Disclaimer: The Lost Canvas (TLC) NO me pertenece a mí sino a Shiori Teshirogi. Saint Seiya a ese ser superior que es Kurumada.
Advertencias: …
Pareja/Personajes: Regulus de Leo x Yato de Unicornio
Acotaciones:
Las especificaciones están en la primera página :D
Errores
02 AÑOS ANTES DE LA GUERRA
Yato no sabe cómo es que terminaron dándose de puños en el piso, pero está seguro que tuvo que ver con ese asunto de la armadura dorada.
Está bien, muy pero muy bien, irrefutablemente bien, intransigentemente bien, porque de hecho es así cómo los hombres solucionan sus pendientes y el que un hombre le esté dando de madrazos a otro hombre en el barro y bajo una tormenta es la manera precisa en que solucionan sus pendientes los hombres de verdad. El problema es que en determinado momento -No está seguro cuál. Ni sabe cómo- no puede seguir dando y dando, porque Regulus es un prodigio al fin y al cabo y bloquea una a una sus furiosas y frenéticas arremetidas, trata de sostenerle de las muñecas y balbucea frases sueltas sin conectar.
Yato se pregunta qué es lo que diría Kardia si lo viese estar dando puñetazos a lo ciego, con los ojos cerrados, presa del pánico, el enojo, la estupidez y la rabia a punto de reventar.
Entonces, cuando se da cuenta de que no puede seguir dando, porque da la casualidad que incluso a los santos -Futuros santos, en su caso- se les cansan los brazos y se le adormecen los puños hasta que los nudillos se les ponen de color blanco, es que el prodigio lo agarra de los hombros, se incorpora y lo empuja fuerte contra el fango.
-¡PARA! ¡YATO! ¡PARA!
Está seguro que podría deshacerse del agarre y darle un golpe que lo enviara derechito hasta y hacía la próxima semana, uno que de paso hiciera historia y sacara aplausos, pero sin importar que esta que revienta de ganas y sin importar que está que se deshace y se desarma de rabia, no puede y ese es el gran y gordo inconveniente que lo detiene.
Regulus lo está mirando y parece que está a punto de ponerse a gimotear y no, para, no, para, no, maldición Regulus.
Tiene ganas de gritarle. NO LLORES. GRANDÍSIMO IMBÉCIL. GRANDÍSIMO IDIOTA. NO LLORES. LLORAR NO ES DE HOMBRES. Tiene ganas de gritarle que eso no es honorable, pero tampoco puede y estúpidamente piensa que el motivo sea porque él también parece estar a punto de llorar, por lo que mira para otra parte para que la lluvia le moje la cara y hasta que las gotitas se confunden con sus propias lágrimas.
Regulus se encorva un poco y comienza a gimotear, en un par de segundos está sollozando patética y desconsoladamente, pero en vez de pedirle que pare, deja que le abrace fuerte, le sostenga y le agarre firme, como si temiese que de pronto el moreno fuese a recordar por qué comenzó esa pelea y le empuje sin darle la opción de que se desahogue en su presencia y se consuele con el calorcito de su cuerpo.
Es la última y única vez que en ese período que vuelven a estar así de cerca y es precisamente ese el peor error que comete.
