Renuncia de derechos: Harry Potter y todo su universo son de J. K. Rowling. Tomo prestado parte de eso en el presente fanfic sin fines de lucro. Por otro lado, trama y algunos personajes sí son míos, por lo que me reservo su uso.
Advertencia: el presente fanfic insinúa detalles que no siguen el canon debido a que está ligado a la Saga HHP, escrita por su servidora antes de leer HP6 y HP7, así que no se admiten reclamos por la ausencia y/o presencia de personajes y situaciones que Rowling jamás escribió.
Dedicatoria: Me he aprovechado de este desafío para desearle feliz cumpleaños a JessyRiddleFriki, mi hermana pequeña adoptada. Que cumplas muchos, muchos años más.
Esta historia participa en "¡Desafía a tus musas!" del foro "Amor de Tercera Generación"
Aseado.
El curso terminó, aunque no fue de manera alegre, considerando que El Profeta ahora anunciaba a los cuatro vientos lo que llevaba negando casi un año.
El-que-no-debe-ser-nombrado había regresado.
—¡Esto es increíble! —se indignó Hestia, paseando de un lado a otro del dormitorio que compartía con su gemela —Ahora resulta que Tisiphone no estaba tan equivocada al comprometerse con esa imitación de troll que es Flint…
—Oye, Phonie no es tonta, y lo sabíamos —le recordó Flora, que recostada en su cama, repasaba una redacción de Historia de la Magia que debía entregar al volver al colegio —Quiere estar a salvo, ¿puedes culparla?
—¿Crees que alguien nos hará algo a nosotros, precisamente?
—Considerando cómo se han portado Amycus y Alecto… Sí, es probable. Nadie se va a tragar el cuento de que nosotras no somos como ellos.
Hestia detuvo sus pasos, contempló a su gemela con el ceño fruncido y espetó.
—¿Y por eso Tisiphone va a cometer tamaña estupidez? ¿De verdad cree que los Flint van a protegerla o es que…? Flora, ¿no has pensado que en realidad ya no quiere ser una Carrow?
—Oye, Phonie conoce a Flint desde hace años, algo bueno le ha de haber visto. Y en estos momentos, lo menos conveniente es ser una Carrow —musitó Flora con cierta tristeza, antes de asentir y guardar su redacción —Ahora vamos, es hora de cenar.
Hestia farfulló algo ininteligible, asintió y acompañó a su hermana fuera del dormitorio.
En el camino, tratando de olvidarse de la boda de su hermana, que sería la semana siguiente, pero al menos en caso de Hestia, no acababa de funcionar. Flora sabía, por su expresión, que seguía dándole vueltas al matrimonio de Tisiphone; saltaba demasiado a la vista que no habría amor en ese enlace. Afecto quizá, dado que los Flint eran amigos de la familia desde hacía años y Tisiphone, como había recordado, era amiga de la infancia de Marcus (por mucho que algunos hallaran inverosímil tal afirmación), pero amor… No, Flora en eso estaba de acuerdo con Hestia, que Tisiphone estaba viendo por su seguridad al aceptar tal compromiso.
—¿Desde cuándo eres tan amiga de Vaisey? —quiso saber Hestia.
—¿Por qué lo dices?
—Porque lo invitaste a la boda.
—Siempre nos hemos llevado bien con Vaisey. Pensé que sería agradable tenerlo de compañía mientras estamos rodeados de las amistades estiradas de los Flint.
Hestia, muy a su pesar, asintió ante tal observación.
—¿Sabes? Deberíamos invitar a Harper —sugirió Hestia, no muy convencida.
—No creo que los Flint acepten eso.
—¿Acaso importa?
—Sí, porque no queremos arruinarle el día a Phonie, por más que nos desagrade esta boda.
Llegaron entonces al comedor de la casa, cuya larga mesa rectangular rara vez se llenaba. Los Carrow solían cenar en el extremo más cercano a la puerta de la cocina, así que Flora fue a ocupar una de las sillas a la izquierda de su madre, quien a su vez estaba a la izquierda de su marido. El señor Carrow, un hombre regordete y no muy agraciado, tenía la vista fija en un punto imaginario al frente, con expresión seria, hasta que dejó escapar un suspiro.
—Ya era hora de que bajaran —les indicó a las gemelas.
—Lo siento, padre —se disculpó Hestia enseguida y Flora solo asintió a esas palabras.
—¿Escuché que hablaban de invitar amigos a mi boda? —se interesó Tisiphone, que físicamente era muy parecida a las gemelas, solo que con los ojos oscuros de su padre.
—Sí, hablábamos de eso, ¿por qué? —quiso saber Flora.
—Bueno, pensé que si invitaran a varios amigos, estaría bien que tuvieran su propia mesa en la recepción. ¿Cuántos son?
Las gemelas intercambiaron una breve mirada antes de encogerse de hombros.
—Nos confirmarán mañana, a más tardar —salvó Hestia la situación.
Tisiphone asintió y comenzaron a cenar.
Flora contuvo un suspiro hasta que estuvo de vuelta en su dormitorio. A veces le parecía que Tisiphone era demasiado ingenua creyendo que habría gente encantada de asistir a una fiesta de los Carrow, menos con las cosas como estaban. Eso o quizá fingía tranquilidad precisamente por la situación actual, para no preocuparlas de más.
—Flora… ¿A quién más invitaste?
La pregunta de Hestia tomó a la otra por sorpresa.
—¿Aparte de Vaisey? A las Greengrass, a Harper…
—Seguramente él traerá a Bobbin, ¿lo has pensado?
Flora contuvo una risita antes de contestar.
—Pues no, Harper sabe lo molesta que puede ser su prima durante una fiesta como esa. ¿Acaso estás celosa, Hestia?
—¿De Melinda Bobbin? Ni que estuviera loca…
—Es que no parece.
—Olvídalo.
—¿Tú invitaste a alguien?
—No, no se me ocurrió nadie. Pensé en Victory, pero seguramente los Flint se encargará que uno como él no entre a la boda.
—¿Pensaste en Victory? ¿En serio?
—Sí, antes de terminar el curso, mencionó algo de que en verano tiene poco qué hacer.
Las dos se quedaron en silencio por un largo rato, aunque pronto dejaron de lado los funestos pensamientos que les causaba la idea de tener a Marcus Flint como cuñado y se dedicaron a atraer el sueño: Flora suspiró, meneó la cabeza y buscó entre sus libros uno de Encantamientos que le gustaba especialmente; en cambio, Hestia revisó sus cajones de ropa, musitando algo sobre una túnica que quería usar al día siguiente, cuando acompañara a Tisiphone a confirmar algunas de las asistencias a la boda.
—¿Sabes algo curioso? —comentó Hestia cuando finalmente encontró la prenda que quería, color borgoña oscuro, y la dejó preparada para ponérsela por la mañana —El único defecto de Victory es ser hijo de muggles.
—¿El único? —se extrañó Flora, dejando momentáneamente su lectura.
—Sí, porque por lo demás, no es tan chocante como la mayoría de los de Hufflepuff. Vamos, incluso es más ordenado que la mayoría de los de nuestra casa.
—¿Ordenado? Hestia, ¿de dónde sacas eso?
La aludida se encogió de hombros.
—Es mi impresión —respondió con vaguedad —Me acordé de él hace un momento, oliendo la ropa limpia que nos acaban de guardar los elfos. Debe ser por esa imagen suya… Y no sé por qué, pero creo que cuando regresemos al colegio, lo veremos con una insignia de prefecto.
Flora estuvo a punto de reír ante semejante pensamiento, pero se lo pensó mejor. Conocía de sobra a Hestia para saber que no se tomaría bien lo que había imaginado. Regresó la atención a su libro, meneando la cabeza y ocultando una sonrisa.
Tercer indicio a tomar en cuenta.
–&–
¡Bienvenidos sean al cuarto capítulo!
Bueno, sinceramente, esto no está quedando tan bien como me gustaría. Pensé que sería mucho más divertido con eso de los Olores de Amortentia y que fuera un regalo, pero no siento que sea de mis mejores trabajos (Bell hace reverencias de disculpas a Jessy-chan).
Ahora, respecto al capítulo, son vacaciones de verano de Hestia y Flora, a punto de iniciar quinto curso (sexto, para Harry y compañía), pensando más que nada en que se ha confirmado públicamente el regreso de Voldemort y que su hermana Tisiphone se casará, principalmente, para que su familia política la proteja y para dejar de usar su apellido de soltera, que no es bien visto por culpa de sus primos Amycus y Alecto. Entre un comentario y otro, se menciona a Melinda Bobbin (a quien Slughorn nombra en HP6) y que ella y Harper son primos (lo cual solamente es mi canon mental). Lo curioso es cuando Hestia saca a colación, sin venir a cuento, que Victory no le parece tan malo y además, menciona que la ropa limpia se lo recuerda, lo que es un detalle colado de manera bizarra para que aparezca mi tercer aroma de Amortentia, lo siento.
Cabe destacar que el presente capítulo tuve que reescribirlo casi completamente, debido a que la primera versión no me convencía del todo y sentía que el olor de Amortentia que se me asignó salía de forma mucho más irreal que aquí. Siendo sincera, este capítulo no me acaba de convencer, pero me siento más a gusto ahora, por lo que da igual.
Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.
