Disclaimer: Nada de Harry Potter ni las imágenes que uso para inspirarme me pertenecen.

Sumario: Harry tuvo una genial idea en un momento de aburrimiento. Abrumado por la posibilidad de contactar con una persona desconocida envía a Hedwig con su carta a por alguien especial sin darse cuenta que una cosa tan insignificante como esa abrirá las puertas a un amor que arrasará con todo, incluso con Voldemort.

NOTA: En mi perfil tenéis el link para ver las imágenes en photobucket, en el álbum "Una Carta de Amor".


Advertencia: este capítulo tiene tortura (para aquellos que no se hayan dado cuenta que la historia tiene rating M).


13

Emboscada

Había llegado ya verano y habían acabado los exámenes de quinto curso. Harry estaba seguro que había sacado buenas notas y, a pesar de que todos sabían que Hermione sacaría matrícula de honor en todo, o casi todo, ella parecía de lo más nerviosa. Por si fuera poco tanto Ron como Ginny se habían negado a volver a la Madriguera debido al histerismo de su madre y las constantes idas y venidas de personajes como Mundungus Fletcher. Los gemelos, cuando pasaron un fin de semana con sus padres y con el resto de la Orden, salieron de casa de su madre asqueados y furiosos.

"Teníamos allí una escoba nueva que le íbamos a regalar a Ginny y algo de dinero que ahorramos antes de dejar Hogwarts. ¡Y ya no están!", exclamó con el rostro rojo Fred, el último fin de semana de Hogsmeade cuando habían acordado encontrarse.

"Debió ser Fletcher", siseó con el rostro iracundo George y su gemelo asintió.

"Después de eso recogimos todas vuestras cosas, tened", le pasó Fred a sus hermanos menores unas bolsas encantadas sin fondo.

"¿Y qué dijo mamá?", preguntó con incredulidad Ron, cogiendo la bolsa como si le fuera a morder, al ver que Ginny estaba demasiado cabreada para abrir la boca.

"Bobadas, debíamos haberlo perdido o sino no haber guardado el dinero en casa en lugar de en la cámara Weasley en Gringotts".

Ginny alzó la cabeza, estupefacta. "¡Pero es vuestro dinero!"

Los gemelos se encogieron de hombros a la vez y dijeron al unísono. "Díselo a ella".

Neville, Hermione y él intercambiaron miradas atónitas mientras Luna miraba a la nada con rostro soñador. Las siguientes semanas antes de acabar quinto curso Ron se debatió sobre si volver a la Madriguera. Sabía que sería un duro golpe para su madre pero no podía permitir rebajarse; ¿por qué su madre no había intentado descubrir quién había robado a los gemelos en su propia casa? No, no pensaba volver y si tenía que hacerlo pediría al Ministerio una emancipación. Si había aprobado todo podrían dársela.

"Podéis venir a Godric's Hollow. Solo queda una habitación libre pero es bastante grande; con un hechizo podríamos separar en dos la habitación", les comentó cuando Ron leyó en voz alta la carta de los gemelos diciéndoles que podían sacar las cosas de su trastero, en su apartamento, para convertirlo en una habitación.

"¿En serio?"

Ron suspiró y le observó por si lo decía de verdad. Él asintió con una sonrisa. Era una pena que los duendes tardaran tanto en repararle sus propiedades pero un castillo tan enorme como el de los Peverell no se podía arreglar en un santiamén. Aun así Ron y Ginny accedieron a quedarse en Godric's Hollow, al menos hasta que acabaran la escuela y pudieran comprarse un residencia propia. A Harry no le importaba, casi 9 meses al año estaban viviendo en Hogwarts juntos.

"¡Harry!", saludó Sirius cuando bajaron del tren, luego observó cómo Ron y Ginny se acercaban a ellos con sus cosas. "¿Estáis todos listos? Genial, ¡tengo una sorpresa para ti en casa!"

Harry alzó una ceja pero cogió el brazo de Ginny. Con un asentimiento se desapareció. Lo último que vio en la estación del expreso fue el rostro horrorizado y enfadado de Molly Weasley. Al parecer, aun con la carta que Ron le envió, Molly había aparecido en la estación para arrastrarlos a casa. Ni siquiera le dio tiempo a observar de nuevo su casa que algo se acercó chillando de alegría.

"¡Harry!", gritó una voz familiar y supo que era Gabrielle.

"¿Gabrielle?"

Harry cayó al suelo con el peso inesperado de su novia, riendo de pronto al darse cuenta que estaba allí con él. Las siguientes horas fueron pasadas de forma rápida, con Gabrielle en su regazo, mientras Sirius le explicaba que Narcisa, harta de no hacer nada, había decidido con su permiso arreglar Grimmauld Place y decorarlo ahora que los duendes habían acabado de reconstruir la antigua Mansión de ciudad de los Black. Además, se había mudado allí de forma permanente y había sido informada de los horrocruxes, para su horror y sorpresa, una vez Remus le hizo jurar que mantendría silencio.

Por otro lado, Remus había agradecido silenciosamente la ayuda de Narcisa que, a pesar de ser tan bella y aparentar ser una esposa florero, era una Black de corazón y sangre. Cuando se enteró del pacto al que llegaron Draco y Harry estuvo de lo más orgullosa de su hijo y a la vez entristecida al completo. ¿No era ella quién tenía que proteger a Draco en lugar de dejar que la protegieran? Narcisa tenía muchas cosas que hacer y se le acababa el tiempo.

…..

Arthur Weasley caminó deprisa, intentando no llamar la atención, mientras marchaba hacia su pequeño y desordenado despacho, que compartía con 2 personas más, en el Ministerio. Cualquier persona le habría preguntado qué necesidad tenía de pasar desapercibido cuando estaba haciendo algo tan normal y habitual como ir a trabajar pero lo cierto era que él sabía que el Ministerio ya no era lo como antes; ahora era más corrupto que nunca, y eso ya era decir. Estaba seguro que todos y cada uno de los Departamentos estaban infiltrados por secuaces de Voldemort, incluso el suyo. Quizás no le habían dado demasiada importancia como para enviar a alguien a trabajar para él en persona, después de todo su Departamento trataba con cosas muggles, pero estaba seguro que más de un hechizo espía había sido encantado en su oficina.

Era casi un secreto a voces que los Weasley, y por lo tanto él, eran parte de la Orden del Fénix. Quizás fuera por eso que Percy había ascendido tan rápidamente cuando él llevaba décadas trabajando en el mismo lugar. Después de todo, reconocía que su hijo era bastante influenciable, se dijo con tristeza. Se sentó en su asiento conjurado, miró todos los papeles que poblaban su hundida mesa y luego intercambió miradas de soslayo con los otros funcionarios bajo su mando. Quería decirles que hablaran con normalidad, que no dejaran esos silencios angustiados e incómodos. Incluso un idiota podría deducir que todos ellos se habían dado cuenta de que estaban siendo vigilados pero, ¿qué podían hacer?

No habían sido entrenados ni eran los mejores del Ministerio, de hecho, Arthur se preguntó si no serían incluso los más mediocres. No es que fueran tontos, no, que va, pero después de tantos años siendo el hazmerreír de la sociedad mágica inglesa les había hecho mella. ¿Cómo iba alguien creerse inteligente y competente después de ser llamado mediocre durante 20 años? Esas cosas hacían eco en su autoestima. A pesar de amar su trabajo se daba cuenta de la diferencia de salarios, de cómo su familia era menospreciada y como era tan injusto el Ministerio y su equipo con su Departamento. Sabía que si no lo habían desmantelado, estando Voldemort en las sombras moviendo como un titiritero al payaso del Ministro, era porque les servía de información.

Aun así él intentaba no dar nada, intentaba no llamar la atención y aunque no quería dar información confidencial de la Orden su familia, o lo que quedaba de ella viviendo bajo su techo, tenía que comer. No podía permitirse dejar su empleo y eso significaba aguantar día tras día en silencio, sintiendo un sudor helado en su cuello, como si hubiera una espada afilada invisible a punto de caer y degollarle si decía algo más de la cuenta o si se iba de la lengua sin pensarlo. Podría haber deshecho los encantamientos, podría haberlo denunciado, ¿pero a quién? Incluso el Wizenmagot había caído ya…

De pronto un papel en forma de avión apareció frente a su perdida mirada, clavada en un hueco amaderado de la mesa, entre tanto papel. Tomó la carta con manos temblorosas, sorprendido, y miró de soslayo a sus compañeros que le rehuían la mirada. Desdobló el trozo de pergamino y leyó. Lo que vio escrito le hizo sentir un frío tremendo, fue la misma sensación que cuando voló por primera vez en Hogwarts en una escoba voladora, solamente que ahora no era excitación lo que sentía ni miedo por las alturas.

"Quien-tú-sabes ha puesto un tabú en su nombre; Bones ha desaparecido junto con Dawlish".

Arthur meneó su varita e hizo desaparecer el trozo incriminatorio de papel. Sabía quién se lo había mandado, reconocía la letra como la de Kingsley Shacklebolt, quien era otro miembro de la Orden y uno de los que tenía contacto regular con Dumbledore en Azkaban siendo el primero auror. Era Shacklebolt quien les enviaba las notas de Dumbledore sobre qué rumbo debía tomar la Orden, qué cosas tenían que hacer y cuales evitar. Aun así… las órdenes de Dumbledore le habían costado a sus hijos.

Bill, aunque ahora trabajaba en Gringotts de Londres, no quería saber nada de su madre después de que Molly le chillara, a pleno pulmón, que no iba a tener una nuera francesa y encima una de esas Veelas, cuando le presentó a Fleur Delacour. Charlie seguía en Romania y no tenía pinta de que quisiera volver, incluso sus cartas eran vagas y sin detalle. Luego estaba Percy… a él le habían perdido en el Ministerio; Arthur estaba realmente decepcionado de que su tercer hijo y el más serio de todos hubiera resultado ser tan avaricioso de poder, aunque tendría que haberlo visto.

Después estaban los gemelos, que ya habían dejado su casa y tenían piso y negocio propio; sabía que Harry tenía algo que ver pero no sabía cómo les había ayudado. Y Ron y Ginny, quienes habían desaparecido delante de las narices de su esposa cuando ella, muy inconscientemente, iba a recogerlos y darles un buen azote en plena estación. ¿Había hecho mal, en seguir las órdenes del antiguo Director? ¿Debería haber negado su casa como zona de reunión? Lo cierto era que ahora se daba cuenta que las dudas que había tenido desde un buen principio quizá no eran tan infundadas como Molly le había hecho, y convencido, creer.

¿De qué le servía ser parte de la Orden para proteger a su familia si ya la había perdido por culpa de la Orden? Valga la redundancia. Y ahora la única persona importante y con una buena cabeza y sentido común había desaparecido. Arthur no era demasiado optimista como para pensar que Amelia Bones pudiera estar viva; seguramente estaría siendo torturada o habría sido asesinada ya.

El día pasó rápidamente sumido en sus pensamientos; lo cierto era que la Orden aportaba algo: información. Ahora podría decirles a sus hijos sobre el tabú, alertarlos, y rezaría con todas sus fuerzas para que, estuvieran donde estuvieran, siguieran con vida hasta que todo se acabase. Esa misma noche, después de reunirse en el Caldero Chorreante con su primogénito para darle las noticias, se encontró pensando que de nuevo Hogwarts se había quedado sin Profesor de Defensa y se preguntó si realmente el cargo no estaría maldito. Quién sabía, lo cierto era que de serlo podrían ofrecerle el trabajo a Voldemort con la esperanza de una muerte segura.

…..

Fleur Delacour acarició el cabello pelirrojo de su novio con sorpresa y alegría; no era por la carta que Bill había recibido de su padre hacia momentos, no, sino porque todavía no se creía que su novio, el cuarto en su ristra de conquistas frustradas, había resultado ser mucho más que un saco de hormonas. Bill la hacía reír, la hacía sentir la más bella de la sala y no por ser Veela sino por ser Fleur. Todavía recordaba cómo se había sonrojado, aquel día en la Toscana, cuando Bill apareció por la puerta y la miró con esos ojos azules indescriptibles. De repente se le aceleró el corazón y supo, por la mirada de su hermana, que debía estar actuando de forma extraña.

Las siguientes semanas pasaron de forma rápida y se encontró llorosa el día que tuvieron que despedirse y se dio cuenta, como si la hubieran abofeteado, que estaba actuando igual que su hermana cada vez que tenía que decirle adiós a Harry. ¿Se habría enamorado en solo un mes? Tenía un miedo terrible a despedirse de Bill, su nuevo novio, pero resultó que Bill tenía otras ideas. Empezaron a llegarle cartas cada 3 días y un ramo de flores cada lunes, y se veían los fines de semana a pesar de sus respectivos apretados horarios. Fleur estaba estresada con los exámenes pero nunca había sido tan feliz.

Así pues, aprovechaba cada instante que tenía para estar con su familia y con Bill y ese verano, mientras pensaba en qué hacer al recibir las notas de sus exámenes, no fue distinto. Ese día estaban en el apartamento de Bill, en Londres, intentando pasar una romántica mañana solos (como sabía que su hermana estaría haciendo con Harry) cuando de repente apareció la lechuza con la carta. Era Arthur, el padre de Bill, informándole de un tabú con el nombre de Voldemort; Bill acabó por reunirse con su padre en el Caldero Chorreante.

"Vol- él debe estar iracundo si recurre a estas medidas", se corrigió Bill con un suspiro nervioso. Había estado a punto de romper el tabú.

Fleur recuperó el aliento, dándose cuenta que su corazón parecía haber parado un instante del miedo. De repente se acordó de alguien que no tenía miedo alguno en decir en voz alta el nombre de Voldemort.

"Tengo que decírselo a mi hermana".

Bill la cogió de la cintura, con el rostro normalmente alegre esta vez serio. "Ten cuidado, Fleur".

Fleur sintió algo dentro de sí deshacerse y besó los labios de su novio ligeramente; no quería entretenerse.

"Lo tendré".

"Empezaré a hacer la comida, entonces".

Fleur asintió y se desapareció. Podría haber usado la chimenea pero ésta estaba conectada al Ministerio y no quería tentar a la suerte, era por eso que Bill la había cerrado de forma temporal. Cuando apareció Fleur en Godric's Hollow lo primero que vio fue a Harry y Gabrielle sentados en el sofá gris, mirando fascinados como Remus lanzaba una pelota en el jardín. De repente vio un perro negro salir disparado tras el objeto amarillo y soltó un bufido incrédulo al darse cuenta que era Sirius. Eso alertó a la pareja que se giraron a mirarla.

"¡Fleur!", dijo Gabrielle alzándose del sofá y abriendo sus brazos en un fuerte abrazo a pesar de haber visto hacía poco.

"Gaby, Harry. Tengo noticias para vosotros".

Y así fue como, en menos de 15 minutos, Sirius, Remus, Ron, Ginny, Gabrielle y Harry se reunieron en la mesa del comedor para escuchar cómo ahora ya no podían decir en voz alta el nombre del Señor Oscuro a menos que quisieran morir. Mientras hablaban, discutiendo qué iba a significar el tabú para todos, Fleur vio la mirada pensativa de Harrison y supo que estaba tramando algo. A juzgar por las miradas sospechosas de los demás todos se habían dado cuenta, aun así Sirius y Remus dejaron que los adolescentes se marcharan a la planta superior a discutir, sin duda alguna, las noticias.

"Sabéis… Neville me dijo algo que me sorprendió, me preguntó por qué no podríamos hacernos cargo de los mortífagos nosotros mismos".

"¿Tomaros la justicia por vuestra mano?", preguntó con algo de atónito Ginny pero parecía más convencida con cada palabra que salía de su boca. Miró al suelo, sentada en la cama de su amigo, pensativa. "¡Neville tiene razón!"

"¡Y tanto! ¿Cómo no se nos habrá ocurrido antes?", se enfureció consigo mismo Ron, mientras asentía de forma violenta. Luego pareció deshincharse, como si le hubieran destrozado el sueño. "Aunque Hermione…"

Todos mantuvieron un silencio después de eso. Fleur no sabía si quería detener a sus amigos de la tontería que se estaban planteando o alentarlos, después de todo el Ministerio era inservible y ella quería por encima de todo la supervivencia para su familia y amigos. Si para eso hacía falta tomarse la justicia por la mano, como decía Ginny, ¿por qué no?

"Hagamos que Hermione y Neville vengan", dijo Ginny, poniéndose de pie con una extraña energía, "votemos".

El rostro de Gabrielle estaba marcado por la preocupación. Sin duda alguna, de ponerse todos de acuerdo, ella no iba a poder ir a ningún tipo de redada a cazar mortífagos. Ni Fleur ni Harrison iban a permitirle acompañarlos y eso la preocupaba y la enfurecía pero sabía que, de ir con su novio en una misión como esa, solo sería un estorbo… Lo mejor sería estudiar esos libros de magia sanadora que Harry había comprado para ella y que residían ahora inocentemente en la librería.

….

Harry Potter echó un vistazo al castillo Peverell. Había pedido a los duendes, con una compensación económica claro, que redujeran el plazo de construcción que le habían dado. En un par de semanas cientos de duendes habían sido trasladados al castillo para trabajar en él día y noche sin descanso. Lo que tenían que acabar en 2 meses lo habían hecho en 2 semanas. Estaba impresionado y encantado. Incluso habían tenido tiempo de decorar una de las 4 alas del castillo. No obstante, lo que más le importaba eran las guardas y las mazmorras.

Después de las malas noticias que Fleur había compartido con ellos respecto al tabú, no había sido difícil convencer a Neville de que cazar a los mortífagos desprevenidos antes de que ellos pudieran contraatacar usando el tabú. Hermione había sido una historia distinta sin embargo después de comentarle que todos los horrocruxes de Voldemort habían sido destruidos y que era, por fin, el momento de llevar a cabo su ofensiva (entre otros argumentos que incluso Fleur y Gabrielle habían defendido con vehemencia) había cedido.

"Está bien", había dicho ella, cruzándose de brazos con expresión irritada y mandona a la vez, "pero vais a tener que dejar que yo prepare nuestras provisiones".

Nadie había negado a Hermione que organizara todo como le diera la gana, después de todo, Ginny y Ron preferían pensar en el plan de ataque mientras que Neville era un desastre planificando cualquier cosa. Fleur estaba demasiado ocupada con su nuevo trabajo en Gringotts, al lado de Bill, como para ayudarlos salvo mandando información y Gabrielle estaba demasiado preocupada estudiando libros de sanación como para echarles una mano. Él, por otro lado, tenía otro trabajo que hacer.

"¿Y qué vamos a hacer? ¿Matarlos?", había preguntado con un ligero temblor en la voz Hermione, una vez se pusieron de acuerdo en que sí debían contraatacar.

Los demás se miraron en silencio, nadie quería convertirse en un asesino. De repente Harry tuvo una brillante idea. "¡Se me acaba de ocurrir! ¿No es cierto que todos nosotros queremos verlos condenados a Azkaban?"

"¡La muerte sería demasiada merced!", masculló Neville y Ginny le miró con admiración y algo más.

"Pero afrontémoslo, no van a ser condenados mientras Tom siga vivo y el Ministerio infiltrado y, aun así…", dijo Ron, y Harry asintió, Ron le estaba leyendo el pensamiento.

"Necesitamos pruebas", afirmó Hermione con la misma firmeza que quien dice que el sol se alza por la mañana y se pone por la tarde.

"¿Qué os parece encerrarlos? ¡En unas mazmorras! De esa manera no estaríamos matando a nadie y eso nos daría tiempo a encontrar pruebas y, cuando todo acabara, podríamos entregarlos", habló él, y los ojos de Hermione brillaron como si estuviera a punto de hacer un examen.

"Pero… ¿dónde los encerramos?"

Y así fue como a él le encargaron la supervisión de la reconstrucción de su castillo, el que serviría durante bastante tiempo como cárcel. Otra vez no escatimó en gastos con la seguridad de las mazmorras. No quería que sus prisioneros se escaparan, después de todo. Cuando llegó mediados de Julio ya habían recibido varias notas cortas de Draco, quien había consentido mandarles información con tal de ayudarles. Después de todo, sus huesos rotos que Voldemort no permitía que fueran curados con magia le tenían postrado en cama permanentemente. Lo mejor de todo era que Voldemort no se había dado cuenta que Draco usaba sus propios elfos domésticos para espiarle.

"Tom intenta hacerse con Hogwarts y asesinar a sus opositores del Ministerio; Amelia Bones ya fue asesinada", comentó Hermione y los otros intercambiaron miradas pensando en Susan.

"Necesitamos adelantarnos", masculló Neville y Ginny asintió firmemente pero Ron frunció el ceño.

"Si nos adelantamos pronto se preguntarán cómo sabemos de sus planes; Draco podría correr peligro y nosotros nos quedaríamos sin una fuente de información", dijo él, cogiendo de la mano a Gabrielle cuyo rostro estaba algo verde.

Ron sacudió la cabeza. "Será mejor que sigamos con nuestro plan; si usamos el tabú correctamente podemos dejar a Riddle sin parte de sus fuerzas antes de que se dé cuenta de que estamos utilizando el tabú".

"Entonces no perdamos tiempo, Harry dice que el castillo ya está apunto", dijo Neville y todos se giraron a mirarle así que asintió. "Y Hermione ya ha preparado nuestras provisiones".

Hermione miró los baúles mágicos que había preparado con la ayuda de Gabrielle y asintió. Se acercó un maletín y sacó unas pulseras plateadas.

"Tened, si Harry puede encantarlas como un traslador así podríamos usarlas en caso de emergencia".

Horas más tarde se encontraban todos en el bosque de Dean, cuya vegetación verde y frondosa sería perfecta para atacar desde las ramas escondidas de los árboles. En cuanto se dieron la señal unos a otros, con la moneda falsa que habían creado el año pasado, Harry pronunció el nombre.

"Voldemort".

Escucharon a los pocos segundos los característicos sonidos de apariciones y rápidamente levantaron guardas que evitarían que usaran trasladores o se desaparecieran. Hermione había tardado 2 días en convencer a Sirius para que se las enseñaran, después de darse cuenta que encontrar el libro en la amplia colleción de Godric's Hollow iba a llevarle mucho tiempo.

"Portus",

"¡Portus!",

La mitad de los 10 mortífagos que se aparecieron en el pequeño claro fueron trasladados al instante mientras que, en la siguiente ronda, otros 3 fueron trasladados cuando intentaban desaparecerse sin mucho éxito. Los otros 2 lanzaron hechizos al azar, uno rozando la rama donde Harry estaba postrado, antes de ser golpeados por 2 portus consecutivos. Durante varios minutos se quedaron en silencio al darse cuenta que lo habían conseguido. Escucharon las risas de Ginny, Ron y Neville a la vez que intentaban recuperar el aliento. Bajaron las guardas que habían puesto y se desaparecieron a otra parte del bosque.

"Dobby", llamó él.

Allí apareció el pequeño elfo doméstico con los ojos saltarines brillando de la alegría y la excitación.

…..

"¿Vamos a desnudarlos?", preguntó Ginny, frunciendo la nariz asqueada.

"Sí. De esta forma no habrá sorpresas, ¿o prefieres esperar a ver si alguno de estos tiene un cuchillo o veneno escondido entre sus ropas?", preguntó con sarcasmo Harry y Hermione agitó su mano e hizo desaparecer las ropas de un plumazo.

El veritaserum que Fleur y Gabrielle habían creado para ellos había sido dado a uno de los 30 mortífagos capturados en las 3 redadas de esa mañana. Hermione, con su pergamino y su pluma encantada, estaba dispuesta a tomar testimonio imparcial y totalmente veraz del interrogatorio. Harry, una vez comprobó que la venda del mortífago estaba en su sitio, le despertó.

"Mmmm…",

"¿Cuál es tu nombre?",

"Walden McNair",

"¿Cuál es la fecha de tu nacimiento?"

"9 de Agosto de 1926",

Hermione asintió observando como la pluma copiaba todo aquello que era hablado en voz alta y dejó que Ron continuara el interrogatorio. Después de una media hora de preguntas y respuestas, un interrogatorio francamente fácil de conducir debido a la poción que le habían hecho tomar, todos se quedaron de piedra al enterarse que, al día siguiente, Voldemort había planeado un ataque pero que, aun así, todavía no les había informado contra quién ni a dónde. Poco a poco cada mortífago iba cavando su tumba gracias a su interrogatorio exhaustivo. Decir que estaban asqueados era poco, muchos de ellos habían tenido que violar y matar a mujeres muggle para iniciarse mientras que otros habían ingresado después de torturar a algún desgraciado hasta la locura.

Más de una vez Ginny y Hermione tuvieron que salir corriendo a vomitar a la esquina más lejana, incapaces de imaginarse qué hubiera pasado de toparse con uno de esos monstruos a solas. Cuando acabó el interrogatorio, cerca de media noche, Hermione estaba más convencida que nunca de que estaban haciendo lo correcto. Dejaron a los prisioneros en las mazmorras una vez les hicieron tomar el filtro de los muertos en vida que los transformaría en cuerpos inertes, en coma, suspendidos únicamente por la magia. Una vez les dieran el antídoto, cuando todo acabase, podrían volver a la vida con normalidad y ser juzgados. Era la mejor manera de mantenerlos a raya, con una mínima vigilancia gracias a Dobby, y sin tener que darles comida o dejar que usen el baño e intenten escapar.

"¡Maldición!", gritó Voldemort en la oscuridad de sus aposentos.

No sabía qué demonios estaba pasando pero en un solo día había perdido el contacto con 30 de sus siervos; a veces era de esperar pero sabía que ocurría algo de lo que no estaba al tanto. Estaba demasiado ocupado planeando cómo hacerse con Hogwarts y, a la vez, hacerle daño a Potter que había pasado muchas cosas por alto. No quería que nada ni nadie le molestara, necesitaba silencio y tranquilidad.

Los días pasaron y pronto faltaron 20 mortífagos más. Cuando llegó Agosto la cuenta estaba en 80 mortífagos y entonces se dio cuenta de lo que pasaba. ¡Alguien estaba usando el tabú contra él! ¡Tenía que ser Potter! ¿Cómo no había visto que los mortífagos que desaparecían eran aquellos que iban enviados a escarmentar a quién osara decir su nombre? Equipos de 10. Con razón.

"Muy inteligente Potter", siseó iracundo, paseando por los pasillos abandonados de su ala en la Mansión Malfoy. Era la más bellamente decorada y rezumaba dinero.

Estaba seguro que había sido él junto con sus amigos que- ¡amigos! Eso era. Potter debía tener algún amigo ahí fuera desprotegido, no podía protegerlos a todos de su ira. Solo tenía que encontrar a uno y hacerle pagar por sus mortífagos. ¿Cómo iba a atacar Hogwarts en unas semanas si no tenía a su ejército? Menos mal que los más inteligentes habían sido puestos al mando y habían reclutado ya con éxito a vampiros, hombres lobo, dementores y carroñeros. Sin contar con su querido e infiltrado ministerio. Pronto se haría con la única escuela del Reino Unido y luego con el banco, el único del país.

Cogió con regocijo el periódico y leyó con atención las publicaciones del Diario Profético. Con un suspiro siguió leyendo, absorto en sus pensamientos, sin darse cuenta que la edición que tenía en manos era de hacía casi medio año. Pasó la página y sintió una fuerte emoción de triunfo al ver a Potter junto a su novia en la imagen. Eso era. La novia de Potter. Debía estar viviendo en Francia, a salvo de las amenazas del lado oscuro, pero él también podía tener una emboscada con éxito.

"¡Rabastan! ¡Rodolfus!"

A los pocos segundos aparecieron los hermanos Lestrange, mirándose extrañados pero sin osar preguntar en voz alta qué hacían allí sin la más infame de todos, Bellatrix. Voldemort sabía que Bellatrix era leal pero, desafortunadamente, su carácter e impulsividad la hacían un problema para misiones como la que tenía en mente. No, lo cierto es que los Lestrange eran más adecuados para secuestrar a esa pequeña y deliciosa Veela. Les lanzó el periódico. Rabastan, el más joven de los dos, lo cogió. Miraron la fotografía en movimiento de Potter y la estúpida Veela en el baile de cuarto curso.

"Capturadla. La quiero con vida y sin un solo rasguño", les ordenó con voz firme. "Si falláis os mataré yo mismo".

Rodolfus asintió, en un silencio sepulcral, y cogió el periódico de las manos de su hermano, observando bien a la criatura que salía en portada. Horas más tarde Rabastan y él ya tenían preparadas sus maletas y sus cosas para entrar en Francia desapercibidos. Al contrario que su esposa, la loca de Bellatrix, Rodolfus era un verdadero Slytherin. Se puso el mono de pintor y obligó a su hermano a dejar de quejarse. Poco después aparecieron en las afueras de Toulouse. Quilómetros más allá, horas más tarde, Gabrielle se preparaba para irse a dormir, sin sospechar que un par de hombres habían pasado ya Lacroux andando en dirección a Beauxbatons.


Siento la semana de retraso pero estuve desde el jueves por la noche enferma todo el fin de semana. Aquí os dejo el siguiente capítulo.

Respecto al comentario de Cronos666, no sé si lo leerás pero igualmente tengo que contestarte:

1) Una cosa es criticar positivamente y otra cosa es faltar el respeto. Si realmente hubieras querido ayudarme a mejorar habrías hecho algún comentario constructivo y he leído tu review atentamente y obviamente no hay ni una sola palabra de aliento.

2) Fanfiction es una ficción de fans, literalmente. Si quieres leer cannon tienes 7 libros de JKR y si quieres leer algo que se parezca mínimamente al cannon te digo que tienes también mil historias de fans en esta misma web que tratan de leer los libros en el pasado de Harry Potter, ya que estás tan empecinado con el cannon. Los horrocruxes y anillos foco... es una ficción, no tengo porque seguir el cannon para nada. Piensa en ello.

3) Por favor, arréglate la vista porque esta historia está escrita bajo el género de "romance/aventura". En ningún momento he hablado de drama y no he querido hacer una historia de romance serio. Si has leído mis notas de autor a lo largo de la historia habrás visto que he comentado que quería mejorar mi romance porque dije, desde un principio, que era bastante pésima en el género. ¿Esperas que te haga una novela a lo Orgullo y Prejuicio?

4) Sé que no te has leído mis otras historias porque me hablas del odio que yo le tengo a algunos personajes cuando es realmente falso. Dumbledore lo he puesto de bueno, de malo, de pasota, de lo que me apetece y lo mismo con los otros personajes, como Snape o Ron. Así que por favor, no hables de lo que no sabes.

5) ¿Por qué me preguntas sobre por qué le pongo las cosas tan fáciles a Harry y compañía? Esto es una historia sin drama, te repito, así que si esperas que lo torture y le ponga las cosas ridículamente difícil como para suicidarse de la frustración entonces cambia de fic. La verdad, no sé como has aguantado 12 capítulos de mi historia si no te ha gustado, supongo que desde el primer capítulo. Las cosas para Harry habrían sido muy distintas con algo de ayuda adulta, si no piensas así es que eres un pesimista.

6) Me gustaría que me dijeras qué poder supremo tiene Harry en esta historia, porque yo no lo veo. He descrito a un Harry mejorado, con ganas de aprender, pero te aseguro que no le salen rayos de las órbitas cada vez que parpadea.

Ah, por cierto, si realmente quieres una historia que cumpla tus requisitos, ¿por qué no haces tú una a tu gusto?

R&R.

Blackcirce.