La bella durmiente

por Mandragorapurple

Sin importar el viaje por desiertos y bosques, las fieras en su camino y la interminable enredadera espinosa que abrazaba el castillo y sus alrededores, el príncipe Kanda llegó a la torre más alta para liberar a la doncella Alma Karma de su maldición de sueño.

Sobre la cama descansaba la más exquisita criatura que había visto en su vida: Labios suaves, piel tostada, cabello profundamente oscuro desbordado sobre el lecho y una paz en los párpados que encerraban una mirada angelical.

Se acercó conteniendo los saltos de su corazón, se inclinó y la besó. El perfecto orden del vestido se vio turbado por una erección de la dama.