¿C-Cara bonita?!
Me sonrojé, ¿¡Por qué pensaba de esa manera sobre mi amiga Juvia!?
— ¿Se encuentra bien Gray-sama?, Juvia lo nota algo rojo.
—E-Estoy bien, no te preocupes Juvia.
—Fufu, Gray-sama se ve lindo sonrojado.
— ¡N-No me llames lindo!
Ella se carcajeó, como solo algunas pocas veces lo hace, y que me alegro, lo haga provocado por mí, aunque no sé si se rie conmigo o de mí. Pero bueno, algo es algo.
—Juvia quisiera ir al lago—dice, mirando hacia el frente—Hay algo que Juvia quiere mostrarle.
—Pues al lado iremos.
Caminamos, platicando sobre lo que habíamos hecho en estas horas de estar separados. Ella diciendo que Kurogane-san había sido regañado por una tal Levy. Quien sabe qué será ella, pero para regañar a ese demonio de metal seguramente ha de ser una abominación también.
Pero por algo extraño, el escucharle hablar tanto de Kurogane-san me molestó, y mucho…
¿Quién lo diría, no?, a mis once años de edad, era un maldito niñato celoso del mejor amigo, casi hermano de Juvia.
—Hemos llegado Gray-sama.
Vi el lugar, era hermoso, realmente lo era. Había flores alrededor, al igual que mariposas volando y uno que otro colibrí, ¡Incluso habían conejos!
—Y bien Juvia, ¿Qué querías mostrarme?
Y antes de que ella me pudiese decir algo, vi, como a lo lejos, una chica de cabellos rosas corría siguiendo a un chico de cabellos naranjas. El cual noté, se dirigía hacia donde estábamos Juvia y yo.
—Oye Juvia…
— ¡Juvia-chan! —gritó el sujeto ese mientras, abrazaba a Juvia.
¿¡Por qué demonios lo estaba haciendo!?, ¡Ese idiota, cómo se atrevía a tocar a Juvia!
— ¡Tu idiota! —Le grité— ¡Suéltala, que no vez que podría irse!
Y cuando escuché que se reía ante lo que dije, me enojé aún más con él.
—No niño, entre espíritus si podemos tocar a Juvia-chan—me explicó soltándola—Juvia-chan, hacía tiempo que no nos veíamos.
—Juvia también se alegra de verte Leo-san—miró a la otra chica—Hola Aries-chan.
La llamada Aries sonrío, pero luego tembló cuando me vio.
—U-Un humano…
Me sorprendí, al darme cuenta que tenía miedo de mí, ¿pero qué creía que iba a hacerle?, no me veía tan aterrador como Kurogane-san, ese viejo sí que daba miedo y del malo.
La vi dar pasos hacia atrás, al mismo tiempo que se ocultaba detrás del sujeto ese de cabellos naranjas y traje. Noté como él fruncía el entrecejo, pero no parecía molesto o irritado, más bien, se miraba preocupado y hasta cierto punto, creo que miré, también dolido.
—Disculpen a Aries, ella no tiene buena relación con los humanos.
Noté a Juvia ponerse rígida a mi lado, al mismo tiempo, que se acercaba a la chica esa Aries y le acariciaba el hombro.
La acariciaba con sus manos, esas manos que yo siempre he querido tocar aunque sea un poco, pero sé, es imposible.
—Aries-chan tranquila, Gray-sama no te hará daño.
—E-Es un niño humano Juvia-san—la escuché susurrar—M-Me lastimará también.
Entonces, algo hizo clic en mi cabeza, ¡Claro, Juvia ya me había contado de ellos!
Fue hace un año. Juvia me había contado sobre que ella, quería que conociera a los doce espíritus de los signos zodiacales. Me había dicho que todos eran muy amigables y que seguramente me caerían bien, no como cierto hombre de metal que no soporto ni verlo. Me había dicho que ese año de verano, ellos no estaban presentes porque estaban en su pequeño mundo especial, pero que seguramente, regresarían muy pronto a su hogar, el cual era este bosque.
Pero también, me había contado sobre un espíritu en especial, el espíritu del primer signo; Aries.
Según Juvia, este espíritu –y veo es cierto- tiene un total temor hacia nosotros, los humanos, ya que mi amiga dice que hace tiempo, cuando un grupo de humanos había descubierto la forma de los signos, habían actuado violentamente ante la ignorancia y el temor contra ellos, pero más, contra Aries quien estaba más indefensa de los demás.
Siendo Juvia, Kurogane-san, Levy la esposa de este, y otros espíritus de los cuales no recuerdo su nombre, quienes habían evitado que dañaran más a sus amigos, y que gracias a Mavis y Zeref, los guardianes del bosque pero también, lo dioses de los espíritus, los humanos que los habían atacado, perdieron la memoria acerca de ese día.
Pero que Aries, había quedado con grandes cicatrices emocionales.
—Aries-chan, todo está bien—escuché a Juvia decir, al mismo tiempo que el espíritu, la abrazaba con fuerza—Tranquila Aries-chan.
Y yo… me quedé quieto. Mirando como ella abrazaba a alguien más, mirando como lograba hacer contacto físico con alguien más que no era yo. Aunque tampoco, era algo que pudiese pedirle. Lo último que quería era verla desaparecer de mi lado. ¡Eso jamás!
Miré como el espíritu de Leo se paraba al lado mío, al mismo tiempo, que se agachaba y me daba un apretón en el hombro, ¿Quién se creía el tipo cómo para tocarme?
Le iba a reclamar, pero me callé al notar aquella mirada. La mirada que mamá nos había puesto el día, que nos dijo que papá no iba a regresar.
—Lo siento mucho niño…
Y esas palabras, no las entendí, claro que no lo había hecho. No había sido sino, cuatro años más adelante, cuando entendería y en carne propia, el significado de estas, y también, de la mirada de Leo.
— ¡Juvia! —Gritó una voz proveniente del lago, mientras que una mujer de largo cabello azul celeste y cola de sirena, se asomaba— ¡Mujer, hace tanto tiempo!
Se había presentado como el espíritu de Aquario. Y junto a ella, también habían venido los demás restantes, aunque debo decir que Capricornio y Sagitarios se me hicieron algo extraños…
Pero aun así, pude ver como Juvia se quitaba la máscara y comenzaba a sonreír para ellos.
Y aunque era una sonrisa, supe de inmediato que algo andaba mal.
Los días pasaron, yo seguí mirando a Juvia, día tras día, cada semana. Hasta que de nueva cuenta, tuve que irme.
— ¡Hasta el otro verano Juvia!
Y a los doce, volví a ir, regresé para estar con ella, solo con ella. Juvia se había vuelto alguien indispensable para mí. No podía hacer algo, porque todo me llevaba a ella, y eso, aun no lo comprendía.
—Gray-sama—dijo Juvia haciéndome señas con las manos—Rápido, o Gajeel-kun se enojará.
Asentí, mientras pasaba por el umbral de árboles y me cegaba un poco con la luz, para luego sorprenderme, de ver a una chica pequeña, casi del mismo alto que yo, y del cabello del mismo color que juvia… no, nadie, podía tener el mismo color de su cabello.
La miré un poco mejor, a pesar de ser enana, tenía una cara madura, parecía que era una mujer adulta.
— ¡Levy-chan, estamos aquí!
Parpadeé, ¿¡Ella era Levy, la esposa de Kurogane-san!?, volteé a ver a juvia, quien me sonreía nerviosa una vez que se había quitado la máscara.
Luego miré a Levy-san sonreír hacia nosotros, mientras que caminaba, o mejor dicho, flotaba hacia nosotros sobre una nube, y sobre esta, también había unos libros regados.
—Bienvenidos sean Juvia-chan—me miró—Tu has de ser Gray-kun, ¿No? —Extendió la mano—Mucho gusto.
Y aunque acepté su mano, pode notar tristeza en los ojos de Juvia.
No me había dado cuenta, pero fue en aquel entonces, cuando lo verdaderamente malo, había comenzado.
—Gray-sama, Juvia lo espera el próximo verano.
Y ella, siempre me sonreía, siempre me hacía sentir especial. Diciendo cosas como que esperaba verme el próximo verano, que estaba ansiosa por saber a qué jugaríamos.
Y mi corazón, este siempre me confundía. Ya que en aquel entonces yo… no sabía que sentía por Juvia. Sabía que era importante para mí, sabía que el solo hecho de ver la palabra lluvia, me recordaba a ella y sonreía. Yo sabía que ella era alguien muy especial para mí… pero en aquel entonces, no sabía por qué, no sabía, siquiera qué era el sentimiento que estaba floreciendo en mí.
A decir verdad, yo quería verla siempre. En mis días de secundaria, lo recuerdo bien, no había hora del día en que no la recordaba. Era extraño pasar un día sin verla en mi mente, ni mucho menos, en pensar en ella cuando las niñas me invitaban a salir en mis apenas trece año de edad, y yo, como el crío que era, creía que las niñas solo me querían molestar.
—Vaya Gray-sama, has crecido mucho últimamente.
Si, ya tenía catorce años. Estaba creciendo, incluso puedo ver que ella, no es muy alta que digamos.
Y quiero creer… que Juvia tiene la apariencia de una chica como de la edad de las amigas de Lyon.
—Tu ta…—me callé, sabiendo que no debía decir eso, yo… sabía que ella a pesar del tiempo, no cambiaría.
Seguiría siendo la misma.
—Gray-sama, está bien. Juvia sabe lo que Gray-sama quiere decir—miró hacia el cielo—Y a decir verdad, a Juvia no le molesta.
Nos quedamos un rato en silencio.
—Ya que hubo una vez, cuando Juvia se miraba de la edad de Gray-sama.
Hubo tanto que aún faltaba por decirnos.
— ¿Cómo fue eso Juvia?
Tantas cosas que pudimos haber hecho.
—Es una larga historia Gray-sama, Juvia no tiene tiempo ahora mismo—respondió—Gray-sama, ¿Qué te gusta hacer?
— ¿Eh?
—Juvia quiere saber, ¿Qué hace Gray-sama cuando no está aquí?, ¿Qué hace en lo que se llama escuela?, ¿Qué hace Gray-sama con sus amigos?, ¿Qué es lo que más le gusta hacer a Gray-sama?
Dejé de caminar al escuchar sus preguntas. Mientras miraba, como ella también se detenía para mirarme. Y sabía que lo hacía, a pesar de tener la máscara en su rostro, sabía que lo hacía.
—B-Bueno pues yo… me gusta jugar videojuegos con el idiota de Natsu, con mi hermano Lyon, algunas veces se nos unen Jellal, Erza y Meredy, ¿Recuerdas cuánto te conté de ellos? —Asintió— Bien. Pues, en la escuela llevo muchas, pero muchas materias, soy muy bueno en la historia, en física y química, aunque no sé por qué, no me va bien en las matemáticas. Me gusta la pizza, como mucho de ella, aunque Natsu siempre es quien se la devora toda.
Seguí hablando, al parecer le gustaba que lo hiciera.
—Algunas veces cuando se puede, voy al cine con mis amigos, me gusta dibujar, aunque no lo hago muy bien… y estoy en el club de artes plásticas de la escuela.
—Juvia ve que la vida de Gray-sama es fascinante.
Sentí calor en mi rostro. Me había sonrojado, algo que siempre hacía cada vez que veía a Juvia.
—También me gusta mucho el color azul sabes—dije mirándola, sabiendo que ella, no lo estaba haciendo por estar viendo hacia el frente—Realmente me gusta ese color sabes, es muy bonito y… me trae buenos recuerdos.
Y yo sé, que ella sabía a qué me refería. Pero no preguntó, y yo tampoco agregué más.
—Sabes Gray-sama, este lugar se ve hermoso cuando cae nieve—dijo mientras ponía un dedo al aire y una mariposa, se paraba sobre el mismo—Es un hermoso espectáculo, Juvia y los demás espíritus siempre están felices cuando cae—comenzó a reír—Excepto Aquario-chan, ella se enoja cuando su lago se congela.
—Oh…
—A Juvia le gusta mucho este lugar, Juvia es muy feliz de que, este sea el hogar de Juvia—decía, más que para mí, se lo decía a sí misma—Pero… aun así a Juvia le habría gustado ver más allá de estos árboles.
Yo nunca logré comprenderla, nunca, logré saber que era lo que realmente estaba en su cabeza.
—Pero… no hay nadie que quiera ayudar a Juvia en ello.
—Juvia tiene un deseo Gray-sama, pero nadie, quiere ayudar a Juvia con eso.
—Entonces yo lo haré—dije caminando hacia ella, haciendo que me mirara—Yo te ayudaré a cumplir tu deseo.
—Gray-sama…—susurró quitándose la máscara—Gray-sama, tú eres quien menos, querrá ayudar a Juvia con su deseo.
Ella era una maldita idiota, una egoísta.
—C-Claro que no Juvia, ¡Encantado te ayudaré a cumplir tu deseo!
Me miró, con aquellos mismos ojos como los que puso, cuando le di la mano a Levy-san, y también, cuando Aquario estaba abrazándola fuertemente un tiempo atrás.
Era una mirada también, muy idéntica, a la que Leo me había dado en aquella ocasión, hace ya casi tres años atrás.
—Juvia… Juvia sería el espíritu más feliz si eso pudiese ser Gray-sama—dijo acercándose a mí—Juvia realmente, sería muy feliz.
Y la vi, la vi cada vez más cerca. Con sus manos cerca de mi cara, con sus ojos mirando los míos.
Juvia ella… iba a tocarme.
"Si un humano toca a Juvia, ella desaparecerá"
Me llené de pánico, de miedo, así que hice lo único que sé, era lo correcto. Di rápidamente varios pasos hacia atrás, alejándome de ella por completo.
Noté de inmediato, como las facciones de Juvia cambiaban por completo, que aquel semblante alegre, tranquilo, ahora se fruncía pero también, su mirada se opacaba.
Mientras que al mismo tiempo, empuñaba sus manos.
—Ju-Juvia lo siente…
No, ella no era quien debía disculparse, ella no tenía la culpa, ella no…
—Juvia tu no…
— ¡Juvia-chan! —y entonces, llegó Leo junto a Aries, ambos mirando preocupados a Juvia, y ellos, no venían solos.
Noté muy bien, que Juvia desvió por completo la mirada cuando Kurogane-san, la vio. Noté también, como este la tomaba del brazo y se la llevaba lejos de nosotros, como que no queriendo, que escucháramos su conversación.
—Vámonos Gray—me dijo el espíritu de Leo triste. A lo que lo miré.
Él tenía la misma mirada de Juvia, Aries incluso también la tenía. Y pude notar… Kurogane también.
—No Leo-kun, déjamelo a mí—dijo Levy-san bajando de su nube y mirándome.
Y se miraron, como si se estuviesen contando algo que no querían que me enterara.
Ese día, en mi penúltimo verano en aquel lugar, se había desatado el inicio del infierno. Y yo… estaba en medio, tenía que estarlo, yo, había sido el detonante de todo.
—No es tu culpa Gray-kun—me dijo la esposa de Kurogane—Juvia fue la que quiso…
—Kurogane la está regañando. Él… seguramente ha de estar muy enojado con ella.
La vi negar con una pequeña sonrisa.
—Te apuesto lo que quieras, que Gajeel nunca se enojaría con ella—me dijo en un pequeño susurro—El… nunca se enojaría con ella. Solo está preocupado, eso es todo.
—Pero su cara…
—Así la tiene, no te afliges, además…—y nuevamente, ahí estaba la tristeza en voces, ¿era normal que así se escucharan todos los espíritus? —Gajeel la quiere muchísimo, sería incapaz de hacer que ella se ponga triste por él.
Él… la quiere.
Querer…
—Yo también la quiero—le dije mirándola—También la quiero mucho.
—Lo sé.
—…
—Todos aquí lo sabemos Gray-kun, tú, quieres muchísimo a Juvia-chan. Pero no te confundas, tu querer y el de Gajeel, son muy diferentes.
¿Diferentes?
—Mira, Gajeel se casó conmigo, porque me quiere, a Juvia la cuida y protege, porque la quiere también, ¿Pero no piensas que ambas son por razones, completamente diferentes?
No le pude responder, en su lugar, solo vi como Juvia se comenzaba a limpiar los ojos con las manos, y también, cómo se lanzaba a los brazos de Kurogane.
Y él… suavizaba la mirada cuando la abrazaba.
Lo sé, realmente lo sé. Lo que sentía cada vez que los miraba, el malestar en mi estómago, no eran más que celos que me daba al verlos juntos. De una manera en la cual, yo no podía estar con ella.
—Lo entiendes, ¿No? —volvió a hablar—Tu querer y el de Gajeel, es muy diferente. Él, ve a Juvia como una hermana, incluso puedo jurar que la ve como una hija, mientras que tu…
Pero no completo la frase, ya que yo sabía lo que quería saber.
Yo… me había enamorado perdidamente de Juvia. Me había enamorado de alguien, con quien sé, nunca tendré un futuro.
Y para mi edad de catorce años, Levy-san había sido muy cruel en decirme el deseo que Juvia quería cumplir, y que deseaba, nunca hubiese querido escuchar.
— ¿Quieres saber el deseo de Juvia, Gray-kun?
Y mi corazón, aun se detenía ante el recuerdo.
—Lo que Juvia desea más que nada en este mundo, es sentir el toque de un humano, sabes lo que llega a significar eso, ¿No?
El recuerdo… aun dolía como dagas.
~ Continuará ~
Y aquí terminó el capitulo cuatro. No por decir que ese es el penúltimo verano de Gray con Juvia, signifique que el fic terminará. Ya que aun hay más cosas por leerse, y además, aquel que fue su último verano, se verá en más de un mísero capitulo.
Espero y le haya gustado el capitulo. No sé, creo que después de leer este, uno se queda con una mala espinita.
Me despido con un beso.
Nana-chan!
