Disclaimer: The Lost Canvas (TLC) NO me pertenece a mí sino a Shiori Teshirogi. Saint Seiya a ese ser superior que es Kurumada.
Advertencias: …
Pareja/Personajes: Regulus de Leo x Yato de Unicornio
Acotaciones:
Las especificaciones están en la primera página :D
Errores
04 AÑOS ANTES DE LA GUERRA
Yato está más o menos dormido cuando se percata de que un murmullo tibiecito y molesto trata de devolverle la conciencia.
-Yatooo… Psss… Yatooo…
Estúpidamente, suele ocurrir seguido, porque el tonto ese puede tener un montón de potencial, cientos de cientos de voces hablando y hablando de lo grandioso y lo magnifico y lo genial que es el alumno estrella del Señor Sísifo de Sagitario, PERO, para él mismo que lo conoce de cerca, no es más que un crío que está por cumplir los doce años y que como dato aún se come los mocos y moja la cama de tanto en tanto.
Entonces pensando en eso es que se tapa la oreja con una mano, se da vuelta dándole la espalda y comienza a contar trecientos elefantes a ver si en una de esas se vuelve a dormir sin necesidad de escuchar sea lo que sea que le tiene que decir el otro muchacho, sin importar que este tercamente decida no moverse de allí y que es prácticamente con la misma insistencia que lo mira hasta que al contrario se le hace imposible tratar de ignorarlo y se vuelve moviéndose entre las mantas.
-¿Qué?
Yato solamente alcanza a abrir un ojo, pero es que con ese solitario ojo abierto de par en par que de paso aprovecha para alzar una ceja y preguntar sin preguntar, porque suena más parecido a un balbuceo enredado de palabras que a una pregunta de verdad, porque sus parpados se vuelven demasiado pesados para sentirse despierto y porque prefiere seguir dormido sin estarlo.
-Tuve una pesadilla-susurra el castaño, como si le confiara un secreto preciado.
Yato cree que no escucha correctamente, porque le parece que la voz del prodigio se pierde en la habitación al pronunciar esas palabras, por lo que decide abrir el ojo que aún tiene cerrado, girarse y tantear en la oscuridad hasta encontrarse con su cara.
-Ah.
Regulus está allí de rodillas en el piso, cerca de la orilla de su cama, con sus ojos enormes y sus regordetas mejillas mojadas.
-Me preguntaba si… No sé… Me preguntaba si… Tal vez… ¿Quizá podrías dejar que durmiera contigo un ratito?
Asiente sin percatarse, moviéndose lo suficiente para que el griego quepa en la cama y de paso no se quede con todas las mantas. Aunque, no es hasta que siente un golpecito en una de sus costillas que no se da cuenta de que el susodicho, enterrado ampliamente en el montón de sábanas, está de hecho mirándolo con sus enormes ojos abiertos de hito en hito.
-Heyyy… Yato… Heyyy… ¿Estás despierto?
Es con un hilillo de voz que pregunta, por lo que el aludido le contesta con un firme y un tantito más fuerte: -No-
Hay un minuto de silencio en el que el castaño parpadea confundido y en suspenso, por lo que Yato, sintiendo que segundo a segundo se le va espantando más y más el sueño, se gira de costado hacia el griego y hasta que están cara a cara nuevamente.
-¿Qué?
-Es… ¿Tú crees que las pesadillas son cosas que van a pasar?
-Regulus, pfff, duérmete de una vez, esa sólo era un estúpida pesadilla-dice el moreno, moviéndose para darle la espalda y cubriéndose con las mantas.
A pesar de ello, puede imaginarse a Regulus asintiendo, porque siente su cuerpo calientito pegarse al suyo, acurrucarse en su espalda, encajarse en sus costillas y arrebatarle unos escasos centímetros de mantas.
El siguiente error de Yato es no pensar que a pesar de que los doce años es una edad muy grande para seguir mojando la cama, nunca pero nunca se es demasiado grande para dejar de pensar que las pesadillas se pueden volver realidad.
