Cuarto capitulo :D, Shugo chara no me pertenece, pero es un fic originario de mi y mi hermosa mente
-Bienvenida a casa señorita- me dijo el chofer mientras abría la puerta del auto, las sirvientas estaban en formación inclinándose como bienvenida, lo cual era…aburrido, ¿acaso no podían variar las rutinas?
Camine hacia las escaleras, sin detenerme a mirar a alguien realmente.
-Disculpe señorita- exclamo una chica, no recordaba su nombre y menos su rostro, aunque ahora que recordaba sabia muy poco sobre la mayoría de ellas- su padre llega hoy, por lo que pidió que no tuviera planes para la cena además de que le deje el vestido que me dijo que le dijera que usara-murmuro avergonzada, seguramente por el enredo de palabras.-además de que fuera puntual-dijo con la voz aun mas pequeña, seguro sintiendo mi enojo.
Apreté mis puños con rabia, quien se creía para decirme que hacer y como hacerlo, ya no tenia cinco para que me estuvieran diciendo como vestirme y mucho menos como comportarme.
Ella no tiene la culpa, exclamo una vocecita en mi cabeza; hice un gesto con la mano para que entendiera que había escuchado y seguí subiendo la maldita escalera.
Avente mi mochila al suelo nada mas llegar al cuarto y me tire a la cama fulminando la caja que se encontraba junto a mi.
Me senté a un lado y la tome entre las manos; era una caja muy elegante, blanca adornada con pequeños detalles dorados y un gran moño en el centro. Lo deshice
con cuidado de no romper nada.
Tenia que admitirlo, el vestido era precioso, rosado, tenia una cinta cerca de la parte del pecho y lo demás caía como pétalos hasta la rodilla, parecía sencillo pero para mi era perfecto.
Escuche que tocaron la puerta, pero no respondí ni respondería, por lo que corrí al probador a ponerme el vestido, sabiendo que la persona que estaba detrás de la puerta seria una criada con el fin de apurarme.
Mire la hora del reloj de pared, parecía que tenia el tiempo justo, pero una dama siempre podía llegar tarde siempre y cuando tuviera una razón valida y arreglarme lo era.
Después de quince minutos baje con paso lento caminando hacia el comedor,, antes de abrir la puerta me percate de que se escuchaba, además de la suave música de un violín y flauta, unas risas, lo cual me molesto ya que no sabia que tendríamos visitas.
Al entrar vi a mi padre sonriéndole a una mujer hermosa, seguramente su secretaria o alguna socia; no era anormal que trajera visitas, aunque un poco raro que fueran mujeres.
Carraspee un poco y dirigieron su atención a mi.
La mujer me sonrió dulcemente, lo cual me molesto, pero al ser seguramente un socio le correspondí la sonrisa.
Mi padre se levanto y me miro intensamente.
-Rima, que son estas horas de llegar?-dijo con tono de reproche; le puse ojos tristes y mire al suelo.
-Es que quería verme bonita por que rara vez comes conmigo- dije fingiendo una voz quebrada.
La mujer hizo un sonido de reproche hacia mi padre por regañarme, lo cual me llamo la atención, pero seguiría observando.
-lo siento hija- dijo en tono de disculpa mientras me invitaba a sentarme en la mesa, lo cual hice, claro que con ayuda de los camareros- Olvidándonos de eso, te presento a la señorita Hotori- la mujer volvió a sonreírme y su mirada se quedo en mi mas de lo normal en una presentación.
Asentí hacia ella en forma de saludo y me prepare para comer.
-Ella será tu nueva madre- levante mi vista del plato de golpe y sentí como el color de mis mejillas se perdía mientras mi cuchara impactaba el plato de crema, salpicando un poco el mantel.
-¿perdón?- tal vez no había escuchado bien, aunque al juzgar por la expresión de la cara de mi padre, había sido muy claro.
-la señorita Hitori acepto comprometerse conmigo hace unos días- se sentó lentamente mientras tomaba la mano de esa señora y me mostraba un hermoso anillo- la boda será dentro de poco…-y blablablá, no escuche nada mas, sentí nauseas al verlos tan juntos y sonrientes, además de que me estaba mareando.
Me pare de golpe de la mesa y mi padre interrumpió sus palabras reprochándome con la mirada.
-Rima, todavía no he terminado de hablar- me miro ceñudo, sin percatarse de mi estado, sentí que el aire se iba, por lo que lo le di una ultima mirada de dolor y sali corriendo a mi habitación, cerrando la puerta de golpe.
Mi piernas me dirigieron al baño en el cual, para mi horror, vomite.
Me senté cerca del toilette en blanco, mi padre no podría casarse de nuevo, el me prometió que si me quedaba con el nunca me traicionaría, el dijo que no era como la malnacida de mi madre…el me dijo que era importante en la familia.
Me hice un ovillo en el suelo mientras trataba de respiran con regularidad, pero al no poder busque con la vista mi inhalador, el cual no encontré.
Oprimí el botón de emergencia que se encontraba en la pared y rápidamente escuche pares de zapatos corriendo cerca de mi puerta.
Escuche como se abría precipidamente y como la del baño también.
No alcance a ver quienes era, seguramente los de seguridad, aunque había un chico joven tras ellos, seguramente un nuevo en practica o el hijo de algún sirviente.
Advertí como me gritaban, pero no escuchaba nada y de repente todo se volvió negro.
Perdón por no actualizar antes, es solo que eso de crecer conlleva grandes responsabilidades, las cuales en este caso son llamadas examenes y solo sirven para torturar a esta pobre adolescente , se que prometí que cambiaría el capitulo dos...y lo haré, algún día (ojos de convicción)
Ya tenia el capitulo...o por lo menos parte de el, juro que se veía mas largo en word, pero bueno, espero que les guste, siento que no me conecte mucho con las emociones de rima esta vez, pero prometo un capitulo intenso dentro de poco; espero empezar a actualizar a partir de ahora cada semana, lo mas seguro serian los miércoles,pero no se confíen.
Muchas gracias por los reviews, me hacen muy felices en serio y espero que sigan escribiendo, lo que quieran, por que la historia es de mi para ustedes.
Creo que por ahora es todo; nos estamos leyendo.
Seithan fuera\ (•◡•) /.
