Capitulo 8.
Mi secreto
Matt salió del hotel y fue directamente a la playa, las olas rompían con fuerza, el mar se movía bruscamente y en parte se parecía a los sentimientos de cierto rubio. Estaba muy alterado, siempre que pensaba o hablaba de Sora y Taichi se ponía malhumorado. No podía volver a la habitación, Mimi en seguida se daría cuenta de todo y eso era aceptar que él…aún pensaba en Sora…muy en el fondo, aun seguía queriéndola, tal vez no con la misma intensidad de antes, ya no la amaba pero…aún había algo, cierto cariño en especial.
Caminó por la playa desierta un rato, y después se sentó en la arena, ¿porqué no podía olvidarla por completo?. Lo peor de todo era que él intentaba algo con Mimi, y ya le había dicho varias veces que ya había olvidado a su exnovia pero al verla de nuevo con Tai, su rabia y coraje comenzó de nuevo.
Quizás no era amor, sino su ego, estaba lastimado y pisoteado así que tal vez lo único que buscaba era vengarse de esos dos.
Se quedó ahí por casi una hora, el viento despeinaba su rubio cabello, y agitaba su camisa blanca, se paró de ese incomodo lugar y caminó de nuevo hasta el hotel. Llamó la atención de algunas mujeres, su expresión de pocos amigos pero su atractivo rostro le daban cierto aire de seductor. Entró al hotel, estaba a punto de presionar el botón del elevador.
-Yamato— Sora tomó todo el valor posible para hablarle. Matt entró en el elevador y le dirigió la misma mirada fría de siempre, la pelirroja puso su pie para evitar que la puerta se cerrara y entró al elevador con él.
-¿Has visto a Taichi?— Le preguntó una vez dentro— Es que salió del cuarto sin avisarme y no lo encuentro-
Es increíble el cinismo de esta mujer, ¿se atreve a preguntarme por Tai?— Sin realmente desearlo le contestó— Estaba en el bar conmigo, pero yo salí de ahí hace más de una hora-
-¿Estaba contigo?—
-Sí—
-…..¿qué sucedió?—
-Nada que te importe—
-Yamato no tienes porque contestarme así, estoy preocupada por Taichi….es que cuando empieza a tomar no se detiene y si se pone borracho—
-Te es infiel ¿no?—
-No!, pero pierde noción de lo que hace y me preocupa—
-Ah que mal— Yamato suspiró y se quedó callado por un largo tiempo, el ambiente se sentía muy tenso. De pronto el elevador se movió bruscamente, ambos cayeron al piso, finalmente el elevador se detuvo y al mismo tiempo se apagó la luz. Sora se puso de pie, y desesperadamente comenzó a oprimir cada uno de los botones.
-Se fue la luz, tendremos que esperar….--- Ambos se miraron, a pesar de que no había luz podían ver el contorno de sus rostros y sus ojos. La situación no podía ser más incomoda.
Tai caminaba con dificultad por el pasillo, había tomado bastante y llevaba la llave de Matt. Estaba decidido a ir al cuarto de Yamato, quería ver a Mimi, quería decirle a Matt que su adorada novia era amiga suya y que era un cliente muy frecuente y con mas antigüedad que él. Y de pronto la luz se apagó, todo quedó en la oscuridad, si con luz no podía encontrar la maldita habitación, a oscuras sería imposible. Sacó su celular e iluminó el camino, increíblemente llegó a la puerta deseada.
-Aquí es, borracho me salen las cosas mejor—Entró al cuarto. Era un cuarto muy grande , incluso mas que el suyo. Caminó un poco hasta ver la gran cama, en ella descansaba Mimi. Las sabanas la cubrían hasta la cintura y dejaban ver sus encantos escondidos en un ligero camisón rosa con un escote. Avanzó hasta la cama y se metió en ella, Mimi seguía dormida pero de repente se acomodó y se acostó de lado, de pronto sintió que había alguien detrás de ella, es Yamato, creyó sin duda.
Las manos de hombre se deslizaron por sus piernas, caderas, estrujaban lentamente sus senos y se posaron ahí mientras él mordía la oreja femenina.
-Basta Matt….--- Dijo sin la voluntad suficiente para apartarlo y con los ojos cerrados, él se colocó arriba de ella y la besó. Ella enseguida notó algo raro, así no la besaba Matt, así no la tocaba, él siempre la trataba de un modo especial y ahora era completamente diferente.
-Deberías de cooperar más— La castaña abrió los ojos al instante al escuchar eso, esa no era la voz de Matt, era…¿Taichi?
-¿Qué demonios haces aquí?— Preguntó asustada y empujándolo, pero no lograba quitarlo de encima.
-Tranquila, Matt me dijo que podía venir contigo, me dio su llave— Le mostró el plástico, las luces de la calle, y demás establecimientos que estaban afuera entraban por el balcón dándoles algo de luz
-Es mentira!, él nunca haría algo así—
-¿Eso crees?, ¿lo conoces lo suficiente como para poder afirmarlo?, es un desgraciado cuando se lo propone---
Mimi hizo uso de toda su fuerza y logró empujarlo, se paró de la cama e intentó dirigirse a la puerta pero Tai fue más veloz, se puso delante de ella tapándole el paso.
-Entonces dime ¿Por qué no ha regresado?, hace ya mucho tiempo que salió del bar donde me lo encontré, ¿en dónde puede estar?, ah ya se!, el maldito debe estar con Sora—
El aliento de Tai era una mezcla rara y olorosa de muchas bebidas alcohólicas, apestaba.
-Estas borracho, no sabes lo que dices—
Tai agarró a Mimi por la cintura y pegó sus cuerpos— Vamos a divertirnos-
-No!, lárgate! O llamo a seguridad –
-Puedo pagarte, total lo único que te importa es el dinero ¿no?— Mimi se sintió asqueada a esas palabras, él la llevó a la cama y comenzó a manosearla y besarla, ella trataba de apartarlo pero no podía, el cuerpo de Tai era muy fuerte.
Mientras tanto, Yamato y Sora seguían en silencio total, esperando.
-Nunca me ha gustado la oscuridad— Dijo Sora, Matt no dijo nada, ella lo observó, ¿Qué estaría pensando?, el mantuvo su pose fría.
-Oye Yamato…---él dirigió su atención a ella—¿Crees que algún día podamos ser amigos?-
-La compañía de Tai, no te es suficiente o que?—
-Fuiste alguien muy especial en mi vida, y pese a todo, no quiero perder contacto contigo—
Matt la ignoró, no quería hablar con ella, no se sentía preparado para hablar de algo que lo había lastimado tanto.
-Lo siento, te herí de la peor forma, yo estaba segura que te amaba por eso me iba a casar contigo pero Taichi apareció…y ya no pude mas, yo por mas que lo niegue siempre lo voy a amar, no se que tiene ese tonto pero lo amo, y no lo puedo evitar.—
¿Acaso es el día internacional de pedirme disculpas e intentar ser amigos?— Se preguntó mentalmente, al recordar lo que le había dicho Tai. Trató de mantenerse sereno pero no pudo, cada palabra pronunciada por ella lo lastimaba, sentía como su corazón iba contrayéndose de dolor, tenia ganas de llorar pero la oscuridad del lugar no permitió que Sora apreciara eso, ella lo vio igual que siempre.
-Nunca vas a entender nada, no tienes idea de todo lo que sentí—
-Perdón…--- Musitó sin saber que mas decirle
-Tú nunca me amaste, uno no destruye a quien ama—
El elevador comenzó a funcionar, las luces volvieron, y una ligera sacudida los balanceó al ponerse en marcha y llevarlos hasta el piso al que iban.
La luz también volvió en la habitación de Mimi, aunque eso era lo que menos le importaba, Taichi ya había terminado y ahora se acomodaba correctamente la ropa. Lo borracho se le pasó un poco, aun seguía medio mareado pero al menos ya era consciente de lo que hacía.
-Perdón— Le dijo a Mimi, ella estaba llorando, estaba llorando!, el camisón estaba hecho jirones, y esa prenda estaba en el piso.
Mimi se limpió las lagrimas y con furia lo miró— No quiero volver a verte en mi vida, no quiero que vuelvas a ir a Clover, te odio-
-Fui muy brusco, lo siento, fue el alcohol de verdad, perdóname—
Se sentía utilizada, ultrajada, ella no quería hacerlo y el la obligó. Hacía mucho que no lloraba por algo así.
-Vete!— Mimi se puso una bata para cubrir su cuerpo, se acercó a Tai y le dio la mayor cachetada de su vida.
-Me lo merezco— Dijo Tai, tocando su mejilla adolorida
-Mi habitación esta al final del pasillo— le dijo Sora, genial sus habitaciones estaban en el mismo piso, pasillo, lo bueno era que la de Matt estaba al inicio, y la de Sora al final, había una buena distancia entre ellas.
Caminaron juntos, una vez más. Yamato llegó hasta su habitación y metió la mano en el bolsillo para sacar la llave pero nada. En el otro bolsillo nada, no estaba en ningún lugar!.
-¿Qué pasa?—
-No tengo mi llave—
-Puedes pedir otra—
-De seguro la dejé en el bar, si algún borracho la encuentra…--
-No creo que eso pase, toca la puerta, ella te abrirá y ya—
La puerta se abrió súbitamente, Taichi estaba a punto de salir, pero Sora y Yamato estaba frente a él. Los tres se quedaron callados, la sorpresa de verse en esa situación era demasiada, Matt miró el número de la habitación, tal vez se había equivocado, quizás era la habitación de Sora…pero no, esa era su habitación. Tai no podía creer su suerte, tragó saliva preparándose para lo que sabía que venía.
-¿Qué haces con Yamato?— preguntó a Sora.
-¿Qué haces tú en la habitación de Matt?—
-¿Es la habitación de Matt?, oh es que encontré la llave en el bar y solo vine a devolverla— Matt quería creer en esas palabras, pero conociendo a Tai sabía que era imposible. Mimi apareció en escena, detrás de Tai, sus ojos se iluminaron al ver a Yamato y después se entristecieron.
-Entonces era cierto lo que me dijiste— Le dijo a Tai, él volteó a verla.
¿Qué fue lo que te dijo este?— Preguntó con mucho enojo, Matt se estaba controlando demasiado, antes de darle una paliza a Taichi tenía que asegurarse que se la merecía.
-Que tú le habías dado la llave de la habitación, que querías estar con Sora—
-Maldito!— Yamatto ya no esperó mas y golpeó a Taichi en la misma mejilla en la que Mimi lo había abofeteado. El castaño perdió el equilibrio y Mimi se movió para que el no cayera sobre de ella. Yamato y Sora entraron al cuarto, mientras que Tai trataba de ponerse de pie.
-¿Qué pasó?— Yamato se acercó a Lucy, ella tenia los ojos rojos, y su camisón, ese que tanto le gustaba estaba en el piso, roto.— Mimi, ¿Qué te hizo?-
-¿Que no es obvio?, ella se me ofreció, yo solo vine a traer la llave y ella me sedujo— Solo le bastó mirar la cara de Mimi para saber que eso era mentira.
El rubio le soltó una patada a Tai, éste aun no se podía poner de pie, y se retorció de dolor por el golpe.
-Lucy y yo ya nos conocíamos— Matt abrió los ojos por la sorpresa, ¿Lucy?, entonces Taichi ya había estado en el burdel— La conozco desde hace más que tu, es mas, fui de sus primeros clientes— Sonrió con malicia al ver la cara de Yamato— Eres patético, no puedes encontrar el amor de verdad y por eso te relacionas con una prostituta-
Sora trataba de entender todo lo que estaba pasando, era demasiado, esa chica era una prostituta que había estado con Tai, quien sabe cuántas veces, y ahora Yamato tenía algo con ella. Y para empeorar todo, Tai se acababa de acostar con ella, por eso se salió del cuarto sin avisarle?
Al fin el moreno se puso de pie, Yamato lo agarró del cuello de la camisa y lo miró con más odio que nunca.
-Nunca pensé que te iba a odiar tanto como ahora— Tai le dio un cabezazo como respuesta y logró que el chico lo soltara.— Sora espero que al fin te hayas dado cuenta de cómo es Taichi en realidad.-
-No te atrevas a cuestionar lo que hago—
-No me importa lo que hagas, pero no soporto que te hayas metido a mi cuarto y que te aprovecharas de ella. Estoy harto de ti—
De nuevo comenzaron a pelear. Matt embistió a Tai, y los dos golpearon la puerta de cristal que separaba la habitación del amplio balcón. El cristal se rompió y los dos cayeron al piso, mientras que cientos de cristales caían sobre de ellos o estaban debajo de ellos.
-¿De verdad eres una prostituta?—
Mimi giró su rostro para ver a Sora, ambas estaban sentadas en la sala de espera del hospital, una junto a la otra ya que no había más asientos disponibles.
-Sí, ¿algún problema?—
-No, es que no pareces serlo—
-Pues que bueno—
-¿Desde cuándo va Tai a ese burdel?—
-Pregúntale a él, yo no hablo de ninguno de mis clientes—
-Pero yo soy su novia—
-¿Vas a seguir con el después de todo lo que pasó?—
-No lo sé…---
-Sería mas sano terminar, él es un buen chico pero no se porque siempre va al burdel. Él me dijo que te ama, de eso no hay duda, pero a veces el amor no es suficiente—
-Tienes razón…pero lo amo y…--
-El te engaña, siempre lo ha hecho—
-………--- Sora se limpió las lagrimas que ya empezaban a salir— No sé porque estoy hablando contigo, debería de odiarte porque tu te acostabas con el pero no puedo.
-Es mi trabajo, ¿Qué más puedo hacer?—
-¿Y con Yamato también solo es un asunto del trabajo?—
-Eso no te incumbe—
-Claro que si, a pesar de todo, él sigue siendo mi amigo—
-Él no piensa lo mismo—
Las dos comenzaban a enojarse, una enfermera se acercó a Mimi para decirle que el señor Ishida se encontraba bien y podía pasar a verlo. Sin mirar a Sora se puso de pie, y caminó hasta la habitación.
-Yama— Él se puso de pie, estaba sentado en una cama, en la habitación había mas camas y mas enfermos.
-Hola—
-¿Estas bien?—
-Si, solo me corte aquí— Le mostró su brazo, que estaba vendado— Me suturaron, pero fuera de eso, estoy bien.
Si fuera de eso estaba bien, solo uno que otro rasguño, y su labio estaba partido por un golpe de Tai.
-Vámonos— Se tomaron de la mano y salieron del hospital, al pasar por la sala de espera Mimi esperaba ver a Sora ahí, pero ella ya no estaba. Iban caminando por la calle, el hospital no estaba muy lejos del hotel.
-Matt ¿Cómo esta taichi?—
-Bien, se hizo una herida en la cabeza, pero está bien, solo tenían que suturarlo—
-¿No me vas a decir nada?—
-¿Sobre qué?—
-Sobre que él es un cliente mío—
-Mimi yo no te puedo reclamar nada porque no hay nada entre nosotros, no tengo el derecho de hacerlo—
-No te dije nada porque pensé que te ibas a enojar con él…y conmigo— Le dijo muy extrañada ante la respuesta que el le había dado antes.
-Si me enojé y mucho, pero él es solo un cliente mas, no es lo mismo que tu y yo tenemos. Todo mi coraje lo desquite en esa golpiza, ahora si me pasé…---
-Oye matt, ¿Qué hacías con Sora?—
-Nada, me la encontré y ella me empezó a preguntar por Tai, después el elevador en el que íbamos quedó atascado, y pues después fuimos al cuarto y lo demás ya lo sabes—
-Pensé que lo que había dicho Tai era cierto—
-De ninguna manera, yo jamás haría algo así— Mimi apretó los dedos de Matt.
-Lo sé…y que vamos a hacer?, nos quedaremos la semana completa?—
-Mmmm ya no me dan muchas ganas de quedarme toda la semana…podemos regresar a Tokio, y pasar mas tiempo juntos allá—
-Sería una buena idea—
-Porque presiento que me van a vetar de este hotel al ver la habitación—
-Jajaja, tienes razón— Siguieron caminando juntos disfrutando del silencio, hasta que Mimi se puso delante de él, se paró de puntitas y le dio un beso, después se abrazo a el, recargando su cabeza en el amplio pecho del rubio.
-¿Y eso?—
-Me gustan tus besos, saben mejor que los de Tai—
-¿A que te supieron los de él?—
-A cerveza mezclada con tequila— Yamato hizo una mueca de asco.
-Yo no me había dado cuenta que él había entrado en la habitación hasta que me besó y tocó, pensaba que eras tú, pero tú lo haces de un modo muy diferente al de él, me gusta más la forma en la que lo haces tú—
-Que bueno— Sonrió, alegre ante esas palabras.
Pasaron de frente a la playa, estaba completamente sola, y la marea no estaba tan alta. Yamato la jaló hasta ahí.
-Ya nadamos con delfines, ahora es mi turno de hacer lo que siempre he querido hacer—
-¿Nadar de noche?—
-Mmmm no, sexo en la playa.—
La tiró a la arena y con una sonrisa traviesa se besaron. Matt solo pensaba en quitarle esos diminutos shorts de mezclilla que tanto le gustaban.
-Ey ustedes dos!— Un policía los apuntó con una linterna.
-Lo que me faltaba, ser multado por faltas a la moral… corre Mimi!— Se pararon rápido y corrieron siendo perseguidos por el oficial hasta que lo perdieron de vista.
-Tienes buena condición física— Matt jadeaba por el esfuerzo de la corrida, habían llegado al hotel.
-Me gusta el ejercicio—
-No lo parece, pareces una muñequita frágil—
-No lo soy—
-Señor Ishida espero que este dispuesto a pagar todos los daños de la habitación— Le dijo el encargado del hotel.
-Lo sé, lo siento— Matt se acercó al escritorio para ver cuánto seria.
Mimi se quedó detrás de él, observándolo como nunca lo había hecho, estaba segura de una cosa, ese viaje solo sirvió para algo, para darse cuenta y admitir que estaba completamente enamorada de Yamatto Ishida.
Terminó este capitulo, me tarde un poco en escribirlo, es que he estado algo ocupada, y creo que seguiré ocupada, así que trataré de actualizar una vez cada… 3 semanas?, ja no se, pero será lo mas pronto que pueda.
Haber voy a contestar unos reviews, todos son importantes pero hay unos que me llamaron la atención.
: Pues no se a ti pero a veces cuesta mucho trabajo olvidar a alguien a quien se quiso mucho ¿no?, Matt solo esta confundido, amo el mimato!
ARLETT: Que bueno que te gusta mi fanfic, porque a mi me encanta el tuyo de Matrimonio perfecto, es lo mejor, y me gustaría que actualizaras pronto. Ah y me dio risa eso de " y sigo leyendo", te chutaste todo el fanfic de un jalon verdad? Jaja esta bien.
Megashop: o_O, Tienes razón!, olvidé ponerle condón a Matt!!!!, por descuidos así ocurren los embarazos jaja. Oh rayos, espero que Mimi no esté en sus días fértiles porque si no se nos va a embarazar jajaja.
A todos los demás les agradezco sus reviews, y espero que me dejen más XD, bueno nos vemos después, cuídense.
