Hey there little fuckers! Estoy de regreso al fin con el segundo capítulo, mátenme por la tardanza si quieren, pero en serio no sabía como cerrar el episodio de manera decente xDD Pero hoy en la mañana me dije "Vas a mover tus asquerosas manos y vas a terminar el capítulo" y lo logré! así que aquí está, es bastante largo para enmendar la espera (?).

Respecto a lo que es el cambio del Lore del juego, yo en lo personal siento que la gente que está metida en el fandom está exagerando xd no es el fin de sus longfics, he visto miles de universos alternos, y ustedes se molestan porque van a eliminar la liga? pls. Yo al menos en esta historia haré como si siguiera la liga, así que no se vayan a confundir :)

Y respecto a algunos reviews con dudas respecto a Aga, pues en verdad no tiene nada TAN especial, solo era mi excusa para dejar a mis dos champs solitos(?) pero a medida que avance la historia se irán dando cuenta de como cambian las cosas :)

OJO: Puse dos flashback cortos en cursiva, para que no se confundan.

League of Legends y sus personajes no me pertenecen, son de propiedad de Riot Games.


Capítulo Dos: La pequeña Aga

Una nueva mañana en la liga de las leyendas, los ojos de Yasuo se abrieron despacio, mientras alzaba sus brazos para estirarse. Al sentarse en la cama recordó los sucesos del día anterior, casi había olvidado el famoso castigo que le habían dado. Iba a ser una tortura, aún no podía creer que tendría que hacer todo el hastío de llevar a un bebé con Riven. Gruñó al pensar todos los malos ratos que tendría que pasar. Se puso de pie y caminó hasta el baño malhumorado, quizá una ducha lo ayudaría a desestresarse un poco.

-Tú eres Riven, ¿Cierto? La famosa ex-lider de la Elite Carmesí, y una de las culpables de la masacre en Jonia- dijo Yasuo, quien avanzaba despacio por el carril central de la Grieta del Invocador, al frente suyo se encontraba la joven exiliada.

-Sí... he oído de ti Yasuo- le respondió la joven, quien avanzaba lento en su misma dirección. Ambos se miraron con determinación, no sentían miedo del otro y era como si una tensión extraña los conectara. Riven sujetó con fuerza su espada. -Yo solo seguía órdenes, y no soy la que antes fui- agregó, tomando pose de batalla.

-La gente no cambia fácilmente, menos si eres un asesino- gruñó Yasuo apretando sus puños.

Abrió despacio la llave de agua caliente, dejando que lentamente humedeciera su largo cabello y su cuerpo. Suspiró mientras cerraba los ojos alzando su cabeza, dejó que el calmado sonido del agua lo relajara, aunque sea por unos minutos. Hubiera deseado más tiempo antes del castigo, pero la voz de los invocadores era voluntad y ellos no eran más que unas marionetas. A veces se preguntaba incluso si haberse unido a la liga para recuperar su honor había sido la mejor decisión.

-No hay vuelta atrás...- musitó, bajando la vista, viendo sus lastimadas manos, que en muchas ocasiones estuvieron cubiertas de sangre de todos los hombres que asesinó por defenderse. -...no hay vuelta atrás-


Riven salió rápido de su habitación esa mañana y corrió hasta el pasillo de los noxianos, no vería a Talon en mucho tiempo y más encima estaría con otro hombre, debía aprovechar el poco tiempo que tendría con él al máximo. Tocó ansiosa la puerta de la habitación del joven, éste abriendo casi de inmediato, recibiéndola con una cálida sonrisa que muy pocos en la liga eran capaces de ver en él.

-Riven, te levantaste temprano... qué raro- bromeó cerrando la puerta detrás suyo. -Ven, vamos a desayunar- dijo tomándola suavemente de la mano, la chica le dedicó una cálida sonrisa mientras comenzaban a caminar en dirección a la cafetería.

La cafetería por la mañana no estaba muy llena, muy pocos campeones eran madrugadores. Riven y Talon sacaron sus bandejas y se sentaron en una mesa solos, conversando de la vida, experiencias pasadas y esas cosas, el noxiano quería evitar en lo posible tocar el tema del castigo, tenía claro que su novia no quería hablar de eso.

-...y así fue como salí ileso y le corté el cuello a esos idiotas- terminó de relatar Talon, sintiendo una prescencia detrás suyo.

-¡Irelia!- exclamó Riven viendo a su mejor amiga atrás de Talon, la mayor saludó con una sonrisa y se sentó junto a los jóvenes.

Los tres siguieron conversando por unos minutos tranquilamente, hasta que de a poco comenzaron a entrar más campeones en la cafetería, algunos solos, otros de a parejas o grupos, cerca de ellos pasaron los temidos hermanos noxianos: Darius y Draven.

-¡Eh Riven! ¿Así que te vas de viaje con ese tal Yasuo?- bromeó el menor de los hermanos mirando burlescamente a la chica, Talon al escuchar esto se volteó violentamente.

-Piérdete Draven, nadie quiere tus estupideces aquí- masculló el joven, pero ambos hermanos sólo soltaron carcajadas.

-Silencio niño de calle, procura cuidar bien a tu chica mientras puedas jeje- dijo Darius, cruzándose de brazos para luego darles la espalda, marchándose junto con Draven. Riven al escuchar esto bajó su cabeza deprimida, había logrado olvidar sus preocupaciones por el castigo, pero para variar la gente de Noxus tenía que arruinarlo todo siempre.

-No te sientas mal Riven, no son más que unos idiotas... y tú sabes que no eres así- dijo Irelia intentando subir el ánimo de su amiga.

-Irelia tiene razón- dijo una voz masculina de atrás del grupo, los tres se voltearon y era nada más y nada menos que Yasuo. -Me sorprende lo rápido que corre la voz aquí en la liga... de todas formas, no sé qué tanto te estresas, tú no quieres esto, yo tampoco, así que al menos en eso estaremos de acuerdo y basta para que lo logremos rápido y sin dificultad, ¿entendido?- agregó mirando hacia otra dirección, de verdad detestaba ver a Talon y Riven tan acaramelados.

Riven al escuchar la rudeza del ronin sintió su pecho arder, pero en el fondo tenía la razón. Si hacían todo con la mente fría lo lograrían pasar sin problemas.

-Bueno, no los molesto más, sigan siendo la feliz parejita de siempre- dijo Yasuo volteándose mientras alzaba una de sus manos. -Nos vemos en un par de horas, espada rota- agregó comenzando a alejarse de la mesa, Riven apretó sus puños molesta.

-A veces realmente no puedo creer que exista alguien tan desagradable como él- murmuró, tomando un vaso con jugo.

-Ignóralo y todo saldrá mejor- le dijo Irelia, poniéndose de pie. -Debo irme chicos, un gusto compartir con ustedes... nos vemos de ahí Riven- agregó cortésmente mientras se retiraba.

Riven y Talon terminaron poco después y salieron de la cafetería. Caminaron despacio por los pasillos de la liga, los campeones saliendo perezosamente de sus habitaciones y uno que otro travieso yordle corría por ahí.

-¡Ven aquí Veigar!- chilló una pequeña de cabellos púrpuras, era Lulu quien perseguía a toda velocidad a otro yordle de ropas azules.

-¡No acerques tus cosas tiernas a alguien maligno como yo!- le respondió el otro yordle, escapando de manera desesperada.

Ambos jóvenes se rieron de tan excéntrica situación, llegando a una de las puertas que daba a la sala de invocación.

-Tengo una partida de rango ahora- murmuró Talon poniéndose frente a la joven. -Apenas salga vendré a buscarte- le dijo mientras se acercaba a besar su frente.

-Buena suerte, te quiero- le dijo Riven acariciando un mechón de su cabello, Talon le dio las gracias y desapareció por las amplias puertas.


Pasado unos minutos la chica soltó un largo suspiro, tenía un par de horas antes de irse a su latosa misión. ¿En qué podía gastar el tiempo? Caminó despacio hasta llegar a uno de los parques que estaban dentro de la liga, algunos campeones se paseaban de un lado a otro, el resto estaba acostado en el pasto aprovechando del día. Riven se acercó a un árbol y se acostó debajo de la sombra de éste, cerrando despacio sus ojos y escuchando al fondo la risas de los campeones. Aunque sonara raro, era algo que de verdad la relajaba, amaba sentir esa pequeña paz.

-Sí, fui yo Yasuo, ¿Estás feliz? ¿Ya me puedes dejar en paz?- gruñó Riven, estaba acorralada contra una pared, Yasuo a una distancia amenzante de ella.

El ronin frunció su ceño y apretó los puños furioso, al fin había logrado conseguir lo que estaba buscando hace tanto tiempo: había encontrado al verdadero asesino del anciano. Aunque en el fondo siempre supo que era ella, sentía ese aura sanguinaria alrededor de la muchacha, además de saber el tipo de arma que poseía.

-Entonces ve a la corte de Jonia a reconocer lo que hiciste, maldita asesina- dijo Yasuo golpeando la pared que estaba detrás de Riven.

-¿Por qué debería? Estoy enmendando mis daños, no por nada me hice amiga de Irelia- le respondió la noxiana, mirando al mayor con inseguridad. Yasuo sintió un poco de risa al escuchar su respuesta.

-¿Eso es todo lo que puedes decir? Dios, jamás pensé que eras TAN patética-

-¡Regresa con nosotros Riven!- unas voces bastante familiares obligaron a la chica a abrir sus ojos de golpe, frente a ella estaban Wukong y Ahri, tomados de la cola.

-¡O-Oh! Wu, Ahri, no los había visto, perdón- Riven se enderezó y apoyó su espalda en el tronco del árbol, los otros dos campeones se sentaron en el pasto cerca de ella.

-Tienes una expresión horrible, ¿Qué ocurre?- preguntó la kumiho, mirando a su compañera con preocupación.

-Nada, sólo estaba recordando unas cosas. Supongo que ya se enteraron del castigo- murmuró Riven, haciendo una mueca.

-Pues sí, Irelia nos comentó algo. Debes ser cuidadosa con ese asesino Rivs- mencionó Wukong cruzándose de brazos mientras mostraba una expresión pensativa. -Yasuo suele llevarse mucho por sus emociones y llega a actuar sin pensar antes- agregó.

-Qué manera de animar a nuestra compañera Wu- dijo Ahri tirándole una de las orejas al mono. Riven se rio de esa cómica situación, si bien le preocupaba Yasuo, sabría que no se dejaría vencer por alguien como él. Ella había cambiado, su fortaleza ha ido aumentando gracias a todas las desgracias que ha tenido que superar, y alguien como lo describen sus amigos no debe ser un gran desafío.

-Ja ja, tranquilos, estaré bien- dijo Riven dándoles una sonrisa sincera.

Los tres siguieron conversando de otras cosas hasta que la exiliada se dio cuenta de la hora, debía regresar a la sala donde se encontraban los invocadores para comenzar su "misión-castigo" y conocer a la famosa bebé. Sintió un nudo en el estómago, estaba nerviosa. Wukong y Ahri la acompañaron hasta el comienzo del pasillo, donde ambos se despidieron de ella cariñosamente y deseándole suerte. Riven respiró profundo y caminó tranquila hasta llegar a la sala de espera donde había estado discutiendo con Yasuo ayer, éste ya estaba sentado en uno de los sofás, y al sentir la presencia de la chica alzó la mirada.

-Al menos puedo apreciar que eres puntual- dijo el ronin poniendo ambos brazos atrás de su cabeza para sentarse de manera más relajada en el sillón, casi como si estuviera reflejando indiferencia ante la presencia de la joven.

-Tomaré eso como un cumplido, gracias- le respondió cortante.

Fin de la "conversación". Riven le dio la espalda y se sentó en el sofá más apartado posible de Yasuo, ambos mirando en direcciones distintas mientras esperaban que el tiempo pasara. Al parecer así sería durante el viaje, ni una palabra, ningún roce, ni siquiera una pelea, actuar por inercia y cumplir con el castigo como si fueran dos robots sin sentimientos. Eso, en cierto sentido, alegraba a Riven; después de todo Yasuo era uno de los campeones de la liga con los que menos quería entablar amistad, no sólo por los acontecimientos del pasado, si no porque sabía que ambos eran muy diferentes, sus personalidades no congeniaban ni un poco.


Unos pocos minutos más tarde Kayle, Irelia y Ryze aparecieron caminando por el pasillo conversando en voz baja, al mirar hacia la sala de espera y ver a ambos campeones, Irelia esbozó una diminuta sonrisa. La rubia llamó a ambos luchadores a acercarse.

-Necesito que ambos me acerquen sus manos derechas, por favor- pidió Irelia, haciendo que Ryze avanzara un poco hacia ellos.

Riven y Yasuo hicieron lo comandado, el mago movió sus manos mientras recitaba una frase en un idioma incomprensible, chispas de color rojo se deslizaban por sus dedos hipnotizando a la exiliada por la extraña belleza. Con un rápido movimiento, golpeó al ronin y a la chica en la mano derecha, dejando una especie de sello en ambos. Riven asustada por el repentino acto retrocedió un par de pasos sujetando su mano "lastimada".

-No debería doler tanto, no te quejes- gruñó Ryze, un tanto ofendido de que la chica haya reaccionado de manera tan negativa ante su magia.

Yasuo por su parte miraba silenciosamente el sello de su mano, ya no brillaba como antes y se había quedado impregnado en su piel.

-Sé que al principio mencionamos unos brazaletes, pero estos sellos son más optimos para el tipo de... relación, que tienen ustedes- mencionó Kayle despacio, rompiendo la tensión del ambiente. Irelia bajó la mirada.

-Si se agreden, el sello los va a lastimar a ambos- murmuró, en el interior preocupada por su amiga.

Yasuo salió de su trance al escuchar esa última frase, esta situación en verdad no podía ser más ridícula. Después Ryze explicó otros detalles acerca del dichoso sello que les había puesto, mencionó que él podría "observarlos" a través de éste, si él lo deseaba también podría escuchar lo que dicen y, obviamente, observar a la niña. Riven escuchó atentamente, el sello al fin y al cabo le sería de ayuda al menos a ella. Yasuo miró desinteresado y tras unos segundos se dignó a hablar.

-¿Cómo me aseguro de que todo lo que me estás diciendo no es mentira?- preguntó, mirando un poco desafiante al mago, Ryze al escuchar su pregunta alzó una ceja y bruscamente lo tomó a él y a Riven del brazo, haciendo que chocaran bruscamente.

Una desagradable corriente eléctrica sintieron correr por el interior de sus brazos, el ronin gruñó de dolor y Riven suspiró agudamente, Yasuo sorprendido ante lo que ocurrió sujetó su mano y se apartó de la exiliada.

-¿Conforme?- replicó Ryze sonriendo victoriosamente, Yasuo solo bajó la mirada guardando silencio.

-Yasuo, Riven, síganme. Ya... Ya es hora- intervino Irelia caminando un par de pasos para luego voltearse. -No me gusta hacer esperar a la gente de Piltover, vamos!- agregó, los campeones por fin decidiéndose a seguirla, dejando a Ryze y Kayle detrás.


Siguieron avanzando por más pasillos que en su vida habían visto, muchos cuadros y fotografías de distintos lugares de Runaterra decorando las frías paredes del lugar. Una incómoda tensión rodeaba a Riven y a Yasuo, quienes caminaban con la vista directo al frente, casi sin interés de la persona que tenían al lado; en sus mentes se imaginaban que el resto del viaje sería similar, y en cierto sentido eso era bueno, no saldrían electrocutados después de todo.

Otra puerta de metal se cruzó en su camino, Irelia la abrió con lentitud y dejó pasar a los otros dos campeones. Adentro había una pequeña habitación con muchos sillones, desde la ventana se podía ver la gran puerta que daba la salida al Instituto de la Guerra, Riven tragó saliva. Dos adultos se encontraban sentados en la habitación, ámbos con ropajes que representaban muy bien la imagen de Piltover, la mujer tenía una figura más pequeña envuelta en telas, era la pequeña niña.

-Disculpen la tardanza, ellos son los dos campeones de los que les hablé- musitó Irelia caminando hacia la pareja mayor, los dos piltoverianos se voltearon al escuchar la voz de la mujer, dedicándole una cálida sonrisa.

-Oh no te preocupes, no fue tanto... ¿Ustedes son Riven y Yasuo?- preguntó el hombre mirando a la pareja, el ronin volteó la mirada desinteresadamente, mientras que la joven asintió con una sonrisa. -Así es, un gusto conocerlos- agregó.

-Igualmente, sin quitarles mucho tiempo... ella es Aga- murmuró la señora, pasándole con delicadeza el pequeño bulto a Riven. La joven ya casi ni recordaba lo que era tener a un niño en brazos, la última vez había sido entre sus misiones como general noxiana, cuando tuvo que ayudar a una soldado a dar a luz en plena guerra. Suspiró con tímidez y observó con detenimiento a la pequeña niña, la que dormía con tranquilidad. Tenía el cabello corto y rubio, la piel blanca como la nieve y sus pequeñas manos se aferraban al manto que la cubría. Inmediatamente Riven pudo sentir una pequeña conexión maternal con la bebé, conexión que Irelia fue capaz de apreciar y no pudo evitar esbozar una sonrisa.

-Es preciosa- suspiró Riven casi sin aliento después de unos minutos. ¿Qué asqueroso zaunita había sido capaz de dejar a Aga abandonada? -No se preocupen, al menos YO me aseguraré de que llegue sana y salva a su nueva familia- agregó, cargando la voz en el "yo" mientras miraba fulminantemente al ronin, quien seguía sin mirar donde el grupo de personas, al parecer realmente quería salir corriendo de allí.

La pareja mayor sonrió ante lo que dijo la joven noxiana, y después de un poco más de conversación se despidieron, no sin antes darles unas cuantas recomendaciones de como cuidar a la pequeña. Riven escuchó atentamente, Yasuo seguía sin prestar atención.


-¿Cómo es que metieron tantas cosas en esto?- se dignó a preguntar Yasuo, mirando sorprendido la pequeña mochila que Irelia le había entregado.

-Tecnología de Piltover, Yasuo. Heimer específicamente, deberías darle las gracias ya que no te quebrarás la espalda- le respondió la peliazul, cruzándose de brazos.

Los tres campeones ya estaban cerca de la puerta de salida del instituto de la guerra, algunos invocadores se paseaban por el alrededor, algunos murmurando entre ellos al ver a aquellos campeones fuera del edificio central. Riven ahora tenía una especie de bolso atada a su pecho, la pequeña Aga seguía durmiendo dentro de ella.

Una ráfaga de viento los sacó del silencio, era Kayle quien se acercaba despacio para aterrizar cerca de ellos.

-Venía a asegurarme de que todo partiera bien- remarcó la rubia acercándose a los campeones. -Recuerden que mediante la marca que les dio Ryze seremos capaces de observarlos, sean cuidadosos, recuerden que ustedes mismos saldrán bien lastimados si se agreden- agregó, mirando amenazantemente al ronin, desconfiaba mucho más de él que de Riven. Yasuo le devolvió la mirada furioso, solo quería salir de ahí ya y acabar con todo de una puta vez.

A lo lejos se vio una sombra correr a gran velocidad, era Talon. Riven al verlo iluminó su mirada esbozando una sonrisa, se había olvidado de ir a despedirse de él. El joven se acercó a tomar su mano y besar su mejilla. -Cuídate, estaré preguntándole a Ryze como te encuentras, ¿sí?- dijo Talon mientras acariciaba su hombro. -Confío en tí, te estaré esperando- agregó, pero antes de que Riven pudiera responderle, el moreno dio un salto hacia atrás y se fue, la chica suspiró, de seguro tenía que irse rápido, no todos tenían permitido pasar mucho tiempo a las afueras de la liga, menos si eres un renombrado asesino noxiano. A Yasuo le pareció una extraña escena, pero ya no tenía tiempo como para reírse de Riven.

-Creo que ya es hora de que partan, recuerden del tiempo que poseen. Yasuo, en la mochila que te dimos está todo lo que necesitan para el viaje- demandó Kayle, abriendo sus enormes alas para comenzar a emprender vuelo. -Buena suerte- agregó, retirándose a volar.

Irelia abrazó a su amiga y se despidió fríamente de Yasuo, después de eso finalmente pudieron atravesar la puerta de la liga. Riven soltó un largo suspiro y se dispuso a caminar lentamente, afuera del instituto de la guerra había un gran bosque, bastante parecidos a los que recordaba haber visto alguna vez en Demacia.

El crujir de un tronco la sacó de su trance, era Yasuo quien estaba saltando de árbol en árbol, alcanzándola. La chica frunció el ceño molesta ante su actitud indiferente. -Te vas a cansar más rápido si andas así, ¿sabes?- gritó Riven, mirando hacia arriba, el ronin la ignoró y siguió saltando entre las ramas.

-Prefiero eso...- gruñó el ronin, bajando de las alturas para ponerse de frente a Riven. Hasta ese entonces la joven no se había dado cuenta de la diferencia de sus alturas, Yasuo la pasaba por casi una cabeza, por lo que tuvo que elevar el rostro para enfrentarlo. -...A estar cerca de alguien como tú, espada rota- agregó molesto, Riven apretó los labios intentando aguantar las ganas de responderle.

Yasuo caminó rápido y le dio la espalda a la chica, en todo caso, prefería que el ronin no la tomara en cuenta, realmente no soportaba a alguien como él. Su ego, su frialdad, esa forma tan desinteresada de actuar. Y pensar que alguien como él ha sido capaz de asesinar a tantas personas por querer recuperar su honor. Si había algo que la joven deseaba era limpiar su pasado, jamás volver a ser lo que alguna vez fue. Quizá este viaje sería un desafío duro, pero solo por culpa de Yasuo, porque al menos Aga se estaba comportando bien.

...O eso era lo que pensaba.

Un grito delicado la hizo sacar de sus pensamientos, era la niña que se había despertado y rompido a llorar de un instante a otro.

-Oh genial, lo que faltaba- gruñó Yasuo desde adelante, definitivamente sería un largo viaje.


AGH, me siento indigna de haberlo dejado así, les prometo que el próximo capitulo será mejor ;w; Pido disculpas por si se me escapó una falta de ortografía. Ah! también muchas gracias, todos los comentarios positivos que tuve en el fic me motivan a seguir con esta historia. A propósito, tengo otro oneshot (rate M jaaja) planeado para estos dos, inspirado en el dibujo de una artista que admiro mucho, así que si están interesados, estén atentos(?)

Muchas gracias por leer y nos leemos pronto!