Disclaimer: Nada de Harry Potter ni las imágenes que uso para inspirarme me pertenecen.

Sumario: Harry tuvo una genial idea en un momento de aburrimiento. Abrumado por la posibilidad de contactar con una persona desconocida envía a Hedwig con su carta a por alguien especial sin darse cuenta que una cosa tan insignificante como esa abrirá las puertas a un amor que arrasará con todo, incluso con Voldemort.

NOTA: En mi perfil tenéis el link para ver las imágenes en photobucket, en el álbum "Una Carta de Amor".


8

Los regalos de Sirius

Harry se sentó en el tren sintiendo una mezcla de emociones: felicidad porque había acabado el curso y aprobado los exámenes con matrícula; tristeza, porque no sabía cuándo volvería a ver a su novia; excitación, porque los duendes habían reparado su villa en Godric's Hollow y habían guardado la propiedad; nerviosismo, porque Sirius se había entregado a los aurores franceses para que le dieran un juicio; alivio, porque Voldemort no había resucitado con su sangre y nadie había muerto; malicia, porque todos habían descubierto finalmente que Crouch Jr. era el culpable de que su nombre apareciera en el cáliz; y diversión, porque ahora el Ministerio no podía engañar a nadie diciendo que Voldemort no estaba vivo.

El hecho de que muchos de los niños y padres que fueron a ver la última prueba trabajaran en el Ministerio y estuvieran en el Wizenmagot había influido muchísimo. Todos querían respuestas e interrogar a fondo al mortífago que había convivido con sus hijos y parientes durante un curso entero. Lo mejor de todo había sido que Crouch Jr. al estar vivo aunque bajo el Imperius se había enterado de todos los trapos sucios de su padre y también de los chanchullos que tenía con Dumbledore… Había mucha gente pidiendo la sangre del Director cuando se dieron cuenta que era posible que él hubiera sabido quién era en realidad Alastor Moody todo ese tiempo.

No solo eso sino que su abogado, finalmente, había sacado a la luz toda la porquería que había recopilado durante años relacionada con Harry. Desde Lockhart y sus libros fantásticos, e ilegales, de Harry Potter (que fueron cambiados de género de bibliográfico a fantástico y un 50% de los beneficios totales fueron puestos en su cámara de Gringotts); a la negligencia de los Dursley y el robo de su dinero (fueron condenados a varios años en Azkaban y la casa de Privet Drive fue vendida para recuperar todo lo que le habían robado); o el congelamiento del testamento a causa de Crouch Sr. y Dumbledore (que fueron multados con varios centenares de miles de galeones y condenados, al menos Dumbledore porque Crouch estaba muerto, a Azkaban).

Salió a la luz también lo de Quirrell y Voldemort en su cabeza, lo del basilisco, el juicio que nunca recibió Sirius Black, la insólita exculpación de Sirius Black por el Ministerio francés y el descubrimiento de que Pettigrew seguía vivo… Como los Profesores de Hogwarts no habían hecho nada para impedir todas esas situaciones, como Fudge había metido en Azkaban a Hagrid para hacer ver que estaba haciendo algo, como Luicus Malfoy había sido el culpable de que la Cámara de los Secretos se hubiera abierto... En menos de un mes Stephen Greengrass, abogado contratado por Harry Potter, y miembro del Wizenmagot, sacó tanta mierda a la luz que rodaron cabezas.

Fudge fue despedido y todo su equipo investigado cuando vieron cómo aceptaba sobornos y todo lo que había robado del Ministerio. Umbridge y un par de personas más fueron también enviadas a Azkaban. Lucius Malfoy no pudo evitar un segundo juicio y resultó ser culpable de varios cargos; él también fue enviado a Azkaban. Crouch Jr. fue juzgado y devuelto a la cárcel. Dumbledore fue liberado de sus cargos en la IWC y de su título de Cabeza del Wizenmagot así como de Director de Hogwarts y, aunque opuso resistencia, fue enviado a Azkaban. Los Profesores, todos y cada uno de ellos, fueron investigados y Snape fue multado directamente por su abuso verbal y su incompetencia como Profesor.

Los demás fueron multados también, una vez Greengrass mostró el trato de los Profesores contra él; algunos le tuvieron que pagar a Harry por no haber hecho sus deberes, es decir: introducción al mundo mágico, negligencia sobre su salud y permisividad de abuso verbal. Pomfrey fue despedida, Snape fue despedido, Trelawney fue despedida y los demás puestos bajo supervisión. Muchos de los alumnos de Hogwarts, al enterarse, habían vitoreado y saltado de alegría al ver las publicaciones del Diario Profético.

"Nos veremos este verano", se despidió de sus amigos con una sonrisa excitada al pensar en que nunca volvería a ver a sus tíos.

No pensaba volver a pisar Privet Drive nunca jamás pero aun así había destapado los trapos sucios de los Dursley. Todos sabían ahora que Harry Potter no era un delincuente sino el sobrino abusado por sus tíos. Harry, que había acordado con los duendes que le reconstruyeran la villa de Godric's Hollow primero, tanto por su tamaño como por sus menores desperfectos, había pagado cerca de medio 100.000 galeones por su reparación, su decoración y para que pusieran todas las guardas posibles salvo el Fidelus. Ni siquiera le importó si las guardas estaban hechas con magia negra con tal de que nadie pudiera romperlas. Eso significaba nada de trasladores entrantes, o cartas malditas, o apariciones no permitidas…

Con su anillo, que era el único traslador permitido, se transportó a Godric's Hollow y apareció en el jardín delantero. Aunque no se acordaba de la casa sintió como si ese fuera su hogar. Allí había nacido y había crecido, allí había perdido a sus padres pero también había vivido el mejor año de su vida. Estaba rodeada con un muro de piedra mohoso y con hiedra verde, había una pequeña valla de madera inicial que daba paso al jardín delantero y un camino de piedra que conducía hasta la puerta. Claramente la villa solo tenía 2 plantas y el ático y era de piedra marrón grisáceo con un tejado negro y una gran chimenea central.

Desde la fachada podía ver 6 ventanas, 3 en cada planta, y la puerta de madera de la entrada con un farolillo encima. El césped estaba bien cuidado y había varios árboles repartidos por el amplio jardín. También había arbustos rodeando la casa con flores y una de las paredes laterales estaba totalmente cubierta por la hiedra. Dio una vuelta andando, emocionado por estar en casa, y vio que la otra pared lateral estaba cubierta también pero por un enorme rosal que iba desde tierra hasta el ático con florecidas rosas rojas. Realmente los duendes se habían empleado a fondo. Podía sentir la magia que rodeaba la propiedad, como una pulsación continua. Era como una manta en pleno invierno. Reconfortante.

Hedwig ululó indignada desde su jaula y la dejó salir. Alzó el vuelo y se colocó en una de las ramas de un pino en una esquina del jardín. Harry entró finalmente a la casa, abriendo la puerta con la llave que los duendes le habían entregado, y observó el interior. Las paredes eran todas de color crema y los muebles de color caoba, dando un aspecto cálido a la casa. En la primera planta había un salón con una enorme chimenea que conducía, por una puerta, a una cocina conectada al comedor con una pequeña mesa de 10 personas, más allá había un estudio con escritorio y las paredes llenas de libros. También había un baño y en la entrada un pequeño guardarropa.

En la segunda planta había 5 dormitorios, uno grande con un pequeño baño, y los otros medianos, y un baño independiente de tamaño mediano. En el ático, cuando vio la cuerda que dejaba caer unas escaleras, había un almacén, medio vacío (había algunos botes con ingredientes de pociones y plantas – suponía que los duendes habían dejado únicamente los que no estaban podridos) y un laboratorio de pociones. Al parecer a uno de sus padres le gustaban las pociones…

Dejándose caer en el sofá suave y mullido de color gris perlado miró por la ventana al patio trasero. Le gustaba como la casa tenía tantas ventanas y parecía muy iluminada. Cerró los ojos, con una tranquilidad que no había sentido desde que era un bebé y sus padres todavía estaban vivos, viviendo en esa misma casa, y respiró profundamente. Minutos después, siguiendo las instrucciones de los duendes, fue a la entrada y tocó con su mano la pared al lado de la puerta. De repente desapareció y dejó ver un hueco con un libro adentro. Era pequeño y estaba dividido en 2 mitades.

Lo ojeó y vio que la mitad azul eran las guardas escritas en papel, su estado y la información técnica mientras que las páginas blancas estaban en vacías. Cogió la pluma negra que había estado posada encima del libro y escribió los nombres de sus amigos: Neville Longbottom, Hermione Granger, Ronald Weasley, Gabrielle Delacour, Fleur Delacour, Remus Lupin y Sirius Black. Sintió una sensación extraña, como unos pinchazos, y vio que la tinta era del color de la sangre. Los duendes le habían explicado qué era una pluma de sangre y cómo funcionaba con su libro de guardas; solo los nombres que él había escrito podrían pasar sus guardas apareciéndose. Ni siquiera podrían usar un traslador, a menos que estuvieran cogidos a él mientras usaba su anillo de Lord y sus nombres escritos en el libro de visitas. De lo contrario tendrían una sorpresa muy desagradable…

Sin preocupaciones, deshizo sus maletas con una sonrisa amplia en el rostro.

Sirius Black cerró los ojos. Era por fin libre. Llevaba casi 2 semanas en Francia y estaba esperando a que el papeleo fuera arreglado definitivamente. Miró la carta que le mandaba Harry, aprovechando que Hedwig tenía que ir a enviarle otra a su novia, y sonrió.

"Querido Sirius,

Ya me he mudado a Godric's Hollow. La casa es perfecta y está totalmente reparada y decorada. Hay 5 dormitorios en la villa y, contándome a mí, tengo 4 habitaciones libres. Lo digo porque me gustaría vivir contigo, si tu oferta de hace un par de años sigue en pie. Creo que prefieres Godric's Hollow a Grimmauld Place, ¿no? Entonces no hay problema.

Como sé que Remus no va a querer, sean por los motivos que sean, espero que puedas convencerle de que coja otra de las 4 habitaciones libres. Después de todo, mis padres hubieran querido que viviéramos juntos y yo tengo el espacio suficiente. Además, tengo una pequeña sorpresa para vosotros dos. Espero que os guste. Las otras habitaciones serán para los invitados.

Esperando respuesta,

Harry

Pd. Te he añadido a las guardas, puedes aparecerte en casa".

Obviamente que Sirius prefería, sin duda alguna, Godric's Hollow a Grimmauld Place. Y, obviamente, Sirius quería vivir con su primo de sangre, sobrino de corazón, y ahijado en deberes. Estaba dispuesto a convencer a Remus para que viniera con él a vivir con Harry, se lo pasarían bien juntos. Se preguntaba qué tenía preparado Harry…

"Señor Black", le informó una voz monótona y se giró a mirar a la funcionaria, que traía en sus manos una carpeta con documentos. "Ya está todo arreglado, si firma aquí podrá volver a su país de origen sin repercusiones. Sentimos la espera".

Sirius no lo dudó y firmó con entusiasmo. Vio desaparecer los documentos y supo, por el brillo dorado, que eran legales. Dio un pequeño salto. La bruja sacó otro documento.

"Esta es la petición de doble nacionalidad, le ha sido concedida. Firme aquí, por favor", Sirius volvió a firmar. "La petición de doble nacionalidad de Lord Harrison James Potter está pendiente, necesitamos su autorización pero también ha sido concedida. Una vez tengamos autorización y la firma correspondiente el tramito habrá acabado".

Sirius asintió y cogió el documento. Si Harry hubiera sido menor él podría haber firmado pero como no era posible Sirius tendría que llevarle el regalo a medio acabar. Con una nacionalidad francesa, de estar en apuros, Harry podría dejar Reino Unido atrás. Y estar con Gabrielle, claro. Después de pedir direcciones a la bruja de la entrada salió del Ministerio francés, mucho más elegante y menos oscuro que el inglés, y fue directo a la sede francesa de Gringotts.

"¡Ah, señor Black! Suponíamos que vendría", sonrió, espeluznante, el duende de la tarima y bajó.

Los duendes, muy acertadamente, ya habían contactado con la sede inglesa y tenían todo listo para que él pudiera recibir, después de tanto tiempo, su herencia allí mismo; Sirius sabía que el Ministerio inglés era suficientemente idiota como para intentar retenerle aun con sus papeles arreglados. En menos de media hora Sirius se había convertido en Lord Black y había puesto como su Heredero a Harry. Después, comprando en el Callejón, consiguió una nueva varita y un armario entero de ropa. Con su traslador anillo apareció en Grimmauld Place y los gritos de su madre le dieron la bienvenida. Harto, ladró para que apareciera Kreacher. Apareció con un guardapelo en la mano y con el rostro desencajado del malhumor.

"Te ordeno que quemes el retrato de mi madre, Kreacher", dijo finalmente. No la soportaba más.

"¡No! ¡Kreacher no lo hará! ¡Lord Black el nuevo traidor de sangre no puede pedirle a Kreacher! ¡NO!", y Sirius se quedó boquiabierto al ver como Kreacher moría por haber rechazado su orden.

Los ojos como platos y sus propias manos en la garganta como castigo. Cayó redondo al suelo y su madre calló finalmente. Alucinando todavía, Sirius prendió fuego al retrato de su madre y observó con satisfacción como gritaba de miedo desde su cuadro. Observó con asco la casa y decidió que valía más la pena renovarla enteramente que intentar hacerlo él por partes. Se desapareció hasta Gringotts. Lo primero que hizo fue acordar con los duendes que renovaran Grimmauld Place y lo redecoraran, que quemaran todo lo maldito y los muebles y demás cosas fueran transportadas a la cámara Black. Su contable, tal y como le había pedido hacía semanas, tenía preparada su poción de adopción mágica. Una vez Harry se la tomara, después de añadirle 7 gotas de la sangre de cada uno, sería biológicamente su hijo.

Se volvió a desaparecer y apareció delante de la villa en Godric's Hollow. Durante algunos minutos estuvo allí parado, contemplando, sin saber qué sentir al ver la casa entera. La última vez que pisó Godric's Hollow vio a James y a Lily muertos, tendidos en el suelo y a Harry llorando con la cara ensangrentada. Escuchó una puerta abrirse y vio a Harry, que ya debía medir 1.8, salir de la casa con una sonrisa en la cara.

"¡Sirius!", exclamó y él sonrió. No pudo evitar darle otro abrazo.

"¡Harry!", gritó él, dramático, y luego le dio una vuelta en brazos. "Por fin todo ha acabado. Mira esto".

Le enseñó el anillo de Lord Black y su sobrino sonrió. "Así que Lord Black, ¿eh?"

"Sí, y tú eres mi Heredero, por cierto", rio él cuando vio las cejas alzadas de Harry. "Tu abuela paterna era Dorea Black así que puedes heredar el título. Desafortunadamente…"

"¿Qué?", preguntó Harry cuando vio su rostro asqueado.

"La madre de Draco Malfoy es Narcisa Black".

"Así que él está más arriba en la línea sucesoria, ¿no?", dedujo Harry y él asintió. Se encogió de hombros pero luego le miró con los ojos entrecerrados. "¿Entonces cómo voy a ser yo tu Heredero? Tendríamos que matar a Draco, ¿no estarás hablando de eso, no?"

"Bueno, quizás en un futuro pero no", medio bromeó Sirius y luego sacó el vial de poción de su bolsillo. Era blanco. "¿Te gustaría ser mi hijo?"

Gabrielle suspiró de nuevo. Estaba totalmente deprimida. Solo habían pasado 2 semanas desde que vio por última vez a Harry y, aunque había recibido una carta suya, estaba al borde de las lágrimas. Ni siquiera vio a su madre sonriendo sentada en el sofá, leyendo otra carta de Harry. Apolline, mientras tanto, estaba entusiasmada. Por fin conocería al novio de su hija pequeña; apenas había podido verle el curso pasado en Hogwarts cuando fue a presenciar la desastrosa tercera prueba.

"Querida Apolline,

Seré breve. Le escribo para invitar a la familia Delacour a unas vacaciones en la Toscana en la Villa Potter. Si acepta envíe una respuesta con Dobby y yo le proporcionaré un traslador. Mi familia y amigos estaremos allí a partir del 23 de Julio, si no le va bien la fecha podemos hacer un arreglo.

Esperando una respuesta,

Harry".

Apolline miró de nuevo a su hija y supo que, aunque seguramente Harry quería que fuera una sorpresa, tenía que decirle a Gabrielle de la carta.

"¿Gabrielle?", su hija se giró mínimamente desde la ventana por la cual miraba. "¿Qué te parecería ir con la familia a la Toscana?"

Se encogió de hombros; Apolline estaba algo atónita de la tristeza que mostraba Gabrielle. Fleur levantó la cabeza de su libro y la miró con ojos entrecerrados.

"Nos hospedaríamos en la Villa Potter". Gabrielle se giró tan de golpe que tiró la silla donde estaba sentada.

"¿¡Con Harry!?", gritó en un agudo chillido su hija antes de ponerse a saltar y a reír. Apolline y Fleur rieron al verla.

Apolline se sorprendió gratamente del cambio que había dado su hija en menos de un minuto y dejó que leyera la carta de su novio. Gabrielle, que sabía que su padre siempre tenía vacaciones del 1 de Agosto hasta mediados de mes, suplicó a su madre que la dejara ir con Fleur una semana antes.

"Ni se me ha pasado por la cabeza retenerte, Gabrielle", rio Apolline cuando su hija le dijo que estaba dispuesta a escaparse.

Esa noche, cuando sus hijas se fueron a la cama, Apolline y su marido conversaban en silencio en su dormitorio antes de irse a dormir.

"Estoy seguro que Gabrielle cumplirá su palabra, sino la dejamos ir", dijo con una sonrisa Jean y ella asintió.

"No esperaba otra cosa de nuestras hijas, impetuosas hasta el final".

"Bueno, podemos dejarla ir después de todo Fleur irá con ella", entonces Apolline sintió unas manos rodear sus caderas y los labios de su marido en su cuello. Le susurró en la oreja, "y tendríamos una semana para nosotros solos. ¿Qué te parece, chérie?"

Apolline se giró en su asiento delante del tocador con una sonrisa pícara en sus labios. "Ya sabía yo que me casé contigo por algo, Jean".

Gabrielle cerró su baúl con una sonrisa y vibrante de emoción. Los 4 días desde que se enteró que volvería a ver a Harry durante las vacaciones pasaron volando. Escuchó un maullido y vio a Seth, quien había dejado en casa el año pasado mientras estaba en Hogwarts, saltar sobre su maleta con aspecto indignado.

"Sí, sí, tú vendrás con nosotras, Seth", aseguró Gabrielle y su gato la miró para cerciorarse que no mentía antes de enroscarse encima del baúl para que no se lo llevase sin él. Gabrielle rodó los ojos.

"¿Has hecho ya el equipaje?", se asomó la cabeza de Fleur por la puerta, miró el baúl y a su gato y luego rodó los ojos. "No sé para qué pregunto. ¿Por qué no vienes a ayudarme?"

Gabrielle asintió, sin nada mejor que hacer en las próximas 3 horas, y siguió a su hermana por los pasillos de mármol blanco de la Mansión Delacour. El cuarto de Fleur era del mismo tamaño que el suyo pero pintado de color azul, mientras que el suyo estaba pintado de color salmón. El baúl que Fleur se iba a llevar estaba vacío y abierto encima de la cama. Su hermana empezó a sacar cosas de su armario empotrado y ella las fue colocando estratégicamente. Sabía que Fleur solía llevarse un poco de todo, y cuando decía de todo era de todo.

"Así que vas a ver a Harry de nuevo…", inició la esperada conversación Gabrielle y ella rodó los ojos. A veces su hermana era demasiado predecible.

"Oui".

"Gabrielle… Podría alargar esta conversación pero no tendría mucho sentido", se giró a mirarla su hermana y ambas pararon de empaquetar, "solo te haré una pregunta: ¿eres feliz con Harry?"

Gabrielle, a pesar de haber pensado que su hermana era algo pesada y predecible, sintió algo dentro de sí removerse al ver la preocupación genuina de su hermana.

Cerró los ojos momentáneamente, "Fleur, Harry lo es todo para mí, soy feliz con él y sería infeliz sino estuviera con él. Él es el hombre para mí; ya no habrá nadie más".

Fleur parecía sorprendida por la franqueza, y la firmeza, de su respuesta pero solo asintió con una sonrisa. Continuaron poniendo ropa y zapatos dentro del baúl. Luego Fleur se movió a su cajón de perfumes y cosméticos, acabó metiendo un bañador en el baúl por si acaso y finalmente cogió su regalo ya envuelto para Harry y cerró su maleta.

Horas más tarde, Gabrielle se despedía de sus padres con una sonrisa de oreja a oreja y saltando en su sitio. El baúl empequeñecido en el bolsillo de sus pantalones cortos tejanos y sujetando un peluche en forma de ciervo junto con Fleur en una mano y a Seth en la otra.

"¡Hasta la semana que viene!", gritó Fleur antes de que el traslador se activara justamente a las 12 del mediodía.

Gabrielle se concentró en el aterrizaje cuando vio una casa grande a lo lejos. Se fue acercando y acercando y por fin tocó el suelo. Fleur se expulsó las ropas por costumbre y luego ambas se giraron a mirar la enorme villa que tenían delante de sí. Tenía 4 plantas y era de piedra marrón clara. Estaba envuelta de pasillos exteriores sin ventanas con arcos grandes y puertas en arco. Tenía un enorme césped rodeando la propiedad bien cuidado y varias macetas con flores en cada esquina de la casa. El terreno estaba rodeado por árboles grandes y altos, con frondosas hojas verdes, y arbustos con flores de colores desde rojo a violeta, amarillo, rosa, blancas y azules. El lugar era precioso y muy hogareño, a pesar del tamaño de la casa.

"¡Gabrielle!", exclamó una voz masculina y se giró para ver aparecer a su novio, con pantalones cortos y una camisa blanca de manga corta holgada que dejaba ver parte de su pecho. Estaba a punto de ronronear.

"¡Harry!"

Fleur, Sirius y Remus se echaron a reír al ver a la pareja caer sobre la hierba. Seth maulló y se acercó dando brincos a Harry, ronroneando.

"Creo que Sethy quiere que juegues con él", comentó Sirius con una sonrisa extraña en los labios. Harry sonrió y de repente cambió de forma.

Gabrielle jadeó de la sorpresa, junto con su hermana, al ver el precioso, y enorme, jaguar negro con ojos esmeralda. Seth volvió las orejas hacia Harry y se paseó entre sus piernas, pareciendo un cachorro en comparación con el gran jaguar. Gabrielle rio al ver que Harry era también un enorme gato, al fin y al cabo, y acarició su gran, y aterciopelada, cabeza.

….

"¡Es un sitio estupendo, Harry!", comentó Hermione, y sus amigos asintieron. Sonrió y le pasó el brazo por los hombros a su novia.

Harry, que se había quedado sorprendido por el tamaño de la villa, había invitado a los Delacour al completo (Apolline, Jean, Violette, Fleur y Gabrielle) así como a los Longbottom (a Neville y su abuela Augusta), a los Granger (Hermione y sus padres, Mónica y Wendell) y a los Weasley (Ron, Ginny, Fred, George, Percy, Charlie, Bill, Arthur y Molly). Finalmente, los familiares de Fleur y Gabrielle se reunirían una semana más tarde con ellos mientras que la abuela de Neville no podía escaparse de las responsabilidades del Wizenmagot. Los Weasley, no obstante, parecían estar muy ocupados (al menos los padres de Ron) con algo secreto.

Sirius, con un bufido cínico, le explicó que Dumbledore había vuelto a reinstaurar la Orden del Fénix y que había pedido una propiedad de los Black a Sirius por sus afamadas guardas para asentar su base. Su padrino, no obstante, se había negado rotundamente así que el Director había tenido que pedirle a los Weasley que hicieran las reuniones en su casa. Molly y Arthur lo habían consentido pero no querían que ninguno de sus hijos, ni siquiera Bill, Charlie y Percy que eran mayores de edad, estuvieran en la Orden.

"Me cuesta creer que mi madre nos dejara venir sin pelear", frunció el ceño pero luego sonrió Ron, "aunque claro, sabiendo que van a meter a todo tipo de magos y brujas en nuestra casa y hacer reuniones secretas…"

"Con razón", se cruzó de brazos con sarcasmo Hermione. "A tu madre le era preferible enviaros lejos que negarse hacer las reuniones de su querido exDirector en otro lugar. ¡Increíble!"

Ron rodó los ojos y no dijo nada, en parte porque el hecho de que ahora su casa fuera la base de la Orden le había permitido viajar a Italia con sus amigos y en parte porque Hermione tenía razón pensando que su madre tendría que haber mirado más por su familia que por los deseos de Dumbledore, aun estando éste en Azkaban. Sus padres ya habían perdido al idiota de Percy en el Ministerio donde le habían lavado el cerebro. Todavía no podía creer que el Ministro con el que estaba tan enchochado fuera un corrupto.

"Por lo menos Bill podrá venir", contestó finalmente Ron, pensativo. "Charlie está muy ocupado en Romania pero a Bill le han trasladado a Gringotts en Inglaterra y le han dado 3 semanas de vacaciones a principios de Agosto".

Harry asintió. "Entonces llegará el mismo día que los Delacour".

Cuando llegó la hora de comer eran 13 personas en la mesa que habían trasladado al patio. El clima era cálido y corría una brisa veraniega. En menos de 2 días en la villa ya habían recorrido las preciosas calles del pueblo más cercano y habían ido a la playa, estando en Livorno. Gabrielle estaba encantada, era como un lugar de ensueño. Recordó como Harry no había estado en ningún otro lugar que en Inglaterra y Escocia y se emocionó de poder compartir el viaje con él.

"¿Te gusta la Toscana?", preguntó en la conversación de la cena, sentada en el asiento derecho de Harry, al lado de Sirius.

"¡Claro! Es precioso. Me alegro que los Potter compraran esta villa, es magnífica", sonrió Harry con una expresión radiante y Gabrielle se quedó mirándole embobada.

Gabrielle se inclinó hacia Harry para hablarle solo a él, a pesar de que había varias conversaciones y risas a lo largo de la mesa. "Podríamos ir cada año a un lugar distinto. ¿Te imaginas?"

Sirius, y Remus, que tenían el oído mucho más desarrollado gracias a sus criaturas interiores, sonrieron. No obstante, Sirius empezó a cocer un plan en su mente. A pesar de todos los regalos que le había hecho ya a Harrison y los que tenía planeados, sabía que era poco. Se le iban acumulando regalos y él quería que sus gestos tuvieran un significado. ¡Ahora había encontrado el regalo perfecto! Y todo gracias a Gabrielle. Sabía, gracias a las confidencias de su ahijado, que los Potter tenían 5 residencias y un terreno sin edificar. Harry ya había reparado la casa en Godric's Hollow y había pagado a los duendes para que le reconstruyeran lo que faltaba de Potter's Hill, el castillo ancestral de los Potter, y el castillo Peverell en Irlanda del Norte.

Aun así todas sus propiedades, salvo las 2 residencias en Francia e Italia, estaban concentradas en el mismo terreno, en el Reino Unido. Sabiendo que Gabrielle y Harry querían viajar, ¿qué mejor lugar que hospedarte en tu propia casa? Con una sonrisa triunfal que solo vio Remus, pensó en cuántas casas debería comprarle a Harry y decidió que 7 era el número mágico. Ahora venía lo divertido, ¿a dónde se las podía comprar?

"Mmhm…", musitó para sí mismo días después cuando le pidió el catálogo de residencias a los duendes en Europa. "Grecia seguro, quizá un país más frío también, para cambiar de aires. ¿Noruega?"

"¿Qué estás haciendo?", Sirius dio un bote y cerró en un acto reflejo el catálogo. Solo era Remus. "¡Demonios Remus! Haz algo de ruido".

Remus sonrió algo socarronamente apoyado en el marco de la habitación de invitados. Miró el catálogo, que todavía se podía ver encima de su regazo, y luego alzó una ceja.

"Así que era eso…", se sentó a su lado y cogió el catálogo. Miró las propiedades que había señalado con expresión sorprendida. "Realmente son preciosas. ¿Quiero saber cuánto te va a costar?"

"No, creo que no pero después de todo le debo una larga lista de regalos…"

"No creo que 12 años de regalos valgan lo mismo que 2 casas", luego le miró de reojo y sonrió de lado, "o quizá sí, viniendo de ti. Adorabas a Harry como ninguna otra cosa. Ni James podía creer el cambio que diste al tenerlo en tus brazos".

Sirius no quería ponerse sentimental así que solo se encogió de hombros. "Le quería y le quiero como a un hijo".

Volvió a abrir el catálogo y pasó a la sección de América. Acabó por seleccionar 2 residencias más, una en Brasil y otra en Estados Unidos. Pasó al continente asiático y vio una preciosa mansión japonesa que fue a parar a su lista de la compra. Por último, añadió otra casa más en Nueva Zelanda y una en Kenya. De esa manera su ahijado tendría una amplia selección de hogares para visitar.

"¡No puedo esperar a regalarle las propiedades!", dijo él frotándose las manos de la emoción. Gastar el dinero en Harry le ponía inusualmente contento.

Habitaciones más allá, Harry y sus amigos estaban en su habitación, vestidos ya con el pijama pero sin intención de irse a dormir tan temprano.

"¿Qué vas a hacer este curso que viene, Harry?", preguntó finalmente Fleur cuando escuchó decir a Hermione que ahora las cosas iban a ser distintas en Hogwarts sin Dumbledore y Snape.

"¿Os he dicho que Sirius ha conseguido una nacionalidad francesa para mí?", les comentó Harry antes que nada, mirando a su novia, que tenía la cabeza en su regazo y estaba estirada en su cama.

"¿Significa eso que dejarás Reino Unido?", preguntó ella con una sonrisa excitada y el rostro algo preocupado.

"El caso es que no lo sé. Dumbledore se tomó muchas molestias por tenerme en Hogwarts, ¿por qué?", frunció el ceño y le acompañaron sus amigos de la escuela. "Desde que empecé Hogwarts ha habido aventuras peligrosas; según Tonks y Cedric nunca antes había pasado algo igual".

"Es cierto, Harry", dijo uno de los gemelos, sentado de piernas cruzadas encima de la alfombra. "Es como si Dumbledore perdiera la cabeza cuando se trata de ti".

"Nosotros lo notamos en seguida, es decir, ¿qué adulto dice delante de un grupo de niños que no vayan a un pasillo prohibido por riesgo de muerte?", acabó el otro y todos asintieron.

"Claramente está probando a Harry", dijo Hermione cruzándose de brazos con gesto iracundo; hablar de Dumbledore la ponía furiosa.

"Y volviendo a tu pregunta Fleur, creo que sería mejor que estuviera en Hogwarts al menos hasta sexto curso. Veré como son las cosas ahora y creo que intentaré averiguar por qué Voldemort quiso matarme en persona hace 14 años".

"Sí, lo cierto es que es algo sospechoso", comentó Ginny pensativa, hablar de Tom Riddle era cada vez menos difícil para ella. Aun así todavía tenía alguna que otra pesadilla.

"Según lo que he leído Voldemort no se molestó en averiguar el secreto del Fidelus de nadie más, prefiriendo matar a sus enemigos cuando salieran de sus casas en un momento dado. A todos, salvo a los Potter", contestó Hermione y todos se quedaron callados.

"Si pudiéramos preguntarle a Dumbledore y él nos contestara con la verdad", suspiró Neville. Todos le miraron. "¡Qué! Soñar es gratis, ¿no se decía así Hermione?"

Hermione rodó los ojos pero asintió. Entonces Ron habló. "Sea como sea, Harry es libre ahora de ir a donde le plazca. Ya sabes, Gaby, quizá el curso siguiente nos emancipemos todos y nos transfiramos a Beauxbatons".

Bromeó Ron. Hermione y Harry se miraron de reojo. Las bromas de Ron solían ser algo parecido a una predicción de futuro. Se encontró pensando que no le importaría dejar Hogwarts para estar con su novia el curso entero, quién sabe lo que pasaría al empezar quinto curso.


Aquí está el siguiente capítulo. Gracias por los reviews aunque me gustaría comentar que esta historia es Harry/Gabby y ninguna otra pareja más (sino lo habría puesto, ahora que se puede) pero igualmente ahora que Gabrielle vuelve a Francia la cosa no estará tan centrada en ellos.

R&R.

Blackcirce.