Capitulo 14
Bad Romance
Una extraña sensación la recorrió de pies a cabeza al ver esa nota. En un mes quizás volvería a ver a Ren pero no sabía si quería verlo o no. Sólo sabía que se sentía como el ser más miserable de todo el planeta. Estar con Ren no la confortó ni la hizo sentir mejor, estar con él sólo logró que sintiera lo que va a sentir de ahora en adelante sin Soichiro. Un vacio interior que nadie podría llenar, no era lo mismo estar con su ex que con un tipo de Clover.
Trató de relajarse por lo menos un momento y tomó un baño, un largo y relajante baño. No podía recordar con exactitud que había hecho la noche pasada, uno que otro recuerdo le llegaba ocasionalmente y es que hacía muchísimo que no se ponía así de ebria.
Entre todos esos recuerdos, estaba la cara sorprendida de Ren cuando le dijo que se parecía a su antiguo novio. Y es que eran tan parecidos, de repente en la noche al ver la cara de Ren sobre la suya y al tener su aliento tan cerca de ella, reaccionó y lo miró como Soichiro. La suerte de Mimi era tan mala que de seguro resultarían ser parientes, todo encajaba. Tenía que descubrir el nombre completo de Ren.
Con esa misión de por medio, se vistió y salió del hotel como lo hizo anoche. Con paso seguro y no tan veloz, nadie sospecharía que es una prostituta. Llegó a la entrada y pidió un taxi, lo abordó y le marcó a su amiga Ayumi, ella la iba a ayudar a resolver todo este misterio.
-Oye, necesito que me ayudes, me urge verte.-
-¿Qué pasa?- Preguntó su amiga desde el otro lado de la ciudad, estaban hablando por el celular.
-Te cuento cuando llegue-
-Oh perfecto, aún estoy en piyama-
-Quédate así, en un rato voy-
Mimi tardó 20 minutos en llegar al departamento de su amiga, esta la recibió aún en piyama. Se sentaron en la sala y Ayumi estaba comiendo su plato de cereal.
-¿Entonces qué pasa?-
-Bueno, ayer estuve con Ren-
-¿Y qué tal?-
-Bien, hasta que me emborraché y le dije que se parecía a Soichiro-
-Ay Mimi, sí que sabes como arruinar el ambiente-
-Debiste de ver qué cara puso-
-¿Y?- una cuchara llena de cereal se introdujo en su boca. Masticaba sin prestarle atención a Mimi.
-Creo que son parientes, es que se parecen tanto, hasta caminan igual!-
La cuchara de antes había sujetado Ayumi cayó a su plato haciendo que todo las salpicara.
-No jodas Mimi, tienes que estar bromeando-
-No de verdad, ¿sabes el nombre completo de Ren?-
-No-
-Entonces, tenemos que averiguarlo-
-No sé para que quieres saberlo, y de todas maneras si fueran parientes eso ya ni debería interesarte, tú y él ya no son nada-
-Que hayamos terminado no significa que me deje de interesar. El amor no se acaba de un día para otro, y aparte yo quiero volver con él-
-¿Y para que quieres saber si son o no parientes?-
-Porque la duda me está matando, me siento peor de lo que ya me sentía. Y tengo la esperanza de que mis sospechas sean falsas, quiero creer que no me acosté con el papá de Soichiro-
Ayumi dejó el plato de cereal que aún no terminaba, en la mesa, frente a ellas.
-Suena mal, ahora que lo dices suena muy mal-
-Sí…-
-¿Y si es su hermano?-
-Imposible, no tiene hermanos-
-¿Primo, o tío?-
-No sé…-
-Porque si fuera su papá, estarías metida en graves problemas. –
-Tenemos que llegar al fondo de esto.-
-¿Y cómo vamos a saberlo?, no le puedes preguntar a Soichiro, sería demasiado obvio. Pregúntale a Ren-
-Mmmm, no quiero preguntarle a él.-
-No te queda de otra, si no quieres hablar directamente con él, mándale un mensaje.-
-No tengo el valor para preguntárselo-
-Pero si lo tuviste para acostarte con él, ¡bravo!-
Las cejas de Mimi se juntaron en señal de enojo.
-De acuerdo, le voy a llamar- Marcó cierta tecla de su celular y esperó con una sensación de nervios a que él contestara. Pero nada, Ren no contestaba su celular.
-No te contesta, o a lo mejor no te quiere contestar-
Mimi colgó la llamada.
-¿Qué voy a hacer?-
-Para empezar, no le digas a nadie más de esto. –
-¿Y?-
-Bueno, pues tenemos que investigar su nombre-
-¿En dónde?, no se me ocurre nada.-
Ambas meditaron durante un largo tiempo. Las cabezas de las dos estaban en blanco. Ayumi tuvo una idea de repente.
-Tu jefa debe de conocerlo.-
-La señora Miyazawa….tal vez pero...-
-¿Pero?-
-Me va a pedir explicaciones.-
-Ella no es tan mala como parece, de verdad, me ha ayudado en muchas ocasiones-
-De acuerdo, vamos con ella entonces-
En lo que Ayumi se cambiaba Mimi le mandó un mensaje a Ren. Le cuestionó si tenía algún lazo familiar con Soichiro, si era su padre. Esperó el mensaje de contestación pero no llegó. Cuando Ayumi salió de su cuarto lista para ir con la jefa de Clover, la castaña suspiró, no le quedaba de otra más que ir.
Tomaron el metro para llegar a Clover, había muchísima gente, y entre ellas había muchas parejas. Mimi se sentía muy triste, pensó en todo lo ocurrido con su ex novio y se dio cuenta que en efecto nunca le dio su lugar. Ella fue la culpable de que todo fallara, no recordaba cuando fue la última vez que había salido con él, o que habían caminado tomados de la mano.
-Vamos Mimi- Bajaron en la estación correcta y caminaron dos cuadras.
Llegaron a la entrada y la castaña se quedó parada mirando hacia arriba. Mirando el letrero grande que decía Clover, el anuncio de neón estaba apagado por ser obviamente demasiado temprano como para prenderlo. Por la mente de la chica de ojos miel pasaban todos los recuerdos de la primera vez que estuvo en ese lugar. Estaba igual de nerviosa como cuando fue a pedirle trabajo a su actual jefa.
-¿Qué te pasa?-
Mimi pestañeó confundida y miró a su amiga que la mirada extrañamente.
-Estoy nerviosa-
-No pasa nada, tan sólo le vas a preguntar algo, ¿qué es lo peor que puede pasar?, bueno aparte de que te orines del susto-
-Que Ren sea padre de Soichiro-
Avanzaron hasta la oficina de su jefa. Mimi decidió entrar sola, tomó todo el valor que pudo ya que siempre le atemorizó la presencia de su jefa. Era una mujer que imponía su presencia en cualquier lugar en el que estuviera, siempre vistiendo de forma elegante.
Entró a la oficina y cerró la puerta detrás de sí. La señora Miyazawa estaba sentada en su gran silla de cuero, revisando algunos papeles, ignorando por completo la presencia de la chica.
-Siéntate Mimi- Le dijo sin voltear a verla.
Esta era la razón por la cual Mimi se sentía así de incomoda. La señora Miyazawa la hacía sentir como que no importaba en absoluto su presencia.
-Yo quería preguntarle algo-
Su jefa despegó la vista de sus papeles y la miró ahora sí de frente.
-¿Qué será?-
-Bueno, verá es que hace unos días me acosté con un cliente y quisiera saber si usted me podría decir el nombre completo de este hombre, claro si lo sabe-
-¿Quién es?-
-Ren-
La señora alzó una ceja, Mimi se sintió cada vez más nerviosa.
-Es muy importante para mí saber su nombre-
-¿Te embarazó?-
-No-
-Entonces no es tan importante.-
-Pero es que yo necesito saberlo-
-¿Por qué?, no te puedo decir su nombre, él no quiere que nadie lo sepa, y menos que se enteren por mí-
-Por favor, usted lo sabe verdad, entonces sólo dígamelo no voy a hacer nada malo.-
-¿Por qué quieres saberlo?-
-………-
-Mimi yo no ando divulgando tu nombre a los demás, entonces no me pidas que te diga el de alguien más-
Mimi cerró fuertemente los puños, estaba bastante frustrada.
-Usted sabe que yo tengo una relación sentimental con Soichiro, ¿no?-
-Sí ya me lo imaginaba-
-Bueno pues tengo mis dudas, de que Ren y Soichiro sean familiares-
-Pues créelo porque Ren es el padre de Soichiro-
La noticia le cayó como un balde de agua fría. Ya lo sospechaba pero ahora que sus sospechas eran reafirmadas todo cambiaba. Su jefa la mirada de la misma forma, sin entender la situación por la que estaba pasando Mimi.
-¿Por qué no me lo dijo antes?, o al menos advertirme que el papá de Soichiro venía a Clover-
-No me reclames cosas que no te van…para empezar, Ren nunca viene, siempre le mandamos a alguna chica, y estaba al tanto de que no fueras tú. Pero yo no puedo controlar y estar al tanto de todo lo que hacen, claro ejemplo son sus fiestesitas privadas, estoy segura que en alguna de esas fiestas lo conociste. Y por último Mimi, todo esto es tu culpa, yo siempre te dije que no te relacionaras con un cliente, porque cosas así podrían pasar pero a ti no te importó, así que mejor ponte a pensar en que vas a hacer-
Mimi podía jurar que su cara cobró vida propia, sus expresiones faciales a penas las podía controlar de la ira que sentía en ese momento, sentía como su boca se torcía del enojo que era incontrolable. Por primera vez en su vida se quedó sin palabras, y se levantó de su asiento para caminar hacia la puerta, escuchó como una y otra vez su ex jefa la llamaba. Porque ella ya no era su jefa, no después de esto, ahora si estaba cansada de su maldita vida como prostituta, de su jefa, de sus compañeras, de todo!, al diablo todos.
-Mimi-
Pero la castaña no le respondió a Ayumi, y subió las escaleras hasta la habitación que le correspondía en Clover. Comenzó a tomar diversos objetos personales que eran suyos pero que había dejado en el cuarto.
-¿Qué pasó?- Le dijo entrando al cuarto, la castaña suspiró con resignación…y trató de calmarse.
-Pues que crees que pasó, que Ren es el papá de Soichiro-
-Ah…bueno, ¿cómo te sientes?-
-Horrible, nunca me había sentido tan mal…-
-Ay Mimi, ¿pues que te puedo decir?, sabes que no soy buena dando consejos…pero, ¿por qué estás guardando tus cosas?-
-Ya no quiero estar en Clover, y menos después de esto-
-Tienes que estar bromeando, digo se supone que con lo que ganas ayudas a tu familia-
-Sí, lo sé pero…ya no quiero hacer esto, de verdad, creo que ya toqué fondo. Aparte mi papá ya está mejor, con un trabajo normal creo poder ayudar-
-Pero, ¿qué te dijo la sra. Miyazawa?-
-Pues que todo era mi culpa…y sé que es mi culpa, pero todo lo que me dijo sólo hizo que la odiara más, no sé porque nunca puede ser amable conmigo…-
Mimi se dejó caer en la cama, y trató de relajarse.
-Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras, no necesitamos a la jefa-
-Ex jefa-
-Mimi, ¿ya renunciaste?-
-No se lo dije, pero creo que se lo imagina-
Después de unos minutos Mimi salió de Clover, se quedó en la puerta esperando a Ayumi. Su amiga entró de nuevo en la oficina de la sra. Miyazawa, pero Mimi no quería verla…por lo tanto decidió quedarse afuera, se sintió aliviada al ver que ninguna de las chicas estaba en el local así no tendría que dar explicaciones.
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-¡Mama!-Soichiro buscaba a su madre en su enorme residencia. Finalmente después de buscarla y buscarla la encontró en el jardín, más bien en el invernadero. Entró en ese lugar y su madre al verlo ahí, dejó sus plantas y se puso de pie.
Llegó hasta Soichiro y lo abrazo, él bajo su rostro para darle un beso en la mejilla y que su madre hiciera lo mismo.
-Hace mucho que no venías a verme- Le dijo al tiempo que se quitaba su mandil lleno de tierra.
-La escuela me tenía ocupado-
-¿Sólo la escuela?-
-Sí-
-A mi me habían contado que tienes novia- Le dijo sonriendo.
-Tenía, ya no tengo-
-¿Por eso estás así?-
-¿Cómo estoy mamá?-Le preguntó algo fastidiado.
-De mal humor-
-Pues sí, terminamos y la verdad me siento muy mal-
-Vamos a sentarnos- Ambos avanzaron hacia afuera del invernadero para sentarse en un banca.
-Si quieres saber porque terminamos, pues se podría decir que ella me fue infiel-
-Ya veo…siendo las cosas así lo mejor fue que terminaran…- Le dijo para después quedarse en silencio y pensar en la situación en la que estaba metida.
-Mi papá no está, ¿verdad?-
-No, salió a un congreso, regresa hasta el sábado-
-Que bien, no tengo ganas de verlo.-
-Ya deberías de dejar esa actitud con él, si yo lo pude perdonar tú también-
-No, yo no lo voy a perdonar nunca-
El resentimiento de Soichiro hacia su padre, hacia Ren era mucho. Un tiempo atrás se dio a la luz una de sus tantas infidelidades, la primera en ser descubierta. Todo salió a la luz gracias a una llamada telefónica, la "otra" llamó a la residencia Arima y pidió hablar con la señora de Arima. Le contó todo lo que había vivido con su esposo, y lo hacía por venganza, el tipo la dejó y que mejor manera de cobrársela que llamando a su esposa.
Pasaron muchas cosas, muchos pleitos, entre los padres de Soichiro y demás. Y finalmente todo quedó como si nada, la madre de Soichiro perdonó a Ren. Pero para Soichiro las cosas no volverían a ser iguales.
-¿Y a tu novia no la vas a perdonar?-
-No sé, estoy hecho un lio. La extraño muchísimo pero no sé si quiero volver a estar involucrado con ella…son puros problemas-
El sonido de su celular interrumpió la conversación. Se alejó para contestar.
-¿Sí?-
-Soichiro-
-¿Ayumi?- Contestó sorprendido.
-Tengo que hablar contigo urgentemente-
-¿Qué quieres?- Le contestó groseramente.
-Es sobre Mimi-
-¿Qué pasa con ella?- Trataba de sonar lo más normal e indiferente posible.
-Ya no trabaja en Clover-
Su boca se abrió por la sorpresa y se quedó mudo.
-¿Soichiro?-
-¿Se cambió de burdel o qué?-
-No pero ya renunció, de verdad, es definitivo.-
-¿Porqué me estás diciendo esto?, se supone que me odias-
-Porque tú eres el único que se preocupa por ella aparte de mí claro….bueno el caso es que Mimi está muy deprimida-
-Ah entonces, ¿quieres que vuelva con ella?, no voy a hacer lo que tú quieras-Apretó el celular con enojo, y cuidó su volumen de voz, ya que no quería que su madre escuchara todo. Comenzó a caminar por el lugar, al tiempo que hablaba por el cel, era señal de que estaba nervioso.
-¡Tienes que hacer algo!, al menos hacer las paces con ella, que se yo,…mira, Mimi está contemplando la idea de regresar a USA.-
-¿Qué?.-
-Sí, lo que pasa es que bueno…anda muy triste, no tiene novio, no consigue trabajo…si las cosas siguen asi lo más seguro es que vuelva con sus padres, y si se va para allá, ahora si la vamos a perder tu y yo-
-Hablas como si estuvieras enamorada de ella-
-Es mi mejor amiga, mi casi hermana, y no quiero verla así, quiero lo mejor para ella…y si lo mejor para ella es estar contigo pues adelante.-
-No me puedes llamar pidiéndome algo así…si Mimi me quisiera tanto como dices, ella me habría llamado, pero no lo a hecho y dudo que lo haga-
-Tú tampoco la has llamado, los dos se quieren pero no se atreven a pedirse perdón. Me desesperan!, son un par de tontos…la solución a tu sufrimiento es simplemente comprar flores, chocolates, ir al depa de Mimi y pedirle perdón. Así de simple-
-¡Estúpida!, ¿Qué vas a saber tú de las relaciones de pareja?, no es tan fácil-
-Pues, yo ya te lo advertí. Si no haces algo, Mimi se te va a cambiar de continente, y si se va, olvídate para siempre de ella.-
-Ella debería de ser la que me pidiera perdón, no yo-
-Quizás…pero ya conoces a Mimi, es más cobarde que tú…hablando en serio Soichiro, ella te ama, está muy arrepentida de todo, y si no te ha buscado es porque cree que la vas a mandar al diablo. Si volvieran las cosas serían diferentes, ella ya no es una prostituta, así que ya dejarías de usar los gigantescos cuernos que antes llevabas.-
-Necesito pensarlo muy bien-
-No tienes mucho que pensar….-
-……-
-Después de todo los hombres, no tienen cerebro XD- Soichiro pensó que Ayumi iba a decir algo serio y mas filosófico, pero al escuchar su respuesta simplemente se cansó de hablar con ella y le colgó.
Ayumi estaba feliz. Sabía que Soichiro iba a buscar a Mimi e iban a volver y a estar juntos para siempre felices y contentos y blablabla. No le agradaba mucho la idea, pero era eso o tener a Mimi viviendo del otro lado del mundo. La castaña sólo le comentó que si seguía sin conseguir trabajo se iría a USA, Ayumi se alarmó muchísimo por eso ya que el panorama de Mimi no era muy alentador, por lo tanto decidió usar su arma secreta, la única razón por la que Mimi se quedarían en tierras niponas aun sin tener trabajo, era un chico de ojos verdes y cabellos castaño, Soichiro.
Mientras tanto el joven cerró su celular y se quedó muy consternado por lo que le había dicho Ayumi. Guardó su celular en su bolsillo derecho y se giró para ver a su madre, que permanecía en donde mismo aguardando por él.
-¿Qué ocurre?, estás muy pálido-
-Bueno me habló una amiga de mi ex…dice que quizás Mimi se va a ir a USA. Mimi es mi ex novia-Le aclaró.
-¿Y?-
-Bueno, yo no quiero que se vaya, porque si se va la pierdo para siempre-
-Haz lo que quieras, tienes todo mi apoyo, ya lo sabes, independientemente de lo que diga tu papá yo te apoyo Soichiro-
-Mamá no pienso pedirle matrimonio- Rio al notar que las palabras de su mamá eran muy serias.
-Lo sé pero aún así, sabes que te apoyo y que te quiero-
-Gracias-
Se despidió y finalmente salió de su casa. Subió a su auto, y arrancó lo más rápido posible. Sentía una ansiedad y una impotencia enorme. Antes que nada necesitaba calmarse y pensar en que iba a hacer. Condujo un poco más despacio y se estacionó junto a una florería. Compró el ramo más grande de rosas. Después se dirigió a otra tienda y compró los chocolates que le encantaban a Mimi. Quizás era algo estúpido el seguir el consejo de Ayumi pero no tenía idea de que hacer aparte sentía la necesidad de no llegar con las manos vacías, sabía que era lo de menos pero un detalle así siempre era bien visto.
Después de sus momentáneas compras llegó al departamento, y subió al elevador. Estaba muy nervioso, no sabía que iba a decir, ni siquiera estaba seguro de reunir el valor para llegar hasta el departamento de Mimi. Finalmente llegó al piso indicado, bajó del elevador. Y se quedó un buen rato ahí parado, pensando en si debía ir con ella o darse la vuelta e irse como si nada.
Escogió la primera opción y caminó una vez más, llegó a la puerta deseada. Llamó a la puerta y permaneció ahí, simplemente esperando que ella abriera.
Pero nada sucedió, volvió a tocar la puerta con más insistencia que antes, pero de nuevo nada. Quizás está en el baño, pensó. Se sentó en el piso recargándose en la pared. Dejó el precioso ramo de rosas a un lado suyo y la caja de chocolates siguieron en su mano. Miró su reloj una vez más….llevaba ahí sentado 15 minutos. Se sintió peor que nunca, bastante humillado…quizás debió llamarla antes para asegurarse de que estaba en su depa.
Se levantó de su lugar, se sacudió y tomó las rosas. Tenía ganas de romperlas, pisarlas, aventarlas…descargar su furia en ese ramo, o quizás sólo dejárselo en la puerta a Mimi. Lo cierto era que estaba muy confundido con todo lo que estaba sintiendo, primero se sentía decepcionado ya que ella no estaba, segundo se sentía enojado porque ella no estaba, tercero se sentía aliviado porque ella no estaba, asi que podía pensar un poco mejor las cosas y no actuar tan irracionalmente.
-Ne, Soichiro, ¿qué haces aquí?-
Brincó del susto y miró hacia su derecha, ahí estaba ella, la culpable de todos sus sentimientos.
-Son para ti- Extendió el ramo de rosas y también los chocolates-Quizás te parezca algo tonto…-
-No, claro que no. Me gustan esta clase de detalles- Sonrío verdaderamente feliz. El también sonrió, ya que no esperaba esa actitud, pensaba que lo iba a mandar al carajo apenas lo viera.
-Quiero pedirte una disculpa por todo lo que te dije la vez pasada, te insulté muy feo…andaba algo ebrio y eso influyó en gran parte, sabes que estando en mis cinco sentidos nunca te hablaría de ese modo- Le dijo sin pensarlo demasiado, las palabras salieron solas de su boca, y es que de verdad se lamentaba por todo lo que le había dicho, en todo el tiempo en el que estuvieron sin hablarse el remordimiento no lo dejó en paz.
-Discúlpame a mí también. No debí de reaccionar como lo hice…fue sólo un beso con aquella chica, no era para tanto, y yo te hice un alboroto. Aparte tenías razón, en lo que me dijiste, yo nunca te di tu lugar como mi novio, ni me comprometí en lo más mínimo en la relación, y siempre puse de excusa mi trabajo. –
La atmosfera no mejoró mucho con sus palabras de disculpas. Los dos permanecieron callados, pensando. Estaban aliviados por disculparse, pero algo más los molestaba, ese asunto si que era importante.
-¿Quieres pasar?- Le cuestionó la castaña. Llegó hasta la puerta y la abrió.
-Sí- Entraron, y Mimi puso las rosas en un florero.
-Mimi, ¿es cierto que vas a irte a USA?-
La chica se sorprendió por las palabras de Soichiro, se suponía que no le iba a decir nada, se iba a desaparecer de su vida.
-¿Quién te lo dijo?- Preguntó sorprendida, al tiempo que se sentaba junto a él.-Ayumi te dijo verdad.
-Sí fue ella-
-¿Para qué te lo dijo?-
-¿Cómo que para qué?, ¿pensabas irte sin decirme nada?-
-Sí, bueno era sólo una opción, aún no lo tengo decidido, y no quería decirte nada hasta estar segura-
-Uff…menos mal…-
-¿Y sólo viniste porque Ayumi te dijo que me iba a ir?-
-Mmmm sí…me marcó y me dijo que ya dejaste Clover, también que buscas nuevo trabajo y que hasta el momento no lo encuentras-
-Sí, esa es mi situación actual- Odió y amó a Ayumi en ese momento, estaba enojada por lo entrometida que estaba siendo su amiga, pero también le agradecía porque gracias a eso ahora estaba con él.
-¿Porqué te saliste de Clover?-
-Porque…creo que ya me estaba cansando de todo, y lo que pasó contigo fue la gota que derramó el vaso- Mentirosa, era una gran mentira, la razón fue Ren- Me di cuenta que ya no podía seguir así-
La respuesta que Soichiro esperaba era "Renuncié por ti, para estar juntos" , pero oh sorpresa, Soichiro seguía siendo un ingenuo y tonto enamorado.
-Pensé que habías renunciado para estar conmigo- Le dijo en espera de la respuesta de su ex novia, aun sabiendo que la respuesta lo lastimaría aún más.
-……-
-Mimi yo quiero que lo intentemos una vez más, quiero regresar contigo-
-No creo que sea una buena idea-
-¿Por qué?, ya te pedí perdón, ya aclaramos todo-
-Sí pero…quiero pensar mejor las cosas, creo que es muy apresurado que volvamos como si nada hubiera pasado-
Si en algún momento de su vida se sintió estúpido, ahora sentía que se había llevado el premio al más idiota del año. Ayumi le habló de un panorama alentador con Mimi, de que ella lo amaba y que iban a volver, y todo resultaba muy diferente.
-No puedes estar hablando en serio-
-Creo que debemos de calmarnos y pensar bien si queremos estar o no juntos-
-Terminamos hace casi dos semanas, en ese tiempo pensé muy bien todo…quizás la llamada de Ayumi me dio un "empujoncito" para venir contigo, pero yo ya había contemplado mi vida con y sin ti-
-Y es mejor sin mí-
-No- Contestó completamente seguro.
Mimi se sentó junto a él y lo miró de frente.
-Mira, creo que lo mejor es que nos demos un tiempo. Algo me dice que si regresamos asi tan rápido vamos a volver a terminar, y vas a terminar odiándome-
-Eso no es cierto, yo nunca te odiaría-
Si supieras, fue lo único que pasó por la mente de Mimi al escucharlo.
-Soichiro Arima, estás en una universidad de renombre, tienes un futuro prometedor, una familia poderosa y que te da lo que quieres, en cambio yo soy una ex prostituta, abogada sin trabajo y con un futuro incierto. La combinación no es buena, o al menos para mí. Creo que deberías de buscarte a otra chica, alguien que sea de tu mismo entorno, porque lo único que hago yo es darte problemas, ¿o no?, quizás deberías de intentar algo con alguien más, o conocer a mas chicas, si después de eso, aun quieres andar conmigo pues….-
-Si aun después de eso quiero andar contigo, ¿me vas a aceptar?, entonces lo que quieres es que ande con una y con otra, hasta que me harte y regrese contigo, ¿Qué te sucede?-
-No quise decir eso, en estos momentos yo no estoy para tener novio, tengo muchas cosas en que pensar, y no quiero agobiarte con mis problemas. Por eso te pido que salgas con una chica normal, y que te des cuenta de la diferencia entre una relación con alguien así y una conmigo, lo digo para que estés seguro de si nuestra relación te conviene o te gusta-
-Pero Mimi, tu ya no eres una prostituta, se supone que ya lo dejaste atrás. Nuestra relación sería normal.-
-No del todo, aún recibo proposiciones de antiguos clientes, a veces me vienen a buscar, aun tengo que lidiar con ellos-
-mmmm…yo los puedo mandar al demonio, si saben que tienes novio, se largan-
-No, aparte no quiero meterte en problemas-
¿Qué está pasando?, se preguntó una y otra vez Soichiro, no entendía la actitud de Mimi, debía de haber una razón lo suficientemente poderosa para evitar que estuvieran juntos de nuevo, había algo raro en esto.
-¿Qué tienes?, te noto muy triste, melancólica…deprimida, tal y como me lo dijo Ayumi- Apretó su mano en señal de apoyo, y no la soltó.
-Llegué a un punto de mi vida, en el que no sé qué hacer…no lo sé, estoy deprimida, y no sé porque…-
Soichiro pasó de sujetar su mano, a sujetarla a ella. La abrazó por la cintura, e iba a besarla cuando Mimi volteo su rostro, los labios de Soichiro cayeron en su mejilla.
-Los amigos no se besan- Le respondió separándose de él.
-Ahora somos amigos…-
-Sí, seamos amigos solamente, necesito pensar y aclarar mis sentimientos por mí…-
-De acuerdo, no me gusta la idea, pero podemos intentarlo…oye, ¿vas a salir con otro hombre?-
-¿Por qué?-
-Pues porque me estás pidiendo que conozca a mas chicas, ¿tú también vas a conocer a mas chicos?-
-No sé…no tengo ganas de nada-
-Si te veo con otro hombre Mimi, no sabes de lo que soy capaz-
-Los amigos no se besan, no tienen sexo y no se celan-
-Entonces no me provoques-
-No lo haré, no te preocupes-
-De acuerdo…entonces creo que lo mejor es irme, te veré después, ¿verdad?-
-Claro, ya sabes que sí-
-Bien- Soichiro se puso de pie y Mimi lo acompañó hasta la entrada. La situación era algo densa, Soichiro no sabía como despedirse de ella, siempre lo hacía besándola, y ahora…ya no podía o al menos ya no podía besarla en la boca. Se acercó demasiado a ella, pasándole un brazo alrededor de su cintura y besándola en la mejilla, muy cerca de la boca. Sintió como Mimi se tensó ante esa acción. La soltó y se marchó.
Esa despedida los dejó a los dos muy pero muy insatisfechos.
Mimi ingresó en su depa, y se asomó por el balcón para mirarlo una vez más. Le dolió muchísimo hacer eso, lo amaba y poco le faltó para decirle que ella también quería regresar con él…hasta que recordaba a Ren, y decidió llevar las cosas con más calma, al menos hablar primero con el padre de Soichiro, antes de volver con él.
Lo cierto era que también estaba deprimida por todo, por la pérdida voluntaria de su trabajo, por la pérdida también voluntaria de Soichiro, por la desaparición de Ren. Todo se le juntó y ahora estaba cuestionándose seriamente en lo que iba a hacer de su vida.
Dejó sus pensamientos de lado cuando miró a Soichiro saliendo del edificio, y cruzando la calle. De seguro estaba enojado y no voltearía a ver su departamento para encontrarse con la mirada de la castaña como siempre hacían. Decidió entrar y dejarse de cursilerías.
Justo en ese momento Soichiro miró hacia el departamento de Mimi, pero ella no estaba en el balcón como la mayoría de las veces…se entristeció demasiado, ¿de verdad el amor de Mimi se le había terminado?.
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Mientras tanto en otro lugar, Ren pensaba en su situación. Estaba en su oficina, acaba de llegar de su largo viaje.
El mes que le dijo a Mimi que iban a tardar para verse ya se había cumplido, precisamente ese día. Que pequeño era el mundo, quien iba a pensar que su hijo tendría una novia prostituta.
Pero lo más increíble de todo era el repentino cambio de su hijo. Hace una semana simplemente le llamó para avisarle que iba a salirse de la universidad, que iba a estudiar fotografía y que ya no le importaba si lo seguía manteniendo o no.
Ren tomó las cosas con bastante calma, quizás en el pasado le hubiera gritado de cosas, ya que el perfecto mundo que trataba de forjarle a su hijo para su futuro se desmoronó. Pero ahora ni siquiera se enojó, quizás era porque se sentía en deuda con Soichiro, se sentía mal por acostarse con su novia. Así que decidió dejarlo hacer lo que quisiera, le dijo también que lo iba apoyar.
Era ahora o nunca, se dijo. Salió del gran edificio del parlamento, despidiéndose de muchos y llegó al estacionamiento, tomó su auto y a toda prisa fue al depa de Mimi. En el poco tiempo que estuvo con ella, se entero de muchas cosas, por ejemplo su verdadero y su domicilio. Lucy se lo dijo sin poner mucha resistencia, había una gran confianza entre los dos.
Llegó al departamento, se estacionó y subió lo más rápido posible. El elevador llegó al piso indicado y se bajó de él, comenzó a caminar por el oscuro pasillo, el depa de Mimi estaba casi hasta el final, y el recorrido se le hizo más largo de lo normal…había algo raro, sentía que alguien lo estaba siguiendo, se volteó mirando el camino que acababa de recorrer y no vio nada, era su imaginación. Finalmente se halló frente a la puerta deseada y tocó el timbre. Mimi salió en seguida, y se llevó la sorpresa de su vida al verlo ahí. Sin pedir permiso él entró, cerrando la puerta tras de si, y abrazó a Mimi, comenzó a caminar llevando a Mimi abrazada. Llegaron hasta el comedor, y ella se separó de ese enorme cuerpo.
-¿Qué haces?-
-Saludándote, hace un mes que no nos vemos-
-Lo sé- Era de noche, todo estaba oscuro así que Mimi prendió la luz del comedor.
Ren caminó un poco más hasta encontrarse en la cocina, y por ende con el refrigerador, un calendario estaba pegado en la puerta de este, y encerrado en un círculo rojo, estaba ese día.
-Lo puse en el calendario para no olvidar el posible día en el que nos veríamos. No quería tener a Soichiro por aquí…-
Mimi se paró junto a él, frente al refrigerador. Ren se separó de ella y se quitó el abrigo negro que portaba, lo dejó sobre una de las sillas y tomo asiento.
-Vayamos por partes Mimi, para empezar ya sabes que soy padre de Soichiro-
-Sí, ya lo sé. No sé como no me di cuenta antes…-
-Bueno…¿Qué ha pasado entre ustedes desde que nos dejamos de ver?-
-Pues, para empezar ya no estoy en Clover. Soichiro se enteró y vino a buscarme para que regresáramos, pero yo le dije que mejor nos tomáramos un tiempo, así que ahora somos amigos.-
-¿Sólo amigos?-
-Sí, sólo amigos-
-¿Piensas volver con él?-
-Quizás…este tiempo, ha cambiado, digo lo veo más maduro, es un Soichiro diferente-
-¿Por eso se salió de la universidad?-
-Mmm sí…está estudiando fotografía, y en las tardes trabaja en el periódico local obviamente como fotógrafo. Está muy contento, es la primera vez que lo veo así de feliz-
Ren se quedó callado, imaginarse a su hijo así no le daba orgullo ni ningún buen sentimiento.
-¿Por qué eres así con él?-
-¿Cómo?-
-Tan frío…inclusive malo-
-Soy estricto porque no quiero que él tenga mis mañas o que sea como yo. Sólo quiero que tenga un buen trabajo, por eso lo metí a estudiar ciencias políticas y de hecho estaba planeando conseguirle un trabajo en el parlamento, pero ahora todo se fue al caño- Ren estaba molesto, muy molesto.
-Pero dejaste que hiciera lo que quería porque te dio remordimiento haberte acostado con su novia, ¿cierto?-
-Sí, sólo por eso lo dejé…pero ya me estoy arrepintiendo-
-Déjalo, él es muy bueno en lo que hace, estoy segura que será un fotógrafo reconocido.-
-De acuerdo…pero no le has dicho nada de lo nuestro-
-Por supuesto que no, no soy estúpida-
-Bien, nadie debe de saberlo, nunca.-
-Lo sé-
La mano del ministro fue a parar a una revista que estaba junto a él, la abrió en las últimas paginas, en los horóscopos.
-¿Qué signo eres Mimi?-
-Capricornio-
-Que lastima, yo soy acuario. Los capricornio y los acuario no quedan juntos-
-Bueno tú me llamas la atención, me atraes físicamente y la verdad me la pasaba muy bien contigo. Tú serías un muy buen amigo con derecho, pero a tu hijo lo amo, lo adoro. Sin Soichiro ya me di cuenta que no puedo vivir, y creo que voy a darme otra oportunidad con él-
-Lo sé, me gustas como nuera. Pero dime, ¿no te da remordimiento ocultarle esto a Soichiro?, no sé si lo sabes pero nuestra relación padre-hijo es pésima. Hace tiempo, salió a la luz una de mis tantas infidelidades, mi esposa estuvo a punto de dejarme pero la convencí de quedarse y me perdonó. Pero Soichiro no me ha perdonado desde ese día, y créeme que si se enterara que engañé a su mamá nuevamente y lo peor de todo que la engañé contigo, no sé de que sería capaz.-
-No sabía eso…pero yo no me acosté contigo sabiendo que eras su padre, fue un error. Claro que me da remordimiento ocultarle esto, pero que me gano con decirle la verdad?, si se lo digo lo pierdo para siempre y yo no puedo estar sin él, estos días he pensado seriamente y me di cuenta que es el amor de mi vida, y quiero volver con él-
Ren sonrió ante las tiernas palabras de la castaña y le acarició la cabeza.
-No te preocupes, él no se va a enterar de nada. Yo voy a tratar de no engañar a mi esposa de nuevo…aunque me va a resultar muy difícil…pero lo intentaré.-
-De acuerdo-
-Tengo que irme es bastante tarde- Ren se puso su abrigo- ¿Oye llevas un mes sin trabajar?-
-Eh si- Le dijo algo avergonzada.
-¿Y qué no piensas conseguir trabajo?-
-Sí pero no he encontrado…-
-¿Y cómo le has hecho para estar un mes sin trabajar?-
-Pues aunque no lo creas la Sra. Miyazawa me dio mi cheque de finiquito, aparte yo tengo mis ahorros, puedo seguir viviendo sin trabajar por un buen tiempo-
-Eso no es nada bueno. Si te interesa yo puedo conseguirte trabajo, ¿Qué dices?, un muy buen puesto en el parlamento de Japón-
-¿Hablas en serio?-
-Bueno, mira quizás empieces como secretaria de alguno de los ministros, pero después puedes ir escalando puestos y llegar a uno bueno.-
-Se escucha bien-
-Sí, si quieres puedes ser mi secretaria-
-No lo creo, no quiero que Soichiro nos vea juntos-
-Cierto…déjalo todo en mis manos- Llegó hasta la puerta de entrada, y abrazó a Mimi, besándola sin pretensiones, un beso simple, muy simple para los que estaban acostumbrados a darse. Se separaron y prometieron hablar después.
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Ren llegó a su casa bastante tarde, entró tratando de hacer el menor ruido posible. Llegó hasta su habitación y su mujer ya estaba dormida. Se acostó junto a ella, y la abrazó cariñosamente. Lo que no sabía era que su esposa seguía despierta y que del cuerpo de Ren se desprendía cierto aroma femenino, era el perfume de Mimi. Su esposa fue consciente de eso.
A la mañana siguiente, Ren sin tener idea alguna de las dudas de su esposa, entró al baño tranquilamente para tomar una ducha. Su esposa sin perder el tiempo, tomó el celular de su marido y se fue directo a los mensajes. Todo iba bien, hasta que vio un mensaje de una tal Lucy, lo abrió y decía que tenía que hablar urgentemente con él, que tenían que verse.
El mensaje en realidad no decía algo tan comprometedor, a lo mejor era su compañera de trabajo o algo así, pero las dudas sembradas en la cabeza femenina comenzaron a imaginarse muchas historias más. Lamentablemente los antecedentes de Ren no le ayudaban, sólo lo hundían más. Iba a leer los demás mensajes de esa chica cuando su marido salió de la ducha, sin que él se diera cuenta colocó el celular en donde estaba.
El ministro se fue a trabajar muy tranquilo, no tenía idea de la tormenta que iba a desatarse en pocos días. Curiosamente Soichiro decidió visitar a su mamá ese día, y encontró a la persona que le dio la vida en un estado nada bueno.
-¿Qué pasó?- Soichiro estaba asustado, cerró la puerta del cuarto de sus padres y se sentó junto a su mamá en la cama.
-Creo que tu papá me está engañando de nuevo-
-Ah…¿por qué lo dices?-
-Ayer llegó muy tarde y…llegó oliendo a perfume de mujer, aparte encontré un mensaje en su celular de una tal Lucy creo, que le decía que tenían que hablar urgentemente..-
-Mamá, tal vez sea una compañera de trabajo…aparte lo del perfume, tal vez saludó a otra compañera de trabajo y no sé, quizás ella usaba demasiado perfume, y por eso terminó oliendo así- Ni Soichiro ni su madre, creyeron en esa explicación.
-No sé que esté pasando pero…¿Qué quieres que piense?, se fue durante un mes disque a un congreso en Okinawa, llega y está de lo más extraño, aparte ayer llegó muy tarde, yo le estuve marcando y marcando y no me contestaba. Llega se acuesta en la cama, me abraza y olía a perfume de mujer-
-…..-
-Yo pensé que ya había cambiado pero parece que no-
-¿Ya hablaste con él?-
-No, no le dije nada en la mañana-
-De acuerdo, no le digas nada hasta que no estemos seguros de la situación-
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El joven de ojos verdes salió con un sentimiento difícil de explicar…estaba muy consternado…Lucy, esa tal Lucy podría ser Mimi…no conocía a otra Lucy, y aparte sabía que su padre era un libertino de primera, era seguro que conocía Clover, y si lo conocía de seguro había estado con Mimi.
Las dudas comenzaron a llegar a su cabeza, y comenzó a formular muchas situaciones en las que su padre y Lucy estaban involucrados. A lo mejor, la razón por la que ella no quería volver con él era porque ya tenía a Ren, su padre sin duda era un muy buen partido y dada la situación de Mimi…¿pero en qué rayos estaba pensando?, Mimi no era esa clase de chica, y lo único que podría hacer para sacar esa duda de su ser, era preguntarle a ella.
Tomando en cuenta que tenía la tarde libre, y que podía estar con ella sin interrupciones. Le llamó.
-Mimi, ¿en donde estas?-
-En el súper-
-¿En cuál?- Soichiro estaba recargado en su auto.
-En el que está en la esquina de mi depa-
-Ah…¿es en el que hay una chica de cabello morado en la caja?-
-Ammm si, en ese mismo-
-Ok, en seguida te veo-
Subió a su auto, lo puso en marcha y se fue directo a encontrarse con Mimi. Fueron exactamente 20 minutos los que tardó en llegar al súper. No vio a Mimi afuera así que decidió entrar a buscarla. La encontró vagando por los pasillos. Mimi hablaba y hablaba sin parar, él en cambio sólo pretendía ponerle atención, diciendo leves y desinteresadas respuestas. Dieron vuelta en un pasillo y justo ahí se encontraron a una amiga de Mimi. Ella sin prestarle atención al estado de ánimo del chico, se quedó platicando con su amiga. Mientras tanto él la observaba desde una corta distancia.
Desde el día que Mimi le dijo que fueran amigos, sólo una cosa pasó por la mente de Soichiro, y esa era conquistarla de nuevo. Tomó medidas drásticas, por ejemplo salirse de la odiosa carrera que estudiaba para meterse a lo que realmente quería. Buscó un trabajo, y comenzó a hacerse más responsable. Cambió, aunque sea un poco pero cambió. Y más que nada lo hacía para que Mimi viera que él si se tomaba las cosas en serio, y que podía darle un futuro estable, que estaba dejando de ser un universitario alocado para dar paso a un hombre responsable. Las chicas lo seguían buscando, y no sólo en la escuela, también en el trabajo. Mas de una vez trató de darse una oportunidad con otra, tal y como se lo dijo Mimi, pero después de la primera cita, se quedaba sin ánimos de volver a salir con la chica de turno.
Estaba demasiado acostumbrado a Mimi, y en seguida que salía con alguien más, la comparaba con ella. Tanto físicamente como emocionalmente. Y al final se decía, "ella no es mejor que Mimi", nadie era mejor que ella. Y si él iba a dejar a su ex novia en el olvido, tendría que ser por un mejor partido que esta. Pero el recuerdo de la castaña siempre estaba ahí con él.
-Soichiro- Tronó sus dedos frente al perdido rostro del chico, este se sobresaltó.
-Lo siento, me quedé pensando en otras cosas…-
-No te preocupes, vámonos ya-
Se dirigieron a la caja, y pagaron sus compras. Soichiro aceptó la invitación de Mimi a cenar. Se fueron directo al departamento de la castaña, y entre los dos comenzaron a cocinar todo.
Miradas furtivas era lo único que se daban, cada quien haciendo sus labores, y manteniéndose en silencio. Los dos tenían preguntas por hacerse, pero no sabían cómo abordar el tema. Mimi decidió dejar su estúpido nerviosismo, y se armó de valor para comenzar a decirle todo lo que había estado deseando desde hace tiempo.
-Soichiro-
-¿Qué?- Soichiro estaba lavando los trastes que hace minutos usaron para preparar su cena. Cuando sintió el frágil cuerpo de la chica abrazándolo por detrás. Él se quedó inmóvil, sin saber qué hacer, aparte sus manos mojadas no le ayudaban en nada. El contacto físico era nulo entre ellos desde que dejaron de ser pareja, ni siquiera se atrevían a ponerse una mano en el hombro, y todo por el miedo al rechazo.
-Te quiero- Le dijo escondiendo su cabeza en la espalda de él. Soichiro trataba de voltear su cabeza lo más humanamente posible para verla.
-Yo también te quiero- Volviendo a su posición inicial, mirando hacia la llave de agua que estaba abierta.
-¿Aún quieres volver conmigo?- Le preguntó un poco temerosa por la posible respuesta del chico. Soichiro podría estar mejor sin ella, y lo peor de todo es que la idea de tomarse un tiempo fue precisamente de ella.
-Por supuesto- Le dijo firmemente. Cerró la llave que aun permanecía abierta, y tomó un trapo para secarse las manos. Mimi no lo soltaba.
Soichiro se dio la vuelta, liberándose momentáneamente del abrazo de la chica. Pero en cuanto tuvo oportunidad de abrazarlo de nuevo, lo hizo.
-¿Qué te hizo cambiar de opinión?- Mirada hacia abajo, la miraba a ella, abrazada fuertemente a él y escondiendo su rostro en el pecho masculino.
-Lo único que necesitaba era tiempo, te dije que quería calmarme antes de volver contigo-
-Pensé que ya no me querías-
-No, tonto-
-De acuerdo….pero…-
-¿Pero?- Ella miró hacia arriba, separándose un poco del cuerpo de Soichiro, para verlo directamente a los ojos.
-No quiero más secretos entre nosotros, si hay algo que me tengas que decir, dímelo ahora-
La cara de sorpresa fue más que suficiente para decirle a Soichiro que había algo que ella ocultaba.
-No tengo secretos-
-¿De verdad?-
-De verdad-
-Mimi, lo que sea que tengas que decirme, dímelo ahora. Porque si me entero de algo después no voy a perdonarte- La agarró de los hombros, y la miró de la forma más seria posible.
Mimi no sabía que decirle, le dolía mentirle así, pero…tampoco era estúpida, lo de Ren no se lo iba a perdonar nunca. Y aparte era imposible que Soichiro se estuviera refiriendo a eso verdad. Aunque era raro que él le estuviera diciendo eso.
-No te estoy ocultando nada Soichiro, confía en mí-
Algo inconforme por las respuestas de Mimi, el chico decidió dejar las cosas así. Al menos por el momento…ahora lo único que importaba era recuperar el tiempo perdido. Y vaya que lo hicieron.
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El chico de ojos verdes despertó en la madrugada, se levantó rápidamente, y buscó su ropa en el piso de la habitación de Mimi. Encontró su pantalón, y de la bolsa de este, sacó un cigarro. Ya estaba algo doblado pero bueno, no tenía otro, así que de la misma bolsa del pantalón sacó un encendedor.
Prendió el cigarro, lo llevó a su boca y le dio la primera inalada. Todo estaba a oscuras, la luna los iluminaba, y también las luces de la ciudad que se veían por la ventana de la habitación de Mimi. Se acercó a la ventana, la abrió, y se quedó un buen rato, fumando y admirando la luna. No se molestó en vestirse, se quedó desnudo, mostrando orgullosamente su cuerpo.
Cuando se terminó el cigarro, cerró la ventana y se adentró en la habitación, buscando la bolsa de Mimi….cuando al fin la encontró, comenzó a buscar y buscar en ella, hasta encontrar el celular rosa de su novia. Asegurándose que seguía dormida, se adentró en el directorio y los mensajes….pero no estaba el número de Ren, tampoco algún mensaje suyo. Checó contacto por contacto para asegurarse que no tuviera el número de su padre bajo otro nombre…pero no había nada. Todo estaba en orden.
Depositó cuidadosamente el celular de nuevo en la bolsa, y mirando la cara de su novia que yacía plácidamente dormía después de semejante entrega de amor, decidió confiar en ella, confiar en su ángel y confiar en el amor que ella le profesaba.
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Las cosas lentamente regresaron a la normalidad…al menos para ellos dos. Su relación de pareja siguió y Soichiro decidió creer en las palabras de Mimi…aún así no pudo evitar seguir a su padre de vez en cuando sin que este se diera cuenta. Vigilaba sus movimientos secretamente…de puro milagro esos días Ren anduvo muy tranquilo y no hizo nada indebido.
Mientras tanto Mimi consiguió un trabajo en un despacho de abogados que se encontraba cerca de su depa. El trabajo era sólo momentáneo, en lo que Ren le conseguía un puesto. Aunque desde ese día sólo había hablado una vez con él, por celular, pero en cuanto se acabó la conversación borró su número y todo lo que tuviera que ver con él.
Soichiro se encontraba muy tranquilo caminando por las oficinas de su trabajo. Cuando el chico del correo se acercó a él con un sobre tamaño carta.
-Toma, es para ti-
-Ah gracias-
Con bastante interés lo abrió y de ahí sacó una fotografía….era una fotografía de Mimi…tomada en el vestíbulo de Clover....miró el sobre para saber quién era el remitente, pero no decía nada. Únicamente el nombre de Soichiro, adornaba el misterioso sobre. Metió la mano de nuevo y se encontró con una foto ahora de su padre….¿qué significa esto?, por último había una pequeña nota que decía "se conocen más de lo que crees".
No esperó más y fue detrás del chico que le dio el sobre.
-¿Quién te dio esto?-
-Nadie, lo encontré afuera, en la entrada…¿sucede algo?-
-No, nada-
Sin decir nada más, se dirigió a la entrada y miró para todos los lados posibles, tratando de buscar algún sospechoso. Pero no había nadie en la calle, se sintió más frustrado que nunca y se sentó en los escalones que llevaban hacia la entrada del edificio en el que trabajaba.
Mientras tanto el chico que se encargaba de repartir la correspondencia recibida, fue a la oficina del jefe para entregarle sus sobres. El tipo, se quedó sólo en la habitación y comenzó a abrir cada uno de esos sobres. Nada era interesante, hasta que se encontró con una carta que estaba seguro sería un escándalo, era muy bueno para ser verdad. Lo malo era que no eran precisamente el tipo de periódico de chismes y amarillistas, se suponía que eran el mejor diario de Japón, el más respetable y serio….pero esa noticia le prometía demasiado.
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-¿Mañana a las tres?-
-Sí, ¿te parece si nos vemos en el restaurante del hotel cid?-
-¿Porqué ahí?-
-Quiero invitarte a comer, y platicar un rato contigo…no me gustaría que vinieras a la oficina, hay demasiada gente…pueden hablar de nosotros, en todo se fijan.-
-¿Y en mi depa porque no?-
-Porque puede llegar Soichiro-
Ren y Mimi estaban hablando muy tranquilamente por teléfono, acordando el lugar para verse y arreglar algunas cosas del trabajo. Ren estaba a punto de conseguirle trabajo, y quería explicarle como eran las cosas ahí, eso lo podrían hacer charlando por teléfono pero él quería verla, sólo quería verla, en plan de amigos, porque a pesar de todo le seguía teniendo un cariño en particular. Aparte de que claro, había algunos papeles que Mimi necesitaba entregarle y eso lo tomó de excusa para verla. La castaña no estaba muy convencida pero finalmente cedió.
-Ah tienes razón…pero no es más fácil vernos en otro lugar-
-No, ya te dije que te quiero ver ahí y punto, te espero a esa hora-
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Con la peor cara que podía tener en ese momento Soichiro entró en la oficina de su jefe.
-Bien, tú y tú van a ir al hotel Cid-
Las siguientes indicaciones que su jefe repetía una y otra vez, no eran escuchadas por Soichiro, él estaba muy ocupado pensando y pensando en el posible remitente del misterioso. Su mente estaba demasiado ocupada como para ponerle atención al gordo de su jefe.
-¿Me estás escuchando Soichiro?-
-Sí…-Contestó saliendo de su trance y finalmente ponerle atención al hombre que estaba frente a él y a sus compañeros de trabajo.
-De acuerdo, es todo, si no consiguen la exclusiva les juro que les irá mal-
Soichiro salió de la oficina junto con su compañero Akito.
-¿En que estabas pensando?-
-Tengo muchos problemas-
-En el trabajo trata de olvidarte de ellos-
-De acuerdo….¿a dónde vamos?, o mas bien que se supone que tenemos que hacer?-
-A cachar a uno de los ministros siéndole infiel a su esposa, tenemos que ir al hotel Cid, según esto se quedó de ver con su amante en ese lugar-
-¿Qué no se supone que este es un periódico serio?-
-Lo era, hasta que las ventas decayeron…el jefe está desesperado tratando de encontrar noticias que atraigan a la gente-
Soichiro llegó hasta su oficina, y tomó su cámara profesional. Agarró otras cosas, las metió en la mochila, y de nuevo volvió con su amigo. Ambos salieron del edificio y caminaron hasta llegar al estacionamiento, donde estaba uno de los tantos autos que utilizaban. En todo el camino Soichiro siguió callado, pensando en sus cosas y sin siquiera preguntar el nombre del ministro al que fotografiarían con su amante.
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-Entonces, ¿es todo?-
-Sí ya es todo- Ren observó los papeles que Mimi había firmado para cerciorarse que no faltaba ninguna firma.
-¿Y qué sigue?-
-Sólo tengo que llevar los papeles a la oficina de recursos humanos, y ya-
-Bien, ah gracias- Mimi le agradeció al mesero que traia su postre, habían terminado de comer, habían hablado de asuntos del trabajo y ya era hora del postre.-¿Por qué te gusta venir a este restaurante?-
-Por que la comida es muy buena, aparte no dejan entrar a cualquiera así que no tengo que preocuparme por la prensa.-
-Ah ya veo-
El Restaurante del hotel estaba lleno, por fortuna no había nadie conocido, así que pudieron disfrutar de una tranquila comida. Ren dejó la humeante taza del te que estaba tomando en la mesa para ver a Mimi y tener la conversación que de verdad le interesaba.
-¿Cómo van las cosas con Soichiro?-
-Bien, estamos muy bien, de hecho estábamos pensando en vivir juntos-
-Vaya, van muy rápido-
-No, pero nos amamos, las cosas están muy bien-
-Me ha estado siguiendo-
-¿Qué?-
-Sí, lleva ya dos semanas siguiéndome-
-¿A qué hora?-
-A cualquier hora, lo bueno fue que me di cuenta desde el primer día, así que me he portado excesivamente bien-
-No me lo imaginaba-
-De seguro sospecha algo, ¿no te ha preguntado algo?-
-Bueno…ya no me ha dicho nada pero la otra vez me dijo que si le ocultaba algo que mejor se lo dijera, que no quería más secretos entre nosotros. Estuvo insistiendo e insistiendo en que se lo dijera-
-¿Y?-
-Pues le dije que no le ocultaba nada-
-Bien-
-Pero lo que me preocupa es que pueda estar sospechando, y como lo supo-
-No sé, pero no tiene pruebas, no debes de preocuparte, tú sólo sigue negándolo y después se le pasará-
-Hablas como si no fuera grave la situación-
-¿Para que me preocupo por algo que no va a suceder?, es imposible que Soichiro nos vea juntos, después de este encuentro no pienso volver a verte-
-¿Por qué?- Preguntó un poco dolida por las palabras del hombre.
-Porque quizás me vaya de Tokio, me estás ofreciendo un puesto en otra ciudad-
-¿No te volveré a ver?-
-No, pero sólo será por un tiempo-
Estuvieron platicando un rato más, Ren pagó la cuenta, y salieron del restaurante encontrándose en la recepción del hotel.
-Vamos a un cuarto-
-¿Para?- Preguntó asombrada, no esperaba que después de todo lo que habían hablado y todo lo que había sucedido Ren tuviera el descaro de pedírselo de nuevo.
-Es obvio, será nuestro último polvo, todo por los buenos tiempos-
Mimi miró nerviosa entre la salida del hotel, y la recepción. Sus instintos más bajos la estaban traicionando, se moría por estar con él una vez más, porque el mero instinto carnal los unía demasiado.
-Vamos- Dijo para caminar junto a él.
Todo pasó demasiado rápido, ya se encontraba en un cuarto con Ren. Se besaban y acariciaban. Ren comenzó a quitarle cada una de las prendas, deleitándose con el cuerpo de la chica. La adoraba demasiado, no podía dejar de pensar en ella.
Mientras tanto la mente de Mimi era un revoltijo, Ren estaba sentado en la cama, y ella estaba sobre él, frente a frente. Besándose, tocándose, ahogando todos los sentimientos que estaban ocultos. No se podía concentrar, ni tampoco estaba disfrutando tanto como lo había hecho anteriormente. Ren percibió su falta de interés, y dejó sus labios en paz.
-¿Qué pasa?-
-No puedo-
-¿Por qué?, ya estamos aquí, no puedes decir que no-
-Es que no siento nada, no me da placer estar así contigo, porque me siento muy pero muy mal por engañar a Soichiro-
-Ay…no seas tan sentimental, antes podías hacerlo-
-Antes, cuando no sabía que eras su padre-
-No pasa nada-
-Mas bien no va a pasar nada- Se separó de él y comenzó a arreglar sus ropas.
-No puedes hacerme esto-
-No me siento cómoda, ni me gusta, no siento nada cuando me besas, ya no puedo, lo siento-
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Mientras tanto Soichiro estaba en el auto junto con su compañero. Esperando justo en frente del hotel.
-¿Qué tienes Soichiro?-
-¿Qué?-
-Pues has estado muy callado, ¿te pasa algo?-
-No, estoy bien-
-Bueno- Le respondió viendo que no tendría explicaciones más completas.
Permanecieron en silencio, cada uno pensando en sus asuntos. Soichiro miraba su cámara profesional, le daba vueltas, la observaba desde distintos ángulos.
-Ahí están, tómales una foto, anda-
Soichiro apuntó la cámara lo más rápido que pudo, y estaba por tomar la foto cuando se dio cuenta que la única pareja que salía del hotel era Mimi con su padre…bajó la cámara lentamente, y bajó el vidrio de la ventana del auto para verlos y asegurarse si de verdad eran ellos.
-¿Qué pasa?, tómales la foto, son ellos-
-¿Cuál es el nombre del ministro?-
-Ren Arima, tómales la foto ya, van a subirse al auto-
Soichiro no le hizo caso a su compañero, y se bajó del auto lo más rápido que pudo. Caminando con obvia dirección al auto de su padre, al auto donde Mimi acababa de subir. Los vidrios polarizados del auto fueron tocados de una forma en particular, Ren bajó el vidrio de su ventana y se encontró con el rostro furico de su hijo.
-Soichiro…- Dijo sin creer lo que veía.
-Bájate-
-…….-
-¡Bajate!-
Mimi estaba en el asiento de copiloto totalmente impactada, apenas vio el rostro de Soichiro se puso a pensar en que excusa darle, pero no se le ocurría nada bueno.
-¿Por qué tanto escándalo?- Le dijo su padre tratando de restarle importancia al asunto.
-¿Por qué estás con mi NOVIA saliendo de un hotel?-
-Porque fuimos a comer al restaurante, para arreglar cosas del trabajo, voy a ayudar a Mimi para que entre en la cámara de ministros-
Soichiro frunció el seño al escuchar eso, dirigió su vista a Mimi.
-¿Es cierto?-
-Sí…- Dijo tenuemente, estaba asustada por la mirada de él.
Soichiro rodeo el auto y abrió la puerta de Mimi, la sacó jalándola de un brazo.
-Vámonos-
-Suéltame, me lastimas-
-Cállate-
Mimi se soltó de su agarre, Soichiro la miraba con ganas de llorar.
-No es lo que piensas- Se defendió ella.
-¿Qué quieres que piense?, saliste de un hotel con mi padre-
-Era una cita solamente para arreglar asuntos del trabajo, si quieres te muestro los papeles que firmé-
-¿Pero por qué estás con él?, ¿desde cuándo se conocen?, ¿por qué no me habías dicho?-
-Nos conocemos hace unos dos meses…-
-¿En dónde se conocieron?-
-El día que te metieron a la cárcel- Fue lo primero que se le vino a la mente, tenía que aparentar que estaba calmada y serena, a pesar que por dentro se estaba muriendo de los nervios, y su cerebro no procesaba excusas mas creíbles.- Lo conocí ahí, después coincidimos en el despacho donde trabajo y ahora sólo estábamos teniendo una cita laboral-
-¿En un hotel?-
-Vinimos a comer-
-¿Y porqué salieron del lado donde están la recepción y los cuartos eh?-
-…..-
-¡Dímelo!-
-No pasó nada…no es lo que piensas, de veras-
-No me mientas-
-No te estoy mintiendo, al menos no ahora...-
-No puedo creer que me hayas engañado con mi propio padre, no tienes ni idea de todo lo que está sufriendo mi mamá, ella ya sabe que Ren le es infiel con una tal Lucy…la única Lucy que conosco eres tú, tenía mis sospechas, y te pedí que si tenías algo que decirme me lo dijeras, y no lo hiciste, seguiste con tu mentira, y mira todo lo que está pasando ahora-
-¿A qué te refieres?- Preguntó con miedo.
-A que me llegó un sobre al trabajo, que decía que mi padre y mi novia se conocían más de lo que creía. Y no sólo eso, algo parecido llegó con mi jefe, y vinimos precisamente a fotografiar al ministro infiel…-
Mimi miró a todos lados para asegurarse que nadie aparte de ellos presenciaba la escena.
-Mi compañero está en el auto. Yo no sabía que eran ustedes a los que tenía que fotografiar, de haberlo sabido, entro al maldito hotel y te busco cuarto por cuarto.-
Mimi ya no sabía que decirle, no podía mentirle más a Soichiro porque sólo se lastimaba más y más. Comenzó a llorar al sentirse ahora si perdida.
-Lo siento, las cosas no son como crees… yo conocí a Ren en Clover, no sabía que era tu padre. Cuando me enteré fue precisamente cuando terminamos, por eso te pedí un tiempo porque me sentía muy mal con lo que había pasado, quería aclarar mis ideas sólo eso, pero ya no he estado con él desde ese día, te lo juro, solamente estábamos tratando cosas del trabajo, nada más, te lo juro Soichiro, yo no me acosté con él, no te he engañado desde que me salí de Clover-
-No te creo, yo ya no puedo confiar en ti, no después de esto.-
-Lo siento, es la verdad-
-¿Y por qué no me habías dicho nada eh?, si esa era la situación, hubiera preferido enterarme desde un principio, te habría perdonado Mimi, por mucho que me doliera te habría perdonado, pero llevaste las cosas demasiado lejos y yo no voy a estar como un estúpido detrás de ti perdonándote todo.-
-Soichiro por favor, créeme yo te amo, y si no te dije algo fue porque me daba miedo que me dejaras, cometí un error, pero desde que Sali de Clover no he estado con él, de verdad, mírame, no te estoy mintiendo-
-¿Entonces por qué Ren no baja del auto para explicarme la situación?, porque está tan pálido, si y únicamente estaban arreglando cosas del trabajo.-
-No lo sé, que voy a saber yo-
Soichiro se dio la vuelta, ya no le interesaba lo que le dijera ella, ya no importaba que estuviera relacionado con Mimi.
-Espera- Lo jaló de un brazo, pero él se soltó muy violentamente.
-…….-
Una mirada de odio fue todo lo que recibió la chica de él. Mimi no podía creer que los ojos que tantas veces la miraron con amor, ahora la miraran con furia, era una sensación aterradora para ella, nunca nadie y menos alguien a quien amaba tanto, la había visto con esos ojos.
Un flash los cegó de repente, era el compañero de Soichiro, que sostenía la cámara mirándolo fijamente.
-¿Qué crees que haces?-
-Mi trabajo- Una segunda foto fue tomada.
-Ya basta, esto no te incumbe a ti-
-Sí, es mi trabajo, que tú estés envuelto en esta situación no importa…-
De la nada apareció Ren, que de una forma nada amigable le quitó la cámara al chico. Comenzaron a forcejear y terminaron en el piso, haciendo una pelea ridícula por una cámara. Soichiro no sabía que hacer, por un lado, su venganza, su única venganza para esos dos seres que sólo lo lastimaron sería una foto en primera plana, acerca de su relación desvergonzada. Sin embargo eso también le afectaba a él, y a su madre. Su mamá iba a ser la más afectada, con un escándalo público vinculando a su marido con una ex prostituta y ex novia de su hijo.
Estaba entre la espada y la pared, la venganza perfecta contra su padre, sería esa, arruinar por completo su reputación y exponerlo, pero si hacia eso…su madre se moriría de vergüenza y de dolor.
-¿No vas a detenerlos?-
-No, si yo no puedo golpearlo al menos quiero ver como lo hace otro- Le decía mirando la deplorable escena, de su padre y su compañero de trabajo peleando, la cámara la traía en ese momento Ren, pero después de forcejear la cámara rodó por el suelo y llegó a los pies de Soichiro.
-Dámela- Le dijo su padre poniéndose de pie, y acercándose a él.
-No, es mi cámara y yo sabré lo que hago con ella. –
-Soichiro, sabes que no te conviene hacer esto, dame la cámara y terminemos con todo-
Sin previo aviso el puño de Soichiro se alzó y pegó duro y directo en la mandíbula de Ren. Era un golpe que quería darle desde hace años, pero que hasta ahora tenía razones de sobra para hacerlo. Ren cayó al piso más que adolorido, estaba impresionado que su propio hijo se haya atrevido a pegarle.
Soichiro lo miró una vez más con rabia y se dio la vuelta caminando hacia el auto, caminó rápidamente cruzando el estacionamiento del hotel, llegó a la calle, y tuvo que esperar a que el semáforo cambiara a rojo. Trataba de calmarse, porque si no lo hacia se iba a poner a llorar en plena calle, mas de una persona se le quedó viendo al ver su estado, los ojos los traía cristalinos, estaba a punto de soltarse a llorar, su seño se fruncía y respiraba entrecortadamente.
-Soichiro, por favor, perdóname-
Mimi lo siguió y lo jaló de un brazo para que pudieran verse frente a frente. La escena era vista por varias personas, la luz del semáforo se hizo roja y Soichiro intentó caminar pero Mimi con trabajo se lo impidió.
-Dime algo-
-Ya te dije todo lo que tenía que decirte- Le respondió el con la voz apagada.
-No me dejes Soichiro, fue un error, sólo eso-
-Hay errores que no se pueden perdonar-
Soichiro se libró del agarre de Mimi, y caminó cruzando la calle, llegó hasta el auto, pero no tenía las llaves, su compañero era el que las tenía y no se veía por ningún lado. No le importó y decidió irse caminando, quedarse en ese lugar esperándolo sólo lo desesperaría más, así que optó por seguir caminando. Pero detrás de él iba Mimi, se estaba comenzando a cansar, el chico iba a un ritmo más rápido que el de ella. Lo siguió durante un buen tiempo, hasta que llegaron a un parque, finalmente Mimi lo alcanzó.
-¡Déjame en paz!- Fue lo que le dijo al sentirla junto a él.
-No, yo…por favor tan sólo escúchame, Ren y yo nos acostamos en Clover, yo no sabía que era tu padre, y después al ver que mi relación contigo iba bien se ofreció a ayudarme a conseguir un mejor trabajo. Y sí, fui al hotel con él, pero a comer, él intentó sobrepasarse conmigo pero yo no lo dejé, no pasó nada-´
Mimi habría podido seguir y seguir hablando, repitiéndole una y otra vez lo mismo, su desesperación era mucho y sólo quería que Soichiro como siempre la perdonara y le dijera que todo estaba bien, que la amaba y que nadie ni nada los iba a separar pero un golpe resopló entre los árboles del parque, y Mimi se llevó la mano a su adolorida mejilla. Soichiro la había abofeteado.
-Cállate, eres una gran mentirosa, sólo eso. Mimi yo me quería casar contigo, te lo iba a pedir, pero ya me di cuenta que no vales la pena, yo traté de sacarte de Clover y de toda esa porquería pero creo que tú estás muy agusto, así que para que seguimos engañándonos. Regresa a Clover y vuélvete la puta mayor o lo que sea, por mí te puedes acostar con quien se te pegue la gana. Pero yo nunca, escúchame bien, nunca voy a volver contigo, es la última vez que me ves y que me nos hablamos porque para mí ya estás muerta-
La castaña podía jurar que escuchó como su corazón se rompía en pedazos, el chico se dio la vuelta y se marchó, sin una gota de arrepentimiento de lo que le había dicho y hecho. Para él Mimi Tachikawa ya no existía, si alguna vez la amó ahora sólo la odiaba. No volvería a verla, de eso estaba seguro.
Mimi se quedó unos segundos viéndolo fijamente, la figura de Soichiro se hacía cada vez más pequeña hasta que ya no pudo verlo más, y fue así que finalmente prestó atención a su alrededor y se dio cuenta que era observada por todas las personas del parque. Avergonzada, deprimida, dolida, acabada, golpeada, así se sentía, se apresuró a salir del parque, y tomó el primer taxi que pudo.
Pronunció con voz temblorosa la dirección a la que iba, y todo el camino aguantó las ganas de llorar que tenía, únicamente miraba por la ventana y pensaba una y otra vez en Soichiro. El taxista la veía por el espejo retrovisor, sin decirle nada, el aspecto que tenía no debía de ser bueno, ya que él no la dejaba de ver. Llegó a su destino, y se bajó del taxi pagando la cantidad que era menos de lo que siempre le cobraban, el taxista sintió pena por ella, eso era seguro.
Llegó como pudo a su departamento, evitando toda platica y saludo con los vecinos, y cuando al fin entró dentro, se soltó a llorar como una niña, lloró como no lo hizo en años.
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Listo!, que les pareció este capi eh!, creo que ha sido el capi mas largo que he escrito, pero me gustó, el resultado. Había que poner muchos sucesos en un solo capi, y es que ya quería terminar la historia de Mimi.
Bueno pues para empezar, Mimi le pidió un tiempo a Soichiro porque estaba confundida con lo de Ren, aparte de que no se atrevía a actuar normal y como si nada hubiese pasado frente a Soichiro, asi que primero necesitaba calmar sus emociones para después poder fingir, jaja por asi decirlo. Pero pos si amaba a Soichiro, a pesar de todo, lo quería y por vario eventos desafortunados toda la relación se vino abajo. Aparte de que Soichiro ya tenia la espinita de que Mimi le ponía el cuerno y cuando finalmente la vio con su padre, pues explotó, por mucho que la quisiera, no le podía perdonar eso, y si lo hiciera, su realcion ya no seria igual. Ahhhh me rompí la cabeza tratando de encontrar una situación en la que Soichiro los cachara, pero creo que todo el capi quedó bien, a pesar de que sufri escribiendo porque no sabia que poner, escribia y borraba, escribia y borraba.
Ammm leyeron lo que le pasaba a Mimi cuando estaba con su jefa, como se sentía, como si ella no importaba nada, pues asi me siento con mi jefa XD, me atemoriza demasiado!, juraría que hasta miedo le tengo!
Entonces que les pareció?, espero que haya sido de su agrado, porque me costó mucho trabajo escribirlo. ¿Quién fue el remitente del misterioso sobre que llegó con soichiro?, mmm piénsenlo, en el prox capi se sabrá esto, por el momento quise terminarlo asi, pero en el prox capi se sabrán otras cosillas, bueno pues ya volveremos al presente, y de nuevo estará mi adorado Matt, ya hacia falta en el fic, Soichiro le robó el protagonico por sólo unos cuantos capis.
¿No creen que últimamente hay muchos fanfics mimato??, pues yo creo que si, y es una alegría para mí, hay muy buenos fics, es un gusto leerlos!.
Bueno pues espero comentarios, sugerencias, opiniones, tomatazos, todo lo que quieran decirme, me quebré la cabeza con este capii, de hecho ahorita lo veo, y pienso le falta algo....pero al demonio son 36 hojas en Word!, ya no voy a escribir mas XD. Bien me retiro, gracias a todos y espero que me digan que les pareció.
El próximo capi en unos dos meses creo….ando muy ocupada, el trabajo me absorbe, y aparte ya tengo amorcitooo, jeje n_n, novio…asi quee creo que los próximos capis vendrán mas melosos y cursis dado mi estado de animo jeje. Bien, ahora si me voy, hasta luego!
