Música que inspiró este capítulo es el disco In my Heart (en especial el tema del mismo nombre) de Laurent Aknin. Puse el enlace en mi facebook por si quieren escucharlo online.

NUMB

Por DarkCryonic

Capítulo 5

Los días habían pasado muy lento, tanto que John luchaba por pasar más tiempo fuera de Baker Street de lo que en verdad hubiese querido alguna vez. Había una parte de él que siempre permanecía vigilando, preocupado. Quemando por estar siempre atento. Despierto. Listo. Y otra, la que le pedía, la que le rogaba desligarse. Darse un tiempo. Olvidar. Dejar atrás. Caminar por las calles sin voltear y, claramente, sin sentir el frío metal de la pistola entre sus ropas.

A veces se sorprendía pensando que estaba en medio de una paradoja. ¿Cuándo un espejo mira a otro espejo, qué ve?

Los días en el piso habían sido asfixiantes, demasiado silenciosos… le estaba matando la incertidumbre. ¿Por qué se estaba volviendo tan difícil decir que lo sentía, que había pecado como los otros al creer que no tenía sentimientos…? Cada vez que se acercaba para decirle, había una sensación tan extraña en el lugar que lo hacían quedarse callado, quieto. Fuera de lugar.

Sherlock había mantenido sus últimos dos casos alejados de 221b. Estar allí solo, se había vuelto agobiante, así que había optado por refugiarse en una de sus viejas guaridas, de esas que usaba cuando quería huir de su hermano y de los pensamientos mundanos que le agobiaban. Con suerte dos personas podían dar con él en ese lugar y no creía que ninguna de ellas tuviera real interés de meterse en sus asuntos cuando había tanto que hacer por Inglaterra.

No era un lugar equipado, no pasaba de ser una bodega más de la que allí estaban abandonadas en la vieja zona industrial de Londres… sucia, húmeda y fría. Un escondite. Allí, en medio del pasado, había encontrado un lugar para perderse, para sentarse en el suelo, para dejar de parecer seguro… entero. En aquel lugar las cadenas dejaban de pesar porque no había nadie viendo, cuestionando, comparándole con alguien más. Allí no entraba la moral o las buenas costumbres. Allí no había dioses o leyes humanas. Allí con suerte sólo había aire. Y eso estaba bien. Muy bien.

Paso toda una noche apoyado en una pared, sentado en el frío suelo con los ojos clavados en la oscuridad. Había dejado vagar a sus pensamientos con libertad. Los datos habían volado sin conexiones reales, alineándose frente a él, elevándose o destruyéndose. Ordenándose y desordenándose en bloques para guardar o tirar. Cualquier cosa estaba bien mientras se sintiera liviano, ajeno. Fuera de allí, pero totalmente presente en el lugar siendo él mismo. Sin observadores. Sin un show que presentar.

Cuando el sol pálido del alba le hizo fijarse en su cuerpo entumecido y quieto, fue que se dio cuenta que estaba perdiendo o quizás ganando... Su antiguo yo estaba volviendo. Ése que no necesitaba de espectadores, ése que resaltaba cada idiotez con una mirada fiera, aún más aguda que la que solía usar estando presente el médico.

Le estaba alejando, y la voz dentro de su cabeza le murmuraba que era mejor así, que tenía que romper el lazo antes que no pudiera respirar sin él. Antes que le necesitara más de lo que ya lo hacía. Antes que terminara por incendiarse, sólo para mantenerle a salvo…

….

John había recibido un par de mensaje de Mycroft comunicándole que no se preocupara, que había gente cuidando a Sherlock. Hubiera preferido ser él quien estuviera cuidando al detective, pensó dejándose caer sentado en su sillón.

-Los buenos amigos cuidan de sus amigos… se preocupan por ellos…y de paso tienen insomnio…-Murmuró mientras aguantaba las ganas de ponerse a gritar maldiciones y de paso patear el sillón de Sherlock en venganza por tenerlo en ascuas. —Eres un maldito desconsiderado…

Desaparecer estaba bien, mientras volviera. Pero Sherlock claramente no entendía de límites y eso lo sabía John con lujo de detalles. Ni siquiera solía poner atención a las heridas o a la sangre cuando estaba en su propio cuerpo, no así si el herido era John o la señora Hudson, en ese caso actuaba rápidamente y sin pensar.

Pero ¿cómo se le enseña a alguien así la importancia de mantenerse vivo? ¿Cómo?

..

.

Sherlock salió de su mutismo a eso de las 6 AM. El frío parecía haber congelado sus pensamientos en algún momento de la mañana. Quizás ya era hora de cargar con una manta la próxima vez, pensó mientras trataba de hacer reaccionar su cuerpo. Sentía brazos y piernas entumecidas, tanto que dolieron en su primer intento de ponerse en pie. Su teléfono cayó al suelo en uno de sus mejores intentos. Lo levantó después de unos minutos de quedársele viendo como esperando que alguien llamara. Bueno, habría sucedido si lo tuviera encendido. Eso era claro.

El recuerdo de la chimenea de Baker Street le llenó de energía de golpe. Ya con el móvil en el bolsillo salió a enfrentar un nuevo día.

.

John había tardado un día en conseguir pararse frente a Sherlock sin tener intención de matarlo. Y todo gracias al violín que le habían entregado ese mismo día mientras el detective experimentaba en la mesa de la cocina. Abrazando el estuche se acercó al susodicho captándose su atención al instante, viendo como se ponía de pie y caminaba hasta él. Había sonreído mientras retrocedía hasta el salón ganándose una mirada de sorprendida del detective.

-Ahora que tengo tu atención… necesitamos hablar.—Dijo apretando el violín aun más indicándole claramente al otro que no lo iba a soltar antes de cumplir su propósito. Sherlock bufó malhumorado antes de caminar hasta su sillón y dejarse caer en este mirándole fijamente.

-Nop. Lo que necesitamos es que me des mi violín.—Dijo sin dejar de deducirle.

-No. Eso puede esperar. Conversa conmigo cinco minutos y yo suelto al rehén.—Terminó por decir sonriendo para evitar parecer más nervioso de lo que estaba.

-Muy listo de tu parte…-Murmuró Sherlock mirándole con curiosidad está vez.

-Yo quiero disculparme…-Sherlock entrecerró los ojos al instante, mientras sus piernas se flexionaban sobre el sillón y las abrazaba. John observó el movimiento tensándose un poco, por lo menos el otro no iba a escapar.—Yo no quise… bueno… no lo sabía… pero ahora lo sé, por cierto… No quise decir que eras…

-Un insensible.—Terminó de decir el detective por él al verlo dudar tanto.

-Eso…. Así que me disculpo por decirlo… por decepcionarte… por ver pero no observar.— Se había sentido claramente torpe al expresarse, por lo menos se felicitaba de no haber desviado lamirada de los ojos de Sherlock al se sentó en su sillón aún con el instrumento a cautivo entre sus manos.

Sherlock se le quedó mirando con detención. El violín había pasado a un segundo plano y sólo veía ante el la pared que los separaba con una nueva grieta. Nunca antes se habían disculpado, tampoco es que hubiera querido que alguien lo hiciera. Era un asunto nuevo y extraño. ¿Qué se supone que se dice o se hace? Miró el techo sin soltar sus piernas. Pensó en lo que diría su hermano si le llegara a contar aquello. Mejor no. Mycroft podía ser la única persona que lo entendiera en el pasado, pero no era la única que podría hacerlo. Bajó la mirada hacia el médico que le miraba como esperando algo.

-¿Ahora me darás mi violín?—Preguntó como si nada. John le miró sorprendido y mientras miraba el estuche entre las manos parecía sopesar lo que allí parecía estar sucediendo, si es que en verdad estaba sucediendo algo.—John … mi violín…-Se quejó mientras volvía a sentarse correctamente en su sillón pareciendo más relajado.

-No vas a decir…

-¿Quieres que te absuelva como los curas…?—Pregunto Sherlock sonriendo.

-¡Qué! No… ¿Pero me perdonas?—Sherlock entrecerró los ojos antes de suspirar. Sin saber muy bien que decir, se conformó con asentir. John pareció aliviado o eso pensó Sherlock al mirarle con atención. Antes de ver como le acercaba el estuche con tranquilidad y el lo recibía ansioso por ver como había quedado.

Dentro, una nota de Mycroft decía: Una reparación siempre deja cicatrices.

….

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DarkCryonic

26-01-2014 1:36:22