SIGUE EL CAMINO QUE TU CORAZÓN INDICA
Miku no salía de sus cavidades, ¿Por fin había encontrado el tren?, aunque no exactamente el tren sino el camino para llegar a él y salvar a todos, claro, si lleva la medicina. Porque el tenerlo en sus manos no era lo mismo que en manos de médicos expertos. Miku siguió sola el camino de las vías… pero ¿Cuál fue su sorpresa?... La vía… estaba destruida, pues había un enorme precipicio que al parecer, acababa de ser destruido
-Debe haber una forma de pasar…- se dijo así misma hasta localizar un pequeño desnivel, más o menos del tamaño del trineo y un poco más, pero se veía inseguro -… pero es lo único que me queda- dijo Miku y trajo a sus perros de un silbido, quienes traían consigo el trineo. Miku desamarró las correas de los perros y les ordenó sentarse. Miku se preparó para empujar todo un trineo por 100 metros ( una cuadra entera)-Muy bien, Miku… tú puedes…- decía presionando la mandíbula al momento de empujar el trineo con suma delicadeza –S-solo… no mires… a-abajo- se animaba la Hatsune mientras empujaba y empujaba el trineo…
En el hospital, los médicos atendían a la Megurine con mucho cuidado, sustentándole todo lo necesario para calmar este ataque al corazón que había tenido
-Uf, por suerte se salvó… un ataque de forma crónica de esa magnitud tenía la capacidad de acabar con su vida- dijo Shion a Gakupo, el segundo mejor doctor de Shirakawa-go, quien solo se limitó a asentir.
En un bar local de Shirakawa-go, Len estaba escribiendo la biografía de Miku, que había conseguido de sus padres
-``No puedo creer que no les haya dicho que se estaba encaminando a Sekigahara, pero bueno… parece una heroína sacada de un cuento de aventuras´´- pensó Len mientras bebía de su taza de café
-Disculpe, Hatsune san- dijo Len, al momento de pasar a su habitación -¿Le molestaría si le hago una entrevista?-
Kei solo se limitó a asentir con la cabeza –Pasa joven, ¿Qué te trae por aquí?-
-Len Kagamine, periodista del diario local, me gustaría saber algunas cosas importantes de la biografía de su hija, pero sin tener que mencionar su calle ni su teléfono, por cuestiones de seguridad- dijo el rubio
-¿A qué se debe tal atención?- preguntó Kei
-¿No lo sabe? Su hija va a traer la cura, la antitoxina que salvará al pueblo y todos ustedes volverán a ser como antes- dijo Len, el padre de Miku no daba crédito a lo que oía, pero en cierto punto estaba orgulloso
-``Pero que amable fue el señor Hatsune al entregarme parte de su vida´´- dijo Len con una sonrisa inocente, hasta que un musher borrachín se levantó de su asiento y se paró en la mesa diciendo
- Esa Hatsune Miku me da rabia, se va del pueblo y ya todos creen que es para salvarnos- dijo el musher
-¡Cállate escoria humana, por lo menos ella hace algo por Shirakawa-go¡- defendió Len con un gran enfado
-¿Ah, sí? Venga pues- dijo el musher empujando a Len
-Pedazo de basura- dijo el rubio y le propinó un fuerte puñetazo en las fosas nasales haciéndolas estallar en un mar de sangre -¡Gente como tú, no debería estar aquí¡- el rubio fue interceptado por la policía, metiéndolo preso por rebeldía y violencia de género. El chico fue, encarcelado en una prisión de máxima seguridad
-Ghn… y todo por culpa de esa basura de gente- dijo Len.
Mientras, en medio de un debate decisivo entre vida o muerte, Miku empujaba lentamente el trineo hasta llegar a zona segura, o sea, el otro lado del acantilado
-Uf, pensé que iba a ser mi última acción antes de morir- dijo Miku agotada –Muy bien… ¡Nevado, Hai, Hai, Kya¡- eso quería decir ``Ven a mí, Nevado´´; el perro fue a paso lento pues la orden significa ``Ven a mí en ritmo lento´´. El perro llegó sano y salvo, luego con la misma orden fueron llegando Roscoe, Star, Cody, Eldridge, Scar, Happy, Hachiko, Don, Kopa, Colmillos… pero ¿Y Kimba?
Pues como todos habían pasado, habían hecho cierto peso en el desnivel… hasta que… ¡Crack¡ el desnivel comenzó a caer desde el punto de partida
-¡Hai, Hai, Kya, Kimba, Kya¡- gritó Miku que en clave significa ``Ven a mí en este instante, Kimba´´, el perro comenzó a correr a velocidad máxima, pero el desnivel se destruyó hasta un metro del punto final, haciéndolo saltar de forma olímpica y cayendo en brazos de Miku, burlando así su propia muerte. Miku solo dejó escapar un suspiro en señal de alivio, ``Por suerte ninguno de nosotros morimos´´, pero la Hatsune fue alarmada por los ladridos de Roscoe, la joven fue inmediatamente a ver notando que allí se encontraba el tren. Miku fue corriendo hasta él, percatándose que salía alguien de allí, pero antes de poder retroceder, fue tirada al suelo de un puñetazo en el rostro
-¡Kya¡- gritaba ``Ataquen´´ con mucho dolor, cubriéndose su ahora sangrante nariz , el causante de esto fue brutalmente atacado por los doce perros que desgarraron y desfiguraron su rostro en segundos
-¡Yo me llevaré la medicina¡- dijo un segundo delincuente; Miku se paró rápidamente olvidándose del dolor y noqueó de un mortal golpe en la nuca, rompiéndole la espina dorsal causando la muerte instantánea del delincuente-¡Lo tenemos, muchachos¡- dijo Miku con felicidad y algunas lagrimas de alegría -¡Tenemos la medicina, salvaremos a todos¡- la joven regresó hacia sus perros y puso la medicina en el trineo. Todos se fueron felices y contentos, por el otro carril de camino a Shirakawa-go, como había prometido a Luka.
Su camino fue tranquilo, hasta que un musher se le apareció de sorpresa y con sus perros, atacó a Nevado y Roscoe, frenando toda la fila de perros
-¿¡Qué haces demente¡?- dijo Miku enojada -¡Ordénales que dejen de hacer eso¡-
-Mmm… No, dame la antitoxina y todo estará bien- dijo el musher de cabello largo y negro atado a una cola de caballo y ojos celestes
-¿Estás loco? ¡Hice una promesa a mi pueblo y voy a cumplirla¡- replicó Miku
-¿Ah, sí? ¡Entonces haré todo tu rostro sangrar¡- dijo el hombre y con sus musculosos brazos golpeó en la frente de Miku, hiriéndola de tal forma que la sangre no tardó en fluir
-¡Aargh…. Tras él muchachos, Hai¡- decía una adolorida Miku. Comenzando así una carrera por quien llevaba la antitoxina; corriendo a máxima velocidad, a gritos e insultos no tardaron en perjudicarse… pues desde un peñasco se venía lo peor…
-¡Regrésame la antitoxina, cretino ladrón¡- decía Miku
-¿Oh qué? ¿Vas a llorar?- dijo el hombre
-Nada de eso, te desfiguraré el rostro de una forma cruel y despiadada- gritó Miku.
Desde tal punto, los gritos que se daban entre ambos mushers, acabó de peor forma… una avalancha se desprendió desde un peñasco que contenía mucha pero, mucha nieve ocasionando que grandes masas de nieve y hielo cayera formando una terrible e inimaginable
-¡AVALANCHA¡- gritaron al unísono
CONTINUARÁ
(Adelantos del siguiente capítulo)
-¿Oíste de la avalancha?- dijo un triste Gakupo
-¿Q-qué?- respondió un Kaito asombrado… y más que nada… asustado
-Miku chan…- decía Meiko -… Tienes que luchar… sino todos…incluyendo a Luka… van a morir-
