Disclaimer: Nada de Harry Potter ni las imágenes que uso para inspirarme me pertenecen.

Sumario: Harry tuvo una genial idea en un momento de aburrimiento. Abrumado por la posibilidad de contactar con una persona desconocida envía a Hedwig con su carta a por alguien especial sin darse cuenta que una cosa tan insignificante como esa abrirá las puertas a un amor que arrasará con todo, incluso con Voldemort.

NOTA: En mi perfil tenéis el link para ver las imágenes en photobucket, en el álbum "Una Carta de Amor".


5

El entrenamiento

"Madre mía, Hermione", exclamó Ron, una vez se sentaron en la hierba cerca de la Madriguera. "Nos vas a matar estudiando".

Harry y Neville rieron brevemente y luego callaron al ver la mirada de la única chica. Como Ron era el único que no podía desplazarse (la abuela de Neville estaba tan impresionada con sus notas y su nueva actitud que le había dejado campar a sus anchas), habían quedado en Ottery St. Catchpole, el pueblo muggle y mágico donde vivía Ron. El Autobús Noctámbulo solo había tardado 20 minutos en llevarles. Hermione, como no, había hecho ya los deberes, había arreglado los papeles con Gringotts, había comprado los libros de cuarto y quinto curso y había fotocopiado todas las páginas de todos los libros.

Ron y Neville estaban encantados con las fotocopias, nunca habían visto algo igual. Además, Ron había comprendido en seguida que con esas fotocopias no tendría que volver a comprar los libros y eso le dejaba con más dinero para otras cosas. Hermione, que sabía lo que Ron estaba pensando, había transfigurado una encuadernación muy similar a la de los libros y había encantado las hojas para que se encuadernaran. Mientras nadie viera el interior de los libros de Ron nadie sabría la verdad.

"Tenemos que estudiar, tú fuiste el que lo dijiste. ¿Quieres que Dumbledore y Snape, y otras personas, puedan seguir borrándonos las memorias sin que podamos hacer nada?", preguntó con hastío Hermione. Todos se pusieron serios de repente. "Bien, este es mi horario".

Sacó una gran hoja de papel y la desdobló. Cada asignatura estaba escrita de un color distinto y había indicaciones con la pequeñísima letra de Hermione. Al ver sus caras empezó a explicarles cómo se repartirían las tareas para poder seguir, todos, el mismo nivel. Le dio a cada uno una fotocopia de su horario y el plan de estudios y luego sacó el libro de Encantamientos. Por mayoría absoluta, todos coincidían que esa asignatura era la más fácil.

Cuando regresó esa tarde, después de haber comido todos, salvo Ron, allí mismo debajo de los árboles en plena colina, pensó que debería encontrar la manera de reunirse todos sin tener que usar el Autobús Noctámbulo. Esa misma noche recibió una carta de Gabrielle, otra de Remus y otra de Sirius.

"Querido Harry,

Me alegro que hayas sacado tan buenas notas. ¡Sabía que podías hacerlo! Espero que sigas esforzándote como hasta ahora los próximos cursos, ahora que sabes qué sí que puedes. También me alegro por tus amigos, al parecer todos necesitabais un objetivo, ¿no?

Por otro lado, estoy contenta de que hayas conocido ya a tu padrino pero también me entristece que no hayas podido exculparlo. Por lo menos tienes a Pettigrew. Y hablando de Pettigrew, mi padre dice que puedes entregarle la caja con éste y que él la custodiará en el Ministerio. No sé si te lo dije pero mi padre es el Cabeza del Departamento de Ley así que sabiendo que Sirius es inocente, mi padre podría acogerle en Francia y darle un juicio justo. Aun así, creo que eso no pasará hasta dentro de unos cuantos meses. Por lo que me has dicho Sirius va a recuperarse de 12 años en Azkaban. No será fácil. Darla dice que quizá tardaría 6 meses en empezar a mejorar, y eso si tiene asistencia. Darla se ha ofrecido a diagnosticarle con otra pulsera como la tuya, te he enviado la pulsera en el sobre para que se la pases.

Así que sigues hablando con Remus, espero que no desaparezca como hace años. En realidad estoy un poco cabreada de que no hubiera intentando encontrarte durante más tiempo y que hubiera tirado la toalla pero también entiendo que un hombre lobo en el Reino Unido no tiene trabajo en el mundo mágico, o casi nada, y en el mundo muggle sus bajas por enfermedad acaban por echarlo de cualquier empleo. Sin recursos Remus no podría haberte buscado durante mucho tiempo. Me sorprende que durante un año entero estuviera intentando buscarte sin dinero.

Lo de la cuenta para tus amigos me pareció una buena idea, ya te lo dije, lo habrás hecho ya supongo. Sobre lo de anillos-foco, supongo que son para tus amigos. Bueno, el tuyo pudimos comprártelo porque mi padre tiene descuento al ser Cabeza de Departamento (solo costó la mitad) y porque teníamos algo que te pertenecía; a Hedwig. Los anillos son como las varitas, necesitan que las escojas o crearlos a partir de algo personal. Hedwig es de tu propiedad y parte de tu familia, ella servía para crearte el anillo. Si quieres puedo pedirle a mi padre que compre los anillos mientras Dobby nos traiga algo personal de tus amigos. Sirve cualquier cosa que use continuamente, como un colgante, una pluma… Incluso un mechón de pelo.

La varita de Neville es algo que no debería haber pasado, ¿en qué estaba pensando su familia? Con razón no era capaz de hacer muchos hechizos… Y no me hagas hablar sobre la pérdida de memoria de Hermione; mi madre acabó por convertirse en pájaro. ¡Realmente Dumbledore está loco! Y lo peor de todo es que es el Director de la escuela. Algo muy malo está pasando en vuestro país, siento decíroslo. Mi padre me ha dicho que te diga que si necesitas ayuda puede darte asilo en Francia, no es una broma. Te están pasando tantas cosas malas y nadie te está ayudando cuando claramente eres una víctima de la situación.

¡Qué bien lo de tu Patronus! Debes ser realmente poderoso pudiéndolo hacer con 13 años. También estoy feliz de que el anillo te esté sirviendo para practicar estas vacaciones. Lo que muy pocos saben es que son las varitas las que tienen un localizador; el Ministerio compara la localización de la magia utilizada y si el lugar es muggle, y así saben si alguien menor de edad está usando la varita durante las vacaciones. Lo que nadie sabe es que, si usas la varita aun teniendo el localizador, en una zona mágica, los receptores del Ministerio no lo captan. ¿Curioso, eh? Eso me lo explicó mi padre.

Te he adjuntado en el paquete tu regalo por si no llegara a tiempo. ¡Intenta esperarte! Y hablando de regalos, adoro la peineta que me enviaste. Es preciosa. Mi madre y Fleur estuvieron casi 10 minutos admirándola; mi padre no podía parar de reír. Realmente es una maravilla, no tenías por qué hacerlo, debe haber costado una fortuna.

¿Has empezado ya a investigar tu nueva forma? Convertirte en animal puede salvarte la vida. Hermione podrá volar y caber por agujeros pequeños siendo un búho mientras que Neville podría matar a alguien sin usar su varita con un zarpazo; lo mismo que tú, que podrías camuflarte en las sombras con tu pelaje negro, o Ron, con su forma tan pequeña podría espiar o esconderse sin ser visto. Yo, al ser Veela, no tengo forma animal, es una pena, pero tengo otras ventajas como hacer fuego de la nada.

Contando los días para empezar Beauxbatons,

Gaby.

Pd. ¡La copa de Quidditch es en Irlanda! Mi familia y yo iremos, Fleur no para de hablar de ello".

Harry se sorprendió inmensamente con la coletilla de su carta; ni se acordaba de la copa de Quidditch. Cogió la carta de Sirius, que la trajo un tucán ni más ni menos, y la abrió.

"Harry,

He llegado a mi destino gracias a Buckbeack. Por fin parezco una persona normal y no un convicto escapado de la cárcel. Ni te puedes imaginar la de mugre que he sacado al bañarme. Ahora solo tengo que recuperarme aunque creo, desafortunadamente, que tardaré meses en poder tan siquiera ponerme de pie. Todavía no sé cómo me mantuve vivo todo este tiempo, creo que si no hubiera tenido en cuenta que podías estar en peligro ya hubiera muerto.

Espero que estés bien con los Dursley. Si me necesitas envía a Hedwig pero preferiría que nadie pudiera rastrear tu lechuza, es bastante única. Por precaución no te diré dónde estoy pero quiero que sepas que pienso en ti continuamente.

Con cariño,

Padfoot".

Como pensaba Sirius ya había llegado a algún lugar seguro y estaba en proceso de rehabilitación. Viendo la caja oculta por un trapo decidió no perder más tiempo y dobló una hoja con una nota para el padre de Gabrielle.

"¡Dobby!"

"¿Señor Harry Potter?", preguntó con una amplia sonrisa el elfo y moviéndose en los talones como si no pudiera evitarlo.

"¿Puedes llevar esto a Gabrielle?", le pasó la nota y luego la jaula, una vez se cercioró que Pettigrew estaba dentro. Todavía seguía inconsciente gracias a su Stupefy. "No dejes que se escape ni que le pase nada, por favor".

"Sí, señor Harry Potter".

Y en un 'pop' despareció. Sacó la última carta de esa noche, con cansancio, y la leyó.

"Querido Harry,

Padfoot ya debe haber contactado contigo; me ha llegado su carta esta mañana. Seré breve puesto que estoy algo ocupado en busca de un nuevo trabajo: si pasa algo este nuevo curso puedes contactar conmigo. No sé por qué tengo la sensación que tus aventuras en Hogwarts no han hecho más que comenzar. Por favor, estudia mucho y no te metas en líos. Suficiente tienes sin hacer nada. ¡Eres peor que tu padre!

Y en una nota más positiva, tengo entendido que la copa de Quidditch se celebrará en Irlanda este año. Si tu padre estuviera con nosotros sin duda alguna ya habría comprado entradas y estaría comiéndote la oreja de la excitación. Lily, seguro, solo habría sacudido la cabeza con una sonrisa indulgente… Harry, eres lo mejor de ambos, no lo dudes. Les hecho mucho de menos pero ahora te tengo a ti de nuevo.

Cuídate,

Remus".

….

"Querida Gaby,

He hecho como sugerías y os he mandado a Pettigrew con Dobby. Espero que así no pueda escapar. ¿Podría tu padre interrogarle? De esa manera si se escapa al menos sabríamos que está vivo y que es un mortífago.

Sirius ya me ha mandado su primera carta, en un tucán, y dice que está mucho mejor y recuperándose. Eso espero. Por cierto, dile a Darla que gracias por la pulsera. Le diré a Dobby que se la entregue. Espero que así pueda recuperarse mucho más rápido. Por otro lado, Remus también me ha comentado en su carta lo de la copa de Quidditch. Parece muy interesante. ¿Quiénes son los finalistas además de Irlanda? Espero que me comentes qué tal es el ambiente, una vez vuelvas de Irlanda.

Te mando con Hedwig 3 mechones de cabello. El negro es de Neville, el pelirrojo de Ron y el marrón claro de Hermione. Estaríamos muy agradecidos si tu padre pudiera comprarnos los anillos. Le he dado a Dobby autorización para que os entregue el oro: 1500 galeones, ¿no? Espero que le guste a Neville, su cumpleaños es un día antes que el mío, y a Hermione, que los cumple el 19 de Setiembre. ¡Hasta las Navidades no pienso regalarles nada más! Para Ron tendrá que ser un regalo de Navidades muy temprano.

Realmente no sabía lo de la varita y lo de los localizadores. Es muy injusto contando que así los niños que vivan en lugares mágicos o en mansiones pueden usar la magia. No creo ni que Hermione lo sepa pero se lo diré. Ya verás cómo se pondrá Ron de contento. Aunque con los anillos supongo que eso ya da igual.

Lo del asilo… Bueno, todavía puedo aguantar aquí en Reino Unido. No obstante, lo tendré muy en cuenta. Dile a tu padre que gracias. Hoy justamente hemos quedado mis amigos y yo para estudiar por adelantado Encantamientos. Hermione ha planificado con mucho detalle nuestro horario; según ella, para cuando empiece el curso ya deberíamos haber acabado de aprender el libro de Encantamientos, el de Transfiguración y el de Historia. No me cabe la menor duda que así será, además, cada uno de nosotros estudiará Astrología por su cuenta por las noches. No sé cómo vamos a hacerlo para aprender 2 años en solo un curso…

Y hablando de libros, por fin he acabado de leer los libros que Fleur recomendó. Muchas cosas tendré que volver a leerlas pero he aprendido bastante. ¡No sabía que había varios juramentos en la magia! Hubiera sido muy útil para convencer a McGonagall de que decíamos la verdad sobre la Piedra Filosofal. ¡Ah, bueno! Ahora ya lo tendré presente. También he ido a la biblioteca local muggle para buscar varios libros sobre jaguares. Ha sido muy productivo.

Poniéndome el pijama para irme a dormir,

Harry.

Pd. Me alegro que te haya gustado la peineta".

Gabrielle releyó la carta varias veces y sonrió. Dobby le estaba esperando con la jaula en mano y sus labios se rizaron de la ira al ver a la rata allí dentro. De repente notó un extraño calor y sintió un picor en sus manos. Dejó caer la carta al ver como sus uñas se alargaban en garras. Los ojos del elfo doméstico se abrieron como platos y salió disparado en busca de ayuda.

"¡Gabrielle!", llamó su madre cuando entró corriendo. "¡Cálmate! Respira".

Fleur observó con una pequeña sonrisa desde la puerta. Su madre se quedó en silencio cuando recuperó su temperamento. Era la primera vez que se enfadaba tanto desde su undécimo cumpleaños. No podía creerlo: ¡ya era una Veela de verdad!

"Enhorabuena Gaby, ya eres toda una mujercita", le dijo su madre con una cara dulce pero amarga a la vez.

En parte lo era. Desde que había empezado a hablar con Harry había cambiado considerablemente su aspecto físico. En lugar de parecer sus 11 años parecía que tenía 14. Sus pechos habían crecido, su altura se había disparado, su cabello se había alargado y su cara había perdido parte de su redondez infantil volviéndose más afilada y elegante. Su madre había tenido que llevarla a comprar un armario entero nuevo.

"¿A qué viene esa cara?", le preguntó Fleur, quien se había tumbado en su cama a su lado.

"Bueno… Estaba pensando en la influencia. Las garras han aparecido tan de repente…"

"¿Tienes miedo a que pase lo mismo con tu influencia? ¿A qué no puedas controlarlo?", preguntó su madre con una mirada sabedora. "Eso nos ha pasado a todas. Yo fui un poco más afortunada que Fleur, a mí me ocurrió estando en casa de la abuela, como ya sabéis, así que nadie se sintió o se comportó de forma distinta".

"Lo mío sí que fue horrible", el rostro de Fleur era triste y decepcionado. "Las amigas que había hecho esos meses al empezar Beauxbatons de repente se dieron cuenta de cómo todos los chicos se comportaron en un instante hacia mí. Espero que no te pase lo mismo".

Gabrielle miró sus sábanas de seda. Esa era una razón por la cual Fleur era tan distante con sus compañeros en Beauxbatons. Haber tenido amigas de verdad justo antes de perderlas por ser parte criatura había sido un duro golpe para su hermana. Todavía no había logrado abrirse de nuevo y eso que ya estaba en el último curso.

"¡Niñas! ¡Apolline!", exclamó una voz. Era su padre, que había llegado a casa. "¡Así que estáis aquí! Fleur, tengo noticias que lograran interesarte".

"¿Oh?"

"Este año se celebrará el Torneo de los Tres Magos en Hogwarts", informó Jean, con una sonrisa. Sabía que Fleur estaría encantada de tener la oportunidad de hacer amigos nuevos y probarse en el Torneo.

Todos felicitaron a Fleur pero Gabrielle empezó a tener un mal presentimiento. Harry parecía tener aventuras cada año en Hogwarts y lo más obvio es que el siguiente curso sería igualmente movido. No sabía por qué pero tenía la sensación que Harry acabaría participando en el Torneo y eso la asustaba… Los días siguientes pasaron y su familia se preparaba para ir a Irlanda a ver la final. Cuando estuvieron a solas Gabrielle le comentó a su madre su preocupación y, para su sorpresa, su madre ya había pedido a su padre el libro de reglas del Torneo.

"Esto puede ser una bendición, Gabrielle", le dijo su madre con una sonrisa maliciosa, "si Harry participa y prueba su inocencia delante de todos nadie podrá acusarle de ser un tramposo. Además, como el contrato será mágico, no podrá dejar de competir y para competir tienes que ser adulto".

"Pero Harry tiene ahora 14 años, ¿cómo puede competir en un Torneo de adultos?", preguntó totalmente confusa.

"Por eso he dicho que puede ser una bendición: a Harry no le quedará más remedio que competir, a menos que quiera perder su magia, pero el contrato le forzará a emanciparse mágicamente. Harry no necesitará pasar los exámenes de quinto curso; en cuanto acepte participar en el Torneo será adulto legal y mágicamente".

Gabrielle se quedó mirando a su madre con la boca abierta. ¡Era perfecto! Sin embargo también había varios problemas.

"Eso quiere decir que Harry tendrá que participar", susurró con el rostro horrorizado.

"Sí, tendrá que participar, pero nadie puede pedirle que gane la competición, solo tiene que intentarlo". Apolline cerró el libro y se lo entregó a su hija. "Si juega su mano con cabeza Harry podría salir totalmente ileso".

….

"¡Mira esa figura de Viktor Krum!", musitó Ron cuando vieron el estante de suvenires.

Hermione rodó los ojos y siguió ojeando su libro de Pociones. Esa mañana, antes de coger el traslador hacia Irlanda, había recibido la carta de Gabrielle. Las pociones que Sirius necesitaba habían sido dadas a Dobby para que las pasara a su padrino. Lo que más le había impactado había sido enterarse del Torneo de los Tres Magos; tal y como pensaba su amiga, con su suerte acabaría siendo elegido, de alguna forma, para participar. Lo peor de todo había sido enterarse que el contrato era mágico y, por lo tanto, no podría retirarse a menos que quisiera perder su magia. Lo mejor de todo había sido darse cuenta que, si aceptaba el contrato y participaba, sería emancipado al instante.

Eso quería decir que no tendría que esperarse a hacer los exámenes de quinto curso, lo que relajaría de nuevo el ambiente entre sus amigos y le permitiría dejar a los Dursley el próximo verano. Cuando estuvieron a solas en la tienda, saludaron a Seamus quien estaba allí con su familia, y encontraron Neville esperándoles, les contó todo lo que Gabrielle le había dicho.

"¿El Torneo de los Tres Magos? ¿En Hogwarts?", exclamó Ron y, al contrario de como esperaba que actuase Harry, parecía preocupado. "Tío, con tu historial seguro que acabas participando".

"¡Oh, no!", susurró en un chillido Hermione cuando dedujo que, probablemente, Ron tenía razón.

Les contó seguidamente todo lo relacionado con el contrato y su posible emancipación. Cuando acabó de hablar los rostros de sus amigos eran mucho más aliviados.

"Bueno, si eres elegido lo único que tendremos que hacer es intentar que pases cada prueba con el menor daño posible", dijo Hermione y sacó de su bolso un diario hechizado con infinitas páginas, como el que le había regalado a él.

Gabrielle le había regalado una funda hechizada para su varita mientras que Fleur le había vuelto a enviar más libros. Los padres de su amiga le habían mandado una chaqueta de piel de dragón negro a juego con un cinturón. Sus amigos le habían mandado más libros, dulces, guantes de Quidditch y más ropa. Realmente estaba servido.

De repente chocó con alguien, "¡Perdón!".

"¡Ugh! ¿Está bien?"

La chica, claramente un par de años mayor que él, con la que había chocado era un poco más baja que él, que ahora había pegado un estirón de 5 centímetros. Tenía el cabello rubio y la piel pálida pero de aspecto aterciopelado, sus ojos eran de color zafiro. Su acento, curiosamente, era francés. Viendo como sus amigos le llamaban pidió perdón una vez más y se fue. Ni siquiera se dio cuenta que metros más allá de la chica con quien había chocado una familia se giraba a mirar su espalda, algo indiferentes y bromeando.

El partido fue de lo más emocionante. Harry comprendió, finalmente, qué quería decir Gabrielle con 'influencia'. Las mascotas Veela de los búlgaros lograron que Ron y Neville hicieran el idiota de una forma nunca antes vista; por lo menos en Neville. Cuando fueron a la cama esa noche Harry todavía llevaba su ropa puesta, salvo su nueva chaqueta de piel, su varita en la funda y su anillo en su dedo índice derecho. Entonces empezaron los gritos.

"¡Vamos chicos!", gritó el señor Weasley y les hizo correr en una dirección. Llegaron a la línea de árboles tropezando.

"¡Oh, no! ¡Mi varita!", gimió Ron y buscó desesperadamente a su alrededor. "¡Debo haberla perdido!"

Morsmordre!"

Se escucharon gritos escalofriantes y de repente en el cielo negro apareció una calavera verde por la cual salía de su boca abierta una serpiente que serpenteaba por el oscuro horizonte. Harry, que había leído varios libros recomendados por Fleur como Los acontecimientos del siglo XX o Las 1001 cosas tabús de la magia y sus tabús, sabía perfectamente qué marca era esa. De repente se vieron envueltos de hombres y mujeres con capas rojas y sus varitas apuntándoles, o a Ron, quien estaba más cerca del claro donde se había originado la marca.

Durante casi media hora estuvieron discutiendo su inocencia hasta que finalmente se descubrió el cuerpo invisible de Winky, el elfo doméstico de los Crouch. Cuando todos encontraron al culpable, Crouch liberó a su elfo totalmente atónito. Harry aprovechó la ocasión.

"¡Winky!", llamó cuando vio a sus amigos hablando y a todos los adultos discutiendo. El elfo doméstico se giró llorando a moco tendido. "¿Te gustaría trabajar para mí?"

"¿Para el señor Potter?", le miró fijamente y luego asintió despacio. "Winky quiere ser un buen elfo, Winky quiere trabajar con una familia mágica".

"Puedes trabajar para los Potter".

Winky sonrió y asintió, cogiendo su mano tendida. En menos de unos segundos sintió una nueva conexión entre Winky y él. El pequeño ser le miró expectante, esperando órdenes.

"Ves con Dobby, Winky, él te lo explicará todo". Winky asintió y se desapareció.

Los siguientes días pasaron volando. Por las mañanas ayudaban a la señora Weasley con sus tareas y luego estudiaban en sus ratos libres. Por las tardes jugaban a Quidditch con los hermanos Weasley y con Ginny mientras Hermione leía los libros que Fleur le había regalado y los otros que él había comprado con su recomendación. Como tenían sus anillos-foco podían practicar la magia sin que nadie se diera cuenta; algo que les había gustado a todos. Incluso Hermione estaba encantada con su anillo de oro con topacio.

Harry también recibió noticias sobre sus inversiones y le mostró a Ron como su cámara ya había dado sus frutos con 5.000 galeones, 1.000 menos si contaba su préstamo. Decir que Hermione y Ron estaban contentos hubiera sido un eufemismo. Por suerte, Ron fue capaz de convencer a su madre de que él podía comprar solito sus libros. El dinero había sido devuelto al monedero de su madre cuando ella no estaba mirando. También, sin que la madre de Ron se diera cuenta, Ron compró otras ropas que las que su madre quería darle para el baile.

El día que se sentaron en el tren de vuelta a Hogwarts fue bastante normal. No había dementores ni criaturas extrañas, eso sí, Malfoy volvió a aparecer como siempre. Ni Hermione, ni Neville ni él se dignaron a mirarle, prefiriendo seguir leyendo sus libros, mientras que Ron alzó una ceja y frunció los labios pero no abrió la boca. Malfoy estaba tan frustrado que se fue dando un portazo al ver que nadie contestaba a sus insultos. El viaje se pasó en silencio.

Las siguientes semanas fueron también de lo más aburridas; todos sabían que en Hogwarts iba a suceder algo pero pocos sabían con certeza el qué. Como habían estado estudiando con antelación todos sus libros, resultó que sus deberes eran bastante fáciles y eso les dejaba mucho tiempo libre. Hermione, que estaba encantada, les instó en que siguieran estudiando y pronto los Profesores parecieron darse cuenta de que sus notas siempre eran las mejores del curso. Les convenció a todos con el objetivo que, cuanto más tiempo tuvieran, más tiempo podrían dedicar a sus formas de animago.

Moody, su nuevo Profesor de Defensa, fue tomado con cautela. Desde siempre había tenido un problema, o situación especial, con los profesores de Defensa. Fue por casualidad que se dio cuenta gracias al mapa merodeador de que Moody, en realidad, estaba bebiendo la poción Multijugos. Hermione estaba furiosa pero no podían hacer nada al respecto si querían que sus planes no se torcieran.

"Simplemente no puedo creer que Dumbledore, amigo de Alastor Moody, no se dé cuenta de que no es más que un impostor", gruñó ella en la Sala de los Menesteres donde se volvieron a reunir.

"A lo mejor sí lo sabe", contestó Ron, con los brazos cruzados.

Neville no había abierto la boca, estaba blanco de la ira. Como era imposible que Crouch fuera el impostor debido a que Bartemius Crouch era miembro del Ministerio eso quería decir que Moody estaba siendo disfrazado por el hijo de Crouch, creído muerto, que tenía el mismo nombre que su padre. Él había sido uno de las 4 personas que atacaron a los Longbottom. Su amigo estaba conviviendo con uno de los torturadores de sus padres y pensar que Dumbledore lo sabía y aun así no hacía nada al respecto...

"¿Quieres decir que Dumbledore quiere que Harry sea elegido?", preguntó Hermione, entonces se giró a mirar a Harry. "¿Le dijiste a alguien sobre tu sueño?"

"A Remus". Frunció el ceño, ¿le habría dicho Remus a Dumbledore sobre el sueño de Voldemort, Frank Bryce y el hombre que ahora sabían era Bartemius Crouch Jr.?

"Bueno, mejor no nos precipitemos pero quizás Remus le ha contado tu sueño", dijo despacio Hermione, sabedora que Harry odiaba que otros hicieran público sus trapos privados.

"Le enviaré una carta".

El resto de la tarde fue pasada meditando. Todos ellos ya habían investigado sus respectivas formas animal. Harry, por ejemplo, sabía que los jaguares eran carnívoros y se situaban en el número 3 del ranking de felinos más grandes del mundo, ligeramente más pequeño que el tigre y el león. Semejante al leopardo pero de mayor tamaño y con una mutación que le daba el aspecto de pantera negra siendo en realidad un jaguar negro. Su hábitat podía ser la selva, los bosques o un terreno abierto; siendo un animal muy adaptable y, curiosamente, uno de los pocos felinos a los que les gusta nadar. Fundamentalmente solitario y un superdepredador que caza en emboscadas; su fuerza es una de las mayores entre los felinos, capaz de perforar los caparazones de tortuga con un mordisco. También es un felino que suele evitar las confrontaciones pero capaz de pelear por defender su territorio. Interesantemente, es el único felino capaz de rugir.

Harry, que había intentado 3 veces meditar, solo había conseguido que creciera un fino pelaje negro por sus piernas. Hermione estaba resultando ser la peor en el entrenamiento, quizá porque meditar le costaba mucho; su cabeza siempre estaba llena de pensamientos y teorías. Ron, no obstante, encontraba meditar demasiado aburrido y eso impedía que pudiera concentrarse. Neville, por otro lado, estaba tan acostumbrado al silencio de sus invernaderos que, junto con Harry, era el único que había logrado algo: alargar sus uñas.

"¡Esto no puede ser!", gritó Hermione días más tarde cuando Ron y ella todavía no habían conseguido ni siquiera iniciar la meditación. "¿Cómo es posible que Neville y tú podáis cambiar ya vuestras manos por patas y nosotros ni podemos concentrarnos?"

"Eso es porque sois demasiado impacientes, Hermione", le comentó con una cara exasperada Neville. "Harry y yo, por motivos distintos, estamos acostumbrados a no hacer nada tan activo como vosotros. Estamos a gusto con el silencio y la falta de movimiento, vosotros, por otro lado, no tanto".

"¡Eso es!", el rostro de Hermione se iluminó; parecía anonadada.

"¿Qué? ¿Qué se te ha ocurrido?", se inclinó Ron, que hasta ahora había estado gruñendo de la frustración.

"Somos demasiado activos, tenemos demasiada energía. Necesitamos quemarla".

Harry rio al ver el rostro de sus amigos, imaginándose, seguro, prendiendo fuego a algo. Todavía se sorprendía de lo poco que sabían del mundo muggle; cosa que Hermione, poco a poco, estaba arreglando. Había conseguido más en 3 meses que la profesora de Estudios Muggle en 1 año.

"¿Te refieres a que hagamos algún tipo de deporte?", preguntó él.

"Claro, claro. Si ejercitamos tendremos varias ventajas: una, nos pondremos en forma; dos, aumentaremos nuestra resistencia; y tres, nos cansaremos", explicó Hermione y vio los rostros aun confundidos y temerarios de Ron y Neville. Rodó los ojos. "Lo que significa que no tendremos fuerzas para pensar o para frustrarnos y la meditación, que será como un descanso, nos costará menos a Ron y a mí".

"Me parece bien", dijo él, acordándose de las palabras de Gabrielle sobre hacer ejercicio.

Esa misma tarde, cuando regresaron todos a Gryffindor, sudados y arrastrando las piernas del cansancio, solo pudo ducharse y tumbarse en la cama hasta la hora de cenar. Entonces sintió unos sonidos en la ventana. Era Hedwig y llevaba una carta.

"Querido Harry,

Sí que le dije de tu sueño al Director. Ahora veo que no debería haberlo hecho, lo siento. Debes estar muy enfadado, ¿tienes algún problema con Dumbledore? El año pasado ya noté que estabas disgustado con él pero no pensé que hasta semejante punto. No le volveré a contar nada que no quieras que le cuente, te lo prometo, pero por favor, no cortes nuestra comunicación.

A parte de eso… ¿Cómo te va la escuela? Padfoot me ha dicho que le estás ayudando con su recuperación; no sé cómo lo estás haciendo pero me alegro. Tampoco le he dicho nada a Dumbledore de Padfoot, como me 'gritaste' en tu carta. Ni de Pettigrew. Veo que no quieres que Dumbledore se entere de nada… Me tendrás que explicar por qué.

Te dejo que tengo que ir a trabajar,

Remus".

Harry leyó la carta con algo de ira. ¿Es que sus secretos no podían ser secretos? ¿Acaso le había dicho a Remus que fuera corriendo al Director con sus pensamientos y sueños? Realmente no entendía a los idiotas de los adultos; con razón no se había fiado de ellos durante 13 años. Al menos hasta que aparecieron los padres de Gabrielle. En verdad eran los únicos que, hasta ahora, no le habían fallado. Incluso Sirius había sido demasiado irresponsable y sediento de venganza como para encargarse de él en lugar de dejarlo en manos de un extraño. ¡Era su padrino, por el amor de Merlín! Guardó la carta en el baúl y no respondió. Estaba demasiado furioso.

Los siguientes días pasaron muy rápido. Harry olvidó totalmente que tenía que responder a Gabrielle debido a su entrenamiento de animago; ahora era capaz de cambiar ambas manos a patas perfectas y su piel, de cintura para abajo, había cambiado de pelaje.

"¡Hey, Harry! Tienes una carta encima de la cama", le avisó Seamus una mañana cuando se estaban vistiendo todos en el dormitorio.

Harry se giró a mirar y sí, efectivamente, tenía una carta y era de Gabrielle a juzgar por la letra. Miró por todos lados pero Hedwig no estaba. ¿La habría entregado Dobby?

"Querido Harry,

Seré breve. Beauxbatons participará en el Torneo en Hogwarts y a mi hermana y a mí nos han elegido para representar a la escuela. Estaba muy sorprendida pero creo que es por mis actuaciones en el club de gimnasia. Durante las próximas semanas voy a estar ocupada con mi entrenamiento, las clases y hacer las maletas pero nos vamos a ver pronto. ¡El día 25 de Octubre llegamos a Hogwarts!

Tú también debes estar muy ocupado, sobre todo viendo cómo están las cosas aquí. Le he pedido a Dobby que te entregue la nota, espero que no te importe. Realmente tengo que comprarme una lechuza. Fleur dice que 'nos veremos pronto'. ¡Estoy tan nerviosa por conocerte en persona!

Nos veremos dentro de 2 semanas,

Gaby".

Harry sonrió mucho más alegre que días antes. Sus amigos notaron su cambio de comportamiento pero no dijeron nada.


¡Que os regalen muchas cosas por Navidad, aquí está mi regalo! Ahora ya sabéis que el próximo capítulo Gabrielle y Harry se conocen finalmente en persona. Ya me diréis al final de la historia, los que habéis leído otros de mis fics, si he mejorado en romace. ¡Esperemos que sí!

Os recuerdo que en photobucket podéis ver imágenes que iré añadiendo de la historia.

R&R.

Blackcirce.