Capitulo 9.
Porque todavía podemos decir un te quiero.
El peculiar ruido de la llave abriendo la cerradura la hizo saber que al fin estaba en casa. Suspiró, Yamato quería quedarse más tiempo con ella, pero estaba cansada y tenía que deshacer las maletas, lavar la ropa, limpiar su departamento…uff demasiadas cosas como para quedarse tranquilamente con él, aunque habían quedado en ir a cenar. Tendría que apurarse si quería estar lista.
La tarde pasó rápidamente, y miró su departamento con satisfacción todo estaba limpio, ya había lavado toda su ropa, y no tenía ningún pendiente. Así que procedió a alistarse para salir con Matt. Terminó de bañarse, y abrió su closet únicamente enfundada en una pequeña toalla rosa, se preguntó una y otra vez que se pondría, quería verse linda para él, quería que al verla la inspeccionara con la mirada y se le salieran los ojos de orbita, quería impresionarlo. ¿Y a dónde irían a cenar?, ¿a un restaurante caro?, ¿o a donde?, mmm que se iba a poner entonces?.
El ruido se su celular la sacó se sus pensamientos, caminó hasta la cama y tomó el celular.
-¿Yamato?—
-Hola Mimi, hay malas noticias—
-¿Qué pasa?—
-No podremos salir hoy—
-Maldita sea!— Apretó el celular con enojo, había esperado todo el día para verlo, y ahora le cancelaba?
-No te enojes— El silencio de la castaña fue suficiente para dejar en claro lo que sentía— Es que hoy cuando iba bajando las escaleras de mi casa, pisé mal, no sé exactamente como estuvo pero me torcí el tobillo, lo tengo inflamado y no lo puedo mover.-
-¿Así de fácil te torciste el tobillo?, mira si no quieres salir conmigo mejor dímelo—
-Ya te dije que no es eso, pero el doctor dijo que guardara reposo, y aparte no puedo moverlo—
-¿Puedo ir a verte?—
-¿Quieres venir?—
-Si, por eso te lo estoy preguntando— Sus mejillas se tornaron rosas, quería verlo, a pesar de que habían pasado unos días juntos, necesitaba verlo.
-Claro que puedes venir, ya lo sabes—
-Entonces tomaré un taxi y llegaré como en una hora—
-¿Tanto?, no vives tan lejos de mi casa—
-Bueno es que aun no me cambio, de hecho a cabo de salir de la ducha—
-Osea que estas desnuda—
-Sí—
-Acabada de bañar, estas mojada y caliente?—
-Idiota pervertido jajaja— Le dijo al percibir el tono de malicia con el que decía esas palabras.
-Quise sonar seductor—
-Pues no lo lograste, Yamato no tengo tiempo para estar jugando por teléfono contigo, nos vemos al rato de acuerdo?—
-Si, te aseguro que te esperaré aquí, después de todo no me puedo mover—
Mimi bajó del taxi, y se paró frente a la casa de Yamato, apretó el botón del interfon.
-¿Quién es?— Preguntó otra voz a través del aparato, era la voz de la nana de Matt.
-Soy Mimi—
-Oh pasa linda, te estábamos esperando— las paredes gruesas y altas que separaban la el jardín de la casa del rubio de la calle no le permitían ver la casa. Pero la puerta se abrió dejándola pasar, caminó lentamente, admirando el jardín, era imposible que esas flores fueran cuidadas por Yamato, de seguro las cuidaba su nana. Llegó hasta la puerta principal y esta se abrió al instante.
-Hola señora—
-Hola Mimi, pasa, estas como en casa— La chica entró al recibidor y se quitó los tacones, para ponerse unas pantuflas que la señora le ofreció.
-Matty está en su cuarto, en seguida les subo la cena—
¿Matty?, ja.
-Ok gracias—Mimi subió las escaleras pensando en lo tonto que debió haber sido Yamato para torcerse el tobillo de esa forma, llegó a la puerta de su querido, estaba y se asomó por la pequeña ranura, Matt estaba sentado en la cama, su espalda estaba apoyada en una gran almohada que estaba en el respaldo de la cama, su tobillo vendado, e hinchado. Pero lo que más le llamó la atención fue que tenía una guitarra, Yamato estaba tocando una canción, se quedó sigilosamente tras la puerta para escucharlo. Los acordes, eran lentos y pausados, y la melodiosa voz del chico comenzó a escucharse.
Tengo mil maneras diferentes de decirte lo que siento
Y siempre elijo la peor así soy yo, un cobarde manipulador,
Y lo que pasa es que me acosan toda clase de fantasmas
Y la brecha de mi alma ya no puede abrirse más, por favor decide si te vas
Algo cambió dentro de mi lo estoy sintiendo y cada día crece más y más,
Tengo que empezar a preocuparme o que no me importe ya.
Van como mil veces que he tratado de decírtelo
Mírame a los ojos y verás que no te miento no,
Dame dos minutos no apures el tiempo de este amor
Y el tiempo pasó y nos dejó... uno, dos, tres, mil demonios he contado yo.
Tuve mil dolores de cabeza, mil momentos de tristeza
Y una culpa equivalente a un millón... a un millón de años de tu amor
Tan alejado que de mi te has olvidado yo se que me lo he buscado,
Ni aunque te pida mil veces perdón volverías a mi corazón,
Mi corazón se está rompiendo en mil pedazos y no puedo dejar de llorar,
Tengo que empezar a preocuparme o que no me importe mas.
Van como mil veces que he tratado de decírtelo,
Mírame a los ojos y verás que no te miento, no!
Dame dos minutos no apures el tiempo de este amor,
Y el tiempo pasó y nos dejó... uno, dos, tres, mil demonios he contado yo.
Van como mil veces que he tratado de decírtelo,
Mírame a los ojos y verás que no te miento, no!
Dame dos minutos no apures el tiempo de este amor,
Y el tiempo pasó y nos dejó... uno, dos, tres, mil demonios he contado yo
Ella seguía tras la puerta, escuchando los acordes finales de la canción, el rubio dejó de tocar y puso la guitarra en la cama.
-Señorita, ¿piensa quedarse parada aquí?— La nana de Matt estaba tras de ella, con la cena de ambos en una bandeja. Mimi se asustó al escucharla de repente y empujó la puerta dejándola a la vista de Ishida.
-¿Mimi?— Matt se incorporó al verla.
-Hola Yamato—
-¿Hace mucho que llegaste?—
-Algo…---
-Lo suficiente como para escucharlo tocar la guitarra— La cara de Mimi se volvió roja ante el comentario de la entrometida nana, la señora avanzó hasta la cama del rubio, puso la bandeja sobre el buró, y se marchó del cuarto, cerrando la puerta tras de si.
-¿Está enojada?—
-No, solo quiso darnos algo de privacidad….así que estabas escuchándome—
-Mmm si, nunca pensé que tocaras la guitarra y cantaras, eres todo un estuche de monerías.— Avanzó hasta la cama, quitó la guitarra de ahí y la colocó en su estuche, después se sentó junto al rubio.
-Cuando estaba en la preparatoria tenía una banda, de hecho yo quería ser músico pero mi padre nunca lo aceptó, así que no me quedó de otra—
Es como él, solo que Soichiro quería ser fotógrafo, los dos son muy parecidos…
Mimi sumida en sus pensamientos no le hacia caso a Matt, éste se cansó y tronó sus dedos frente al rostro de ella para sacarla de ese estado.
-Lo siento, que me decías?—
-Que me resigné y me dediqué al negocio familiar—
-Oh claro…oye Matt esa canción a quien se la escribiste?—
-¿Cómo?—
-Alguien debió de inspirarte para escribirla no?—
Matt se pasó la mano por el cabello rubio y suspiró.
-La escribí pensando en Sora, hace mucho tiempo…no sé, de repente un día estaba pensando en ella y las palabras salieron solas.— Mimi lo miraba conteniendo toda su tristeza, no le gustaba para nada escucharlo hablar de ella.
En un rápido movimiento se situó arriba de él, ella sentada sobre su entrepierna, con las manos apoyadas sobre el pecho del chico, sumiéndolo en la cama.
El asombro de él era total, ya que no se esperaba eso de ella. Ella se agachó y comenzó a besarlo, mientras que sus dedos desabotonaban con rapidez la camisa negra de Matt. Logró desabotonarla rápidamente, y sus manos recorrieron cada centímetro del torso masculino, los besos fueron de los labios, al cuello y más abajo, besando con pasión el pecho de él. Esto era muy placentero para Yamatto, pero esa actitud tan desesperada no era propia de ella, algo no estaba bien, y no solo eso, en cualquier momento la nana podría entrar al cuarto.
Hizo lo que nunca creyó hacer, con algo de trabajo separó a Mimi de su cuerpo, ella lo miraba confundida, aun estaba sobre de él.
-Mimi no es que yo no quiera, es sólo que no creo que sea el momento apropiado…me duele el tobillo, y el dolor es muy punzante, no me puedo concentrar en nada mas, además mi nana aun esta por aquí, no dudo que en cualquier momento toque a la puerta para recoger nuestros platos—
-Siempre se trata de lo que tú quieres y no de lo que yo quiero— Mimi se quitó del cuerpo del chico, y se sentó en la cama, totalmente frustrada.
-Eso no es verdad, Mimi tu nunca me dices lo que quieres, tu siempre tienes esa maldita coraza que no quieres que nadie atraviese, nunca me dejas acercarme.—
Mimi se mordió el labio molesta, sabía que todo era cierto, pero ya ni sabía porque estaba enojada. No, claro que lo sabía, estaba enojada porque lo escuchó hablar de Sora, porque seguía poniendo los mismos ojos al hablar de ella, y porque la apartó cuando ella quería estar con él. Pero estaba enojada con ella misma por ser una cobarde y no poder decirle sus verdaderos sentimientos.
-Creo que mejor me voy…---Mimi se paró de la cama, y ante los gritos de Matt salió del cuarto, bajó las escaleras y llegó al recibidor para ponerse sus tacones y salir de ahí. En cuanto cruzó la puerta, se sintió aliviada, y caminó con pasos cortos y lentos, por el jardín.
-Mimi!!!!!— Ya casi estaba por llegar a la puerta de la salida, cuando escuchó su nombre, volteó y ahí estaba Matt.
-¿Cómo bajaste las escaleras?—
-Es lo de menos—
-¿Cómo que es lo de menos?, mírate Matt estas saltando sobre tu pie sano, te puedes caer y te vas a lastimar peor.— Mimi preocupada se acercó a él, éste no tenía muy buena pinta, se podría decir que algo agotado por el esfuerzo de saltar lo más rápido que podía para alcanzarla, y ni siquiera se había abrochado la camisa.
-Mimi, ya te lo dije no es que no te desee pero es que tu estas muy rara, actúas demasiado extraño, nunca te precipitas de esa forma--
-Matt…vamos a sentarnos—Señaló una banca que estaba ahí frente a una fuente. Matt agradeció internamente, ya estaba muy cansado y mantener el equilibrio con un solo pie era demasiado— Estoy confundida…no logro poner en orden lo que siento por ti…y escucharte hablar de ella, me hace pensar que aun la quieres y me pongo mal….-
Soltó de la manera más honesta que pudo, ambos ya estaban sentados en la banca blanca de madera, la mandíbula de Yamato casi se fue al suelo de la impresión, nunca en su vida pensó que la iba a escuchar decir eso, ella mantenía la mirada fija, con las mejillas rojas y esa expresión de niña que la caracterizaba.
-Mimi ¿tu sientes algo por mi?—
-Te quiero Matt, quisiera poder verte a diario, quisiera que tu y yo estuviéramos juntos pero…--
-¿Pero?—
-Pero nada más puede pasar entre nosotros, por mucho que te quiera no puedo permitirme caer de nuevo—
-¿Cómo que no te puedes permitir caer de nuevo?—
-Yo no quiero volver a enamorarme, estoy bien así, sola, no necesito depender de ningún hombre, el estilo de vida que llevo es genial y enamorarme solo complicaría las cosas. El amor solo te vuelve débil—
-No pienso lo mismo que tú, el amor te hace más fuerte, cambia por completo tu mundo y te hace feliz, todo se vuelve de color rosa—
-Pero cuando todo acaba, ¿Cómo terminas?, mal, siempre mal. Dependes tanto de una persona que cuando te deja puff se te viene encima el mundo, el amor no es eterno, siempre algo pasa, y no quiero depender de nadie—
-Creo que es demasiado tarde para que digas eso, acabas de decirme que me quieres, tu ya dependes de mi, y yo de ti. No intentes hacerte la dura, negar tus sentimientos solo te hará mal—
-¿Y que me gano con aceptar que te quiero si tu aun quieres a Sora?—
Yamato se quedó callado unos segundos pensando muy seriamente lo que iba a decirle a Mimi, aún pensaba en Sora, en ocasiones, cuando estaba solo, y se ponía a recordar todo lo que vivió con ella. Pero cuando estaba con Mimi todo quedaba en el olvido, y estaba segurísimo que amaba a la castaña, estando con ella se olvidaba completamente que Sora existía.
-Yo ya no amo a Sora, de verdad, ya no la amo. Tú has sido la que ha estado conmigo este tiempo, tú me ayudaste a salir del agujero en el que estaba, Mimi…te amo, y quiero que seas mi novia—Yamato ya no quería guardar sus sentimientos, necesitaba decírselo.
Mimi creyó que todo era una broma, no lo podía creer, había esperado tanto por esas palabras que ahora que se las decía creía que todo era irreal, pero ahí estaba él, diciéndole que la quería, debía confiar en él, en sus palabras. Se quedó callada un tiempo, el único sonido escuchándose era el agua que caía de la fuente que estaba frente a ellos.
-Matt, sabes mejor que nadie que yo no soy buena, soy una prostituta, tú eres demasiado bueno para mí, no te merezco, no estoy a tu nivel—Los ojos de Mimi se volvieron cristalinos al contener las lagrimas que luchaban por salir.
-Tonta, no digas eso…--- Con su pulgar limpió una lagrima que bajaba por la mejilla de ella— Sólo tienes que renunciar, una vez que lo hagas todo estará bien, tu pasado no importa.
-Necesito pensarlo…--
-Te daré todo el tiempo que quieras, no te preocupes. ¿Qué te parece si entramos?—
Ambos entraron de nueva cuenta en la casa, Yamato se apoyaba en Mimi. Al llegar al cuarto, Matt se acostó aliviado, pero Mimi tenía en mente otros planes.
-Matt ya es algo tarde, dudo que tu nana siga dormida, además ya le puse seguro a la puerta— Mimi volvió al ataque, primero se quitó la ropa, quedando únicamente en ropa interior, después con movimientos sensuales se subió arriba de Yamatto, él la miraba con un deseo mayor a otras veces, las palabras que se habían dicho esa noche hicieron que la pasión en ellos llegara a niveles sorprendentes. Le quitó la camisa, y comenzó a besar el pálido pecho del chico, mordiendo y succionando para dejar una marca, él era suyo. Matt se dejó mimar, ella continuaba su labor al mismo tiempo que desabrochaba los pantalones y metía la mano dentro de estos para acariciarlo.
-Quítame esto, necesito sentirte.—El pecho de ella quería librarse de la molesta presión del sujetador, Yamatto se incorporó, y llevó sus manos a la espalda de la chica para desabrochar el sujetador, se lo quitó lo más rápido que pudo y en cuanto lo hizo se pegó a uno de los pechos de ella, haciendo lo mismo que ella hizo en el pecho de él.
Mimi estaba demasiado excitada, necesitaba sentirlo. Así que empujó al chico a la cama, y le bajó los pantalones dejando expuesto la fuerza de su deseo, tomó el miembro con una mano, y se situó arriba de el, para después bajar lentamente. Un gemido de placer de los dos salió, ella comenzó a moverse de arriba hacia abajo, una y otra vez, el ritmo fue marcado por ella, primero lento, después mas rápido, y cuando comenzaba a cansarse y a bajar el ritmo, el chico la tomaba de las caderas para ayudarla a bajar y a subir.
Adentro y afuera, adentro y afuera, Matt estaba completamente acostado contemplando el hermoso espectáculo frente a él. El cuerpo de la chica moviéndose, sus senos saltando armoniosamente, cada centímetro de su piel estaba expuesto para el. El dolor de su tobillo quedó completamente olvidado, aunque ayudaba de sobremanera que Mimi fuera la que estuviera moviéndose y no él.
El deseo de la chica fue totalmente satisfecho, dejando escapar un gemido de que había disfrutado enormemente estar con él, Yamato llegó justo en el mismo momento que ella, ambos en perfecta sincronía habían dejado escapar toda la fuerza de su pasión.
-Por eso no me gusta estar arriba, me canso demasiado— La respiración de ella estaba agitada, Matt se incorporó hasta quedar sentado, y con la punta de su dedo limpió una gota de sudor de la frente de la chica.
-Con esto me acabas de demostrar que en verdad me amas— Le dijo Matt, al momento que la abrazaba por la cintura.
-No, claro que no— Le contestó totalmente avergonzada, le resultaba más difícil expresar sus sentimientos con palabras que haciendo el amor.
-Sí, claro que si— Juntó sus frentes, y depositó un suave beso en sus labios.
-¿Falta mucho?—Le preguntó Mimi a Yamatto cuando este paró el auto frente al semáforo en rojo.
-No, ya casi llegamos—
-Creo que esto no es una buena idea—
-¿Por qué?—
-Pues yo no soy una persona de elite como tú, y no sé, me voy a sentir rara—
-Les encantarás a todos—Comentó Matt sin preocupación, y arrancando el auto.
El tobillo de Yamatto ya estaba bien, habían pasado dos semanas de eso, y ahora se dirigían a una cena con varios amigos de Matt. Era un evento muy elegante, y lo organizaba uno de los mejores amigos del rubio y esa noche la presentaría como su novia.
La relación era casi formal, y digo casi porque Mimi aún no se decidía por completo, aunque llevaba 2 semanas sin ir a Clover, todo gracias a las vacaciones de la Sra, Miyazawa, así que ya no había nadie que la regañara si no iba y eso le cayó de maravilla. Porque acostarse con algún cliente equivalía a engañar a Matt y no quería eso, era cierto que aun no eran novios, pero se veían a diario y ambos sabían sus sentimientos, casi todo estaba echo, solo faltaba que Mimi se decidiera a jugárselo todo por él y renunciara de una vez por todas de Clover.
-Es aquí— El auto entró por una gran reja, dando paso a una mansión enorme.
La respiración de Mimi se detuvo, ella ya había estado en esta casa, no podía creerlo. Estacionó el auto y bajó de él, dirigiéndose a la puerta de Mimi para abrirla y ayudarla a salir del auto, Mimi lo tomó con fuerza del brazo y ambos caminaron hasta la entrada de la casa.
-Por favor que la casa ya no sea de él, que la fiesta no sea de él— Rogó internamente en todo el trayecto hasta llegar a la puerta
Un hombre alto de cabello café y ojos verdes salió para recibirlos, el tipo se veía perfecto con su traje negro. Los ojos castaños se abrieron más de la impresión de verlo ahí.
%&/"3!""¬?!!!!!!!!(/%$%"ª!!!!— Dijo internamente todas las maldiciones que conocía, al ver su suerte.
-Mimi, te presento a Soichiro Arima— La voz cordial de Matt la sacó de su transe y por pura inercia estrechó la mano que el hombre le ofrecía, él estaba igual de impresionado que ella.
-Es un placer— Le dijo de forma peligrosa, al tiempo que la miraba con la misma mirada de siempre.
Ese hombre, fue el primer cliente de Mimi, él que le quitó su virginidad y el hombre que la hizo enamorarse como nunca creyó hacerlo. Él fue su primer amor.
Listo!, espero que le haya gustado, me costó trabajo escribir, pero al fin terminé este capitulo. Sé que no tengo perdón ya que me tardé muchísimo, pero al menos este capi fue un poquito más largo y Matt y Mimi ya casi están juntos!
La canción se llama Mil demonios, es de Moderatto, está linda y ps tenía ganas de poner a Yamatto a cantarla.
Las sugerencias son bien aceptadas (ya que no se como voy a acabar esta historia _), consejos, todo lo que se les ocurra, el chiste es que me digan que tal les parece mi fanfic, espero que la próxima vez no me tarde tanto en actualizar. Nos vemos.
