Ok, pues de nuevo me tardé con la nueva historia. Una disculpa.

Bueno, primero que nada quiero decir que se debe a que me dí a la tarea de desarrollar toda la trama primero y una vez teniendo la estructura, ahora sí me puse a teclear. Y ¡alas! cuando me puse a teclear me dí cuenta que ésto no va a ser un three-shot como en un principio ilusamente creí.

No tengo ni idea de que tan largo va a salir este proyecto. Tal vez como 5 capítulos con un epílogo. En fin. por si se lo preguntaban, sí. Ya tengo como va a acabar esto, así que espero no tardarme tanto con las actualizaciones.

Otra cosa es que a pesar de que ésto no es un song-fic, sí me inspiré en una canción para sacar la idea para este fic. La canción se llama "A Daydream Away" y la canta "All Time Low", por si la quieren escuchar. La canión tiene un aire triste, pero no se preocupen, mi fic no acabará mal. Tendrá final feliz. Lo prometo.

Por último, como algunos de ustedes ya saben, soy mexicana y aunque trato de usar el español más neutro que puedo, de repente hay objetos que se dicen de manera diferente o tienen distinto nombre en toda latinoamerica y España. Así que si llego a usar expresiones que no conocen, sientanse libres de preguntar o hasta de informarme como le dicen a dichos objetos en su país. Ayudarían a mi léxico y a que los tome en cuenta en mis futuros proyectos. Mil gracias por adelantado.

Creo que ya es todo, siento la nota larga. Sin más, he aquí el fic:


Ensoñación

Categoría: HTTYD

Genero: Romance, Humor, Modern AU

Clasificación: K+

Paring: Hiccstrid

Multi-chapter

Resumen: Modern AU: Una tormenta cae sobre la isla de Berk, dejando a Hiccup y Astrid atrapados e incomunicados por tres días dentro de casa, sólo con sus mascotas. Nunca han hablado mucho en la escuela, pero ésta es la oportunidad perfecta para llegar a conocerse mejor.


Capítulo 1:

El bullicio propio de un salón sin profesor llenaba los oídos de Hiccup en la última hora de clase. Era viernes, para hacerlo peor. Todos estaban ansiosos por largarse de una vez, nada deseosos de participar en una clase de literatura.

Hiccup estaba sentado solo en uno de los escritorios dobles al frente del aula. Fishlegs, que usualmente se sentaba con él, había corrido a ocupar el asiento vacío que había visto al lado de Ruffnut tan pronto entraron al salón antes de que su gemelo llegara a ocupar su lugar al lado de ella.

No lo culpaba, la verdad. Fishlegs tenía que hacer todo lo que podía – según sus propias palabras – para capturar la atención de Ruffnut, ya que no era el único que estaba tras de ella. Snotlout, primo de Hiccup – no es que se llevaran bien, gracias – también andaba tras la chica. Esto había sorprendido a Hiccup, la verdad, puesto que repentinamente Snotlout había dejado de perseguir a Astrid para darle la lata a Ruffnut.

Todos sabían que Snotlout había tratado de impresionar a Astrid desde hacía mucho, obteniendo nulos resultados. Qué le había dicho Astrid para que la dejara en paz de una buena vez, nadie sabía. El caso es que de un día para otro lo dejó por la paz y se fue a "impresionar" a alguien más.

Astrid era bastante seria. No estaba sola la mayoría del tiempo, pero rara vez la verías participar en las conversaciones que se desarrollaban a su alrededor. Se concentraba en sus clases y en el equipo de voleibol, en el que era capitana, pero nada más. La mayoría de los chicos estaban enamorados de ella, pero Astrid no parecía interesada en prestarle atención a ninguno de ellos. Bueno, no le prestaba atención a casi nadie, a no ser que fueras un libro o una pelota de voleibol.

No era que fuera nerd, sólo bastante enfocada. Cumplía con sus tareas, llegaba temprano a clases… excepto hoy al parecer. Hiccup no la había visto entrar al salón aún. No es que le prestara mucha atención a Astrid… de acuerdo, mentira. Sí que le prestaba atención a Astrid, pero ¿podían culparlo? A sus 17 años estaba que suspiraba cada que la veía pasar.

Astrid era bonita, es cierto. Más que bonita, era hermosa, pero denle un poco de crédito, no le gustaba sólo por su apariencia. ¿Alguna vez la habían visto durante un partido? No había nada que la desconcentrara. Siempre anotaba punto, y Hiccup podía contar con los dedos de una mano las veces que la escuela había perdido un juego desde que Astrid ingresó al equipo.

Nunca faltaba a clases, y las veces que se habían desarrollado debates en alguna materia, había expresado sus puntos con tal claridad y lógica que había ganado todos ellos. Además, sin hacer esfuerzo alguno, todos parecían querer ser sus amigos. Hiccup sólo tenía a Fishlegs, por lo que no podía más que admirar a Astrid. Ella lo tenía todo, apariencia, habilidad para los deportes, buenas calificaciones…

Suspiró.

Una vez su padre había intentado enseñarle béisbol. No salió bien. Luego basquetbol, después fútbol. Nada. Nunca intentó enseñarle rugby, como su tío había enseñado a Snotlout. Ni siquiera su papá había tenido tantas esperanzas.

Y hablando de su padre, se preguntó si ya habría llegado a su destino. Tendría que marcarle al celular después de clases.

Su padre, Stoick Haddock, era el alcalde de la ciudad (isla) de Berk, y había tenido que salir por razones políticas a otra ciudad. No estaría de vuelta sino hasta el próximo viernes y se había marchado al aeropuerto después de dejar a Hiccup en la escuela. El chofer estaría en el aeropuerto y después tendría la semana libre (pobre hombre, ya necesitaba vacaciones) el auto de Hiccup estaba en el taller, ¿cómo rayos regresaría a casa si se lo entregaban hasta mañana?

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Astrid entró con paso apresurado al salón. El profesor le pisaba los talones. Buscó con la vista un lugar disponible, pero si es que había otro además del que estaba junto a Hiccup, no lo notó, pues todos los demás alumnos estaban desorganizados por el aula, algunos incluso sentados en los escritorios. Hiccup sintió que el corazón le saltaba en el pecho. Trató de conservar la calma y una cara serena. Mantuvo la vista al frente cuando Astrid dejó la mochila dónde cargaba sus libros y la otra donde cargaba las cosas que usaba cuando entrenaba a sus pies y se sentó en la silla que estaba al lado de él.

"Oh Dios, oh Dios. y ahora ¿qué hago? ¿qué hago? ¿qué le digo?" pensó Hiccup.

– Hey.

Ella lo miró.

– Hey.

No supo que más decir y ella no agregó nada más. El silencio no se prolongó demasiado. El profesor pronto comenzó a tomar lista y ninguno de los dos era de los que hablaba cuando el profesor lo hacía.

Mientras la voz monótona del docente nombraba a los alumnos, éstos le dirigían su atención sólo unos segundos para responder cuando escuchaban su nombre. No obstante, unos pocos segundos eran todo lo que se necesitaba para que notaran que Astrid no estaba sentada sola como de costumbre, sino con Hiccup.

Pareció ensayado, el ajetreo y el bullicio fue muriendo poco a poco para dejar paso a murmullos apresurados y contenidos acerca de "Astrid Hofferson está sentada al lado de Hiccup Haddock" "¿De quién?" "Del nerd del club de robótica, el que se cayó de cara en la última clase de Educación Física"

Hiccup podía escucharlos y sintió su cara calentarse. Se preguntó si estaban hablando lo suficientemente alto para que él los escuchara a propósito, aún así se rehusó a mirar atrás para dirigirles la mirada de desdén que se merecían. Ya podía imaginar la cara que Fishlegs tendría en ése momento.

Sin embargo no pudieron atascarse con el cotilleo a sus anchas pues el profesor pronto terminó de pasar lista y los mandó a callar, después repartió unas hojas por las filas que debían compartir con el compañero de al lado. Era una lista con 25 títulos de libros clásicos. A la vuelta venían unas indicaciones para un proyecto que debían realizar en parejas.

Les explicó que debían seleccionar un título de la lista y realizar una investigación del autor, el libro en cuestión, el desarrollo de la obra, las condiciones sociales de cuando se escribió y seleccionar dos o tres personajes y hacer un análisis de ellos. Y sin más que un "Comiencen" se sumió él mismo en la lectura de un libro tan grueso que podría matar a alguien de ser arrojado por la ventana.

Sonaba como un proyecto que tendrían que llevarse de tarea. Hizo una nota mental de agradecerle a Fishlegs por correr a sentarse con Ruffnut ese día, pues le había dado la oportunidad de volver a hablarle a Astrid.

Hiccup tenía la hoja en la mano, así que la colocó en el escritorio y la empujó con los dedos para que quedara en el centro y que Astrid pudiera leer de ella.

– Um… Bueno… ¿qué libro te gustaría?

– Déjame ver – Astrid acercó su silla – acercó su silla – a la de él para poder leer la lista. – ¿El Conde de Montecristo? – mencionó el primer título. Si había leído semejante bestia seguramente habría leído todos los demás. Hiccup tuvo que admitir.

– No lo he terminado. – Era largo y pesado… ya lo acabaría algún día. – ¿Veinte mil leguas de Viaje Submarino?

Astrid negó con la cabeza.

– De Julio Verne sólo he leído "La vuelta al mundo en 80 días".

No estaba en la lista y eso descartaba también "Cinco Semanas en globo". Trató por irse con un título más fácil.

– ¿Orgullo y Prejuicio?

– Que sea la última opción, por favor. – suspiró Astrid con un tinte de exasperación – Me rehúso a hacer una investigación de la vida sentimental de Jane Austen a no ser que no tenga otra alternativa.

Hiccup sonrió. Era la primera vez que veía a Astrid reaccionar ante algo sin una mascara que escondiera lo que realmente pensara. Se preguntó si su desdén por Jane Austen era así de profundo o sólo se negaba, como dijo, a inmiscuirse en sus romances imposibles.

– ¿No te gusta Jane Austen?

– La admiro por atreverse a escribir en su época, y por plantear protagonistas como lo hizo, pero definitivamente ella no escapó a vivir una de sus novelas en carne propia – se encogió de hombros – Mucho drama, en mi opinión. Sus protagonistas supuestamente son independientes y dicen lo que piensan, pero de todos modos se atan a sí mismas a las normas que dictaba la etiqueta de aquel entonces. Un poco paradójico, ¿no crees?

– Creo, que ya tenemos nuestro proyecto hecho si escogemos a Jane Austen – rió Hiccup.

Astrid sonrió, y Hiccup no se podía creer que fue por algo que él dijo. Para evitar quedársele mirando como idiota, regresó la vista a la hoja. Supuso que si no le gustaba "Orgullo y Prejuicio", "Cumbres Borrascosas" tampoco sería su favorito.

– ¿Crimen y Castigo? – preguntó ella entonces.

Hiccup arrugó la nariz.

– ¿Podemos dejarla al fondo de la lista junto con "Orgullo y Prejuicio"? No quiero tener que analizar a Dostoievski.

Ella se tomó unos segundos para caer en la cuenta de lo que analizar a Dostoievski supondría.

– Tienes razón.

¿Le dio la razón? … De acuerdo, tenía que dejar de asombrarse por cada cosa que ella hacía. "Tranquilízate, Hiccup. Ella esta actuando normal. Actúa normal."

Hiccup paseó la mirada por la lista, no había muchos más que hubiera leído, a excepción de "El Señor de los Anillos" ¿pero que tan nerd se escucharía sugerirlo?

– ¿Qué tal "El Señor de los Anillos"? – irónicamente, fue Astrid quien lo propuso.

– ¿Has leído "El Señor de los anillos"? ¿Los tres? – preguntó arqueando una ceja. Ella le devolvió la mirada arqueando una ceja también.

– Tú leíste "Orgullo y Prejuicio".

– Touché. – torció una sonrisa – Muy bien, "El Señor de los Anillos", entonces.

– Aunque de todos modos, el profesor no nos dijo que debíamos haber leído el libro. Seguramente seremos los únicos que no harán el trabajo basándose en las películas.

– Será cuestión de tiempo para que se dé cuenta. Las películas son la epítome de lo que pasa cuando le das el poder de la dirección de cine a un fan que ha escrito fanfics.

Astrid se rió, y Hiccup estaba seguro de que era la primera vez que la escuchaba reír. Además, ocurrió la casualidad que el salón de clases escogió justo ese momento para bajar la voz, por lo que todos la escucharon reír. El silencio que siguió fue casi reverencial. Astrid se tapó la boca avergonzada, pensando que se debía a que se había reído muy alto, en lugar de que simplemente se había reído.

Se aclaró la garganta.

– Si eso piensas de "El Señor de los Anillos" no sé en dónde clasificas "El Hobbit".

Hiccup trató de seguirle la conversación, pero resultaba complicado cuando podía oír a los otros alumnos que no se ocupaban de sus propios asuntos. Los susurros y chismorreos pasaron a ser prioridad entre los demás estudiantes desplazando al trabajo en clase. No es que el trabajo en clase hubiera sido prioridad, para empezar.

– ¿Crees que debamos incluir "El Hobbit" dentro del trabajo? ¿Lo considerará dentro de la saga?

– Creo que son dos obras diferentes, o al menos así lo trabajó el aut-…. – una voz llamando su nombre la interrumpió.

– ¡Astrid! ¡Oye, Astrid! – Ruffnut le gritó desde atrás del salón. Hiccup la vio contener un suspiro antes de voltearse a encararla. Estaba hincada en su silla para hacerse más alta e incluso aunque no era necesario, se había hecho altavoz con las manos.

–¿Qué?

– ¿Podemos hacer el trabajo juntas?

Astrid se mordió el labio. Estaba a punto de responder cuando el profesor se hizo escuchar entre el murmullo persistente del aula.

– Señorita Thorston. – dijo con voz firme – Siéntese como se debe y haga el trabajo con quien tiene al lado.

Ruffnut se dejó caer en la silla con un resoplido, y Hiccup pudo ver la cara de felicidad de Fishlegs. Él, por otro lado, no estaba tan contento. ¿Qué tal si Astrid, al igual que Ruffnut, no quería hacer equipo con quien tenía al lado? Hiccup estaba a punto de decirle que si quería podía cambiar de pareja cuando la vio suspirar con recatado alivio en su silla.

– Bien, ésa estuvo cerca – murmuró.

– Creí que te agradaba Ruffnut – comentó Hiccup. Ruffnut formaba parte del grupo con el que Astrid solía estar.

– No es que no me agrade. Es que como compañera de tareas es un desastre. Tendría que hacer yo sola todo el trabajo.

Ah, bueno. Eso tenía sentido.

– Prefiero hacerlo contigo – confesó.

Hiccup trató de que no se le notara mucho en la cara su estupefacción, pero cuando Astrid sonrió supo que no lo había logrado.

– Tú no pareces del tipo de persona que dejaría hacer todo el trabajo a su compañero. ¿o sí? – preguntó sonriendo con malicia.

– No, no. Te prometo que no. – dijo rápidamente, aún sin poderse creer que Astrid hubiera dicho directamente que prefería trabajar con él a con sus usuales compañeros.

– Bien. Comencemos, entonces.

No quedaba mucho de clase cuando Hiccup se dio cuenta que no habían avanzado la gran cosa. Aunque tampoco es que pudieran avanzar mucho sin internet.

Astrid tenía una platica inteligente e interesante. Era la primera vez que la veía hablar tan despreocupadamente con alguien. Y era con él, precisamente. Pronto incluso perdió noción de que varios ojos y oídos curiosos seguían su conversación, tanto se abstrajo en su plática.

Fue una sorpresa cuando el profesor dio la clase por terminada. Hiccup miró su reloj de pulsera y se dio cuenta que sólo quedaban 4 minutos restantes. Deseó que no se le notara tanto la decepción en la cara.

De cualquier modo, la decepción no le duró mucho cuando el profesor anunció que el trabajo se entregaba el próximo lunes y que sería la mitad de su calificación para ese parcial. Las quejas no se hicieron esperar, pero el profesor las desechó con un gesto de la mano. Dijo que esperaba un buen trabajo y sin más, salió del salón cargando su libro asesino.

Los estudiantes comenzaron a guardar sus cosas aún renegando sobre lo injusto de la vida escolar.

– Eh… ¿te parece si…? – comenzó Hiccup. No sabía como pedirle su número sin sonar como Snotlout, pero sabía que lo necesitaría si querían terminar el bendito trabajo éste fin de semana.

Astrid levantó la vista de su mochila donde guardaba los lápices y la libreta que había estado usando, y cuando él no agregó nada más, fue ella quien preguntó.

– ¿Tienes algo que hacer hoy?

Su cuestionamiento lo tomó desprevenido.

– No. – pareció una pregunta.

– Entonces vamos a mi casa. Terminemos éste estúpido trabajo y tengamos un fin de semana libre de tareas.

Hiccup se le quedó mirando un par de segundos, sin saber si lo que acababa de escuchar era verdad o se lo había imaginado.

– Eh, sí. ¡Sí! Claro, entre más pronto lo terminemos mejor.

Astrid se colgó la mochila de los libros al hombro y tomó la que usaba para entrenar con una mano.

– ¡Ah, déjame ayudarte! – exclamó Hiccup tomando su propia mochila para luego quitarle la que ella aún tenía en la mano.

Pensó que Astrid se negaría argumentando que no necesitaba que alguien cargara sus cosas, pero dejó que él le quitara la mochila e incluso murmuró un pequeño "gracias" cuando él sostuvo la puerta abierta del salón para ella.

– ¿Me sigues en tu carro? – preguntó Astrid una vez en el estacionamiento mientras abría la cajuela para echar la mochila del entrenamiento.

– Está en el taller. – dijo Hiccup con una mueca.

– Entonces sube. – sonrió ella.

Era desconcertante verla sonreír con tanta facilidad cuando estaba acostumbrado a siempre verla seria. Se preguntó que tan mal la había juzgado todo este tiempo.

Hicieron una parada para comprar comida rápida y después se dirigieron a casa de Astrid. Al darse cuenta que también coincidían en gustos musicales al escuchar la radio, no se dieron cuenta que el cielo se nublaba rápidamente.

Cuando llegaron a su destino una ligera llovizna mojaba el pavimento y se apresuraron a entrar. Astrid abrió la puerta y ambos se precipitaron dentro, sin ser consientes que su fin de semana, estaba apenas por comenzar.