SURVIVE

Las cosas se complicaban para el pueblo desgraciadamente afectado, pero… esta vez cobrándose su primer muerto

-¡Shion¡- exclamó un hombre golpeando su puño contra la mesa -¡No podemos seguir así, Shirakawa-go acaba de cobrarse su primer muerto y además…¡-

-¡Ten fe¡- dijo Shion -¡SI te hubieses hecho cargo, hubieras llegado más rápido¡ ahora solo te queda creer… en Hatsune Miku- Shion defendió a su amiga, enfadado ``Aunque… ni yo sé si creerme…´´.

Mientras, fuera de la avalancha de nieve, los perros de Miku oyeron la última campanada que su ama hizo antes de caer desmayada; Nevado y Roscoe fueron los primeros en olfatear… pero ¡Alto¡ Roscoe huele algo, ¿Será posible… que Miku haya sido encontrada?.

El perro guió a todos, incluyendo a los doce perros del desgraciado musher ya muerto, y entre los veinticuatro perros cavaron más rápido que doce, salvando la vida de Miku y la caja de antitoxinas. La joven seguía desmayada, con la sangre de frente y nariz negra de tanto que se heló; como acto de buen perro el supuesto líder de los perros del musher muerto fue a lamerle la cara a Miku, haciéndola despertar

-Ugh… Gracias, muchacho- dijo Miku pero se puso en duda al no reconocer el perro -¿Cuál es tu nombre?- Miku notó que tenía un collar con una placa, al verlo con claridad notó el nombre ``Houston´´. Miku dio la orden y todos los perros, incluso sus nuevos perros se acomodaron en el trineo y retomaron su camino de regreso Shirakawa-go, pero esta vez… más esperanzados aún.

Pero mientras, en el pueblo, nada iba bien, los comensales estaban desesperanzados, los doctores sin nada que poder hacer por sus pacientes, personas enfermaban y las luces de las casas que tenía encendidas para que Miku llegara, se fueron apagando. Una a una. Por cada persona que dejaba de creer, sus velas de calle, se apagaban.

Y la salud de Luka… deterioraba aún más rápido… con la difteria.

-¡Corran, corran, corran…¡- gritaba Miku con mucha euforia, algo débil de los músculos, pero no había tiempo para interesarse en eso. Los perros corrían con velocidad

-¡Allí están¡- se dijo a sí misma encontrándose con las marcas de sangre de oso que había hecho al principio, -Ya estamos llegando, chicos, ya está- Miku fue rebajada de un golpe

-Sorpresa- dijo un musher algo conocido

-¿Otra vez tú? ¡Se supone que estás muerto¡- dijo Miku asombrada y asustada

-Sí, pero logré sobrevivir y vine para llevarme lo que me pertenece- dijo el musher arrancándole de las manos, la caja de medicamentos a Miku, -Gracias- el desgraciado hombre se dirigió hacia un camino más cercano a Shirakawa-go, Miku le siguió para hacerle pelea. Grave error. Pues era una pendiente empinada, muy pero muy peligrosa, el solo verla ya piensas en los numerosos accidentes que ocurrieron allí. Pero estos dos mushers al parecer no lo vieron y cayeron.

Tardaron unos minutos, pero Miku se levantó mareada

-``Ghn… ¿Dónde… estamos?...´´- pensó mareada, pero su mareo no le impidió ver el inerte cuerpo del musher debajo de la pesada caja de madera con las antitoxinas -``Ghn… debo… llevarlas o todos… morirán´´- siguió pensando y cogió la caja atándola al trineo y seguir con su camino… Pero tanta confusión le prohibió ver con seguridad el camino de regreso a casa…

-``Demonios… ¿Dónde… está?´´- pensó levantando la mirada, por fortuna su lámpara no se apagó, pues estaba oscureciendo y en donde estaba era la miserable nada.

Mientras, en la prisión de Shirakawa-go, Len estaba en su cama pensando, no podía dormir sabiendo que Hatsune Miku no había llegado aún.

Los perros de Miku comenzaron a aullar, incluso los del musher muerto, muerto al fin….

Len y todos estaban desesperados por el regreso de Miku… ¡Pero, alto¡ ¿Podría ser este el aullido del milagro?

-¿Qué?- Oh, sí. Miku estaba llegando a casa, y con la medicina -¡Eh, Hatsune Miku está llegando, enciendan las velas, Hatsune Miku está llegando¡- gritó con todas sus fuerzas el Kagamine, los policías vieron lo mismo y ordenaron a todos encender las velas. Toda la alegría del pueblo volvió repentinamente.

Los familiares de las víctimas se emocionaron y con alegría prendieron sus velas, haciendo de todo Shirakawa-go, un lugar iluminado y visible. Perfecto para la mareada Miku, que no encontró el camino hasta ver unas luces

-¡Allí está¡- se dijo feliz la Hatsune, muy, pero muy débil, estaba lastimada, la pierna la sintió con un dolor irremediable, el rostro estaba desangrándose lentamente y la espalda la tenía como si fuese a explotar… pero ¿Qué importan los dolores cuando lo que haces es por amor a tus seres queridos?, Miku llegó al pueblo siendo recibida alegremente por los sobrevivientes. El doctor Shion tomó las medicinas y se las llevó a los enfermos.

En medio de los festejos en la calle, Miku, cayó desmayada,

-¡Llevémosla al hospital¡- dijo un musher, que al parecer era padre de familia.

Y allí permaneció en su sueño, hasta una semana…

``Despierta Miku chan, algunas personas quieren verte…´´- pudo oír la voz de Miku canturrear

-``Tranquilo, amor. Ya despertará´´- esta vez sonaba la voz de la pareja de Mikuo, Megurine Luki, quien era el dominante en su relación

-``Momento, está abriendo los ojos´´- dijo Mikuo de nuevo, y efectivamente cierto. Miku abrió los ojos lentamente

-Ugh… ¿Dónde… estoy?- dijo Miku, como primera palabra…

A lo su hermano respondió –Estás aquí, en tu casa, quiero decir-

-Ghn… ¿¡Y Luka¡?- dijo Miku con desesperación para luego gruñir de dolor

-No te preocupes, Miku chan. Ella se salvó, gracias a ti, como hermano de Luka te debo una enorme- respondió Luki feliz

-¿Qué dices, Luki san? Solo le quité la difteria, pero… su corazón… sigue herido- respondió la Hatsune con mucha tristeza

-¿De qué hablas? Había un marcapaso en la caja, un bypass que le salvó la vida de mi hermana- respondió Luki

-¿Cómo?- Miku no podía dar crédito a lo que oía ¿Luka chan se había salvado?

-Sí, y de hecho… viene a verte- dijo nuevamente el Megurine

-¿A qué hora viene?- dijo Miku con una enorme sonrisa

-¡A qué hora viene quién?- dijo una voz femenina en la puerta, resultando ser… Luka Megurine.

- ¿Luka?- los ojos de Miku se tornaron a unos ilusionados –Ven, p-pasa- Luki y Mikuo se despidieron y se fueron, dejando a las dos adolescentes solas

-Miku chan… ¿En qué estás pensando?- dijo Luka sentándose en una silla al lado de la cama de Miku

- Pienso en… tus ojos- respondió Miku con un sonrojo –Es que son… muy hermosos-

- Qué curioso, yo pensaba en tus ojos, el hecho de no haberte visto en tanto tiempo comenzaba a desesperarme- dijo Luka

- Luka chan, pero si lo hice por ti; p-para salvarte a ti y a todos… y si hice desesperarte… lo siento- Miku dejó de hablar en cuanto Luka le besó la mejilla con mucho cariño –Luka chan…- susurró Miku y besó, en lugar de la mejilla, los labios de Luka, uniéndolos en un apasionado beso. La Megurine se puso encina de la joven Hatsune, recorriendo con sus labios el cuello de su amada

-Luka chan… te amo… de verdad te amo- gimió Miku ante tal placer

-Yo también te amo, Miku chan- dijo Luka acariciando partes del cuerpo que Miku no tenía herido –Y lamento haberte hecho toda esta locura…-

-¡No digas eso¡ Lo hice solo por ver tu bella sonrisa, en un lugar que no sea… el hospital- respondió Miku con seriedad

- Muchas gracias- dijo Luka regresando a los labios de su amada, a lo que Miku la dio vuelta, quedando ella arriba y Luka abajo -¿Qué planeas… Miku chan?- dijo con un gran sonrojo

-Planeo… hacerte el amor- respondió Miku y besó los labios, mientras que sus manos exploraban el cuerpo de Luka, haciéndola gemir de placer, con su mano derecha atrapó uno de los pechos de Luka para apretarlos y sintiéndolo con mucho fervor, y con la izquierda le tocaba las nalgas. La Hatsune se había guardado tanto tiempo este deseo, que frente a Luka parecía un lobo hambriento. La Hatsune besó el cuello de Luka dejándola totalmente debilitada de tanto placer y de tantos espasmos que eso le provocaban. Pero manos traviesas de Miku no se detuvieron, pues buscaron el área más protegida que Luka poseía, su virginidad. Al encontrarla, le bajó sus pantalones y su ropa interior, y sin más pre ángulos metió un dedo en su interior de la vagina, masajeándolo y moviéndolo en círculos, sacando un gran gemido en Luka

- Miku… continúa… que me encanta…- gemía la peli rosa, y Miku como siempre fue obediente, siguió excitando a su amada quitándose la ropa y la de Luka, metiéndose entre las sabanas y retomando el trabajo de excitar a Luka, metiendo dos dedos en la vagina, sacándolos, metiéndoles, sacándoles y metiéndolos. Repetitivamente. Y con la boca chupaba los pezones ya excitados de la peli rosa -``Si que sabe delicioso´´- pensó Miku.

Todo fue hermoso, Miku había vuelto con la medicina, Luka y ella habían decidido empezar una relación.

Mientras tanto, en el hospital de Shirakawa-go, Kaito fue a ver a Meiko con una gran sonrisa, la habitual de siempre

- Qué agradable es saber que Luka chan y Miku chan estén juntas nuevamente- dijo Shion

- Sí, además me da gusto que pudieras salvar a Luka- respondió Meiko

- Sí, pero ¿Sabías que la caja traía un equipo de bypass?- dijo Kaito

- Este…- Meiko volteó la mirada

- ¿Tú fuiste?- dijo Kaito con asombró, Meiko pensaba que iba a reclamarla… pero en lugar de eso, recibió un fuerte abrazo –Eres la mejor, Mei chan-

- G-gracias… Kai kun- dijo la castaña, muy asombrada.

Toda la felicidad en Shirakawa-go regresó, todo gracias a su heroína de coletas, Hatsune Miku.