Capítulo 15

¨Dolor¨


Todo era oscuridad; El silencio abarcaba toda la habitación, a excepción del sonido del monitor de ritmo cardiaco, que era lo único que inundaba esa fría habitación.

Sentía dolor y más dolor.

El dolor era lo único que podía sentir en ese instante. Pero quizás no estaba mal sentir un poco de dolor; A veces, el dolor es como una salida a los problemas, a la realidad, distrayéndote por completo a ese lugar: El corazón. No cambia decir que el mío se encontraba hecho añicos, supongo que me lo merecía, les había hecho demasiado daño a muchas personas de las que podría decirse que son importantes para mí; Especialmente a una persona de la que me he negado en admitir mis sentimientos.

El dolor es el obsequio que reciben las personas como yo, necesitan sufrir para aprender cosas de la vida, es como una dura lección.

Existen varios tipos de dolores, están los dolores por enfermedades, por cortadas; También están los dolores psicológicos, como el estrés y la frustración; y por último el dolor del alma, que no tiene cura o tal quizás si la tenga, pero lleva un tiempo en esperar que sane. Las personas que sufren ese tipo de dolor buscan las salidas fáciles: se suicidan, asesinan o caen en las drogas… al igual que a mí. No pude evitar caer ese círculo vicioso. Las drogas hacen que tu mundo cambie en su entorno, te hace salir de la realidad recompensándote con otra, una en la que puedes resguardarte de todo lo que pasa en el exterior, evitar sufrir. Pero, el problema de todo esto es que las drogas te van matando día a día, te consumen. Llegas a un punto en el que no puedes dejarla, se hace parte de ti. Supongo que es lo que me sucedió, me volví dependiente de ellas. Podía culparme a mí misma, o no, pero para mí había sido la única salida para evitar varios dolores, aunque en un principio me negaba a consumirlas.

El sonido de mi ritmo cardiaco no dejaba de inundar mis oídos, no podía ver nada pero estaba consiente de lo que sucedía a mi alrededor, también estaba consciente que nadie estaba ahí.

Era de esperarse, dudaba mucho que mi padre dejara su trabajo por ir a verme al igual que mis demás familiares. Ni Sasuke se encontraba en la habitación, quien era mi ¨novio¨ y debía estar conmigo y mucho menos Temari o alguien de la pandilla. No había estado en comunicación con Temari desde hace días, a lo mejor se cansó de mí.

Pero esta vez…Quería estar con alguien, con alguien que me apoyara, estar solo era de lo más aterrador del mundo.

Suspire en mi interior.

Por otro lado, no solo estaba el dolor emocional. Literalmente me dolía el cuerpo. Me sentía terriblemente mal, me dolía la cabeza, mis costillas, la cadera, probablemente tendría unos cuantos huesos rotos. En fin, era un total fracaso, esto me pasaba por dejarme llevar por la furia…

¡Auch! Hasta pensar dolía.

Lo más sensato era descansar pero mis pensamientos no dejaban de inundarme con esa vaga imagen: La imagen de Naruto y Shion abrazados. Me lastimaba mucho el que me viera con una mirada de rabia mientras que a ella la abrazaba con mucha protección. Él nunca había sido así conmigo, y ni con Sakura fue sobreprotector. Al parecer se olvidó de mí.

Volví a suspirar en mis adentros. Era tan egoísta.

Lo mejor era olvidar esa fatídica escena. Necesitaba pensar, el pensar ayudaba, podía ser cansado, pero no quería volver a recordar esa escena.

¡Dios! No sabía lo que me pasaba, todo era tan confuso, tan extraño para mí, en ese momento que hui solo quería desaparecer y consumir más y cada vez más cocaína y todo empeoro cuando observe que me seguían. Quería desaparecer…

¡Sasuke!

La última vez que logre verlo fue cuando escapaba, creo que hasta lo saque de mi camino de una manera brusca. Quizás no quiera volver a verme después de esto. Lo mejor sería terminar con Sasuke. Era triste, lo más probable era que perdiera a mi mejor amigo, el único que me escucho en momentos tan desesperantes. Tal vez me echaran de la pandilla por mi incompetencia, por exponerlos a todos en peligro. Quizás ellos no pudieron ir a verme por la policía, que de seguro estaba rondando por ahí. Quizás… A nadie le importe en mi miserable vida.

El sonido de la puerta al abrirse resonó en mis oídos, alguien estaba ahí.

Se escucharon pasos acercándose a mi camilla. Intente vagamente abrir mis ojos pero estaban demasiado pesados que no me moleste en intentar abrirlos nuevamente.

Podía jurar que era una de las visitas nocturnas del médico en turno, pero nunca me espere que ella llegara a verme, no después de todo.

.- Hinata, Hinata, Hinata, ¡Tsk! Al parecer era cierto, estas acabada.- Su voz hizo que abriera mis ojos rápidamente, olvidando la pesadez de hace unos segundos atrás.

Lo primero que mis ojos observaron fue la luz blanquecina de la habitación. No estaba acostumbrada a esa visión, así que intente mover mi mano para disminuir la radiación de la luz pero fue inútil. No había caído en cuenta que estaba con mi mano derecha enyesada al igual que mi pie izquierdo que se encontraba reposando en una cómoda almohada. Mi cuello estaba lastimado por lo que mover el cuello se volvió una acción dificultosa; Tenía varias cortadas en mi mano izquierda y unos cuantos moretones en toda la extensión de la mano. La cabeza la tenía vendada, por lo que no podía descartar la idea de que me había fracturado el cráneo. Estaba cien por ciento segura de que mi cara no podía estar más peor, el no verme me daba una idea del como estaba. Hinchada y moreteada.

Al acostumbrarme a la luz de la habitación, logre enfocar a esa persona indeseada por la mayoría de los miembros de la pandilla y especialmente por mí.

.-Hinata querida, al parecer el romperte la cabeza te hizo más hermosa.- Rio un poco.- Veo que Sasuke nunca te va a querer a si tan…como decirte, ¡oh! tan espantosa-

¡Demonios!

¿Qué hacia la fresa de Sakura Haruno allí?

¡Vaya! Nunca pensé que Sakura sería la primera en verme después del accidente. Que irónico ¿no?, la persona que más detesto vino a visitarme, lo contrario que hizo mi familia.

.-¡oh! Veo que te preguntas ¨¿Qué hace ella aquí?¨ Bueno, es fácil. Solo venía a dejarte un mensaje.

¿Un mensaje? ¿Solamente vino a dejarme un mensaje?

.- Antes de darte el mensaje, quiero hablar un poco contigo e infórmate en algunas cosas. Como sabes, hace poco decidí entrar a Akatsuki ¿Sabes por qué lo hice?

.-Tengo varias razones en las que pensar del porque lo hiciste. Una de ellas es que quieres verme acabada ¿o me equivoco?.-Le pregunte un poco desinteresada con la voz un poco ronca. Me costaba hablar, sentía un ardor en la garganta, debía ser por que aspire humo del auto.

.- Veo que me conoces bien, Hinata-Chan.- Me dijo con una voz demasiado dulce e irritante.- Deseaba mucho que te sucediera algo malo después de lo que Sasuke y tú me hicieron, acabaron con mi dignidad y eso no se los perdonare nunca, de hecho nunca pensé en hacerlo, de todos modos ninguno se molestó en pedir disculpas, así que… me concentrare en una sola cosa: Vengarme de cada uno de ustedes, y a mi parecer, Akatsuki me está ayudando en cumplir mis más remotos deseos-

-¡Wow! Veo que te tomaste esto en serio, para nosotros solo fue una momento de diversión al igual que tú lo hiciste hace dos años. Solo olvídalo- ¿Quién se creía Sakura? No era el tipo de chica tan abusiva, más bien era del tipo de chica que estaba con todos los chicos de la región.

Ella solo rio ante mi repuesta

.- Hinata, creo que el estar inconsciente 7días te afecto el cerebro. Más bien esto solo lo hago por mi orgullo, no es que me haya afectado lo que Sasuke y tú me hicieron. De hecho, me hicieron un gran favor, Naruto empezaba a irritarme más de lo que ya era.- Me dijo Mordazmente.

¿7 días? ¡Ya han pasado 7 días desde el infortunio accidente!

.-Si tanto te irritaba, ¿por qué estuviste con él dos años? Digo, hasta dices que no lo soportabas.- Iba a contestarme pero no la deje hacerlo, tenía mucho que decirle.- ¿No sería que en el fondo tuviste la necesidad de sentirte amada, y el único modo era estar con Naruto porque nadie además de él te quería?- su mirada se ensombreció, al parecer había dado en el clavo.- Sakura, me das lastima, mendigar amor es de idiotas.

.-¡Cuida tus malditas palabras Hyuga! ¡No me conoces! ¡No sabes de lo que soy capaz!.-Me grito encolerizada.- ¿Mendigar amor? ¿Me lo dice la chica que mendigo amor toda su vida?.-

.-Tengo que recordarte que ya no soy esa estúpida niña.- Guarde la calma al hablar pero por dentro sentía las inmensas ganas de arrancarle la cabeza a esa rosada falsa.

.-A mí no me engañas, toda tu vida fuiste así, dudo que dos años sean los suficientes para cambiar a las personas de parecer. Tú mendigaste y mendigaras amor toda tu miserable vida.-

.-¡Eres una zorra!.-La insulte, sorprendiéndome a la vez por mi vocabulario, pero solo fue momentáneo. Intente levantarme para agarrarle del cabello pero no estaba del todo bien, las piernas no las podía mover.

¡No las sentía!

¡No podía mover mis piernas! ¡No las sentía! Estaba tan distraída que no me percaté de que había perdido la movilidad de mis piernas.

Entre pánico, no podía moverlas, por más que intentara no podía hacerlo.

Mi vista se nublo, me puse pálida. Sentía unas enormes ganas de gritar, pero me contuve.

Sakura noto mi desesperación, pero no hizo nada más que reírse

.- Hinata, veo que ya no estás en condiciones de ser la fuerte. Por lo que miro no puedes mover tus piernas.- Se acercó más de lo que ya estaba.-Patética y sola. No te habrán dicho pero nadie además de tu padre y tu hermana han venido a verte. Algunas fuentes me comentaron que Sasuke y tú están demasiados distantes, y solo por una razón: Naruto

¿Qué tiene que ver Naruto en esto?

.-Antes de entrar, escuche que llamabas a alguien y ese alguien es nada más y nada menos que Naruto-kun-

¿Qué? ¡Lo llame entre sueños!

El pánico se incrementó, quería salir de ahí y pronto. El no poder mover las piernas y el saber que Naruto aparecía hasta en mis sueños era el límite.

.-Hinata, al parecer no entendiste que Naruto nunca te va amar. Como dije antes, siempre mendigas amor de una manera u otra-

No le conteste, contestarle no iba a mejorar ese momento. Algo en el pecho me dolió y mucho, como años atrás.

.-Dudo que Naruto te perdone después de lo que le hiciste a Shion, creo que exageraste y eso que soy yo quien lo dice.- Se mofo de mí.- Intentaste matarla, es un milagro que no levanto cargos contra ti. Hinata, tu vida se destruyó por completo, le hiciste daño a la persona que amabas, intentaste matar a alguien importante para él. No me trago el cuento de que está enamorada de Sasuke, viéndolo claramente, fui una tonta en creerles su farsa-

Cerré los ojos, no quería seguir escuchándola. Deje atrás el intento de conseguir mover las piernas, era en vano.

Las había perdido. No se cómo saque las fuerzas de parecer serena ante todo lo que me estaba sucediendo. Debería estar gritando hasta que perdiera la razón. Era extraño no estar desmayada.

Suspire para procurar no llorar en su presencia.

Era el peor ser humano del mundo, era adicta a la cocaína, molestaba a personas inocentes y dañe a ciertas personas y todo lo estaba pagando moneda por moneda.

Reflexionando en sus palabras, casi cometí el peor de los errores: El dañar a alguien inocente. Me sentía peor, tenía ganas de vomitar. Casi mate a alguien. ¿En que estaba pensando?

¿En que monstruo me había convertido? Ahora ya sabía la razón del porque me odiaban. Era alguien peor que Sakura, un ser que ni merecía ser tratado como humano. Lastime a Shion y no era su culpa, mas bien era la mía. No quería que se acercara a él. No quería porque, porque creo que no me es indiferente.

El nunca dejo de importarme, a pesar de odiarlo, siempre pensaba en él. Había ocasiones en las que soñaba con él. Ahora lo arruine todo, el no volverá a dirigirme la palabra, me dejara en el desprecio y me lo merezco por ser demasiado cruel. Casi mate a su amor y nunca me lo perdonara.

Todo este tiempo siempre me he hecho pasar por la sufrida pero no soy la única que sufre. Todos sufren, unos hasta peor y no hacen nada. Concisamente tenía una máscara, una máscara todo este tiempo. Una máscara de odio, rencor, de venganza. No me reconocía a mí misma. Antes era una persona relativamente ¨buena¨, no le hacía daño a nadie, no me reía de nadie, más bien era lo contrario, nunca llame la atención, me molestaban y no hacía nada como sumisa que era.

Todo lo que hice no tiene remedio, todos me odian y nada va a cambiar eso. Era normal que nadie viniera a verme, todos me tenían cierto rencor.

Lo mejor sería que desapareciera hasta que no hubiera rastro de mí.

Abrí los ojos inmediatamente cuando sentí que Sakura abría la puerta de la habitación

.-En fin, solo vine a dejarte un mensaje: dentro de poco habrá nuevos movimientos que te implicaran tanto a ti como a tu pandilla de cuarta. Bueno se está haciendo tarde y no sería bueno que me encontraran aquí contigo, cuídate la espalda y suerte, la necesitaras.- Y salió de la habitación dejándome sola, hundiéndome en mi melancolía, en mi desgracia. No le había tomado atención a sus palabras puesto que me encontraba perdida en mis pensamientos.

Era un total fracaso. Me acomode en la cama en forma en que quedara en una posición más cómoda, el moverme se hacía complicado, mis piernas dormidas pesaban más de lo que deberían de pesar.

En ese momento llegue a ver con claridad la habitación. No habían flores que adornaran el mueble de madera que estaba a mi lado, no estaban los globos que decían ``Que mejores pronto`` "Te extrañamos" No había nada, ni regalos. La habitación solo tenía como decoración un cuadro abstracto que podría deprimir a cualquiera.

Suspire con dolor.

Me di la libertad de derramar esas lágrimas que esperaban que Sakura se fuera pronto. Realmente nadie vino a visitarme, mi subconsciente aún tenía la esperanza de que alguien viniera con una hermosa sonrisa y flores en manos dándome el consuelo que necesitaba.

Necesitaba consuelo, prácticamente había perdido mis piernas y necesitaba que me ayudaran a pesar de verme como una persona frágil.

Pero en realidad nadie me daría consuelo, estaba sola, perdida y paralitica. Era el peor día de mi vida.

Volví a suspirar. Me dolía demasiado el pecho. Estaba cansada que lo único que hice fue cerrar los ojos e intentar dormir.

Naruto

Quería ver a Naruto con urgencia. Necesitaba disculparme, tenía que dejar mi orgullo atrás.

¡Diablos! Le había hecho daño a alguien y todavía sigo pensando en mi orgullo Hyuga. Era realmente patética.

También necesitaba disculparme con Shion, estaba tan dispuesta a hacerlo que era capaz de arrodillarme y pedirle perdón. Lo que había hecho no tenía justificación, no había aceptado que Naruto amara a Shion, y eso hizo que una furia se encarnara en mí, una que solo se saciaría hasta golpearla, y lo hice… aun así después de golpearla, quería continuar. Era una sensación extraña, me sentía perdida y solo hacia lo que mi cabeza pensaba. No era consiente de mis acciones y ahora estaba pagando la factura con mi restringida movilidad.

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando el Doctor entro a la habitación.

.-Buenos días, linda, veo que has despertado- Sonreí levemente ante el halago del Doctor. Intente leer su placa de identificación. ¿Kabuto? Me animo hasta cierto punto, era la primera persona que me trataba bien después de mi accidente. Aunque supongo que es solo parte de su trabajo- Debido al estado en que te encuentros deduzco que ya te has enterado de tu parálisis. Dime ¿Cómo te encuentras bella durmiente?-

.-Sinceramente mal. ¡No puedo mover mis piernas! - Grite histéricamente. Tenía que liberar mis pesares - ¡¿Cómo cree que me siento sino puedo ni mover ni un dedo?!-Dije en un sollozo ahogado.- ¡No las siento! ¡Dios! ¡Nunca volveré a caminar! Nadie va querer está conmigo después de esto, ¡me dejaran tirada en una internado para personas como yo! –me había roto por completo, el pánico me dominaba poco a poco.

.- Cariño volverás a caminar, solo es cuestión de tiempo. El golpe que recibiste lesiono el nervio ciático, volverás a caminar pero todo a su paso, tendrás que ir a rehabilitación.- Me sonrió dulcemente.- Estarás bien. En fin, empecemos a chequearte-

Luego de hacerme el examen físico, se dedicó a recetarme algunos analgésicos para el dolor de la cabeza y el hematoma que tenía en las costillas.

.- Necesito hablar con usted en compañía de su padre. —Su tono de voz cambio drásticamente, hablaba serio. Imagino que quiere comunicarles los daños que recibí.

.- Dr. Kabuto dudo que mi padre quiera venir a perder su valioso tiempo.- Le conteste directa.

.-Señorita Hinata, su padre no ha querido marcharse del hospital después que se le informara sobre su accidente.- Me dijo aparentemente sorprendido por mi respuesta tan negativa.- Veo que tienes una autoestima muy baja, deberías confiar más en ti misma y en los demás.- Wow! Creo que eso no es nuevo para mí, me lo han dicho varias personas en todo lo largo de mi vida, creo que debería tatuarme eso para que nadie más me lo repita.

.-No quiero sonar grosera pero quisiera estar unos momentos a solas. Después hablaremos con mi padre, si es que lo encuentra en algún lugar escondido de este hospital.- Le manifesté enojada e irritada.

El solo se limitó a acatar a mis palabras y salió en silencio de la habitación

No estaba de humor. No podía moverme y todavía me daban consejos de vida.

¿Qué mi padre estaba en este hospital? Eso era algo tan tonto y difícil de creer. Si cuando era pequeña no le importaba del cómo me sentía y dudaba mucho que ahora siendo mayor le importara.

Ugh! De nuevo fui grosera con alguien. ¿Es que esto no podía tener fin? Siempre hacia sentir mal a los demás y eso ya no lo soportaba.

Tenía que cambiar y pronto.

Con este último pensamiento decidí quedarme dormida para olvidar todo.

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Pov Naruto

Berlín, Alemania…

Estábamos en el aeropuerto de Schönefeld esperando que nuestro chofer se apareciera con nuestras cosas para ir al auto que nos estaba esperando afuera. Mi madre no pudo ir con nosotros porque tuvo unos problemas en la tienda. Sí, mi madre había abierto hacia poco una tienda de cosméticos para matar el tiempo.

Al pasar las horas en la sala de espera no pude evitar mandarle un mensaje a Shikamaru sobre mí localización actual. No quería hablarle por celular porque no me encontraba bien. Mi corazón se llevó una gran decepción, una muy grande que era difícil de olvidar.

Hinata. Suspire con desgano.

Cuando lleve a Shion al hospital para que la revisaran al enterarme que estaba fuera de peligro, me alivie en parte pero no del todo, Hinata se había atrevido a golpearla de una manera atroz que hasta cualquiera la odiaría por un momento… como lo hice en el instante en la que la vi ahorcando a Shion.

Una ira indescriptible entro en mí y no quiso salir hasta asegurarse que Shion si se encontrara bien.

Hinata. Volví a suspirar

Todavía me encontraba confundido, no sabía el por qué lo había hecho. Pensé que eran celos al principio, pero después de analizarlo bien, sus golpes iban cargados de odio y eso no era normal en una persona estable psicológicamente.

Estaba además de abrumado, preocupado por ella. No sabía nada de ella desde hace 7 días. De los cuales cinco me la pase aislado en mi habitación, hasta que recordé el viaje de Alemania. Mi padre lo había retrasado para una semana más pero quise irme antes, no soportaba estar ahí.

"Shikamaru, estoy en Berlín si es que te interesa saber donde me encuentro" .- presione la tecla de enviar. Esperaba que aquí hubiera cobertura hasta Japón.

Suspire. Al parecer suspirar se había hecho una manía para mí en estos últimos días.

.-Naruto, tenemos que irnos, el chofer ya fue a dejar el equipaje al auto.- Me dijo mi padre sacándome de mis pensamientos.

Asentí y me levante de ese sofá de cuero negro que lucía realmente caro, era de esperarse, no por nada era la sala de espera para primera clase.

Llegamos al Penthouse en el que estaríamos viviendo por un tiempo indefinido. El edificio era demasiado grande, al adentrarnos pasamos por el inmenso vestíbulo, adornado por varios muebles de madera y sofás de primera clase. Tenía unos grandes pilares con adornos bañados en oro, parecía más un palacio por dentro. Llegamos al ascensor y subimos a nuestro piso o nuevo hogar por ahora.

El apartamento era lo suficientemente grande. No era de sorprenderme este tipo de lujo, desde que nací he estado rodeado de este mundo de oro.

.-Naruto, hijo, anímate; Estamos en un gran país, deberías estar feliz.- Mi padre trato de animarme, pero lo deje en el salón solo y preocupado.

Abrí la puerta de la que sería mi habitación, era lujosa y moderna, tenía una gran sala con un televisor plasma en la pared, varios muebles adornaban la habitación. Más al fondo, había otra puerta que conducía a mi cama y el resto de los muebles, el baño estaba a un lado, tenía grandes ventanales que al abrirlas daban a un balcón con la asombrosa vista de la columna de la victoria a lo lejos.

Debería sentirme emocionado por estar en uno de los países más famosos históricamente. La decepción es un sentimiento tan grande que opaca las demás de mis emociones. Solo quería desaparecer y olvidar todo.

Camine hacia el balcón a observar esa esplendida vista, lo único que llamo mi atención al llegar a Alemania.

Quería hablar con Hinata pero sabía que si la miraba iba a despreciarla por los daños tan graves que causo. El amarla me lastimaba mucho y creo que estoy lo suficientemente herido para no volver a insistirle. Le pedí varias veces ante todos que me perdonara pero más bien se burló en mi cara. Además estaba saliendo con Sasuke.

Sasuke es su alma gemela, eran tan parecidos el uno del otro. Era culpa de Sasuke que ella se volviera de esa manera, tan agresiva y ofensiva, quizás lo agresivo lo aprendió de Temari.

Exhale todo el aire que tenía contenido

No quería saber nada mas de ella por un tiempo, tal vez todo el tiempo que este en Alemania.

Iba hacer duro tratar de olvidarla, Hinata era del tipo de personas que nunca se olvidan, aun cuando estaba con Sakura había ocasiones en que pensaba en ella. Era un estúpido, el daño que le hice la lastimo tanto que cambió drásticamente toda su vida. En parte, todo era mi culpa, si nunca hubiera aceptado la proposición de Sakura como un idiota hipnotizado, Hinata nunca hubiera llegado ser así.

Todo sería tan distinto si no hubiera aceptado aquella apuesta, que aunque no fue tan grande, afecto a muchas personas, especialmente a una que no ha olvidado nada desde ese día hacía dos años atrás.

Cerré mis ojos en un vano intento de olvidar a todos, recordar lo de hace dos años era demasiado difícil. Lastime a alguien tan frágil, a un ángel que con el tiempo llego a convertirse en un ¨demonio¨ en busca de venganza. Y lo consiguió con ayuda de otros renegados.

Suspire.

Rememorar todo no iba ayudar en nada para olvidar a Hinata, así que decidí aislarme de todo. Entre de nuevo a la habitación, me cambie de ropa y me dispuse a dormir. Mañana sería un mejor día, trataría de olvidarla y me concentraría más en mi futuro como profesional y no del futuro amoroso.

Saque el celular de mi bolsillo y revise los mensajes que tenía. Tenía varios pero lo mejor sería alejarme de todos, por lo que los borre.

Elimine a la mayoría de mis contactos, tenía que concentrarme en cosas más importantes que los amigos.

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Hinata Pov

Mi padre había aparecido horas después. Estaba serio como siempre, su expresión nunca cambiaria. Al parecer ya sabía sobre mi estado paralitico, porque el Doctor al mencionárselo no se inmutó, no reaccionaba como cualquier otro padre, actuaba de manera natural. Creo que aunque muera nunca le voy a importar.

.-Señor Hyuga, le hicimos varios exámenes a su hija, le sacamos varias muestras de sangre y la enviamos al laboratorio, también enviamos una muestra al laboratorio de toxicología.- Fruncí el ceño. Eso no me daba buena espina.- Según los exámenes, su hija tenía en la sangre benzoilmetilecgonina, y también encontramos alcohol en su sistema.

¿Benzo que?

.-Doctor Kabuto, le agradecería que fuera más claro.- Le dijo mi padre un poco colérico. De seguro se molestó por el alcohol.

.-Señor, su hija consumió drogas, específicamente la cocaína

¿Qué? ¡Dios! ¡No! ¡No! ¡No! Mi padre no tenía que saber esto.

.-Espere, ¿está diciéndome que mi hija es una drogadicta?- Le cuestiono claramente incrédulo.

Era el fin, mi fin, mi padre era capaz de dejarme en un centro toda mi miserable vida por salvar la reputación del apellido Hyuga.

.-Exactamente, consumió demasiada cocaína que desato un descontrol en un sistema, creemos que el accidente es a consecuencia de su estado.- Explico seriamente.- Necesitamos que firme estos papeles para inducirla en un tratamiento para desintoxicarla por completo-

Estaba sin palabras y sorprendida. No había hecho un comentario al respecto. Mi padre atónito firmo los papeles y me dirigió una mirada que decía todo:

Estaba decepcionado de mí, o más de lo que ya estaba.

Quería llorar otra vez, era el mayor fracaso del mundo y sin duda alguna ahora no lo dudaba.

.-Padre y-yo…- Las palabras no me salían, estaba nerviosa y con inmensas ganas de llorar, estaba más sensible que nunca.

.-Hinata, hablaremos de esto después de que salgas del hospital.-Dudo un poco en sus palabras.- No, hablaremos después de que salgas de rehabilitación.

Mis ojos se empañaron. No podía estar sucediéndome esto.

.-¡Papa yo no quiero ir!.- Le rogué con la voz quebrada.- No quiero estar en un lugar sola…-

.-Debiste pensar en eso antes de empezar a drogarte. Eres la mayor decepción de los Hyugas. Ni deberías llamarte Hyuga, no mereces llevar este apellido.- Fue lo último que dijo antes de salir de la habitación echo una fiera.

El Doctor Kabuto se había ido unos minutos antes que mi padre para dejarnos hablar a solas, pero dudo que lo que sucedió hace unos segundos sea una conversación.

Empecé a sollozar histéricamente, las lágrimas no paraban de caer de mis ojos. Estaba en la ruina, destruida completamente. Me sentía humillada y sola.

Me merecía esto y más.

Estaba paralitica y no había mejor castigo que ese, el perder el derecho a caminar otra vez. Bueno, consecuentemente volvería a caminar.

Tenía que dejar atrás mi odio hacia las personas y ser un mejor ser humano. Todo lo malo que me estaba sucediendo era el precio que estaba pagando por ser dañina con todo el mundo, especialmente en las personas calladas y sumisas como Shion, pero es que no podía evitarlo, porque me recordaban a lo tonta que fui en el pasado y creía que si les daba su merecido los ayudaría a abrir los ojos pero creo que me excedí un poco, inconscientemente pensé que golpear a los demás los ayudaría pero me equivoque, los humille y los margine, haciendo que le temieran al mundo y a las personas abusivas como yo.

No sabía lo que hacía con mi vida y cuando lo descubrí supe que estaba hundida en un hoyo sin fin.

Necesitaba cambiar y pronto.

"Si quieres que las cosas cambien no tengas siempre la misma respuesta para los mismos problemas"

Recordé aquella frase que leí en una revista de Hanabi.

Tenía que cambiar el modo en el que miraba al mundo, siempre solucionaba todos mis problemas con violencia y no ayudaba en nada. Lo primero que tenía que cambiar era mi forma de ser.

El doctor Kabuto entro a la habitación interrumpiendo mis pensamientos.

.-Señorita Hinata, el Doctor Obito, dentro de poco pasara a verte.-Me comunico un poco apresurado.

¿Doctor Obito? Ese nombre me sonaba de algún lugar, no recordaba de dónde, pero sabía que era alguien reconocido mundialmente por su trabajo de…

.-¿Qué tipo de Doctor es? .- Le pregunte temerosa, tenía que sacar mis dudas. Sabía que el Doctor era alguien que se especializaba con personas con…

.- El Doctor Obito es un psiquiatra, vendrá a ayudarte con tus problemas.- Me sonrió.- El es un buen psiquiatra, estarás bien en sus manos. Te ayudara en tu proceso de recuperación de volver a caminar junto a tu terapeuta, será muy difícil para ti hacerlo por lo que hable a solas con tu padre y acepto que él te atendiera.-Volvió a sonreírme y salió de la habitación.

En definitiva, estaba realmente acabada. ¿Psiquiatra? ¡No necesitaba un psiquiatra! ¡Estaba bien! ¡Muy bien! ¡No era suicida! No tenía problemas, era normal como las demás personas. Tal vez un poco violenta al tratar con los demás pero… arg! El asunto era que no necesitaba a un inútil psiquiatra.

Estaba enojada, molesta conmigo y con el mundo. Estaba siendo positiva hacia unos instantes, estaba siendo positiva por sí sola, no necesitaba a alguien que me recetara anti depresivos y me recomendara como tenía que ser mi vida.

El que un psiquiatra me atendiera era algo que iba a complicarme la vida. Hablar de mi vida, compartir cada suceso de ella era como abrir una herida que estaba por sanar.

Una muy dolorosa.

Y esa herida al estar abierta, era difícil, demasiado difícil que volviera a sanar. Por qué a pesar de estar recibiendo ayuda de alguien más, hacía que me sintiera inútil de no poder ayudarme yo sola.

Con mis propias palabras y pensamientos, sabía que iba hacer fastidiar al Doctor Obito pronto.

Suspire

Entre en razón y… de nada serviría estar quejándome. Él iba a atenderme, ya estaba confirmado.

Solo esperaba que ese proceso no me doliera tanto.


¡Hola! aquí esta la continuación, me retrase un poco en publicarla porque tuve que arreglar un problema y bueno perdí la noción del tiempo.

Espero que les haya gustado, y no me maten por lo de Hinata :C Quería crear mas drama. Gracias a todos por sus reviews, me animan a seguir escribiendo, es lindo que me apoyen a seguir esta historia.

Si quieren pueden dejarme un review, aunque sea una critica o sugerencia, se acepta de todo :) Actualizare pronto, lo prometo.

Bye