Basada en la serie Sherlock de la BBC

NUMB

Por DarkCryonic

Capítulo 6

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El arma apuntaba a la altura de su corazón, hasta podía jurar que el cañón tocaba su ropa cada vez que su pecho se elevaba con su respiración. Su cerebro estaba en blanco. Aquello no se suponía que terminara así. Bueno, tampoco mejor… Era el parte del juego que lo envolvía desde que había vuelto de Afganistán. Siempre había alguien que salía herido, las más eran los otros. Pero no había podido evitarlo. El tipo había apuntado a Sherlock y él antes si quiera de pensarlo se había parado entre ellos. Su cuerpo se había vuelto el escudo que siempre terminaba siendo para una de las personas más importante que tenía. Su arma colgaba de su mano izquierda sin apuntar al otro.

-Siempre tan valiente. Pero tan estúpido también. —Dijo el hombre mirándole con un dejo risueño en los labios, lo que contrastaba con la sangre que caía desde una de sus cejas. Una laceración resultado del golpe de una culata de la misma arma que sostenía con tanto descuido.

John Watson ni siquiera se movió. Sus labios sonrieron levemente y sus ojos parecieron más oscuros que antes. Su adrenalina corría a mil por su cuerpo. Iba a morir.

Sherlock dio un par de pasos. John supuso que trataba de acercarse a él, por la cara de su oponente.

-Señor Holmes, no se acerque más. Si no ha visto bien no está en ninguna ventaja aquí. Su amigo morirá instantáneamente si así lo quiero y usted ni siquiera tendrá tiempo de llegar hasta aquí antes de que él toque el suelo.

-Una afirmación interesante. —Contestó Sherlock con un tono que John reconoció. Era ese que usaba cuando le escondía los cigarrillos. Una especie de queja que escondía mucho alboroto. Cuantas veces se había vengado con su computadora o con su ropa. No pudo evitar soltar una pequeña risita. Bien, era claro. Nunca habían sido personas normales. John ni siquiera estaba seguro de que Sherlock entrara en la definición de persona. Y él… sí mismo. No era más que una sombra que se arrastraba tras la luz de su compañero. Todo tenía sentido si podía protegerle. Era la cosa más extraña que le había pasado. Pero ya no podía detenerse, es como si su ADN reaccionara en su presencia como un guardián… aunque a veces no pasaba de ser su niñera.

-Son una pareja muy interesante. —Murmuró el hombre apegando aún más el cañón. —Doctor, su arma.

John miró su mano antes de repetir en su cerebro mucha de las lecciones que había aprendido en el ejercito. "Nunca sueltas tu arma, es lo único que puede salvarte", "No hay que darse por vencido antes de tiempo, nunca, siempre hay una salida" y la más firme de todas "Nunca dejas un compañero atrás."

-Suéltela ahora. —Sonó la voz firme. John apretó su otra mano y lo decidió. Hizo un gesto de rendición. Levantó su vista, y al instante su cuerpo se fue hacia adelante con toda la fuerza que pudo girando hacia la derecha mientras lo hacia. El otro trató de girar también para poder tenerle frente, pero estaban tan juntos, que cuando el disparo resonó en el lugar, Sherlock no supo quien lo había ejecutado hasta que el hombre dio dos pasos atrás y John cayó sentado en su lugar como si hubiera quedado sin energía de golpe.

El segundo disparo atravesó el lugar mientras Sherlock corría hasta el tirador en pie con solo su cuerpo como defensa y arma. El hombre cayó al suelo tan lentamente que creyó verlo todo en cámara lenta. Sus pasos corrieron hacia John que bajaba su arma después de matar al otro con un certero tiro en su cabeza.

-¡John!-Sherlock se le quedó viendo mientras le revisaba.-¿Dónde?—John bajó la mirada y trató de concentrarse para identificar la zona que ardía. Estaba tan encendido que le costó llevar las manos a su casaca y abrirla para notar como la sangre empapaba su costado. Sherlock se apresuró a revisarla. —Estarás bien.—Afirmó mientras usaba su bufanda para presionar la herida ante los ojos sorprendido de John, que hasta ese entonces se percataba de la sangre en la mejilla del detective y la pequeña vibración en sus manos mientras le revisaba.

Un minuto después Lestrade entraba en la bodega rodeado de policías armados. Dos minutos después John estaba siendo revisado por los paramédicos. Cinco minutos después estaba siendo llevado en una camilla hasta la ambulancia. Seis minutos después la muralla que los separaba se resquebrajaba tan profundamente que Sherlock pudo ver claramente el color de la sangre de John en sus manos, era tan roja.

El aire fresco se colaba entre las grietas y su cuerpo no dejaba de aferrarse a la sensación de respirar tan profundamente como fuera capaz de hacerlo.

Las puertas de la ambulancia se cerraron y el automóvil se fue a toda velocidad por la calle oscura. Atrás quedó Lestrade y sus hombres. Los del forense recogiendo al cadáver. Él observando como se perdía la ambulancia y el sonido a lo lejos.

DarkCryonic

31-01-2014 3:18:38