Disclaimer: Nada de Harry Potter ni las imágenes que uso para inspirarme me pertenecen.

Sumario: Harry tuvo una genial idea en un momento de aburrimiento. Abrumado por la posibilidad de contactar con una persona desconocida envía a Hedwig con su carta a por alguien especial sin darse cuenta que una cosa tan insignificante como esa abrirá las puertas a un amor que arrasará con todo, incluso con Voldemort.

NOTA: En mi perfil tenéis el link para ver las imágenes en photobucket, en el álbum "Una Carta de Amor".


9

El plan de Draco

Harry sonrió al sentir el tren ponerse en marcha de nuevo. Empezaba su quinto curso en Hogwarts y los Profesores, aquellos que quedaban, le habían hecho prefecto. No era que le apeteciera pasarse las noches pateando el castillo en busca de niños curiosos y parejas hormonales pero su nuevo cargo le facilitaba acceso a distintas áreas de la escuela que solo los prefectos tenían contraseñas para entrar, como los baños privados o los libros de la sección restringida (bajo la aprobación de Pince), entre otros. Hermione, como no, también había sido elegida prefecta aunque parecía sorprendida. Ron y Neville habían rodado los ojos.

"Ahora mi madre quiere saber cómo nos lo hemos pasado", puso cara rara Ron y los demás le miraron. "Lo mejor de todo fue cuando le dije que Bill se ha echado novia, ¡Fleur! No ha parado de murmurar sobre una tal Tonks, creo que quiere emparejarlos pero él dice que no sabe de quién le habla aunque claro, ¿cómo iba Bill a conocerla si no está en la Orden?"

"Hmmph, no me puedo creer que tu madre esté más espantada de tener una nuera francesa Veela que su hijo mayor esté en una organización para luchar contra Voldemort", chasqueó la lengua Hermione. Realmente no entendía a Molly Weasley.

A Ron y sus hermanos les estaba empezando a afectar la fidelidad de sus padres para con Dumbledore, sobre todo de su madre, que parecía más contenta de seguir las órdenes del corrupto antiguo Director de Hogwarts, residente de Azkaban, que velar por la seguridad de su familia. Incluso a los gemelos les preocupaba que siendo su casa la base de la Orden del Fénix pudiera pintar una diana en sus espaldas. ¿Qué pasaría el año siguiente cuando tuvieran que volver a la Madriguera? ¿Serían atacados? ¿Podrían dormir tranquilos sabiendo que en su casa entraban y salían todo tipo de extraños?

George y Fred habían solucionado el problema gracias a Harry, quien había invertido 1000 galeones para que pudieran poner su tienda de bromas en el Callejón Diagon, y quien había establecido otra cámara en Gringotts como la que puso para sus amigos. En un mes ya tenían 4000 galeones cada uno en sus cámaras e incluso habían comprado un piso encima de la tienda, la cual todavía no estaba activa ni nadie sabía quién la había comprado (menos mal que los duendes habían tenido la buena idea de invertir en una empresa ya creada para obtener beneficios rápidos). El problema eran Ron y Ginny porque mientras que Ron tenía dinero a su nombre seguía siendo menor de edad; lo mismo pasaba con su única hermana.

"La única forma de salir de casa sería pelearnos con mamá", dijo Ginny finalmente y Ron asintió. "No nos dejará irnos de casa a menos que nos escapemos".

Minutos más tarde Harry se levantaba de mala gana del asiento, cogido del brazo por Hermione, y ambos iban al compartimento de los prefectos. Para su desgracia, allí estaban Draco Malfoy y Pansy Parkinson, ambos se pusieron furiosos al verlos aparecer pero con Roger Davies como Premio Anual en el compartimento no pudieron hacer nada. Harry observó con algo de preocupación el brillo maligno de los ojos grises de su primo lejano; estando ahora su padre en Azkaban Draco había perdido bastante poder e influencia en Slytherin y en varios círculos sociales. Harry sabía que era gracias a él que Malfoy había sido juzgado y encarcelado y sospechaba que su único hijo, y némesis de la escuela, estaba planeando su venganza.

Escuchó con algo de aburrimiento las ventajas de ser prefecto, sus responsabilidades y las tareas. También les entregó Davies un horario con sus patrullas nocturnas y les avisó de la primera reunión de prefectos con la nueva Directora, Minerva McGonagall. Hermione salió del compartimento con una sonrisa en la cara y hablando apresuradamente de sus tareas.

"¡Oh, Harry! Tendremos que llevar a los de primero como hizo Percy, ¿te acuerdas?", le preguntó con una risita.

Abrió la boca para contestar pero alguien les empujó por la espalda, era Draco acompañado por Pansy, que tenía una pequeña sonrisa maliciosa en su cara de perro faldero. Realmente le daban ganas de darle un puñetazo y eso que normalmente no era tan violento, y menos con mujeres.

"Te arrepentirás por lo de mi padre, Potter", le susurró cuando vio que había más gente en los pasillos del tren mirando.

Harry bufó divertido. "Draco, el increíble hurón saltarín. Estabas tardando en hacer tu habitual entrada. Cuidado Malfoy… Ahora ya no tengo tantos escrúpulos, ¿te has dado cuenta, verdad?"

Hermione le cogió del hombro, echando una última mirada envenenada a Parkinson y luego levantando su puño cerrado en recuerdo del tercer curso hacia Malfoy y se fueron, dándoles la espalda. No vieron la mirada calculadora de Draco y sus labios rizados en una mueca de odio. Una niña de primer curso les entregó una nota, sonrojándose.

"¿Eres tú H-Harry Potter?"

….

"Querida Gabrielle,

¿Cómo va todo por Beauxbatons? ¡Enhorabuena por haber superado los exámenes de segundo y tercero! ¿Aritmancia y Runas, no? Me parecen una buena opción. Aquí las cosas se han vuelto algo raras.

Para empezar tuve una confrontación con Malfoy en el tren, no sé, creo que está planeando algo por lo de su 'papi'. Después Slughorn, el nuevo Profesor de Pociones, nos invitó a Ginny, a Neville y a mí a su compartimento; allí había todo tipo de alumnos pero lo cierto es que todos ellos tenían conexiones a alguien famoso. Te puedes imaginar qué quiere Slughorn… Cuando llegamos a Hogwarts me encontré con McGonagall, estaba enfadada por lo de la multa pero claro, ¿acaso no era cierto? ¡Si hubiera hecho su trabajo ahora no tendría que pagar 5.000 galeones!

Al parecer los Profesores de Historia, Pociones, Estudios Muggles, Adivinación y Defensa los han reemplazado. ¡Ya era hora! Ahora tenemos a Andrómeda Tonks, Horace Slughorn, Penelope Cleawater, Firenze el centauro y a John Dawlish, en ese orden, como Profesores. No creo que puedan hacerlo peor que los anteriores maestros.

¿Sabías que ahora el Diario Profético, a cargo del Ministerio, está empezando una campaña para intentar hacer ver que Voldemort no está vivo? Ni me quiero imaginar qué habría pasado de no tener yo un abogado y de ser Lord Potter. Seguramente intentarían dejarme por tonto o un mocoso malcriado o alguna cosa de estas. Realmente predecible. Lo peor de todo es que gente como Seamus y su madre piensan que el diario dice la verdad; Merlín, qué gente más ignorante. Prefieren creer las mentiras de un diario en vez de sacar la cabeza de sus respectivos culos. Bueno, tarde o temprano la verdad saldrá a la luz.

Hermione está encantada con nuestro nuevo horario, creo que ha comprobado que tendremos mucho tiempo para estudiar para los OWLs y adelantar temario. Al menos el esfuerzo del año pasado sirvió para algo. Así en el curso que viene podré apuntarme a esos dos clubs que te dije que me interesaban. También podré saltarme el curso de aparición, Sirius me enseñó los últimos días en Godric's Hollow y ahora tengo ya mi licencia; cuando llegué allí también me saqué la licencia de trasladores. No sabía que se tenía que tener licencia pero por 50 galeones ahora puedo ir a verte cuando quiera. ¿No es genial?

Con amor y echándote de menos,

Harry".

Gabrielle suspiró algo deprimida. Echaba tanto de menos a su novio. Sacó su libro de Runas y cogió las notas que su hermana, Hermione y Harry le habían enviado. Aritmancia y Runas estaban resultando bastante fáciles, sobre todo porque su novio le había dado el año pasado una introducción especial, mezclada con algún que otro beso cuando respondía correctamente a sus preguntas (y ella se había esforzado mucho). Lo malo de haber adelantado a cuarto curso era que su única amiga de segundo no compartía ninguna clase con ella; ni siquiera podían verse en periodos libres. Si no fuera por las cenas, comidas y por los dormitorios Gabrielle hubiera estado tan sola como al principio.

Tenía mucho tiempo para estudiar, quizá demasiado, y con su hermana Fleur estando en su último curso en Beauxbatons tampoco podía verla a ella más que de camino a los dormitorios. Así pues, se encontró siendo la número 1 de cuarto curso en todas las materias troncales y la número 1 en Aritmancia y Runas, que compartía con los de tercero. Sus padres estaban algo preocupados, y contentos, por su progresión con los estudios. Los Profesores incluso le daban materia por adelantado cuando veían que se aburría en clase. Al ritmo que iba después de las vacaciones de Navidad ya habría acabado el temario de cuarto curso.

"Querido Harry,

Beauxbatons va bien, estoy en el número 1 del ranking de notas. Todavía no puedo creer que vaya a graduarme de la escuela unos 2 años antes de lo normal pero simplemente no me imagino estando en clase todo ese tiempo solo viéndote en las vacaciones. ¡Horrible!

En cuanto a lo de Malfoy… Te creo. Aunque le conozco poco y solo de vista es alguien despreciable y un idiota. Yo de ti cuidaría tu espalda, mira el mapa por si acaso, nunca se sabe. Puedes pedirle a Dobby que espíe a Malfoy. ¡Se me ocurre algo mejor! ¿Verdad que puedes hablar con serpientes? Podrías pedir que una le siga; pasaría desapercibida en su sala común.

Sobre los Profesores. ¡Ya era hora! Todavía tengo ganas de abofetearlos a todos pero mejor para ti. ¿Has hecho ya alguna clase con ellos? ¿Cómo son? Aquí en Beauxbatons los Profesores son de lo más cordiales y profesionales, los que yo he tenido al menos. Incluso me han dado material para avanzar viendo que estoy algo aburrida en clase. Es genial, creo que podré prepararme con antelación los OWLs de sexto curso. Si no fueran tan importantes habría intentado adelantar otro curso pero no puedo permitírmelo.

Para ser sanadora necesito Pociones, Transfiguración, Encantamientos y Herbología así que dejaré todo lo demás salvo Aritmancia y Runas. Veo que me espera un séptimo curso atareado. Por lo menos ya sé que Darla se ha ofrecido a ser mi maestra en Saint Claude si saco matrícula de honor. ¡Estoy tan contenta! Tengo que irme a clase, siento despedirme tan abruptamente.

Con amor e impaciente por verte de nuevo,

Gabrielle".

Cogió su bolsa de cuero negro con su nombre bordado en dorado y partió a su primera clase de la mañana. Ni siquiera se dio cuenta que algunas la recibían con mala cara, ya no por ser Veela sino por su progreso académico. Las primeras semanas habían sido duras puesto que todos estaban incrédulos de tener a una niña de 12 años en cuarto curso con ellos, aun así, pronto empezaron las burlas y luego las miradas asesinas cuando vieron sus notas por primera vez. Algunas chicas parecían sorprendidas y algo indecisas sobre si hablar con ella pero cuando los chicos de la clase se le acercaron una tarde ya no hubo vuelta atrás: ninguna chica de cuarto le hablaba.

Por si fuera poco, una vez se enteraron que tenía novio, mayor que ellos, y que no estaba interesada, algunos incluso la insultaron. Le dejó atónita lo rápido que habían cambiado de opinión aunque no supo por qué había pensado que la mayoría de ellos quisiera una mera amistad con una Veela. Una Veela que, al ser menor que ellos, habían pensado que sería más vulnerable. Realmente la dejó indignada y cabreada. Tuvo suerte que se dio cuenta de todo pensándolo esa noche en su cama, y no delante de ellos… En verdad había sido algo ingenua. No le había dicho nada a Harry, o a sus padres, solo a Fleur. No quería decirlo por carta y crear en su novio una preocupación constante. Se lo diría en vacaciones de Yule.

Aun así, después de esas primeras semanas se había encontrado sentándose sola en clase, o en el único hueco disponible, y haciendo los deberes en la biblioteca; a veces Solange, su antigua compañera y amiga, se le unía cuando podía pero otras veces estaba sola, o haciéndole compañía silenciosa a Fleur mientras estudiaba para sus exámenes finales. A veces lo pasaba mal, aun teniendo la compañía de Seth, pero otras veces, cuando Louis, un chico de su clase que estaba algo marginado por razones que todavía no comprendía, se unía a su pequeña mesa de la biblioteca olvidaba todos sus problemas.

"No lo tomes a mal, Gaby, yo ya lo he olvidado. Miette cree que quiero robarle a su novio, las demás le siguen el rollo como las idiotas que son", le comentó esa tarde cuando ella siseó y sus uñas se alargaron al ver la sonrisa perturbadora de la chica más popular de cuarto. "Y después está el imbécil de su novio, Cameron, quien cree que voy detrás de él. ¡Por favor! Tengo más gusto que eso. Aunque claro, a los otros tíos les parece divertido que alguien como yo esté enamorado de alguien inalcanzable como él. A mí me parece que todos son tan imbéciles como Cameron".

Gabrielle dejó escapar una risa que captó la atención de algunos de la clase. No obstante, aun cuando Miette envió una mirada envenenada a Louis para que se sentara atrás como siempre y la dejara sola, Louis no se movió. Alzó una ceja en su dirección y luego sacó su libro de Transfiguración. La clase se pasó volando para Gabrielle.

"Así que eres gay", le dijo en un susurro esa tarde en la biblioteca. Solo tenían una redacción de 20 líneas.

Louis asintió, "Me gustan más los cuerpos masculinos que los femeninos. Lo siento pero no sabría qué hacer mirando una vagina".

Gabrielle tosió, atragantándose. "No hacía falta que me contaras eso".

"No, pero ha sido divertido", sonrió con una sonrisa pícara Louis y sus ojos marrones brillaron en su guapa cara angelical con hebras de cabello rubio cayendo sobre sus orbes. "Así que tienes novio, eh… ¿Cómo es? ¿Cómo se llama?"

Gabrielle, sin quererlo, sonrió como una boba y luego suspiró pensando en Harry. Quizá Fleur tenía razón al decir que estaba enchochada.

"Se llama Harrison y es perfecto", le dijo y Louis parecía algo sorprendido por su reacción. "Mide más de 1.8 y tiene los ojos verdes como esmeraldas y el cabello negro azabache. Es amable, romántico, noble, divertido y poderoso".

"¿Eso quiere decir que está bueno o no?", sonrió su nuevo amigo gay.

"¡Sí! Lo está", se sonrojó Gabrielle y miró de lado a otro. No había nadie conocido escuchándolos, luego sin poder contenerse, aun sonrojada, ronroneó al recordar los pectorales desnudos y bien definidos de su novio al bañarse en la piscina en la Toscana. "¡Mmm!"

"Chica, tú y yo vamos a ser muy buenos amigos", sonrió maliciosamente Louis cuando vio su expresión. Gabrielle sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

….

Harry sonrió al leer la carta de su novia; le alegraba que Gabrielle hubiera hecho un amigo con el que podía ocupar su tiempo, que fuera gay era solamente un plus. No tendría que preocuparse por la virtud de su novia. Se guardó la carta en el bolsillo secreto de su túnica, en su pecho, y continuó su camino hasta los dormitorios de Gryffindor.

"¡Ugh! Maldito idiota", exclamó Hermione esa noche, cuando Harry apareció por la puerta. Ron y Neville estaban tan sorprendidos que uno había roto una pluma de la estupefacción mientras que el otro había golpeado la pata de la mesa con el dedo pequeño del pie.

"¡Ow!"

Hermione rodó los ojos al ver a Neville cogerse el pie, maldiciendo, y a Ron mirarla con la boca abierta. Los demás habían dejado lo que estuvieran haciendo para ver a Hermione cogerse del pelo, totalmente frustrada. No sabía si era la primera vez que habían escuchado a Hermione maldecir en voz alta; a Harry seguro le había sorprendido.

"¿Qué pasa?", preguntó él finalmente.

"Dawlish", dijeron Ron, Hermione, Neville y Seamos, Dean, Katie, Angelina, George y Fred, que también estaban en la Sala Común.

"Ah", suspiró, comprendiendo al instante qué pasaba.

El Profesor de Defensa, Dawlish, había resultado ser un idiota más. Era pretencioso y arrogante, y odiaba a los niños y adolescentes. Realmente no sabían qué le había hecho aceptar el cargo de Profesor entonces. Los primeros días de clase había rizado los labios en su dirección, intentando sacarle de quicio, pero al ver que Harry era mucho más poderoso, y que curiosamente sabía más de Defensa que él, había desviado su atención a los demás. Sobre todo a aquellos que eran bastante mediocres en su asignatura; Hermione había dicho que así se sentía mejor, Dawlish, al ver que había otros peores que él. Harry había bufado, divertido, al ver lo patético de la situación. Desafortunadamente, aquellos que tenían las peores notas habían pasado a tener también una ristra de castigos, por 'ser poco estudiosos'. Todo el colegio odiaba a Dawlish, en menor o mayor grado.

"Esto no puede seguir así", siseó Hermione, dejando su redacción de 20 razones por las que 'la Defensa es mejor dejarla a manos de un auror'.

"¿Y qué piensas hacer?", preguntó finalmente Ron, cuando se hubo recuperado de la sorpresa.

Hermione miró de uno a otro hasta que se quedó mirándole. Harry sintió un escalofrío. "Bueno… Si todos fuéramos mejor que Dawlish no podría humillarnos, ¿no? ¡Y tendríamos mejores notas!"

"Otra vez, ¿cómo piensas hacerlo?", preguntó ahora Neville, suspirando.

Hermione miró fijamente a Harry y todos se giraron, siguiendo la dirección de su mirada. De repente se encontró siendo el centro de atención de todos aquellos que habían bajado de los dormitorios para escuchar su charla.

"¡Eres un genio, Hermione!", exclamó Ron, con una sonrisa tonta en el rostro. "¿Quién mejor para enseñarnos Defensa que Harry?"

No supo cómo pero de golpe todos empezaron a hablar, haciendo planes y horarios y listas de hechizos y maldiciones, y diciendo nombres al azar en voz alta. Sintió un tic en su ceja derecha. Estuvo a punto de ponerse a gritar, después de todo no le gustaba nada que otros le dijeran qué tenía que hacer, pero se detuvo. No podía dejar que sus amigos fallaran Defensa por un idiota del Ministerio y, suponía, sería divertido crear un grupo de estudio.

"Asociación de Defensa", dijo él, cortándoles a todos y a sus ridículos nombres. ¿La Manada Increíble, en serio?

Hermione sonrió, sacando una pluma y poniéndole un nombre a su pergamino. "¡Bien, tenemos nombre! ¿Quién se apunta?"

Harry sonrió y sacudió la cabeza, contento de escuchar a sus amigos en lugar de hablar.

"Querida Gabrielle,

¿Cómo va todo en Beauxbatons? ¿Qué tal va tu amistad con Louis? ¿Qué tal está Fleur con sus exámenes finales? Estoy seguro que está de lo más agobiada, no dejes que se sobre esfuerce.

Aquí las cosas siguen igual de sorprendentes y exasperantes cómo siempre. Dawlish, el Profesor de Defensa, es un idiota y un incompetente así que Hermione ha fundado un grupo de estudio que hemos llamado Asociación de Defensa con tal de reunirnos a estudiar Defensa. No sé cómo pero he acabado por ser el Profesor de todos. Somos unas 40 personas, creo que somos bastantes. Ya les he empezado a enseñar el Patronus y todo, está siendo un éxito rotundo.

No sé por qué pero tengo la sensación que algo malo está a punto de pasar. He seguido a Malfoy con el mapa, tal y como me sugeriste, y creo que está tramando algo. Va y viene solo, cuando normalmente le acompañan los gorilas de Crabbe y Goyle; no me extrañaría que se la aguantaran mientras mea. El otro día recibió un paquete mediano, alargado, envuelto en un papel de seda negra. Lo sé porque le vi en la lechucería. Lo extraño es que esa misma mañana había recibido otra carta así que supongo que fuera quien fuera quien se la enviara también había enviado el paquete. Me pregunto qué será como para que Malfoy no lo reciba en el Gran Salón…

A los pocos días recibió otra carta y, en cuanto le vi levantarse, le seguí a la lechucería. Efectivamente recibió otro paquete, envuelto en seda negra. Era cuadrado pero plano, como una caja de bombones. En cuanto lo vio se puso de lo más nervioso, empezando a sudar. Incluso le temblaban las manos. No sé, creo que Malfoy planea algo pero parece… forzado. A lo mejor son imaginaciones mías pero no parecía de lo más contento cuando recibió ambos paquetes. De cualquier forma, le estaré vigilando.

Y cambiando de tema, la semana que viene volveremos a Hogsmeade. Sé que solo estamos a 5 de Noviembre pero voy a comprar ya los regalos de Navidad, no me gustaría que me pillaran desprevenidos con los OWLs y todo eso. He intercambiado cartas con Sirius, parece entusiasmado, creo que trama algo. Desde anoche no he parado de analizar todo lo que bebo y como, quién sabe lo que es capaz de hacer ese merodeador.

También estoy intercambiando correspondencia con Remus, quien está investigando aquello que pasó en Gringotts. ¿Te acuerdas? Dice que no puede decírmelo por carta pero que hablaremos en persona este Yule. Y hablando de Yule, tu madre me envió hace un par de días una nota diciéndome que no hiciera planes para Yule, ¿qué significa eso? Espero que podamos vernos lo más pronto posible. Tengo que hacer varias redacciones y Hermione está atosigándome para que estudiemos, siento ser tan breve.

Con amor y algo exasperado,

Harry".

…..

Gabrielle suspiró. Todavía quedaba exactamente un mes para las vacaciones de invierno. El 20 de Diciembre volvería a ver a su novio y a su familia. Sintió un codo golpearla suavemente.

"¡Vamos, vamos, no pongas esa cara!", sonrió Louis, caminando junto a ella por la aldea francesa de Lacroux, cerca de Beauxbatons.

A pesar de tener 12 años sus padres le habían firmado la autorización para salir de Beauxbatons. Al contrario que en Hogwarts los estudiantes podían salir del castillo, siempre y cuando tuvieran autorización, cuando quisieran. Lacroux estaba apenas a 5 minutos y tenía guardas contra muggles. Perderse era imposible y el terreno entero estaba protegido. Aun así Gabrielle no había salido más que un par de veces, el día de hoy siendo la segunda. Louis, como no, la acompañaba. De verdad habían hecho buenas migas.

"¡Ah! Estoy tan deprimida", dijo ella, sin poder negar la verdad. Estudiar y Louis habían apaciguado su añoranza pero ahora no podía evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas.

"Vaya, vaya, mira qué tenemos aquí", interrumpió una voz molesta y se giraron a ver a Miette, con sus 5 amigas y perros falderos, y a Cameron con sus 4 colegas musculitos. Realmente predecible. "La zorrita Veela y el marica de turno".

"Vaya, vaya, mira qué tenemos aquí", imitó Louis intentando reprimir una sonrisa divertida. Gabrielle se mordió la mejilla. "La idiota de Beauxbatons con sus perros salchicha y el imbécil musculitos con su panda de babeantes babuinos".

Gabrielle giró el rostro, sin poder reprimir una risa, y luego sintió a alguien empujarla. "¡Eh! ¡Estate quieta!"

Miette, con el rostro rojo de la vergüenza, pareciéndose de forma interesante a un tomate, alzó la mano para cogerle la cabellera cuando de pronto apareció un brazo masculino, proveniente detrás de ella, y agarró la muñeca de Miette con tanta fuerza que chilló y los demás pudieron escuchar los huesos de su mano chirriar. Todos se giraron a mirar al desconocido y Gabrielle se quedó sin palabras. ¡Era Harrison! Sonrió olvidando totalmente la confrontación.

"¿Te atreves a pegar a mi novia, zorra estúpida?", preguntó en un siseo, en voz baja, cuando vio como todos estaban dispuestos a darle una paliza a Gabrielle y a su amigo. "Si te veo acercarte de nuevo, tú o una de tus compinches, o uno de estos imbéciles, a Gabrielle… Os demostraré la furia de los Black".

Nadie dijo nada, pálidos y temblando del miedo, pero Gabrielle supo que habían captado el mensaje. Sin duda Harry, con su alta estatura y su cuerpo musculoso, sus pantalones negros a juego con su cazadora de cuero, que su madre le había regalado, las botas negras y esa camiseta de terciopelo esmeralda, pegada a su fuerte pecho, enviaban señales de advertencia. Sin contar los ojos verdes, brillando de forma cruel al posarse en Miette, y el moratón que había aparecido en su muñeca con tan solo apretar su mano 5 segundos.

Gabrielle, ignorando totalmente a sus compañeros de clase, que se iban en silencio con la cola entre las patas, sin duda rememorando alguna de las situaciones horripilantes relacionadas con los Black, miró a su novio. Observó sus anillos en las manos, y su collar de león que le había regalado posado encima de su pecho, y el pendiente esmeralda en su oreja derecha así como el cinturón marrón que sujetaba esos deliciosos pantalones. No pudo evitar sonrojarse. Fleur tenía razón, realmente era afortunada.

"Mon Dieu…", escuchó y vio a Louis mirar con los ojos como platos a Harry, que rio con ella.

"Esperaba sorprenderte pero… Ten", le dijo su novio con un suspiro sufrido, aunque divertido, y le ofreció el ramo de geranios rojos y fucsias. Sonrió, enterrando su rostro sonrojado en el ramo, oliéndolo. "Tú debes de ser Louis, encantado".

"¡Sí, sí, encantado! Gabrielle, no me habías dicho que estaba tan bueno".

Gabrielle chilló de la vergüenza y escuchó como su amigo y su novio se reían a su costa. Pronto dejaron atrás las calles vacías y encontraron un restaurante, Harry insistiendo que Louis les acompañara al menos para comer antes de irse ambos solos a pasar la tarde en pareja. Gabrielle sonrió al ver cuán de bien se llevaban su mejor amigo y su novio cuando apenas se habían conocido.

"Creo que le pediré a Dobby que encuentre un lugar para nuestro grupo de defensa", pensó en voz alta cuando Gabrielle le preguntó dónde pensaban hacer las clases. Le envió una mirada intencionada a su novia. "No sé si me gustaría que supieran de la Sala".

"Los elfos domésticos son de lo más útil", comentó Louis, acabándose la mousse de chocolate que había pedido de postre, que no había visto el intercambio entre la pareja. "Ya verás cómo encuentra un lugar en seguida. Hogwarts seguro que es entretenido, ¡eh!"

Harry hizo un ruido mordaz con la garganta, dejándoles bien claro a ambos qué pensaba del entretenimiento de Hogwarts sin tener que explicarse. Gabrielle suspiró algo resentida y preocupada; espera que quinto curso fuera mejor para su novio pero al parecer no tenía un respiro de tranquilidad. Se acabaron la comida en un silencio cómodo pero pensativo.

"Creo que iré al castillo de vuelta a estudiar", dijo, sonriendo al ver que Gabrielle no quería dejarle solo pero que, a su vez, quería estar a solas con su novio. Rio interiormente, si él tuviera un novio como Harrison no dudaría en enviar a Gabrielle al castillo de vuelta. "Que os lo paséis bien chicos, ¡no hagáis nada que yo no haría!"

Gabrielle se sonrojó, mirando con irritación la espalda de su amigo, mientras que Harry sacudió la cabeza. Ni se le había pasado por la cabeza hacer nada físico con Gabrielle; a pesar de su apariencia Gabrielle tenía 12 años. Aun así eso no quería decir que no hubiera pensado en ello, no obstante, siempre que pensaba en su relación con Gabrielle acababa decidiendo, muy resolutamente, que sería Gabrielle quien tuviera que darle algún tipo de señal, en el futuro, para sugerirle que estaba lista para más. De hecho pensaba hablar con Fleur para que, a su vez, ella hablara con su hermana sin que fuera tan violento. ¿Cómo iba a sacar el tema de lo contrario? Cuando Gabrielle viniera a él, cuando estuviera lista, ya hablarían a fondo de su relación.

"Mi madre te enviará, junto a Remus y a Sirius, una invitación para Yule; ya me lo ha comentado", le dijo Gabrielle, cogida de su mano mientras caminaban lentamente por la aldea; ella aprovechando para comprar los regalos de Navidad para su familia.

"Me parece bien", sonrió. Si Apolline no hubiera dado el siguiente paso lo habría hecho él; no imaginaba pasar las Navidades sin Gabrielle.

Ella sonrió cuando vio lo contento que estaba su novio. No podía dejar de contar los días que faltaban para las vacaciones de Yule; ahora más que nunca el último mes sería un infierno. Pasearon por Lacroux sin prisa, comprando, visitando todas las tiendas. Más de una vez Gabrielle había visto una de las amigas de Miette mirarla de reojo, con miedo, antes de irse apresuradamente al ver la mirada de Harrison viajar a su posición. Sin duda se lo pensarían un par de veces antes de volver a acercarse a ella con aires amenazadores, aun así sabía que tarde o temprano olvidarían las advertencias de Harry y ahora que él sabía qué estaba pasando en Beauxbatons…

Harry la acompañó horas más tarde hasta la entrada del castillo y, bajo la sombra de un árbol medio escondido, le cogió las solapas de la cazadora con tal de atraerle más para sí, sellando sus labios en un beso. Gabrielle suspiró cuando sintió esos fuertes brazos rodearla estrechamente y cómo le mordía el labio, suavemente, volviéndola loca. Sintiéndose valiente pasó su lengua por los labios de Harrison y notó como se estiraban en una sonrisa antes de abrirse.

No supo cuánto tiempo estuvieron besándose pero sí supo que quería más. Lo único que pudo hacer fue apretarse imposiblemente contra el cuerpo de su novio cuando de repente sintió una necesidad de fundirse en uno solo; no sabía qué demonios le estaba pasando. Enterró sus manos en el cabello azabache cuando sintió unos labios besar y chupar su cuello de forma deliciosa, volvió a suspirar sin poder evitarlo, ladeando la cabeza sin quererlo, sus ojos cerrándose del placer sin pensarlo.

Con un suspiro agonizante Harry se apartó de su novia, poniendo su frente en la frente femenina. "Tienes que volver, Gabrielle".

Ella no dijo nada, solo quería volver a sentir sus labios en su cuello de nuevo. Harrison la miró de forma cómplice y le apretó con una sonrisa maliciosa el trasero. Dio un respingo de sorpresa, y de placer, y se acercó más a su novio, apoyando inocentemente su rostro en su pecho. A Harry, de repente, se le quitaron las ganas de jugar y de pronto se dio cuenta de cuánto adoraba a Gabrielle, con su rostro angelical mirándole de una forma que no supo identificar.

"Nos veremos pronto, ¿no?", preguntó con voz desesperada.

"Claro que sí, amor", dijo él, acariciando con dulzura su cabellera y volvió a suspirar de placer, ronroneando como un gato. "Tienes que volver".

Gabrielle asintió, apartándose dolorosamente de su novio. Antes de despedirse, sin querer hacerlo más difícil, se sonrojó. "Te amo".

Los ojos verdes de Harrison eran como un par de llamas ardientes que entornándose con cariño la miraron. "Yo también te amo. Nos veremos pronto, Gabrielle".

Gabrielle se echó a correr sin mirar atrás, el corazón latiendo agonizante con cada paso que daba. ¿Qué demonios le pasaba? Cada vez que no estaba con Harrison era un suplicio y no sabía si podría sobrevivir los años que le quedaban en Beauxbatons…

….

Draco suspiró con nerviosismo. Tenía suerte que Potter había salido a vete tú a saber dónde y no estaba en Hogsmeade paseando con los idiotas de sus amigos. Seguro que le habría pillado in fraganti, Potter tenía esa extraña y odiosa cualidad. Sacó la seda negra del paquete y se la guardó en uno de sus bolsillos secretos, en el interior de su caro y elegante traje negro. A pesar de los encantamientos de calor, la bufanda y los guantes, así como la túnica de abrigo que llevaba sentía un frío inconmensurable. Sabía que no era frío lo que sentía sino miedo.

Miedo porque no quería hacer lo que estaba a punto de hacer; miedo porque el Señor Tenebroso podía matar a sus padres en cualquier momento, asentado en su Mansión como si le perteneciera; miedo porque él no era un asesino; miedo porque no sabía si podría hacerlo sin derrumbarse; miedo porque, extrañamente, hubiera preferido que Potter estuviera en Hogsmeade allí con los idiotas de sus amigos aunque no sabía por qué…

"Imperio".

Madame Rosmerta se quedó quieta como una estaca y luego siguió caminando con las jarras de butterbeer en mano como si nada. Se le acercó a los baños de hombre, una vez llevó el pedido, y cogió el paquete como si nada, dándole una sonrisa radiante y buscando a la primera chica de Hogwarts que encontrara para que lo llevara a Dumbledore, como regalo. Salió del baño y notó como Hermione Granger le miraba de reojo durante un segundo al salir de las Tres Escobas; no se inmutó puesto que afuera le esperaban Crabbe y Goyle y solo había ido al baño. Volvieron de prisa a Hogwarts pero escuchó los chillidos de una mujer a lo lejos. Draco dio un bote, girándose a medias, cuando comprendió que alguien debía haber abierto el paquete que se suponía era para Dumbledore; ¡tenía que matarle como fuera! Se dio la vuelta y siguió su camino; el primer plan había fallado. Fuera quien fuera quien hubiera abierto el paquete esperaba que hubiera sido Granger.


¡Capítulo 9! Ya empieza a haber algo de movimiento. Respecto a que esta historia parece un libro de auto ayuda... a gustos, colores, ¿pero qué tiene que ver xd?

R&R.

Blackcirce.